sábado, 28 de marzo de 2015

¿Hablando se entiende la gente?

Filología y política / Lengua / Lenguaje / Idioma / Etimología / Neologismo / Neolengua / Relato / Narrativa / Discurso / Mitin / Oratoria / Retórica / Diálogo / Palabra / Voz / Voz y voto / Verdad / Mentira / Sinceridad / Hipocresía / Juramento / Promesa / Testimonio / Testigo / Performatividad

Verba volant scripta manent

Hablando ¿se entiende la gente?  El diálogo puede evitar el enfrentamiento físico, o contribuye a superarlo cuando se ha producido. Parlamentar y entablar conversaciones de paz están entre las actividades políticas más importantes. No obstante, la función del lenguaje no es "decir la verdad"; es más bien una herramienta de poder (de ejercicio del poder o de resistencia al poder), claramente ideológica (es decir, falseadora de la realidad). Cuando los lógicos matemáticos de comienzos del siglo XX pretendieron formalizar el lenguaje, fracasaron; o más bien, al establecer tal imposibilidad, permitieron éxitos trascendentales para la historia de la ciencia (entroncados con los simultáneos hallazgos de distintos límites del conocimiento y el mundo físico: la relatividad, la indecidibilidad, la incertidumbre, la indeterminación, la recursividad). En el mundo verbal, la expresión y la comunicación son las dos caras de la moneda del lenguaje; una moneda de uso en el mercado donde la verdad se compra y vende como una esclava vencida, esclava que ponemos a trabajar en la manufactura del consenso (manufacturing consent -Chomsky, Lippmann-). Lenguaje es manipulación ¿Esto es engañar? Sí, pero engañar no es siempre perjudicar: a menudo el engaño es beneficioso, al menos para una de las partes del proceso de comunicación, y frecuentemente para ambas (incluso para la única parte del proceso, cuando el discurso es pura expresión, el soliloquio del auto-engañado).

La "palabra dada" (promesa, juramento) compromete, obliga al cumplimiento, funda una sociedad entre aquellos a los que afecta, que puede ser la totalidad de la sociedad política cuando se efectúa un contrato que liga al gobernante y los gobernados (especialmente si el gobernante lo es en función de su condición de "mandatado" o "compromisario").
Jura de Santa Gadea, Marcos Hiráldez
La "palabra dada" es la base de todo contrato o pacto, y se rodea de fuertes sanciones para obligar a su cumplimento. El juramento es un vínculo sagrado, y la condición de quien lo realiza (un "hombre de honor") puede ser suficiente como para otorgarle presunción de decir verdad. En los procesos judiciales medievales, el testimonio oral (de un testigo o incluso del acusado) tenía prioridad sobre las pruebas materiales (en caso de contradicción, se resolvía por procedimientos como la ordalía o juicio de Dios). Tal cosa no es tan extraña si tenemos en cuenta que no existían las garantías procesales propias del derecho de la Edad Contemporánea, que incluyen el "derecho a mentir" de los acusados. El prestigio de la mentira no es nuevo: ya Platón justificaba la mentira "noble" o "piadosa", que pretendía el bien social (un consecuencialismo no muy distinto de Maquiavelo o de los utilitaristas), para escándalo de los partidarios de una política ética, categórica, kantiana.

Desde el punto de vista de la evolución, el lenguaje es una adaptación, que supone una clara ventaja evolutiva (supervivencia y reproducción). Nuestros antepasados fueron los más habilidosos para manipular a sus semejantes mediante el lenguaje (se coordinaban mejor con sus compañeros de horda y sus compañeros de cama: los "emisores" hacían trabajar más y mejor a los "receptores", y también conseguían que sucumbieran mejor ante sus encantos -les "comían la oreja"-, pero también era necesario que los receptores compartieran el código lingüístico con los emisores -si no, habrían predicado en el desierto-), y los que no fueran lo suficientemente habilidosos no son nuestros antepasados (no sobrevivieron ni se reprodujeron tanto).

Como es obvio, también otros animales tienen distintos tipos de adaptaciones evolutivas similares al lenguaje humano, y cumplen funciones hasta cierto punto similares.

La antigua estrella infantil Mili Cyrus utiliza su lengua
 como herramienta de comunicación, aunque no verbal.
Medio siglo antes ya lo hizo Mick Jagger.

Siempre la lengua fue compañera del Imperio (Antonio de Nebrija)

Montesquieu mantuvo que las expresiones jurídicas tienen que ser especialmente concisas. Las Leyes de las XII Tablas son un ejemplo de precisión. Los niños las aprendían de memoria con facilidad. Además el estilo tiene que ser simple. Cuando es pomposo se considera una obra de ostentación (Guadalupe Muñoz, La modernización del lenguaje jurídico).

A pesar de ello, el lenguaje en política es todo menos claro. Las equivocidades, las analogías, las comparaciones, las metáforas y los desplazamientos semánticos son constantes. No hay que olvidar que la lengua es el mecanismo de expresión y comunicación que caracteriza al hombre, y que es inseparable de la condición simbólica de su pensamiento de su sociabilidad. La lengua no nació para decir la verdad (para establecer conexiones biunívocas entre símbolo y realidad), sino para mentir y manipular. Por eso el lenguaje humano no es un lenguaje formal, y mucho menos el lenguaje político. Cuando escuchamos o leemos "algo", lo interpretamos inmediatamente como un "mensaje": sabemos que estamos escuchando o leyendo a alguien (a su autor) al que suponemos la voluntad de transmitirlo (o bien, si hemos interceptado un mensaje secreto, la voluntad de ocultarlo); por tanto, para descifrar (decodificar) qué nos dice (o qué quiere que le entendamos) necesitamos averiguar por qué nos lo dice (por qué quiere decírnoslo, qué interés tiene en ello -igual que cuando queremos encontrar al asesino preguntamos por el móvil, quid prodest-). A la hora de dar información, si somos prudentes la consideraremos como algo precioso que si conservamos y no compartimos se convierte en poder (information is power o scientia potentia est). El tópico atribuye tal desconfianza al gallego, que a cualquier pregunta responderá con otra (¿y usted por qué quiere saberlo?), salvo si se encuentra en medio de una escalera y se le pregunta ¿subes o bajas?, circunstancia en que, lógicamente, responderá .

Now, we are talking.

Speaker's corner

Existen en el lenguaje político términos claramente desgastados. Quizá antaño se correspondían con conceptos precisos que pretendían atrapar la realidad. Pero hoy no pasan de ser expresiones rítmicas, cantinelas más o menos pegadizas capaces, a lo sumo, de hacernos mover los pies o chasquear los dedos, pero que poco o nada dicen ya a la inteligencia. Como si el significante invocado, especie de Cronos hambriento, hubiese al fin devorado el significado. Tales términos no son ya monedas fiables. Tanto uso y manoseo han acabado por borrar el relieve de sus superficies, que era lo único que les daba valor (Jesús Palomar, La ambigüedad del lenguaje político o el arte de no decir).

La invención de palabras (neologismos), con ayuda de la etimología (la mayor parte de los términos de uso político son construidos a partir del latín y el griego, aunque no se correspondan con el sentido que tuvieran las palabras originales usadas en Grecia o Roma antiguas). En 1984 Orwell reflexiona sobre el poder del lenguaje en política (la "neolengua"). Las palabras significan lo que el poder impone que signifiquen. La utilización del lenguaje como un arma política es propia de los nacionalismos. Sabino Arana llegó a decir que era una gran bendición que los vascos tuvieran un idioma tan distinto del de los maquetos, porque si así no fuera, habrían de adoptar el sueco. La filología sabiniana inventó su propia nación, pueblo, territorio e idioma, a los que bautizaron como "Euskadi" y "euskera", revisando profundamente su toponimia y antroponimia, todo ello con criterios identitarios y diferenciadores, de los que los más visibles, y fáciles de seguir por los adeptos, fueron la proscripción de las letras "extranjeras" (las "c", las "ch", las "v" o las "ñ") en beneficio de las rotundas "k", "tx", "b" o "ni".

No es casualidad que Locke, uno de los pensadores políticos más importantes y padre del liberalismo moderno, acompañara su extensa obra política de una rica obra filosófica sobre el lenguaje y sus límites. Como un eco insistente, la política y el lenguaje forman parte de un todo a veces indivisible, como bien supieron los sofistas, pues es a través del lenguaje como se definen, y se articulan, las relaciones de poder. Será a partir del giro lingüístico de Wittgenstein y su propuesta de que lo que es primario en el lenguaje no es la significacion sino su uso, cuando los teóricos de la política asuman la competición linguística como un campo de batalla más del mundo de lo político. ... En política, a la lucha por la conquista de un poder material le precede siempre una lucha por conquistar el terreno semántico, o lo que es lo mismo, se ha de conquistar la semántica para conquistar el poder. Y ello se convierte en un juego del lenguaje donde la asociación y disociación de ideas son el engranaje motor de la política. Es entonces cuando asistimos a ese ritual de confrontación dialéctica a los que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes en las campañas electorales, donde las palabras consiguen un significado diferente, una significación autónoma que, al igual que las nuevas ciudades, ofrece nuevos espacios pero también nuevos muros. Es en este juego donde el más rápido de los competidores atrapa antes el terreno semántico alrededor del cual gira la competición lingüística. ... En ocasiones son los propios emisores los utilizados por las palabras, y su mala elección pueden volverse contra ellos. Porque las palabras legitiman, pero también, como reconoció Voltaire, las conversaciones raras veces nos dan ideas precisas, siendo lo común leer mucho sin demasiados resultados y conversar inútilmente. Es en esa delgada línea entre el vacío de palabras que solo cobran sentido utilizadas a través del recurso de la emotividad o la lágrima fácil, y la legitimidad de aquellas otras palabras capaces de asociar ideas entre el territorio de la realidad y el inagotable terreno de la linguística, donde se sitúa la batalla semántica de la comunicación política. (Enrique García, ¡Es el lenguaje, estúpido!)


"Narrativa" y "relato" son términos, procedentes de la preceptiva o de la crítica literaria, que se vienen usando (desde hace años) en el sentido de "discurso ideológico" (en términos marxistas, "conciencia de la realidad" inevitablemente manipulada en beneficio de los intereses de un grupo social -la función correspondiente es la del intelectual-) que se impone como interpretación de la realidad (en términos epistemológicos, "paradigma") frente a los "relatos" rivales o alternativos (de otros grupos de identificación -"clase", "nación", "raza", "género", "fe"-); pudiendo identificarse o relacionarse con otros conceptos: "mito", "hegemonía cultural", "visión" (''Visión de los vencidos'' -Miguel León Portilla- frente a "la historia la escriben los que vencen"), "pensamiento único", "corrección política", "meme", etc. (supongo que también se utilizará alguna terminología para referirse a la verbalización -interpretada o no como racionalización- en psicoanálisis y en psicolingüística, en Chomsky o en Vigotski).

Un relato no solo sirve para dar explicaciones. O para hacer pedagogía, como se suele decir con solemnidad. Un relato sirve para cambiar los términos de la discusión. El pensador William Riker lo llamó “herestética” o habilidad de presentar un dilema político desde un prisma nuevo. (Víctor Lapuente)

La pluma es más poderosa que la espada.
Nada es más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado (''rien n'est plus puissant qu'une idée dont le temps est venu'' ... ''rien au monde n'était plus puissant qu'une idée dont l'heure était venue'' ... ''rien, pas même la meilleure armée du monde, ne peut arrêter une idée dont le temps est venu'' ¿Victor Hugo? ¿Napoleón? ¿Marx?).
Repite mil veces una mentira y se convertirá en verdad (Goebbels).
... si todos aceptaban la mentira impuesta por el Partido -si todos los archivos contaban la misma mentira-, la mentira pasaba a la historia y se convertía en verdad. "Quien controla el pasado -decía la consigna del Partido- controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado." Y aun así el pasado, a pesar de ser alterable por naturaleza, nunca había sido alterado. Lo que era cierto hoy lo había sido siempre y lo sería hasta el fin de la eternidad. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias sobre tu propia memoria. Lo llamaban "control de la realidad" y, en neolengua, "doblepensar" (doublethink -George Orwell, 1984-).

La escolástica medieval acabó por ceder ante el empirismo de Francis Bacon y el racionalismo cartesiano. Bacon y Descartes advertían que el razonamiento silogístico servía para exponer con claridad algo previamente asumido como verdad, pero resultaba inútil para deducir una nueva verdad. O sea, que se trataba de un engañabobos. Pero, ¿podrían también desmontar la afirmación de Garzón?  [que los políticos de izquierdas no roban, y que si que roban, es que no son de izquierdas] Bacon recomienda la inducción empírica. Tras constatar por experiencia que Juan, Pedro y Javier son de izquierdas y no roban, podríamos enunciar una ley, siempre provisional, que afirmase que los políticos de izquierdas no roban. No obstante, bastaría un caso particular que contradijese esa ley para echar abajo la verdad general del enunciado. El puntilloso Descartes, algo más parco, subrayaría que el enunciado en cuestión no es claro ni distinto. Y aun siendo considerado verdadero por fe, revelación o autoridad no es desde luego cierto. Es decir, es dudable, pues no es evidente per se ni se concluye tras sólido razonamiento. Motivos suficientes para rechazarlo. ... el tema que se dirime aquí no es si es mejor ser de izquierdas o de derechas. ... Tampoco ... si efectivamente los políticos de izquierdas no roban, bizantino problema que escapa a mi modesta capacidad. El asunto más urgente, por básico y elemental, es de orden epistemológico: ¿es mejor ser escolástico, empirista o racionalista? (Jesús Palomar Silogismos políticos, Información de Alicante, 20 de marzo de 2015).

Ya Jorge Semprún (cuando todavía era Federico Sánchez) cayó en la cuenta de lo que se esperaba de un comunista (o de un jesuita, que viene a ser lo mismo): preferir la mentira dentro del Partido a la verdad fuera del Partido. Fuera de la Iglesia no hay salvación. Por eso se salió. También se apercibió de la consecuencia estética: ¿qué diferencia hay entre un pintor impresionista, un pintor expresionista y un pintor del realismo socialista? -Que el primero pinta lo que ve, el segundo pinta lo que siente y el tercero pinta lo que oye. (Semprún sin Semprún, en Los imprescindibles, TVE, 27 de marzo de 2015).

Para Durandin la mentira es una manipulación de signos y no de fuerzas que pretende siempre situar al destinatario en inferioridad con respecto a quien miente. La ventaja de la mentira en relación con el ataque directo está en que, por hipótesis, el interlocutor no sabe que se le está atacando. ... A lo largo de la historia la confrontación ideológica y la guerra se han decidido a través del uso de la mentira y la manipulación de la información, de la creación en la opinión publica, en la conciencia del electorado y en las masas, de una imagen falsa de la realidad. ... La realidad política que conoce el ser humano promedio es una realidad mediatizada, construida, fabricada mayormente por los que controlan los medios de comunicación... Desde el punto de vista de la comunicación, la política es también un debate sobre la definición de la realidad ya que el apoyo o la oposición que se genere depende de la definición o construcción de la realidad que se torne hegemónica o dominante en una sociedad. ... [Los] Motivos de la mentira... son principalmente cuatro: disimular un plan, deslucir al enemigo burlándose de su debilidad, embellecer el propio campo y por último, llamar la atención. (Recensión de La mentira en la propaganda política y en la publicidad -Guy Durandin-, Glauka, en Rincón del vago).

IDEOLOGÍA Y NARRATIVIDAD. COMENTARIO CRÍTICO SOBRE EL LIBRO DE T. VAN DIJK (1998): “IDEOLOGY. A MULTIDISCIPLINARY APPROACH” Baltasar Fernández-Ramírez
Naomi Klein: "El cambio climático es la narrativa más poderosa contra el capitalismo"
Euskadi busca su relato sobre ETA - Historiadores preparan, por encargo del Gobierno vasco, un dictamen sobre el pasado terrorista
''No hubo conflicto vasco, sino totalitarismo de ETA - El Gobierno de Euskadi recibe el informe que encargó a un grupo de historiadores''
La Verbalización como registro para análisis en la investigación sobre lectura
Dulce Amélia de Brito Neves].

http://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%A9nero_pol%C3%ADtico
https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguaje_pol%C3%ADtico
https://es.wikipedia.org/wiki/Usuario:%C3%81ngel_Luis_Alfaro/art%C3%ADculos#.22Narrativa.22_y_.22relato.22
Francisco Rico, “Artur Mas”, “Durán” y Lleida” - El Estado no ha sabido asumir y favorecer el conocimiento de la pluralidad de lenguas que se hablan en España, y con frecuencia se mete la pata. Y, por ejemplo, se pronuncian como llanas palabras que son agudas

Asamblea / Thing / Althing /  Witenagemot / Comitia / Concejo / Debate / Ekklesia / Hall / Jirga / Soviet 
Casa de la palabra en Barani (fuente: minube)
Son las instituciones, existentes la mayor parte de los pueblos (al menos en las fases iniciales de su desarrollo histórico), que reúnen a los que tienen "voz y voto" (por ejemplo, los varones mayores de edad, o "guerreros libres"). Habitualmente en ellas se toman las decisiones que, por afectar a todos, es conveniente que todos deliberen; pero también puede ser sólo un órgano consultivo, quedando la decisión para un líder personal o un "consejo" más restringido.
La capacidad humana de hablar es una adaptación biológica que se relaciona con su condición de "animal social" (zoon politikon), tan definitoria del ser humano como la de "animal que cuece pan para comer"  o "bípedo implume". La palabra, como la mano, es un órgano versátil: sirve tanto para el amor como para la guerra. Algunas comunidades africanas tienen una "casa de la palabra" con el techo tan bajo que no se puede estar de pie (la toguna entre los dogon); eso obliga a los asistentes a permanecer sentados, lo que les iguala a todos y evita conflictos (cuando uno habla de pie, tiende a enardecerse, y surgen más fácilmente conflictos violentos).
Goya, Riña a garrotazos

Erlich, 23/02/2014

El concepto “performatividad”  hace referencia a la capacidad de algunas expresiones de convertirse en acciones y transformar la realidad o el entorno. (Austin, Barthes, Derrida, Butler y otros, citados en [http://www.gramscimania.info.ve/2012/07/que-es-la-performatividad.html este blog (Gramsciana)], que a su vez lo reproduce de [http://granerbcn.cat/performatividad-1-segun-john-l-austin-y-roland-barthes/ este otro]). [http://www.aesthethika.org/La-performatividad-en-disputa Aquí un artículo -''La performatividad en disputa: acerca de detractores y precursores del performativo butleriano''-].

https://es.wikipedia.org/wiki/Hall

Álvaro Corazón Rural, Una lengua de lenguas para España (Jot Down, 23 de septiembre de 2017)

Véase también Información-Manipulación, Territorio, Nación, Nacionalismo, Cultura, Identidad, Parlamentarismo, Ideología-Convicción-Creencia, Voluntad, Libertad de reunión y manifestación, Libertad de expresión, Historia y política, Institución, Pueblo, Consejo, Decisión, Grecia, Roma, Ágora, Justicia-Ley-Poder legislativo-Parlamento, Igualdad-Isonomía-Isegoría, Ciudadano-Participación, Elecciones, Intelectual, Negociación, Mercado, Contrato, Pacto, Religión y política, Compromiso, Feudalismo, Cliente-Hospitalidad, Honor. Voluntad, Educación y política, Ética y política, Valores, Tolerancia-Fidelidad