domingo, 15 de junio de 2014

Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí

Igualdad / Equidad / Isonomía / Isegoría / Desigualdad / Discriminación / Appartheid / Raza / Racismo / Racializado / Etnia / Etnicismo / Jerarquía / Privilegio / Darwinismo social / Herbert Spencer / Charles Darwin / Eugenesia
Igualdad contra equidad
Igualdad=sameness
(intraducible -de same, "lo mismo"-)
Dar a todos lo mismo - únicamente funciona
si cada uno sale del mismo punto de partida
Equidad=fairness
(¿justicia?¿imparcialidad? -de fair, "lo puro"-)
Acceso a las mismas oportunidades - debemos
asegurar primero la equidad antes de
que podamos disfrutar de la igualdad
Ilustración de Craig Froehle, citado en Verne  (12/06/2020)
Ver allí otras versiones y opinión contraria

La igualdad es un principio matemático o lógico: la "equivalencia de dos expresiones", dice el DRAE, o sea, tener igual valor o valer lo mismo. En términos humanos, que no haya un hombre que valga más que otro (Pues la sangre de los godos, y el linaje e la nobleza tan crescida, ¡por cuántas vías e modos se pierde su grand alteza en esta vida! Unos, por poco valer, por cuán baxos e abatidos que los tienen; otros que, por non tener, con oficios non debidos se mantienen -Jorge Manrique, Coplas-). La igualdad de condiciones o ausencia de privilegios implica la necesidad de que todos participen del poder, es decir, la democracia (que un pastor entrevistado por Évole definió así: "la democracia es que a todos nos miraran igual").

Comparando hombres, la igualdad puede ser política (ante el voto y el ejercicio de los cargos), jurídica (ante la ley), social (o de condiciones, ante el matrimonio y otras relaciones sociales), económica (ante la riqueza), de oportunidades...

Cuatro ilustraciones sobre desigualdad, igualdad, equidad y justicia
Ilustración de Toy Ruth, citado en Verne (12/06/2020)
Ver allí otras versiones y opinión contraria
Odo Marquard definió inmejorablemente: “Igualdad significa que todos pueden ser diferentes sin temor”. (citado por Fernando Savater en Ni podemos ni debemos, El País, 7 de enero de 2016)


En Estados Unidos, la diferenciación entre equality ("igualdad") y equity ("equidad") permite una diferente valoración de ese término ante las actitudes progresista y conservadora: se supone que la igualdad es "igualdad de partida" mientras que la equidad es "igualdad de llegada". En cambio, las definiciones del DRAE reservan para "equidad" la mayor parte de las definiciones sociopolíticas (Igualdad de ánimo -Constancia y serenidad en los sucesos prósperos o adversos- - Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley. - Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva. - Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos. - Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.) mientras que en "igualdad" sólo aparece una, y no en el término aislado, sino en el sintagma "igualdad ante la ley" (Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos.). En la Grecia clásica, autores como Platón e Isócrates distinguían entre igualdad "aritmética" (a todos por igual) e igualdad "geométrica" (a cada cual según su mérito) -véase en Democracia-.

La igualdad forma parte de la tríada de valores de la Revolución francesa (Liberté, Égalité, Fraternité -"libertad, igualdad, fraternidad"), que hay quien atribuye a la masonería. En el espectro político contemporáneo se ha asociado a los valores de la izquierda contemporánea, por oposición a la libertad, asociada a los valores de la derecha contemporánea. También puede oponerse, como valor, a la justicia: tratar igualmente a los desiguales es tan injusto como tratar desigualmente a los iguales.

Las constituciones democráticas, como la española de 1978, prohíben expresamente cualquier tipo de discriminación. Artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Sin embargo, se ha establecido la constitucionalidad de la llamada "discriminación positiva" (adaptación del concepto estadounidense positive action), en cuestiones como el establecimiento de cuotas femeninas (listas cremallera).

El racismo como posición intelectual se fundamentó a partir de la recepción en las ciencias sociales del darwinismo, que devino en el denominado "darwinismo social" de Herbert Spencer, y justificó el movimiento defensor de la eugenesia. Anteriormente el concepto de la desigualdad humana había tenido tratamiento, al menos desde la "polémica de los naturales" (los indígenas americanos), cuya humanidad plena no fue reconocida de forma inmediata. Uno de los más firmes defensores de los indios, Bartolomé de las Casas, llegó a proponer que, para evitar su explotación, se sustituyesen como mano de obra por esclavos africanos (cuya condición no parecía tan digna de protección). Más adelante se produjo la reflexión ilustrada sobre el asunto, centrada en el concepto de "buen salvaje" de Rousseau, que también escribio su Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (Jean-Jacques Rousseau, 1754). Posición diferente tuvo el Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (Joseph Arthur de Gobineau, 1855). El colonialismo del siglo XIX se justificó como una "carga del hombre blanco" (The white man's burden, Rudyard Kipling, 1899).

La libertad de todos amenazada por la gran riqueza de 2.170

"Hace 20 o 30 años las desigualdades entre las sociedades desarrolladas y las que no lo eran crecía, mientras que la desigualdad en el interior de una misma sociedad (rica), disminuía. Y creíamos, al menos nosotros, los europeos, que con nuestro Estado de bienestar habíamos solucionado el problema de la desigualdad. Pero desde hace 20 o 30 años la distancia entre los países desarrollados y la del resto del mundo está disminuyendo, y, por el contrario, en el interior de las sociedades ricas las desigualdades se están disparando. Hay informes que dicen que en Estados Unidos estas desigualdades están llegando a los niveles del siglo XIX”. Una de las razones que explicarían esta trágica fractura hay que buscarla en la globalización, que ha permitido a los empresarios contratar a sus trabajadores en cualquier esquina del globo. Otra, y muy ligada a la última crisis, es la erosión que está sufriendo la clase media. “Es evidente que las clases medias se están empobreciendo. Podemos hablar, más que de proletariado, de precariado ... viven en una situación cada vez más precaria ... grandes sectores de las clases medias pertenecen ahora al proletariado, que se ha ampliado. Aunque hoy tengan trabajo ha desaparecido la certeza de que puedan tenerlo mañana. Viven en un estado de constante ansiedad”.
Tiempos de liquidación - La riqueza de unos pocos no beneficia a todos. Esa es la tesis del nuevo libro de Zygmunt Bauman

Montaje de imagen y texto de Banksy en Instagram sobre los disturbios por la muerte de Floyd, 6 de junio de 2020: At first I thought I should just shut up and listen to black people about this issue. But why would I do that? It’s not their problem. It’s mine. People of color are being failed by the system. The white system. Like a broken pipe flooding the apartment of the people living downstairs. This faulty system is making their life a misery, but it’s not their job to fix it. They can’t - no one will let them in the apartment upstairs.This is a white problem, And if white people don’t fix it, someone will have to come upstairs and kick the door in.

Juan Ignacio Pérez Iglesias, Las razas humanas no existen, The Conversation, 28 de mayo de 2019
Lorenza Coppola Bove, Racismo: cómo la ciencia desmontó la teoría de que existen distintas razas humanas, BBC-The Conversation, 7 julio 2020
Pedro Gómez García, No hay razas humanas, pero abundan los racistas, Ensayos de filosofía, 2016
Yendo al fondo de la cuestión, conviene señalar que el racismo radica básicamente en la idea misma de raza, en la creencia de que existen razas como prototipos bien delimitados biológicamente, sea por el fenotipo o por el genotipo. De modo que racista lo es en germen todo el que cree que hay razas. Pues la idea y el sentimiento de pertenecer (o de que el otro pertenece) a un "tipo" humano dotado con un patrimonio genético peculiar no representa más que una derivación. Por eso no deja de ser racista el que defiende los derechos de la "raza inferior", ni siquiera el que defiende la igualdad de todas las "razas".

Así, observamos una gama de racismos. Está el que no reconoce cualidad humana a la otra "raza", hasta el punto de justificar su exterminio, o la expulsión del territorio, o la esclavización en propio beneficio. Otra forma, más corriente, no niega la cualidad humana a los otros, pero la considera de rango inferior, lo cual viene a legitimar el subordinarlos jerárquicamente, o expulsarlos, o exterminarlos; o a veces, sentirse con la misión paternalista de colonizarlos, evangelizarlos, "civilizarlos", elevarlos a la verdadera humanidad.

Finalmente, no está exento de racismo el punto de vista que reconoce a los otros una cualidad humana equiparable, cuando al mismo tiempo se enfatiza el derecho de cada raza a la diferencia y a la permanencia aparte. Este enfoque es perfectamente compatible con los guetos, las castas separadas, la prohibición de la exogamia, la segregación racial. Ahí se piensa que todas las razas son iguales, pero cada una debe permanecer incontaminada respecto a las demás, como raza pura. No es raro que este racismo subyazga, lamentablemente, bajo la caritativa defensa de minorías culturales, por ejemplo, bajo la defensa de la "identidad" gitana, encaminada a que sigan siendo fieles a su "cultura" (vía por la que, de hecho, se refuerza su marginalidad); y so capa de la defensa de la identidad de indígenas, hispanos, judíos, albaneses, magrebíes, o aborígenes australianos...

En resumen, la idea de la paridad o "igualdad de las razas" es una idea racista, por cuanto mantiene la creencia (genéticamente falsa) en la existencia de razas dentro de la especie Homo sapiens. La fórmula adecuada estriba en la afirmación de la igualdad radical de todos los seres humanos, como miembros diferentes de la misma y única especie. Y es en nombre de esa igualdad en el que debe plantearse la exigencia de unos mismos derechos.


Las razas humanas no existen. ... P Otro genetista de referencia, Cavalli-Sforza ( La Contra 1-10-98) y ahora usted han divulgado la demostración de que las razas no existen. R Pero esa evidencia científica de que no hay razas humanas debe seguir a la constatación de que los humanos no somos iguales. De hecho, cada humano es diferente de los demás, pero de una manera, a su vez, también diferente. ... Por ejemplo, hay grupos cuya genética les hace digerir mejor la lactosa de la leche... Y esas diferencias están estructuradas en el espacio, sí, pero no de forma categórica y grupal sino individual y gradual: varían en cada individuo. Respecto al aspecto físico, en cada población se manifiesta un 88% de todas las posibilidades de ser humano. ... A nivel genético, puede haber más diferencias entre dos individuos de un mismo país que entre individuos de diferentes continentes. Y por eso han fracasado todos los intentos de clasificarnos a los humanos en razas. ...  la prueba del fracaso científico de los catálogos raciales es que, desde la clasificación de las razas humanas de Linneo en el XVIII hasta las últimas clasificaciones raciales de los años 50, todas tenían una sola cosa en común... Que cada catálogo de razas es diferente de todos los demás... ...Luego todos son falsos. Y, por eso, Frank B. Livingstone sostuvo ya en los 50, que buscar y categorizar las razas humanas es buscar algo inexistente.   Porque todos somos diferentes, pero las diferencias no vienen en paquetes distintos de razas, cada uno con su etiqueta. Hay diferencias entre nosotros, pero graduales... Y, por eso, trazar una línea entre una raza y otra es un ejercicio de arbitrariedad. Y por tanto, falso. Y la genética lo confirma. ... Porque nuestras diferencias no vienen en bloques, empaquetadas, sino que aparecen en gradaciones muy sutiles en cada individuo. Por eso, no hay una raya que diferencie categóricamente una raza de otra. Y todas las divisiones o rayas que se tracen entre esas supuestas razas son falsas. ... Apuntemos que África, nuestra cuna, también es por eso genéticamente diferente: existen más diferencias genéticas entre poblaciones de la misma región africana, por ejemplo, dos bosquimanos, que entre individuos de poblaciones europeas y asiáticas. Ya ve que cualquier discurso racista, además de rechazable moralmente, es científicamente erróneo. (Entrevista a Guido Barbujani, genetista, en La Vanguardia, 8/11/2013).


“Es verdad que somos de todos lados. Está claro que las poblaciones ibéricas son una mezcla de un montón de linajes humanos. Somos un coctel. Pero, paralelamente, estas evidencias científicas han abierto un debate interesante sobre la noción de raza”, añade Antonio Rosas. “Esta, la de la raza, es una noción biológica superada, pero la biomedicina y la genómica han demostrado que la humanidad tiene distintas líneas de ancestralidad genética, es decir, la huella genética de la que procedemos. Y esa huella genética permite distinguir bien grandes grupos humanos, dependiendo de una procedencia concreta”. Esta constatación, como explica el paleoantropólogo español, nos obliga a dar una nueva vuelta de tuerca a nuestros conceptos. “La ancestralidad de poblaciones de origen africano es distinta a las poblaciones que no tienen ese origen. En el campo médico, por ejemplo, lo que se estudia ahora mismo es que la prevalencia de determinados tipos de cánceres se debe a que no todos somos genéticamente iguales. Y esa diferencia se debe a nuestra ancestralidad”. Antonio Rosas es consciente de que el tema hay que tratarlo con mucha prudencia social, mucha pedagogía, pero también con valentía y rigurosidad científica: “Hay diferencias de origen que no podemos negar. Es verdad, estamos ante una especie de contradicción. Nos hemos acostumbrado a ser políticamente correctos, pero esta vuelta de tuerca de la genómica nos dice que hay ancestralidades distintas”. (Entrevista a Antonio Rosas, biólogo y paleoantropólogo del equipo de Atapuerca, en NIUS, 3 de agosto de 2003).

Some Americans don’t believe all people are created equal. Their movement is going mainstream, this author says (Kim Phillips-Fein, “Country of Lords: Neo-Aristocrats, Social Darwinists, Tech Utopians, and the Long Fight Against Equality in America”  reseña en CNN, 22 de agosto de 2016)

La demostración biológica de la inexistencia de las razas humanas no puede hacer olvidar que la percepción de las características raciales es algo evidente, y que no depende de haber recibido una educación racista. Muy posiblemente es eso lo que tiene un fundamento biológico (seleccionado evolutivamente por ser adaptativo, como todas las características físicas y conductuales del ser humano); o sea, no podemos evitar identificar "razas" o como quiera que lo queramos llamar, y somos muy eficaces a la hora de agrupar a las personas que vemos (color de la piel, forma del cráneo y del rostro, estatura, complexión) u oímos (su habla y acento, que lleva a distinguir una clasificación étnica: la cultura vinculada a una lengua o dialecto, e incluso a la clase social -sociolecto, jerga profesional- o a la ideología -los interrogadores nazis eran adiestrados para identificarla en una breve conversación-), e incluso olemos (la prevalencia de ciertas variaciones genéticas en distintos grupos humanos -europeos, africanos, asiáticos- hacen que no suden ni huelan igual -por la distinta secreción de las glándulas apocrinas-, además de la gran cantidad de elementos culturales que nos impregnan con su olor -cosmética, gastronomía-). Lo relativo al tacto, ya tal.

¿No es contradictorio poner tanto esfuerzo en desmontar el racismo sistémico que todos llevamos implantado por la educación recibida, para luego estimular a cada uno a buscar referentes "que se me parezcan", que "sean como yo" ("looks like me"), y demandar que los haya en los puestos de prestigio?

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-09-18/feminismo-antirracismo-articulo-marcos-ondarra/

Véase también Identidad, Palabra, Asamblea, Antiguo Régimen, Mujer y política, Marginación, Minorías, Correción política, Tercermundismo-Multiculturalismo, Ciencia y política, Democracia

sábado, 14 de junio de 2014

Socialismo

Socialismo / Socialista / Sistema socialista / Revolución socialista / Sociedad socialista / Socialdemocracia / Socialdemócrata / Socialismo democrático / Socialista democrático / Movimiento obrero / Proletariado / Clase obrera / Sindicato / Sindicalismo / Colectivismo / Mutualismo / Comunismo / Marx / Marxismo / Marxista / Marxiano / Lucha de clases / Materialismo histórico / Materialismo dialéctico / Marxismo - Leninismo - Estalinismo - Maoísmo / Bolchevismo / Bolchevique / Menchevique / Soviet / Soviético / Regímenes comunistas / Socialismo realmente existente / Trotskismo / Trotskista / Titoísmo / Saint Simon / Saintsimonismo / Fourier / Fourierismo / Falansterio / Proudhon / Proudhonismo / Blanqui / Blanquismo / Bakunin / Bakuninismo / Anarquismo / Anarquista / Anarcosindicalismo / Libertario / Comunismo libertario 

Le Démolisseur, de Paul Signac.
Es fácil ver la metáfora:
La lucha de los trabajadores
produce la demolición de
las estructuras y superestructuras
del capitalismo.
"Del pasado hay que hacer añicos"
dice la letra en español de
La Internacional
(versión comunista,
la del PSOE es otra).

El socialismo es la ideología (un enorme conjunto de ideologías) justificada en la consecución de un sistema económico que sustituya al capitalismo. Con base inicial en esta ideología se desarrollaron distintos movimientos políticos, con mayor o menor relación con los movimientos sociales vinculados al movimiento obrero a partir de la Revolución industrial. Marx utilizaba de forma no unívoca, a menudo intercambiable, los términos "socialista" y "comunista", indicando a veces que éste último causaba más temor ("un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo" -Manifiesto comunista, 1848-). Posteriormente, el materialismo dialéctico codificó la doctrina marxista de modo que la oposición socialismo/comunismo aludía a dos etapas (siendo el socialismo una etapa previa e "inferior") en el inevitable progreso histórico.

Lo que sí hizo inequívocamente Marx fue establecer la diferencia conceptual entre el "socialismo utópico" de Proudhon, Louis Blanc, Fourier o Saint Simon y el "socialismo científico" que él propugnaba. Para Marx "la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos" (Estatutos de la Primera Internacional, 1864), y se pondrían a ello en cuanto tomaran "conciencia de clase" (al comprender que sus intereses eran comunes entre sí y opuestos a los de los capitalistas, con independencia de la nación de cada uno de ellos -"¡Proletarios de todos los países, uníos! No tenéis que perder más que vuestras cadenas" -Manifiesto comunista, 1848-). Su triunfo sería el inevitable fruto de la evolución histórica (sucesión de modos de producción -esclavista, feudal, capitalista, socialista- determinada por el desarrollo de las fuerzas productivas -tierra, capital y trabajo-, en una concepción de la historia -el materialismo histórico- cuyo punto esencial es que la superestructura depende de la estructura económica, que impone agrupaciones sociales identificadas por sus intereses económicos -las clases sociales-, siendo inevitable la "lucha de clases", que es "el motor de la historia" y conduce al sucesivo triunfo de la clase social que se en cada uno de ellos se eleva al nivel de "clase dirigente" en cuyo beneficio se construye la superestructura jurídico-política y la ideología dominante -una "falsa conciencia" de la realidad que justifica ese dominio y la explotación de la clase dominada-).

La diferencia con Bakunin no era la crítica "científica" al capitalismo, la sociedad e instituciones burguesas, que comparten, sino el medio de emancipar a la clase obrera, fin que ambos consideran necesario: Marx propugnaba la conquista del poder para establecer una "dictadura del proletariado", mientras que Bakunin consideraba que la solución solo puede venir del anarquismo: la destrucción de todo poder, autoridad y coerción. Los marxistas formaron partidos políticos (en su versión leninista, dirigidos por una "vanguardia" consciente y disciplinada que se aplicaba al "análisis concreto de la realidad concreta" y que dirigía a "las masas" mediante el "centralismo democrático" -la información fluye de abajo a arriba y las decisiones de arriba a abajo-), de los que los sindicatos eran mecanismos de encuadramiento (y "correa de transmisión" -en sentido ascendente o descendente, según la versión más o menos "obrerista"-); mientras que los anarquistas solo formaban sindicatos (por ser la forma básica de encauzar la lucha colectiva), además de una muy amplia gama de actitudes individuales que iban desde la pedagogía progresista, el amor libre y el vegetarianismo hasta la "propaganda por el hecho" indistinguible del terrorismo.

La división de la Internacional obrera entre marxistas y bakuninistas se hizo evidente en el IV Congreso de Basilea de 1869 (un 63 % de los delegados se consideraban "anti-autoritarios" -seguidores de Bakunin-, un 31 % se consideraban "marxistas", y un 6 % se consideraban "mutualistas" o "proudhonianos" -mientras que tanto marxistas como bakuninistas se identificaban como "colectivistas"-). La escisión se concretó en el VIII Congreso de La Haya de 1872; lo que llevó a los marxistas a fundar la Segunda Internacional o Internacional Socialista en 1889. La denominación "Asociación internacional de trabajadores" (AIT) con la que se había fundado la Internacional en el mitin de Saint-Martin's Hall (Londres, 1864) quedó huérfana, y se reivindicó por los grupos anarco-sindicalistas que fundaron una institución con ese nombre en Berlín en 1923.

Entre tanto se fueron produciendo dos notables escisiones en el movimiento socialista-marxista: la expulsión de los llamados "revisionistas" (Bernstein, identificables con el "socialismo fabiano", un movimiento reformista inglés cercano al utopismo -William Morris, Grupo de Bloomsbury-) y la que se produjo a consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), cuando la mayor parte de los partidos socialistas de cada país beligerante (notablemente los de Francia, Alemania e Inglaterra) apoyaron el esfuerzo de guerra renunciando al pacifismo internacionalista (que consideraba a la guerra un asunto entre burgueses, que no concernía a los proletarios). En el caso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia había sido anterior (1903), y por otros motivos (organizativos y conceptuales sobre la dictadura del proletariado), la escisión entre "mencheviques" y "bolcheviques" ("minoritarios" y "mayoritarios" respectivamente -es lo que significan esos términos en ruso-), pero la actitud de cada uno de ellos hacia la guerra expresó esa diferencia: Kerenski (menchevique) apoyó la continuidad de Rusia en la guerra tras la Revolución de febrero de 1917, mientras que Lenin (bolchevique) la rechazaba. El triunfo de los bolcheviques rusos en la Revolución de octubre de 1917 o Revolución soviética, y el fracaso de un movimiento similar en Alemania (la revolución espartaquista de noviembre de 1918), llevó a la fundación de dos internacionales: una "comunista", dirigida desde la Unión Soviética (Komintern), y otra "socialista", reconstruida tras el desprestigio y fracaso de la "Segunda", a la que fueron confluyendo los partidos mayoritarios del movimiento obrero en los países de Europa occidental (se vino a llamar popularmente "Segunda Internacional y media"). La elección de esos dos términos ("socialista" y "comunista") parecía una manera natural de distinguirlos, por la connotación más radical que tenía (y sigue teniendo) uno frente a otro.

Estos partidos (el laborista británico, el socialdemócrata alemán,  la SFIO francesa -Sección Francesa de la Internacional Obrera-, el PSOE español), inicialmente partidarios de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, fueron incorporando las tesis "fabianas" antes rechazadas por ser "revisionistas"; y se integraron en el sistema político de los Estados, que se estaban reconstruyendo como Estados sociales o del bienestar (Sozialstaat, Welfare State). Optaron por posponer la revolución y participar en las instituciones liberal-burguesas para consolidarlas y perfeccionarlas en un sentido democrático y social (sufragio universal, derecho de huelga, negociación colectiva), con el propósito de conseguir progresos en las condiciones laborales y vitales de los trabajadores (jornada de ocho horas, seguros de enfermedad, desempleo, jubilación, gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria, etc.) Su relación con los sindicatos se hizo ambivalente: para los más "obreristas" el partido era la "correa de transmisión" del sindicato en las instituciones para obtener las mejoras sociales (y quién sabe, algún día, para establecer la sociedad socialista cuando se conquistara el poder, pacíficamente si era posible); para que no compartían esa sensibilidad era la rienda y freno con el que los políticos (de origen social más acomodado -profesionales de formación universitaria-) controlaban a los obreros (llegó a decirse que el músculo debía ser movido por el cerebro). La utilización del término "socialdemócrata", denominación tradicional del partido obrero alemán, ya había sido criticado por Marx (que la consideraba una coalición de la pequeña burguesía con el movimiento obrero, que priorizaba los intereses de la burguesía, porque las instituciones democráticas serían un "medio no para abolir los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antagonismo, convirtiéndolo en armonía"). Dejó de implicar el radicalismo que el concepto de "democracia" tenía a mediados del siglo XIX, puesto que a comienzos del siglo XX el sufragio universal (masculino y en pocos años más también femenino) se había ido extendiendo por los sistemas políticos occidentales, asumido como un consenso de la mayor parte de las fuerzas políticas. Los comunistas utilizaron el término "socialfascistas" como un insulto que ridiculizaba la condición "demócrata" de los "socialdemócratas", pues pretendían apropiárselo para su concepto de "democracia popular", ajena a las libertades burguesas que los partidos socialistas estaban defendiendo contra ellos.

Desde 1935 el Komintern o internacional comunista (cuyo propósito había pasado de extender la revolución -se fundó en 1919- hasta mantener la pervivencia de la Unión Soviética dirigida por Stalin -"el socialismo en un solo país"-) dirigió una estrategia de formación de frentes populares antifascistas (Dimitrov), en donde se incluyeron anarquistas, socialistas, radicales, progresistas... (con la notable exclusión de los trotskistas, partidarios de "la revolución permanente" y opuestos a los estalinistas desde la caída en desgracia de Trotsky -apartado de la sucesión de Lenin, 1924-). Desde el punto de vista de los comunistas, los partidos coaligados y los intelectuales "comprometidos" que conseguían incluir en esta estrategia, eran "compañeros de viaje"; desde el de sus enemigos, eran "tontos útiles" (expresión que también tiene su origen en el leninismo).

Después de la Segunda Guerra Mundial, la división en bloques entre el bloque o mundo capitalista y el bloque o mundo socialista forzó a una trayectoria muy distinta en cada uno de ellos: En los países del "socialismo real" se establecieron "democracias populares" donde la existencia de pluralismo político se negaba; en la práctica al menos, puesto que en teoría en algunos países se consentía la presencia testimonial de partidos "campesinos", "agrarios" y otras denominaciones. Eran marionetas consentidas, siendo en realidad regímenes de partido único: el partido "obrero" que era el comunista inscrito en el Komintern (desde 1947 reconvertida en Kominform). En los países occidentales, los partidos socialistas se convirtieron partidos de Estado: en "la izquierda" que se alternaba en el poder con "la derecha" (formada por partidos "democristianos" o "conservadores"), en regímenes más o menos bipartidistas o pluripartidistas, donde la presencia de partidos "liberales" o "de centro" podía ejercer de "partido bisagra" que permitiera la configuración de coaliciones mayoritarias. Los partidos comunistas (además del partido afiliado a la Komintern había una pluralidad de partidos de "extrema izquierda", muy fraccionados -trostskistas, maoístas, etc.- y a menudo extraparlamentarios) se presentaban a las elecciones, pero no alcanzaban nunca el poder, bien porque se reducían a ser el partido minoritario de la izquierda (caso de Francia) o bien porque entre los partidos "de derechas" y los socialistas (que podían ser minoritarios en la izquierda, como era el caso en Italia) lo impedían, mediante un "cordón sanitario". El soporte ideológico de esta estrategia era en realidad el mismo en los partidos de izquierda que en el de los de la derecha: la tecnocracia, basada en el triunfo de la economía keynesiana (el Estado del bienestar, que interviniendo en la economía, con impuestos progresivos y una planificación indicativa, garantizaba a la vez la propiedad privada, el "ascensor social", el "pacto social" -negociaciones colectivas entre empresarios y sindicatos-, etc.)

Las sucesivas escisiones del comunismo (el trostkismo desde los años treinta, el titoísmo desde 1948, el maoísmo desde 1956).

Eurocomunismo

Desde la invasión de Hungría (1956), y sobre todo desde la represión de la Primavera de Praga (que coincidió con el mayo francés y otros movimientos de la llamada Revolución de 1968) creció el desprestigio del comunismo soviético en Occidente (y entre los llamados "disidentes" dentro de los países del socialismo real). Los partidos comunistas de los países occidentales procuraron distanciarse, saliéndose del Kominform (que se disolvió con la desestalinización en 1956) y fundando el "eurocomunismo" (dirigido por el partido comunista italiano, al que siguió el español -clandestino hasta 1977- y con más recelos el francés y el portugués), aceptando las "libertades burguesas" y procurando presentarse como respetuosos de los procedimientos de la democracia "liberal".


Socialismo democrático o Socialdemocracia
La denominación "socialdemocracia" fue perdiendo prestigio como referente "de izquierdas", pasando a significar "pactismo" o renuncia a conseguir los objetivos máximos del movimiento obrero. El socialismo francés con François Miterrand lanzó la denominación "socialismo democrático", que pretendía oponerse a la socialdemocracia alemana y nórdica y al laborismo inglés (más pragmáticos y moderados); y veía la oportunidad de construirse en el "socialismo del sur de Europa" (más radical) a partir de la revolución de los claveles de Portugal (1974). 


El socialismo español, dividido entre un PSOE "histórico" dirigido en el exilio por los elementos más radicales y uno "renovado" dirigido en el interior por Felipe González y Alfonso Guerra (además de un Partido Socialista Popular, dirigido por Enrique Tierno Galván), se unificó bajo el liderazgo de Felipe González, captado por la socialdemocracia alemana, que consiguió controlar a "las bases" obreristas (con mucho más peso en las Comisiones Obreras -dirigidas por Marcelino Camacho, inicialmente controladas por el Partido Comunista a partir de su infiltración en el sindicato vertical franquista- y con mucho menos peso inicial la UGT -vinculada al PSOE y dirigida por Nicolás Redondo-) al marxismo y al tercermundismo. Fue muy significativo cómo se pasó de "OTAN, de entrada no" (1981, en la oposición) a pedir el sí en el referéndum que se había obligado a convocar (1986, ya en el poder).
Ramón Cotarelo, Corrientes y sensibilidades en el PSOE, Nueva Revista, 1992

En cambio, la dupla "Socialismo liberal" no se ha conformado nunca como una corriente de amplia aceptación como parte del socialismo, identificándose con el demo-liberalismo. La conexión entre liberalismo y democracia no se estableció hasta la segunda mitad del siglo XIX, pues inicialmente el la democracia era descrita como una degeneración. La conexión entre liberalismo y socialismo es todavía menos evidente, puesto que son propiamente opuestos (libertad individual con Estado que hay que reducir al mínimo frente a la construcción de un Estado que garantice la igualdad). Se produce con la convergencia en el centro político de socialdemócratas y liberales, opuestos tanto al comunismo o "socialismo realmente existente" (en decadencia desde los años 80 del siglo XX) como al neoliberalismo (estrechamente relacionado con el neoconservadurismo y en auge desde esa misma época).


Sistema o sociedad socialista

La definición de qué sería un sistema o sociedad socialista no es unívoca, siendo inicialmente una diferente asignación de los recursos a la que se establece en el capitalismo (mercado libre) y que se entiende injusta: inicialmente se parte de la máxima "a cada cual según su trabajo" (asumiendo que el mercado libre no recompensa adecuadamente el trabajo, en beneficio del capital -teoría de la plusvalía, que parte de la ley de bronce de los salarios expuesta por economistas liberales como Lasalle y Ricardo-), mientras que para los "colectivistas" (Louis Blanc -que sería el origen de la frase-, Marx -Crítica al programa de Gotha-, Lenin -El Estado y la revolución-) sería "cada cual según sus posibilidades y a cada cual según sus necesidades" (es obvia la relación de ambos paradigmas con los conceptos escolásticos de "justicia retributiva" y "justicia distributiva", y su oposición con el paradigma tecnocrático-capitalista de la eficiencia). Según el "Diccionario Filosófico Marxista", canónico del materialismo dialéctico soviético de mediados del siglo XX, ambos lemas representan respectivamente a la sociedad socialista (tras haber triunfado una revolución socialista que pone al Estado en manos del Partido, y utilizando mecanismos coercitivos produce la transformación de la economía -sin propiedad privada de los medios de producción-, de la sociedad -persisten algunas diferencias de clase, particularmente entre obreros, campesinos e intelectuales- y de los individuos -el "hombre nuevo socialista"-) y comunista (sin Estado y con un "hombre nuevo" que no necesita de mecanismos de coerción y asiste a las maravillas de un progreso ilimitado, un verdadero paraíso en la Tierra).

En la terminología marxista-leninista, la "sociedad socialista" es un estadio intermedio entre la revolución socialista y la futura "sociedad comunista"; sería una necesidad histórica, determinada por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la toma de conciencia de clase por la clase obrera (en la definición de Lenin: Socialismo = electrificación + poder de los soviets). En la sociedad socialista, la clase obrera ha obtenido el poder y lo utiliza contra la clase burguesa-capitalista, no necesariamente de forma pacífica o con mecanismos democráticos, sino mediante la "dictadura del proletariado". Entre otros procedimientos, destaca la expropiación de los medios de producción, que pasan a ser de propiedad colectiva, y la regulación económica con mecanismos ajenos al mercado, que en el sistema soviético se concretaron en la economía planificada. En la sociedad comunista no habría ninguna necesidad de mecanismos coactivos, puesto que se habrá conseguido cambiar al propio ser humano, que ya no tendrá egoísmo ni buscará su interés individual ("hombre nuevo socialista"), y desaparece el propio Estado (con lo que, en el estadio final, se produce la convergencia de ideal socialista con el ideal anarquista -Bakunin- de una sociedad autoregulada desde la base, sin ningún tipo de coacción).

El hecho de que en ningún lugar "realmente existente" se haya llegado a construir tal sociedad comunista limita la experiencia de sistemas autodenominados "socialistas" al "socialismo realmente existente" de la Unión Soviética (1917-1991) y los países del bloque soviético de Europa oriental (1945-1989); mientras que en la actualidad, reclaman tal condición, con distintos grados de alejamiento de este modelo, Corea del Norte, China (en realidad "un país, dos sistemas"), Vietnam y Cuba. Venezuela y otros países hispanoamericanos son identificados más propiamente como "populistas", al igual que otros sistemas autodenominados "socialistas" en países del Tercer Mundo durante la guerra fría, como el denominado "socialismo árabe".

Colomé [Gabriel Colomé, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma (UAB) y ahora presidente del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona] rechaza que el soberanismo haya hundido al PSC [Partit dels Socialistes de Catalunya] y cree que hubiera capeado mejor la crisis de haber estado fuerte electoralmente. “Estamos en medio de unionistas y secesionistas y los federalistas recibimos todos los palos”, lamenta. Y vaticina que le aguarda un futuro similar a CiU. Pese a todo, considera que las dos almas del partido seguirán conviviendo porque no se entienden una sin la otra. Niega que sean la catalana y la de raíz española y apunta que son el reflejo de dos tradiciones del socialismo francés: la de Jean Jaurès (jacobina, republicana, obrerista y estatista) y la de Jules Guesde (federal, autogestionaria, cooperativista y anticentralista). “Esta misma crisis se vivió en 1923 y en los años 70”, explica. “Este es el Partit dels Socialistes. El singular mata a este partido porque es plural. No se puede expulsar al otro”. (Ángels Pinyol, El soberanismo apuntilla al PSC, en El País, 14 de junio de 2014). Curiosamente, Jaurès es el mártir del internacionalismo proletario (se opuso a la entrada de Francia en la I Guerra Mundial y fue asesinado por ello), mientras que Guesde fue, con Lafargue (el vulgarizador del marxismo, y su introductor en España), aquellos de quien Marx, a la vista de la clase de "marxismo" que propugnaban: Ce qu'il y a de certain, c'est que moi je ne suis pas marxiste.

Véase también Ideología, Economía y política-Sistema económico Espectro político, Revisionismo, Socialismo humanista, Progresismo, Populismo, Capitalismo-Burguesía, Economía y política, Conflicto-Decisión-Lobby, Ciudadano-Participación, Dialéctica, Filosofía y política, Economía y política 

Para Escohotado, el comunismo es una tendencia presente en la historia desde la antigüedad (identificada profundamente con la visión cristiana sobre la pobreza), que denomina "pobrismo". Su lectura de Marx insiste en la importancia de una idea: la de que lo que necesito me pertenece por el hecho de necesitarlo. La idea de la propiedad como robo la explica como una expresión del resentimiento social que en el pobre genera la percepción del rico. La idea del pobre como desposeído es lo más opuesto a la idea de destrucción creativa, que sería la justificación de la acumulación de capital. La debilidad científica del marxismo no proviene solo de su condición acientífica, sino de que ignora las sutilezas matemáticas que se incorporaron a la economía desde mediados del XIX (o incluso las pervierte, como es el caso de Lenin, o las desprecia, como es el caso de las innovaciones estadísticas que generó el esfuerzo planificador -es significativo que hiciera lo mismo con la genética-). A pesar de ello, prestigiosas escuelas de pensamiento en Europa Occidental y Estados Unidos (Annales, Frankfurt, Standford) mantuvieron entre 1950-1975 una insólita fe en el marxismo como "instrumento de análisis crítico". Desde finales del siglo XX fue la deconstrucción o neomarxismo la que retomó (con el llamado "giro lingüístico" y reconectando con Gramsci) esta corriente de pensamiento, cambiando la economía por el poder como fuerza explicativa.

Véase también Totalitarismo, Geografía y política-Frontera-Muro, Economía y política, Ideología.

Anarquismo / Libertarismo
El anarquismo es la ideología y movimiento político asociado al movimiento obrero que concibe la emancipación del proletariado mediante la supresión de todo tipo de coacciones, tanto las que se ejercen en el ámbito económico (especialmente el dominio del empresario capitalista sobre el trabajador) como las que se ejercen en todos los ámbitos sociales (por ejemplo, en la familia -el padre sobre los hijos, el marido sobre la mujer-) y en el ámbito político (especialmente la que ejerce el Estado). Ha habido numerosas experiencias de ejercicio del anarquismo en la práctica, en "comunas" de pequeñas dimensiones.

No debe confundirse con el "libertarianismo" (más frecuentemente en inglés -libertarianism-), que es una ideología asociada al liberalismo.

El triunfo y el fracaso de la socialdemocracia
Gabriel Tortella, Conservador a fuer de revolucionario - «Democracia es la socialdemocracia con alternancia en el poder de derechas e izquierdas, porque el monopolio del poder se llama dictadura» (The Objective, 24 de octubre de 2026): "La segunda gran revolución mundial, la proletaria o socialdemocrática, ha tenido la gran virtud de que, aunque nació entre dos guerras mundiales, ella en sí misma fue pacífica y democrática, como su nombre indica, y promovió poderosamente los objetivos a los que antes me referí: contribuyó al desarrollo económico y social tratando a la vez de mejorar la distribución de la renta y la riqueza. Hay que dejar claro que la revolución socialdemocrática es una revolución de ricos en el buen sentido de esta palabra: pueblos relativamente prósperos, con sus necesidades primarias aceptablemente cubiertas, educados, razonables, de clase media, en una palabra. Su revolución no es dramática ni violenta, sino prosaica, gradual y democrática, una revolución que pocos han percibido y comprendido plenamente, porque ha sido aburrida y burocrática. Pero no por eso ha sido menos transformadora: tuvo lugar en el siglo XX, período de grandes violencias y guerras, de feroces extremismos, pero también de gran desarrollo económico y creciente bienestar social. Una revolución tácita, pero firmemente aceptada por la mayoría en los países en que tuvo lugar, durante un siglo turbulento, pero apasionante y, en muchos aspectos, admirable."

Fernando García-Romanillos, Pedro Sánchez lleva cuatro años sin llamarse socialista ni hablar de socialismo - La palabra ‘socialismo’ no aparece en sus discursos de investidura de 2019, 2020 y 2023, ni en el anuncio de elecciones para el próximo 29-N (Vozpópuli, 24 de octubre de 2026): "La fecha del entierro del socialismo a manos del sanchismo puede fijarse en la intervención del secretario general del PSOE en el Comité Federal de su partido el 23/07/2022. Allí dijo que si en el siglo XX “el socialismo significó paz e internacionalismo, derechos laborales y cohesión social”, en el siglo XXI “suma a esos propósitos el feminismo y el ecologismo, la cohesión territorial y el europeísmo”, que son la esencia de sus “gobiernos progresistas”. A partir de esa conclusión tan singular hace cuatro años, en las intervenciones públicas de Sánchez ha desaparecido cualquier mención a políticas calificadas de socialistas, mientras que se han multiplicado las dedicadas a la diversidad, el cambio climático, el identitarismo y demás banderas del progresismo populista. ... Durante los dos últimos años, y significativamente a lo largo de 2026, el líder sanchista ha intensificado el uso del sustantivo ‘progreso’ y del adjetivo ‘progresista’, rara vez emplea el verbo ‘progresar’. Buena prueba son sus palabras, el pasado septiembre, en la presentación de ‘Vidas futuras: un día en 2050’, un informe de su estimada Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia: “(…) ese es, yo creo el maravilloso significado de la palabra progreso, que abre puertas incluso para quienes intentaron mantenerlas cerradas; que ensancha la libertad de todos y de todas”. O cuando concluyó así el 23 de septiembre su intervención ante el alcalde de Nueva York: “Es realmente muy importante que todos compartamos no solo nuestros valores, sino también nuestras políticas, y que reforcemos el movimiento internacional de las corrientes políticas progresistas”. Esas palabras ante el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani incluyen la mención a un movimiento internacional progresista con el que Sánchez sueña para presidir y gozar de proyección mundial, un objetivo que hasta la fecha se le resiste. No obstante, sigue empeñado en conseguirlo aprovechando su presencia en citas europeas, como cuando el 16 de este mes, tras una cumbre en Bruselas sobre la migración aprovechó para soltar que “es muy necesario un gobierno progresista en España porque Europa necesita un contraste de opiniones en una cuestión tan importante como ésta”. De igual modo el Grupo Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo, con el PSOE como segunda fuerza y presidido por la sanchista burgalesa Iratxe García Pérez, se ha dotado en redes del sobrenombre ‘The Progressives’ (Los progresistas). Además Sánchez está empujando a la ruptura conceptual con el socialismo incluso a la Internacional Socialista que él preside. En el último congreso de esa organización propuso hacer de la Internacional Socialista “la casa común del pensamiento progresista global”."

Socialdemocracia-Socialdemócrata > Socialismo

Social-liberal > Liberal demócrata

Socialismo árabe > Socialismo

Socialismo con características chinas > China

Socialismo científico-Socialismo utópico > Socialismo

Socialismo en un solo país > Comunismo-Estalinismo

Socialismo democrático > Socialismo

Socialismo fabiano > Revisionismo

Socialismo humanista / Socialismo de rostro humano / Marxismo humanista
http://es.wikipedia.org/wiki/Marxismo_humanista
Véase también Socialismo, Marxismo, Hombre-Rostro humano

Socialismo real / Socialismo realmente existente > Comunismo

Socialismo utópico-Socialismo científico > Socialismo

jueves, 6 de febrero de 2014

La apuesta del colaboracionista

Colaboracionismo / Colaboracionista



Proceso de Brasillach
Es un tópico universal (tan extendido como supuesto axiomático, de innecesaria demostración, que no he llegado a ver ninguna argumentación concreta sobre el particular -al menos, ninguna me ha satisfecho-) la superioridad moral del resistente frente al colaboracionista. El colaboracionismo no es la colaboración con el compatriota, sino con el enemigo. Colaborar con el enemigo se asimila (y no tendría por qué ser así) a la traición, a la incoherencia y a la carencia de principios.
Madrid, bombardeado de metralla y propaganda,
 lleno de indiferentes y partidarios de uno y
otro bando, resistentes locales,
resistentes foráneos, curas escondidos,
 chequistas, espías, quintacolumnistas...
Mi padre me contaba que en los últimos meses
de la guerra se acusó de derrotista a un vendedor
ambulante de serrín que voceaba:
¡Serrín de Madrid - se-rrin-de-ma-drid!
En los últimos días se mataron entre sí los últimos
republicanos, escindidos entre casadistas (preferían
capitular para ahorrarse más sufrimientos)
y negrinistas (preveían que si se aguantaba lo suficiente
las potencias se verían obligadas a intervenir,
convirtiendo el conflicto en una guerra mundial).

Me parece muy ilustrativo sobre este punto la reflexión que, terminada la II Guerra Mundial, realizó Camus (él mismo un resistente) ante la condena a Brasillach (un colaboracionista). Al contrario que Sartre (que apoyó su fusilamiento diciendo "las palabras matan"), no parece que Camus viera en sí mismo demasiada superioridad moral sobre el condenado. Pidió clemencia, y dijo: "no tengo ni idea de si el azar determina nuestras opiniones políticas. Pero lo que sí sé es que no escogemos por azar aquello que nos deshonra". Sartre rompió con Camus (también por otras cuestiones), y le reprochaba "que su rebeldía era puramente estética". Entiendo que le reprochaba que no era capaz de llevarla a sus últimas y "antiestéticas" consecuencias: imponer a los demás las consecuencias de la propia rebeldía, no conformarse con "soportar la injusticia", socráticamente, sino obligar a los demás a hacerlo, imponer a los demás ese comportamiento que definimos como moralmente superior en nosotros mismos y exigirles que lo cumplan, juzgándoles con ese criterio. Me temo que faltar a la prudencia (la verdadera guía en política) y llevar la exigencia moral a un estadio heroico (exigir un cumplimiento del deber "más allá del cumplimiento del deber") es ir más lejos que la ética socrática y quizá incluso "cometer la injusticia". En 1945 se tenía presente el ejemplo del sacrificio que se impuso a la ciudad de Leningrado frente a la más suave suerte que correspondió a la "ciudad abierta" que fue París.

En todo caso, hay quien considera al propio Camus un verdadero héroe individual: "Nunca le faltó valor para asumir riesgos porque sabía que al final la vida es un conjunto de apuestas. Las suyas le llevaron a la soledad intelectual, a un aislamiento querido y buscado desde el que nunca renunció a asumir el riesgo de equivocarse. Utilizando sus propias palabras para definir a Meursault, el protagonista de 'El extranjero', Camus fue un ser humano que, sin ningún heroísmo, acepta morir por la verdad. ... Criado en un taller de tonelero por su tío y una madre que reverenciaba, Albert Camus nunca se arrodilló ante nadie, jamás rindió pleitesía a los poderosos, no se prestó a justificar los crímenes por la razón de Estado ni por los intereses de partido. Es unos de los pocos intelectuales del siglo pasado -quizás el único- que no escribió ni una sola línea que no creyera." (Pedro Cuartango, La vida, la ética y Sartre).

Apuestas, azar, esas coordenadas de imprevisibilidad creo que son claves para optar por unas decisiones morales u otras. Kant dice optar por el imperativo categórico (hacer lo que debe hacerse sin preocuparse de las consecuencias), porque nunca podemos estar seguros del encadenamiento de hechos futuros desencadenados por una decisión tomada en razón de las consecuencias (consecuencialismo). A mí me parece que esa postura heroica no deja de ser una salida cómoda, una dimisión moral, una renuncia a la utilización de la capacidad humana para distinguir las sutiles escalas de grises entre el blanco y el negro.

Pablo (Romanos 14) establece una prudente regla de tolerancia, y denuncia lo egoísta de hacerlo de otro modo, para no imponer a los demás nuestros criterios dogmáticos (él se refiere a los tabús alimentarios y el respeto a los preceptos de la ley mosaica, pero bien se puede aplicar a otras exigencias morales): "Uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. ... El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí."

Como excepción puede anotarse la novela de Goytisolo Reivindicación del conde Don Julián (el gobernador visigodo de Ceuta que colabora con los invasores musulmanes).

Es muy ilustrativa la oposición-complementariedad de las trayectorias historiográficas de Eric Hobsbawn y Toni Judt: Esta actitud [la de Judt] le acercó a lo que los franceses llaman moralistes; es decir, escritores en la línea de Camus, Aron o Blum (a los que estudia en El peso de la responsabilidad) con un compromiso cívico explícito que aspiran a ser universalistas coherentes, aunque eso signifique cuestionar algunos dogmas que habían inspirado a la izquierda durante todo el siglo XX. Para Judt está claro que "algo va mal" cuando no se tiene conciencia de que "la democracia puede sucumbir ante una versión corrupta de sí misma, mucho más que a los encantos del totalitarismo, el autoritarismo o la oligarquía". Por su parte, para Hobsbawm, esa realidad es visible, aunque la interpreta en la línea de que en el futuro que viene "no hay porvenir", sólo un simulacro organizado por el poder industrial capitalista. (José Enrique Ruiz-Doménech,
http://www.lavanguardia.com/libros/20140205/54399921224/cambio-de-referente-de-eric-hobsbawm-a-tony-judt.html).


Véase también Revuelta-Resistencia, Colaboración, Ética y política.

martes, 17 de diciembre de 2013

De lo unitario a lo complejo, de lo integral a lo compuesto

Federalismo / Federación / Confederación / Cantonalismo
Deriva del latín foedus ("tratado"), aunque no es muy lejana la raíz germánica frid (paz)
http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=foedus&searchmode=none
http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=frid&searchmode=none

Los pueblos germánicos se asentaron en el Imperio romano como foederati (federados), y establecieron sus propios Estados (los reinos germánicos).

Inicialmente el término "federalismo" se vinculó, en Estados Unidos, a su utilización en la revolución americana (los partidarios de la Unión -"una unión más perfecta"- frente a los partidarios de mantener los poderes originarios en los Estados). En la Francia de mediados del siglo XIX Proudhon denominaba "federalismo" a su versión del anarquismo (un sistema político-social de asociaciones autónomas vinculadas libremente entre sí). En España, los republicanos de 1873 se dividieron en republicanos unitarios (el ala derecha) y republicanos federales (el ala izquierda). En el ámbito de los republicanos federales surgió el movimiento obrero y la revolución  cantonal.


Muchos de los Estados que se organizan territorialmente como Estados compuestos (véase autonomía) se definen como Repúblicas federales.

La identificación del Estado de las autonomías español con una federación, o con un "federalismo asimétrico" (el concepto fue utilizado por Pascual Maragall), así como la propuesta de reforma constitucional "en un sentido federal", han sido objeto de debate recurrente desde la propia redacción de la Constitución de 1978. En mi memoria tengo todavía a uno de los políticos de la Transición (quizá Fraga) diciendo algo así como que el federalismo era un muy buen procedimiento para unir lo que está separado, pero un pésimo procedimiento para evitar la separación de lo que ya está unido.

Los Estados compuestos que se han definido como "Confederación" se caracterizan por la capacidad que se reconoce a cada una de sus partes para tomar prácticamente cualquier decisión, incluso la de la secesión.

En una metáfora frutal, se puede comparar el Estado unitario con una manzana, el Estado federal con una naranja y el Estado confederal con un racimo de uvas. Savater ha propuesto una metáfora semejante (los "quesitos" divididos en porciones y envueltos individualmente).

Aquí muchos hablamos de federalismo pero no todos hablamos de lo mismo. Hay quien piensa en el federalismo en un sentido orgánico y cooperativo, muy cercano al autonomismo, simplemente para organizar un Estado compuesto y políticamente descentralizado. Los hay que defienden un Estado federal en un sentido competitivo, como una unión de territorios diversos con poderes propios que los pueden ampliar libremente dentro de un marco constitucional flexible. Finalmente, el federalismo plurinacional va más allá y contempla la soberanía concurrente de territorios nacionales con una identidad propia. Hay federalismo de arriba abajo o de abajo arriba, de devolución o de agregación, y ahora también federalismo simétrico y asimétrico. En la tercera asamblea del Partido Federal, de 1872, Salmerón y Pi y Maragall ya presentaron dos proyectos federales distintos para España: el orgánico, descentralizador, y el sinalagmático, basado en el pacto entre territorios. Y en España, además, se defiende la plurinacionalidad. ... Al final de la dictadura de Primo de Rivera, como de la de Franco, el PSOE coqueteó con el federalismo y asumió planteamientos de los nacionalismos subestatales, por un empacho de nacionalismo español de derechas. Algunos dirigentes, como Araquistáin, se proclamaban abiertamente federalistas. Pero, como en 1978, a la hora de hacer la nueva Constitución se volvió a una posición más prudente y se rechazó, junto a muchos republicanos, que la República fuera federal. Jiménez de Asúa, en la presentación del proyecto, lo justificó con tres argumentos: que el federalismo era igualitario y había demasiado desequilibrio regional, que los Estados federales conocidos se estaban centralizando, y que cómo se iba a constituir un Estado federal que ya existía. Ésto también se lo dijeron a Pi y Margall en los debates constituyentes de 1869 y 1873. Las clases políticas de entonces no veían la posibilidad de que un Estado unitario se pudiera federalizar, sino solo la federación de territorios previamente independientes. Kelsen admitía en 1925, en su Teoría General del Estado, esa posibilidad mediante la reforma constitucional, pero al parecer lo desconocían. Al final propusieron el Estado integral, un sistema abierto y gradual de autonomía regional pensando sobre todo en Cataluña. ... P - ¿Cuál es el alcance de esa  propuesta plurinacional del PSOE y de dónde viene? R- Es una propuesta de Luis Carretero y de su hijo Anselmo, durante el exilio mexicano y la transición, cuando éste era senador castellano. Besteiro y Largo Caballero ya habían reconocido la nacionalidad catalana cuando apoyaron el Estatuto de 1919. Incluso Araquistáin, en 1930, contempló su derecho de autodeterminación, como hiciera Azaña en el encuentro de intelectuales castellanos y catalanes del mismo año, aunque después se desdijo. Pero, como digo, fueron opiniones puntuales y minoritarias. Carretero plantea la fórmula de «nación de naciones» como una nación política compuesta de nacionalidades culturales. Rechazaba el Estado plurinacional porque decía que España no era Yugoslavia. En realidad, es una fórmula que compromete poco al mantener la soberanía unitaria del pueblo español, un reconocimiento más bien retórico. Podría ser una fórmula de síntesis aceptable, pero es difícil que cuaje porque para unos no dice nada y, para otros, dice demasiado. (Entrevista a Daniel Guerra, 28 de julio de 2018).

Véase también Estado, Reino, Soberanía, Soberanismo

Autonomía / Comunidad autónoma / Territorio autónomo / Autodeterminación / Derecho de autodeterminación / Derecho de libre determinación / Autogobierno
La pretensión de regirse por normas propias. Lo opuesto es la "heteronomía" (normas ajenas).

En su aspecto individual, es un resultado del crecimiento o desarrollo individual o personal, que comienza con el nacimiento, sigue en la infancia y adolescencia y culminaría en la madurez (la psicología evolutiva lo tiene como campo de estudio). Como quiera que el hombre es un animal social (o animal político), en realidad las normas que se creen propias son la interiorización de normas externas, impuestas o implantadas por el grupo social con el que el individuo se identifica.

En su aspecto grupal, puede entenderse como la pretensión de un grupo de regirse por normas propias. Kant definió la Ilustración como "la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad". Entender que las normas políticas y sociales son fruto de la "voluntad general", en expresión de Rousseau, hace de la sociedad entera la responsable de darse a sí misma las normas. El "cuerpo político" sería así autónomo (si esto le desvincula de unas normas más elevadas, impuestas por Dios o la  Naturaleza es otro problema). ¿Puede parcelarse el cuerpo político en partes autónomas, que sigan sus propias normas?  No según Cicerón o los jacobinos. Sí según los particularistas, los federalistas o los girondinos.

La denominación "territorio autónomo" se ha venido dando a muy distintas conformaciones territoriales: partes de imperios coloniales, partes de federaciones o incluso los territorios de Palestina administrados por la Autoridad Nacional Palestina (antes denominados "territorios ocupados").

La denominación del modelo territorial del Estado en España es "Estado de las autonomías", y ha sido objeto de debates políticos desde la redacción de la Constitución de 1978 hasta la actualidad. La literalidad del texto constitucional identifica el concepto de "autonomía" con el de un "autogobierno" entendido como "gestión" de los "intererses" propios.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas -art. 2- En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos -art. 143- El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses -art. 137-

La Constitución de 1931 (Segunda República) utilizaba la expresión "Estado integral" para un modelo muy similar. El Estado de las Autonomías podría entenderse como un Estado unitario, pero descentralizado (lo que en otros países se denomina "Estado regional"). No obstante, de hecho, las competencias que ejercen las comunidades autónomas son similares a las de los Estados federados en los modelos territoriales que se consideran Estados federales, y la "asimetría" entre ellas (comunidades de "régimen común" y de "régimen foral", "territorios con lengua propia", diferentes vías constitucionales para el acceso a la autonomía, consideración constitucional de "nacionalidades históricas", "hechos diferenciales"), sumada a la vocación "soberanista" de los movimientos nacionalistas dominantes en varias de ellas, las hacen similares incluso a las partes que integran Confederaciones (Estados confederales). Tanto federaciones como confederaciones están clasificados como Estados complejos o Estados compuestos.
http://es.wikipedia.org/wiki/Forma_de_Estado

El "derecho a la autodeterminación" o "libre determinación" sería un derecho colectivo cuyo sujeto son "los pueblos" y que está reconocido como "principio" en la Carta de las Naciones Unidas de 1944 (art. 1: Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos), no aparece en la Declaración Universal de Derechos Humanos (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1948), pero sí, como "derecho", en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1966) y en la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos (o "Carta de Argel", de 1976, elaborada por "representantes de movimientos de liberación de casi todos los pueblos oprimidos del mundo -la mayoría de ellos por sus propios gobiernos- y juristas de distintas nacionalidades"; no debe confundirse con la Declaración de las Naciones Unidas sobre
los derechos de los pueblos indígenas de 2007). Su contexto puede interpretarse como restringido a los territorios sometidos a procesos de descolonización.
PIDCP, art. 1: Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.
DUDP, sección II arts 5-7 Todo pueblo tiene el derecho imprescriptible e inalienable a la autodeterminación. Él determina su status político con toda libertad y sin ninguna injerencia exterior. Todo pueblo tiene el derecho de liberarse de toda dominación colonial o extranjera directa o indirecta y de todos los regímenes racistas. Todo pueblo tiene derecho a un régimen democrático que represente al conjunto de los ciudadanos, sin distinción de raza, sexo, creencia o color, y capaz de asegurar el respeto efectivo de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales para todos.

Informe "de 210 páginas" de Margallo para ser utilizado como argumentario por el servicio exterior español:
El principio de integridad territorial del Estado constituye un elemento básico del Derecho Internacional. El derecho de autodeterminación de los pueblos solo está permitido cuando se den unos supuestos muy precisos: antiguas colonias, pueblos oprimidos y violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos. Ante estas prescripciones, los separatistas intentan presentar a España como un país colonial y totalitario, que solo por la fuerza mantiene prisioneros a algunos de sus ciudadanos. Solo si se persuade a la sociedad internacional de que esa es la verdadera realidad de España podrá, a su juicio, lograrse la autodeterminación conforme a derecho.

Esta línea argumental se apoya en la tradición más firme (y "realista") de las relaciones internacionales desde al menos la Paz de Westfalia, pero especialmente en la interpretación que las resoluciones de las Naciones Unidas vienen haciendo del derecho de autodeterminación, particularmente de la  resolución 2625 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 1970: Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos antes descritos y estén, por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color. Estos son los "párrafos precedentes", referidos claramente a pueblos colonizados: El establecimiento de un Estado soberano e independiente, la libre asociación o integración con un Estado independiente o la adquisición de cualquier otra condición política libremente decidida por un pueblo constituyen formas del ejercicio del derecho de libre determinación de ese pueblo. Todo Estado tiene el deber de abstenerse de recurrir a cualquier medida de fuerza que prive a los pueblos antes aludidos en la formulación de presente principio de su derecho a la libre determinación y a la libertad y a la independencia. En los actos que realicen y en la resistencia que opongan contra esas medidas de fuerza con el fin de ejercer su derecho a la libre determinación, tales pueblos podrán pedir y recibir apoyo de conformidad con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. El territorio de una colonia u otro territorio no autónomo tiene, en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, una condición jurídica distinta  y separada de la del territorio del Estado que lo administra, y esa condición jurídica distinta y separada conforme a la Carta existirá hasta que el pueblo de la colonia o territorio no autónomo haya ejercido su derecho de libre determinación de conformidad con la Carta y, en particular, con sus propósitos y principios.
Es de notar que, para intensificar la contundencia de estos argumentos en beneficio de cada una de las perspectivas, se omitan una u otra de sus partes (aquí por ejemplo).

La discussion sur les frontières ne doit pas être exclue a priori, mais elle doit se faire dans le cadre de l’Etat de droit et sur la base du double principe de l’autodétermination et du développement équitable et équilibré des régions concernées (ce qui peut exclure la sécession des plus riches (Thomas Piketty, Le Monde, 9 de agosto de 2022)

Véase también Autogestión, Norma, Estado libre asociado, Federalismo, Territorio, Colonia, Pueblo, Conflicto-Derecho a decidir, Afinidad

domingo, 15 de diciembre de 2013

Esto es lo que hay


Estado / Razón de Estado / Estado-nación / Estado moderno / Estado liberal / Estado mínimo / Minarquía / Estado de derecho / Estado social / Estado del bienestar / Estadista / Establishment
Paleta de Narmer

Es el complejo institucional mediante el que se ejerce el poder político, o monopolio de la violencia, en una sociedad compleja. El Estado es aquella comunidad humana que dentro de un determinado territorio reivindica para sí con éxito el monopolio jurídico de la violencia física legítima (Max Weber, La política como vocación, 1919, citado aquí).

Nace con la historia, los impuestos, los palacios y los templos, las grandes obras colectivas, las fronteras... Surgió en cada zona del mundo de forma endógena cuando el nivel de desarrollo socioeconómico lo demandaba, o se extendió a zonas limítrofes como resultado de distintas formas de difusión, como la emulación, o la conquista: en las ciudades-Estado sumerias, extendiéndose a todo el Próximo Oriente antiguo, creándose un modelo especialmente acabado en Egipto; en el valle del Indo, en China, en el Mediterráneo (ciudades cretenses y micénicas, ciudades etruscas, Tartessos), en las civilizaciones precolombinas americanas...

Se ha discutido historiográficamente (Bartolomé Clavero, Tantas personas como Estados) si los Estados-nación construidos sobre los conjuntos territoriales ("mis Estados") de las monarquías autoritarias del Antiguo Régimen eran o no Estados strictu sensu. No lo eran si para ser así calificados debieran cumplir las pretensiones centralizadoras de la monarquía absoluta o Estado absoluto, identificado con el soberano (L'État, c'est moi -"el Estado soy yo"-), que procura establecer una relación directa entre monarca y súbditos, sin "cuerpos intermedios". Tal ideal sí que estuvo en condiciones de ser cumplido por los Estados liberales construidos en el Nuevo Régimen. En la concepción contemporánea Estado se opone a individuo. El liberalismo estricto pretende el Estado mínimo o minarquía (en términos radicales se habla de "libertarianismo" -no confundir con el libertarismo-), en el que su intervención se limite a la seguridad exterior y exterior (ejército, policía, administración de justicia). Más fortuna tuvo el concepto de "Estado de derecho", el que se obliga a cumplir sus propias leyes, incluso contra su propio interés o "razón de Estado" (concepto originado el la obra de Maquiavelo), y que se identifica con la garantía de la libertad individual y con el principio de seguridad jurídica. No obstante, la historia del Estado contemporáneo no significó una reducción de su peso en la sociedad y la economía, sino todo lo contrario: los conceptos de Estado social y Estado del bienestar, originados en la Alemania de Bismark (1871) y de Weimar (1919), en la acogida a los soldados de las Guerras Mundiales (1918 y 1945, laborismo británico) y en el New Deal estadounidense (1933). La división del mundo en bloques durante la Guerra Fría impulsó el desarrollo de este "Estado providencia" que en las democracias occidentales suministraba educación, sanidad y pensiones de jubilación y desempleo, compensando las desigualdades sociales y económicas gracias a fuertes impuestos progresivos y al intervencionismo económico, que no se limitaba a la regulación, sino que incluía un gran sector público, incluyendo la nacionalización de algunos sectores considerados estratégicos. Algunos politólogos, como Maurice Duverger, creían en los años setenta del siglo XX que los sistemas capitalista y comunista estaban convergiendo en un sistema mixto (confiando en que el bloque soviético se "desestalinizaría" paulatinamente y respetara los derechos humanos). La caída del muro de Berlín (1989) llevó a un proceso de globalización en que las "conquistas sociales" que definían el Estado del bienestar en los "países desarrollados" (Norteamérica, Europa occidental y Japón) contrastan con la desregulación y bajos costes laborales propios de los "países emergentes" antes subdesarrollados. Especialmente desde la crisis de 2008 se han "recortado" de modo sustancial.

La palabra tiene una etimología que la relaciona con la estabilidad y la permanencia (también con la inevitabilidad, el fatalismo y el conformismo). En castellano "Estado" con mayúscula es un término con significado político (es curioso que tal privilegio no lo tenga "república" o "monarquía", pero sí "Dios"). Cuando se utiliza con minúscula (como en "estado de la materia" o incluso en , "debate del estado de la nación") es equivalente a "situación" (cada uno de los sucesivos modos de ser o estar en que se encuentra alguien o algo -DRAE-, que también tiene uso sociopolítico -"clase", "condición", "estamento", "estado civil"-), o también a "lo que es", "lo existente", "lo que hay", que permite entender la naturaleza conformista de la aceptación del Estado por la sociedad (consenso manufacturado, mayoría silenciosa, franquismo sociológico). En inglés hay una expresión (the powers that be, "los poderes que existen", derivada de la traducción de la Biblia) que tiene una resonancia muy particular al respecto; y un término (establishment, derivado de la calificación de la Iglesia de Inglaterra: established by law, "establecida por ley") que se aplica a lo que posteriormente se denominó the system ("el sistema"): esa superestructura inmutable, que oprime al pueblo en beneficio de una élite multinacional de aristócratas y millonarios, a veces pública y a veces oculta (criptarquía). El que se denomine real estates a las propiedades inmobiliarias es muy significativo.
http://es.wikipedia.org/wiki/The_powers_that_be
http://es.wikipedia.org/wiki/Establishment

El llamado "principio de nacionalidad" pretende que la única manera estable de relacionar los términos "nación" y "Estado" es la identificación (a cada nación su Estado). Esa fue la pretensión de los "Catorce puntos de Wilson" con los que se quería terminar con las guerras en 1918. Su aplicación a lo largo del periodo de entreguerras fue una de las razones que llevaron a la Segunda Guerra Mundial. El Imperio austrohúngaro, una "dúplice monarquía", explícitamente multinacional, era calificado por los que querían su destrucción como "cárcel de naciones". Medio siglo antes de eso, se había impuesto en la unificación alemana la tesis prusiano-bismarkiana de la "pequeña alemania" (sin Austria) frente a la "gran Alemania" (que la hubiera incluido). El mismo principio de nacionalidad también se ha aplicado, en distintos contextos históricos, para privar de la ciudadanía de un Estado a los "no nacionales", sea cual sea el criterio que se emplee para definir la nación (raza, lengua, religión). Pilsudski, dictador polaco del periodo de entreguerras, tenía muy claro que "es el Estado el que hace a la nación, y no la nación al Estado").

Al político que tiene "visión de Estado" se le denomina "estadista". La diferencia entre un estadista y un político es que éste piensa en las próximas elecciones y aquél en las próximas generaciones. El "cortoplacismo" suele entenderse como un vicio vinculado a la forma de hacer política a través de las encuestas.

De Fraga se decía que "le cabía el Estado en la cabeza".

Los terroristas de las Brigadas Rojas que secuestraron y asesinaron al presidente de la República italiana, Aldo Moro, le llamaron "siervo del Estado".

A diferencia del pueblo, la nación no es una entidad natural sino una entidad creada por la historia, que desde la esfera natural ha ascendido a la de la cultura, a la capacidad de determinar su existencia y de crear su futuro. Es decir, la nación es el resultado del ascenso de un pueblo desde la inconsciencia histórica a la conciencia histórica, desde la necesidad a la autodeterminación, desde la actuación por causas a la actuación por motivos y con arreglo afines planeados. Al revés que el Estado, la nación no está necesariamente vinculada a un territorio, aunque ciertamente, pueda estarlo, no es una entidad territorial, sino personal. Al Estado le es inherente la soberanía, la coerción externa; a la nación -que es un orden constituido por participación, que es una comunitas y no una societas- le es inherente la autodeterminación (García Pelayo, citado por Calduch).

Calduch, R.- Relaciones Internacionales.- Edit. Ediciones Ciencias Sociales. Madrid, 1991
Capítulo 6. El Estado, el Pueblo y la Nación.
1. El estado como actor internacional: una aproximación critica alconce pto.
2. Los conceptos de Pueblo y Nación.
3. La relación entre el Pueblo, la Nación y el Estado.
4. Elementos fundamentales del Estado. (.. existen una serie de elementos básicos que caracterizan al Estado y nos permiten diferenciarlo de otros actores internacionales ... : 1. Elementos materiales o sociológicos a) Una población. b) Un territorio definido. c) Una organización político-económica. 2. Elementos formales o jurídicos a) La soberanía estatal. b) El reconocimiento como sujeto internacional.)


Véase también Forma de Gobierno-Forma de Estado, Jefatura de Estado, Comunidad política-Polis-Ciudad-Estado, Soberanía, Independencia, Poder-Separación de poderes, Economía y política, Tercer Estado, Encuesta, Fin y medios-Maquiavelismo, Institución


Estado autonómico > Autonomía

Estado complejo > Federación

Estado compuesto > Federación

Estado de naturaleza > Colaboración-Competencia

Estado federado > Federación

Estado integral > Autonomía

Estado libre asociado
Calificación del estatus político de Puerto Rico en Estados Unidos. Se utilizó para evitar las calificaciones de "colonia" o de "territorio" (Estados Unidos es "anticolonialista", y los territorios se habían convertido en Estados de pleno derecho dentro de la Unión).

En España El "Plan Ibarreche" (impulsado por los nacionalistas vascos) pretendía la aplicación de esa figura para establecer un nuevo estatus del País Vasco. El "plan" fue presentado al Congreso y rechazado, y el País Vasco continúa con el estatus de comunidad autónoma de régimen foral dentro del "Estado de las autonomías".

Véase también Estado, Autonomía

Estados Unidos > Americano

Estadounidense > Americano

Estado unitario
Véase también Autonomía, Federación

Estamento
División social, particularmente la propia del Antiguo Régimen, basada en los privilegios y que se establece por el nacimiento. También llamada "estado".

Véase también Antiguo Régimen, Sociedad, Igualdad-Privilegio, Nobleza, Clero, Tercer estado
https://es.wikipedia.org/wiki/Estamento

viernes, 6 de diciembre de 2013

Niké, la de muchos padres

Vencedor / Victoria / Triunfo / Triunfador / Ganador / Derrota / Derrotado / Perdedor / Winner / Loser
El que se impone en el poder. El que gana una guerra. El que da un exitoso golpe de Estado. El encumbrado por una revolución. El candidato elegido en unas elecciones. El que, habiéndolo conseguido (cualquiera de esas cosas, o cosas similares) en mayor o en menor parte, presume y se vanagloria (vana gloria). El que se conforma con su parte. Todos.

En casos dudosos (y hasta en muchos que no lo son), recuérdese que un padre prudente siempre reconoce como propios a los hijos de su mujer.

El vítor usado tradicionalmente en Salamanca
para vitorear a los que obtenían el doctorado
Niké-Victoria, la alada imagen del triunfo en el séquito de Zeus, era hija de Palas (el enigmático alter ego de Atenea) y Estigia (el curso de agua que comenzaba en la Arcadia y terminaba en el Hades) y hermana de Cratos, Bía y Zelo (en su versión griega) o de Potestas, Vis e Invidia (en su versión latina). El triunfo (que denomina a una importante institución romana) es más público, se vincula al honor y a la pregonera Fama, "tiene muchos padres", mientras que la derrota es huérfana. Su manipulador hermano Cratos y su violenta hermana Bía, actúan discreta y resolutivamente, como cuando ayudaron a Hefaistos a encadenar a Prometeo (véase Power to the people).

Las categorías Winner ("ganador") y Loser ("perdedor") son fundamentales para la sociedad y política estadounidenses, y se derivan de la ética del trabajo de origen calvinista (predestinación -el estudio clásico es el de Max Weber, Die protestantische Ethik und der 'Geist' des Kapitalismus, "La ética protestante y el espíritu de capitalismo").

Mientras que en un sistema mayoritario winner takes it all ("el vencedor se lo lleva todo"), a veces hasta los despojos del vencido (spoil system en los Estados Unidos jeffersonianos, caciquismo en la España de la Restauración); en un sistema proporcional es muy habitual que todos los partidos se declaren satisfechos tras unas elecciones. Todos los candidatos elegidos han vencido; obviamente, no sólo los cabezas de lista de los partidos mayoritarios y de los más importantes partidos minoritarios, que ya partían en casi segura posición de victoria, sino incluso el candidato de cada lista que ha sido elegido en último lugar, minentras que el candidato que se ha quedado a las puertas, aunque sea de la lista más votada, ha sido derrotado. Un partido que obtiene mayoría absoluta, ha vencido sin duda alguna ("Dadme una mayoría absoluta y os daré una España más justa" era el slogan de Gil Robles en 1934). Menor grado de victoria tiene el que alcanza "mayoría suficiente" (concepto importado a España por Manuel Fraga) pero no absoluta, pues depende de equilibrios parlamentarios con otras fuerzas políticas (en realidad, incluso el que alcanza la mayoría absoluta depende de semejantes equilibrios, pero con las facciones de su propia fuerza política). El partido que ha obtenido una mayoría relativa, pero que ha demostrado ser no suficiente para gobernar (por la imposibilidad de concitar el acuerdo de otros), puede ver cómo son otros partidos, con menor número de votos cada uno de ellos, los que llegan al poder mediante una coalición. Los partidos bisagra, aunque sean muy minoritarios, en una situación de ausencia de mayorías absolutas siempre están en condiciones de imponer su voluntad (por tanto son los que más poder ejercen o pueden ejercer).

Se cuenta del que tiene fama de ser el político más discreto y hábil de la transición, el gallego Pío Cabanillas, que en una noche electoral preguntó "¿Quiénes hemos ganado?".

Véase también Honor, Poder, Guerra, Golpe de Estado, Revolución, Elecciones, Jeffersonianos, Mayoría-Minoría, Coalición, Partido bisagra.
http://es.wikipedia.org/wiki/Vitorear
http://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADtor_(s%C3%ADmbolo)
http://es.wikipedia.org/wiki/Iconograf%C3%ADa#Personalizaci.C3.B3n_de_principios_abstractos

lunes, 2 de diciembre de 2013

De la Arcadia feliz a la prostituta de Babilonia - Ciudad ideal, utopía y distopía


Campo / Ciudad / Urbano / Rural / Rústico / Babilonia / Arcadia / Ciudad ideal / Utopía / Distopía / Heterotopía
Casa de los Salvajes, Úbeda
(el cartelito, no sé si huelga decirlo, no es del siglo XVI)
Oposición intrínseca de los sentimientos encontrados (atracción y rechazo) que suscita la comparación intelectualizada de la sociedad compleja de las ciudades (la civilización) con la simplicidad de la "vida retirada" en el campo y la convivencia en reducidos grupos (pueblos o aldeas). Es visible desde el comienzo de la literatura: en la Biblia, en Anacreonte, en Horacio. Éste expresó en palabras que se convirtieron en tópicos la duplicidad de sentimientos que la élite culta urbanita tiene por lo vulgar, por lo iletrado y por lo rural ( Beatus ille / odi profanum vulgus ).

El desprecio de los patriarcas nómadas del Antiguo Testamento hacia la vida urbana cosmopolita se reflejó en el mito de la Torre de Babel, prolongado hasta el último libro de la Biblia (la "prostituta de Babilonia" del Apocalipsis, utilizada por Juan como una metáfora de Roma y por Lutero para lo mismo, pero en otro contexto histórico). Para un nómada como Abraham, la sofisticada ciudad de la que huye (en su caso, la mesopotámica Ur) tiene un irresistible atractivo, que equipara al vicio y al pecado, y convierte en sinónimo de promiscuidad, degeneración y afeminamiento, merecedor de el más terrible castigo (como verá la familia de Lot en Sodoma y Gomorra). Los profetas repetirán incansablemente sus "jeremiadas" frente a la corrupción de las ciudades propias o ajenas. El virtuoso, que aspira a ser justo y santo, debería renunciar a todo lo superfluo, y conformarse con vivir ascéticamente en el desierto, en una tienda o en una cueva, comer frugalmente alimentos sencillos y limitar el sexo a las necesidades de la reproducción dentro del matrimonio. También sus aspiraciones políticas, sociales y económicas deben refrenarse: obedecer acríticamente las órdenes paternas y desconfiar de cualquier forma de enriquecimiento que no provenga de la imprevisible naturaleza, a veces fecunda, a veces estéril o incluso catastrófica, pero a la que no se debe pedir cuentas (Job). Frente al extranjero, mantener las leyes de la hospitalidad, pero estar dispuesto a la máxima violencia, incluso a su exterminio: no hay que olvidar que sigue llevando la marca de Caín (el agricultor), el que mató a Abel (el ganadero).

La ruralizada Edad Media convirtió al rústico en alguien del que burlarse, pero también al que temer, si se revuelve (de furorem rusticorum libera nos Domine). La búsqueda de Arcadias felices, alejadas de los enojosos negocios cortesanos, se dio incluso en las pequeñas dimensiones de la capital del reino altomedieval de León, cuyos reyes, cuando querían ausentarse, "estaban en Babia".

Tras los primeros diseños renacentistas de ciudades ideales, Tomás Moro, Campanella y otros humanistas acuñaron el género de la Utopía; y con la Reforma comenzó la experimentación política de los ideales, con terribles resultados (anabaptistas). En el siglo XIX le llegó su turno al llamado socialismo utópico y las comunas. La contemplación de la experimentación utópica totalitaria en la Europa de entreguerras llevó a Aldoux Huxley (Brave New World) y a George Orwell (Animal Farm y 1984) a reflejarlas en magníficas distopías. Foucault utilizó el término "heterotopía" (que se utiliza en biología) para designar a ciertos espacios que realmente existen, pero en los que dejan de tener sentido el orden o las reglas que supuestamente esperamos que se cumplan, o yuxtaponen en el mismo lugar espacios o conceptos que aparentemente son incompatibles (la realidad y la ficción en el teatro, la vida y la muerte en el cementerio, la norma y su desviación en cárceles, hospitales o manicomios). Juan Manuel de Prada (Lo que las invasiones bárbaras esconden, ABC, 26 de agosto de 2026) aplica ese concepto a lo que más comúnmente se denomina no way zone (las zonas de una ciudad donde es peligroso ir -no se recomiendan a los turistas- y hasta la policía procura evitar), pero de una manera más profunda, cuando dejan de cumplir las leyes comunes y se rigen por las propias, impuestas por vía de los hechos por grupos criminales o por instituciones propias de un grupo étnico o religioso (también se utiliza el término ghetto, que se aplicaba a las juderías). De Prada pone como ejemplo las banlieu francesas donde se aplica más la Sharia que la ley de la República (se ha llegado a usar el término "secesionismo" para esa tendencia) y a zonas semejantes en otros países, con el ejemplo de Ceuta en 2026, cuando llegaron decenas de miles de inmigrantes ilegales.

Bruno Pardo Porto, Vender distopías (ABC, 14 de octubre de 2026): "Como vivimos en un tiempo sin imaginación –y por eso nos gusta tanto la inteligencia artificial, porque imagina por nosotros mientras nos dedicamos a los trabajos mecánicos y fantaseamos con ser amebas–, las utopías han desaparecido de la conversación pública... Así, donde antes se prometía un futuro brillante ahora se asegura un fin del mundo inminente, y es para evitarlo que se exigen sacrificios cada vez más grandes: se empieza pidiendo clemencia ante la corrupción y se acaba por mendigar aplausos para una satrapía que utiliza a los vulnerables como arma arrojadiza. Siempre es mejor eso que gobierne el fascismo, o sea, la oposición. O sea, el infierno.
El negocio de la distopía es más eficiente que el de las utopías, pues te exime de la engorrosa tarea de imaginar un mundo mejor, y más aún, de mejorar el presente: ante un inminente apocalipsis cualquier problema puede posponerse... Lo urgente es otra cosa: el mal absoluto, ese discurso peligrosísimo de la oposición... Ante esto, la oposición ha optado por un discurso elaboradísimo: nosotros no somos ellos." [cita a Isaiah Berlin como fuente de esta idea: "Los grandes problemas políticos [del siglo XX] vienen de aquellos que creen que el hombre, y por tanto el mundo, tiene una solución, y que si seguimos la ruta adecuada podemos llegar al paraíso terrenal".]

Véase también Civilización, barbarie y salvajismo-Buen Salvaje, Comunidad política-Polis, Grecia, Roma, Religión y política (cristianismo)-Ciudad de Dios, Ciencia-Ciencia política