viernes, 1 de septiembre de 2017

Más miedo que vergüenza

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Propaganda de la pelítula Inside Out, de Pixar (2015).
Sus cinco personajes protagonistas
(Joy -alegría-, Anger -ira-, Disgust -asco-
Fear -miedo- y Sadness -tristeza-)
dirigen el comportamiento desde una sala de mando
 donde reciben la infomación de los sentidos
y acceden a los datos registrados por la experiencia

Es notable la condición de psicólogos, psiquiatras o psicoanalistas de personajes como Radovan Karadzic (el genocida serbo-bosnio) y de intelectuales como Slavoj Zizek (también ex-yugoslavo -marxista y lacaniano-). Solo desde la manipulación de las emociones se puede aspirar a crear los "afectos" o sentimientos positivos o negativos que se necesitan suscitar para una eficaz "gobernación de los pueblos". Maquiavelo podía cuestionarse si era mejor para el príncipe ser amado o ser temido, pero que lo que tenía claro es que tenía que cuestionárselo. La inteligencia política es ante todo una inteligencia social basada en lo que se ha venido a denominar "inteligencia emocional".

La política no es una ciencia que tenga como objeto partículas (u ondas, o campos) indiferentes a su propio estudio, ya que de hecho son ellas mismas las que se estudian a sí mismas. La objetividad es imposible. La oposición entre sentimientos y razón (o razón y sentidos o razón y fe) es insoluble, y determina la totalidad del comportamiento de individuos, grupos e instituciones en la vida pública, económica, social o política; tanto en sus aspectos positivos como negativos.

Hay morales sociales en las que predomina el sentimiento de vergüenza (Antigüedad clásica) y otras en las que predomina el sentimiento de culpa, vinculado al pecado (Cristianismo).

La confusión de ámbitos entre lo religioso y lo político identifica pecado y delito, creando los sistemas inquisitoriales.

La oposición entre razón y fe como medios para acceder a "la verdad" es un tema filosófico y religioso de primer orden, pero no es este lugar para desarrollarlo.

La identificación de las pulsiones básicas que afectan al comportamiento por debajo de la conciencia se debió a Freud.

La manipulación política es inherente a la propia definición de política como arte de gobernar a los pueblos.  Para hacerlo con eficacia, es necesario comprender la psicología de individuos y colectivos (masas). Posiblemente el ejemplo más claro es el de la oratoria: tanto las arengas militares como las prédicas religiosas (mucho más si se conjugan con la música) son eficaces  si "conmueven", no si demuestran racionalmente un argumento.

Spinoza, siempre tan riguroso, se esforzó en poner orden geométrico a nuestras pasiones. Incluidas las de los catalanes. Pobre. Primero identificó las tres primarias y llegó a la conclusión de que sólo podían ser el deseo ("el apetito acompañado de la conciencia del mismo"), la alegría ("por la que el alma adquiere una mayor perfección") y, su contraria, la tristeza. Pero ahí no acaba la cosa, luego viene lo demás y es en este momento cuando aparecen en primer lugar el amor y, de su mano, el odio. El primero es "alegría acompañada por la idea de una causa exterior"; y su contrario, "tristeza acompañada de la idea de una causa exterior". Más adelante, en el desarrollo de la segunda -esa pasión que se manifiesta por medio de la burla (cuando nos alegramos de la tristeza ajena) o de la envidia (cuando nos entristecemos de la alegría de los otros)-, el filósofo hace un apunte relevante: cuando el odio es vencido por el amor se convierte en un amor mucho más grande que si el odio no lo hubiera precedido. El odio puede ser útil. Llámenme idiota, u optimista, pero quiero creer que el espectáculo del miércoles [sesión del Parlament en que la mayoría independentista impuso el referéndum], no es más que el preámbulo de una feliz celebración de la fraternidad después del desprecio. Tanto odio sólo sirve para fortalecer el amor. Lo dice Spinoza. (Luis Martínez, Aprender a odiar, El Mundo, 8 de septiembre de 2017).

Tanto Descartes como Spinoza juzgan las pasiones como servidumbres y debilidades del alma que deben someterse a la vigilancia de la suprema diosa Razón. Sin embargo, David Hume sostiene que no es serio filosóficamente hablar de combate entre pasión y razón: "La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones y no puede pretender otro oficio que el de servirlas y obedecerlas". Éste es el famoso slave passage, que constituye la esencia del naturalismo de Hume. ¿Libertad para el desenfreno de las pasiones? De ninguna manera, pues Hume. sostiene que las pasiones son sentires naturales, comedidos, racionales, y la razón misma es una facultad que tiene la pasión para inferir, trabar y enlazar lo que padecemos o experimentamos. La filosofía racionalista y escéptica, al tratar de comprender las pasiones, para dominarlas y racionalizarlas, creó una separación entre el mundo del pensamiento y el mundo afectivo, entre filosofía pura y literatura. La primera se entregará a especular racionalmente sobre el espíritu pensante, y la segunda, a describir la grandiosidad de las pasiones: Descartes y Shakespeare. ... la Fenomenología del espíritu, de Hegel, exploración consciente en el territorio oscuro de los sentires del hombre. El Yo no puede comprenderse sin las pasiones que le sustentan y animan. Si bien nada grande puede realizarse en el mundo sin la pasión, como afirma Hegel, las pasiones las deja subordinadas como diabólicos y malevolentes fantasmas, para realizar los fines últimos del Espíritu. Marx trató de corregir este finalismo moralista o trascendente de Hegel, afirmando que la pasión es la energía suprema del hombre, que le lleva a la realización objetiva de sí mismo. La pasión, así, se convierte en el motor de la historia y del cambio, en la protagonista decisiva e inflamada de las revoluciones. Sin embargo, tanto Hegel como Marx tuvieron una concepción abstracta de la pasión. Por ello será necesario escribir algún día una crítica de la pasión pura. Y las pasiones quedaron como tema de los novelistas. Balzac describe las más fundamentales: avaricia, ambición, amor puro, amor paternal, codicia, envidia. Estos sentires Balzac sólo los considera pasiones cuando son únicos, absorbentes, absolutos. ... Por el contrario, Stendhal celebra. las virtudes de la pasión que nos arrebata y consume. ...  La grand passion es, pues, épica, necesaria para desarrollar el espíritu del hombre. Este análisis de las pasiones de la burguesía lo prosigue Proust hasta llegar a los laberintos de la soledad desesperada. Mientras tanto, la filosofia ignoró las pasiones hasta que Husserl y Kierkegaard, al sumergirse en el yo puro de la conciencia uno, y en los tormentos de la existencia el otro, centraron de nuevo la atención en la diversidad de los afectos y de las pasiones subjetivas que culmina en la filosofía patética de Heidegger. Sartre es el primero que describe, desde sí mismo y sin escapar jamás a la soledad de la conciencia, el amor, el odio, la angustia, la envidia, la cólera, la piedad, el fracaso, la venganza. Son pasiones abstractas, conceptualizadas, que luego plasma concreta y figurativamente en su obra dramática y narrativa. Paralelamente, la filosofía marxista de Walter Benjamin analiza las pasiones fundamentales que se deriven del modo de producción capitalista; la tristeza, la melancolía, el snobismo, la pereza, la ambición, la soledad, el tedio. La filosofía comienza así a profundizar en la realidad de las pasiones individuales como totalidades analíticas, restableciendo la olvidada conexión, pues, al pensarlas de nuevo se intenta, como los clásicos del racionalismo, comprenderlas sin subyugarlas. (Carlos Gurméndez, La filosofía y las pasiones, El País, 16 de junio de 1983).
Cubo de las emociones de Löndheim.
A las cinco de la película añade tres:
Verguenza-Humillación
Distress-Angustia
Interés-Excitación (¿Euforia?)

Teoría de los sentimientos morales (Adam Smith, 1759): Resentimiento, venganza, virtud, admiración, corrupción y la justicia.

Teoría de los afectos (Wikipedia)
Para Descartes los "afectos" o "pasiones primarias" son: alegría (placer activo), tristeza (dolor inactivo), odio (dolor activo), amor (placer inactivo), admiración y deseo.

Cubo de las emociones de Löndheim (Wikipedia).

Las "filias" y las "fobias" llevadas al ámbito político definen al "otro" como "enemigo" frente al "igual", "prójimo" (próximo) con el que se comparte todo. Obviamente, esto parte de una adaptación evolutiva, que hizo prosperar y reproducirse a los individuos capaces de identificarse con las características propias de grupos y les permitían eliminar sin complejos a los individuos pertenecientes a otros grupos (lo que no deja de ser algo superpuesto a la básica identificación de los humanos como humanos, que  también tiene que ser una adaptación evolutiva y permite los contactos sexuales fértiles entre toda la especie); pero la propia evolución cultural demuestra que eso puede superarse. La prueba de que es difícil es que construimos complejos edificios institucionales para hacernos odiar a quien debemos odiar y amar a quien debemos amar.

Nuestro interés es españolizar a los niños catalanes (ministro Wert). Justo lo opuesto a lo que yo querría (consejera Rigau).

NVDA VERITAS - ¿Cómo nació el amor?

 amor. (Del lat. amor, -ōris).
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
5. m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor
6. m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores
7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.
8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
9. m. ant. Voluntad, consentimiento.
10. m. ant. Convenio o ajuste.
11. m. pl. Relaciones amorosas.
12. m. pl. Objeto de cariño especial para alguien.
13. m. pl. Expresiones de amor, caricias, requiebros.

amistad. (Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f. amancebamiento.
3. f. Merced, favor.
4. f. Afinidad, conexión entre cosas.
5. f. ant. Pacto amistoso entre dos o más personas.
6. f. ant. Deseo o gana de algo.
7. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
hacer las ~es dos o más personas.
1. loc. verb. coloq. p. us. Reconciliarse tras estar reñidas.
romper las ~es quienes eran amigos.
1. loc. verb. reñir.
tornar la ~.
1. loc. verb. ant. Era u. como fórmula para rescindir el pacto de amistad.

 afinidad. (Del lat. affinĭtas, -ātis).
1. f. Proximidad, analogía o semejanza de una cosa con otra.
2. f. Atracción o adecuación de caracteres, opiniones, gustos, etc., que existe entre dos o más personas.
3. f. Parentesco que mediante el matrimonio se establece entre cada cónyuge y los deudos por consanguinidad del otro.
4. f. Impedimento dirimente derivado de tal parentesco.
5. f. Quím. Tendencia de los átomos, moléculas o grupos moleculares a combinarse con otros.

 -filia, filia. (Del gr. φιλία, amistad).
1. elem. compos. Significa 'afición o simpatía'. Bibliofilia, anglofilia.
1. f. Afición o amor a algo.

 fobia. (Del gr. -φοβία, elem. compos. que significa 'temor').
1. f. Aversión obsesiva a alguien o a algo.
2. f. Temor irracional compulsivo.

 odio. (Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

 miedo. (Del lat. metus).
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
~ cerval.
1. m. El grande o excesivo.
~ insuperable.
1. m. Der. miedo que, anulando las facultades de decisión y raciocinio, impulsa a una persona a cometer un hecho delictivo. Es circunstancia eximente.
a ~, o a ~s.
1. locs. advs. ants. Por miedo, de miedo, o con miedo.
ciscarse de ~.
1. loc. verb. coloq. Tener muchísimo miedo.
de ~.
1. loc. adj. coloq. U. para ponderar algo. Hace un frío de miedo. Fulanita está de miedo. U. t. c. loc. adv. Canta de miedo. Presume de miedo.
mucho ~ y poca vergüenza.
1. expr. U. para reprender a quien teme mucho el castigo y comete sin recelo el delito que lo merece.



Véase también Ciencia y política, Filosofía y política, Estructuralismo-Escuela de Frankfurt-Erich Fromm-Miedo a la libertad, Justicia-Michel Foucault-Vigilar y castigar, Felicidad, Intereses, Identidad, Conflicto-Consenso-Consenso manufacturado-Colaboración-Competencia-Hedonismo, Felicidad, Nacionalismo, Patria, Religión y política, Victoria, Estado-Razón de Estado, Justicia-Ley-Delito-Inquisición, Violencia-Fuerza, Racismo, Pueblo judío, Religión y política (judaísmo), Americano, América española, Religión y política (islam), Globalización-Altermundialismo-Antiglobalización, Sexualidad y poltítica-Virilidad-Homosexualidad, Alianza, Valores, Sociedad-Asociación, Realismo-Idealismo, Filología y política-Verdad, Estrategia y táctica, Guerra-Enemigo, Fraternidad-Solidaridad, Caridad, Guerra psicológica, Fin y medios-Maquiavelo, Euroasiático