sábado, 30 de julio de 2022

Poder

Poder / Potestad / Poderes del Estado / División de poderes / Separación de poderes / Dominio / Dominación / Hegemonía / Empoderamiento / Poder duro / Poder blando / Poder fáctico / Autoridad / Legitimidad / Legitimación




El poder es la capacidad de convertir los deseos en realidad, mediante el ejercicio de la voluntad que se impone sobre la realidad contraria, transformándola. Todo poder conlleva responsabilidad (un gran poder conlleva una gran responsabilidad -Spiderman-), en cualquier sentido que se ejerce, y tanto por acción como por omisión (tanto si se tiene tal capacidad y se ejerce como si, teniéndola, no se ejerce). Hay poderes legítimos (los que se "ejercen" con legitimidad, por una autoridad "de derecho") y poderes ilegítimos (los que se "detentan", por un usurpador o tirano -que sólo es autoridad "de hecho"). La legitimidad, según Max Weber, pude tener distintos orígenes (la tradición -legitimidad "dinástica"-, el carisma y la "razón" -legitimidad racional o "democrática"-), pero en todos los casos supone un consenso, una aceptación general (sin aceptación, no hay legitimidad). No hay que confundir la legitimidad con la legalidad o la justicia (que entre sí pueden entenderse como cosas diferentes -para los iusnaturalistas- o como cosas idénticas -para los iuspositivistas-, pero que, en ambos casos, en realidad no dependen del consenso, sino que están previamente establecidas, a no ser que cambiemos las leyes -cosa que no se puede hacer "a posteriori", vulnerando el Estado de Derecho- o decidamos por mayoría cuál es la "moral natural" -cosa absurda, únicamente podríamos aproximarnos a una moral particular generalizada, más compartida o más "de moda"-). [Véase Jesús Palomar, Legitimidad, legalidad y justicia, 24 de julio de 2015)]

Tales poderes "de hecho" o poderes fácticos no necesitan haberse impuesto por un golpe de Estado, sino que, en muchos casos, están ejerciendo su poder de forma discreta, la llamada "violencia estructural". Tradicionalmente se consideran poderes fácticos al ejército (que, sin necesidad de dar un golpe de Estado, simplemente con el "ruido de sables" puede conseguir alterar las decisiones políticas), la iglesia (que puede conseguir idénticos resultados con el discreto "fru-frú" o "ruido de sotanas" o con un sonoro "baculazo") y el capital.

Autoridad es el poder legítimo. La autoridad se ejerce, no se ostenta ni se detenta.

(Apunte: no deben utilizarse indebidamente los verbos "ostentar" -DRAE:  mostrar o hacer patente algo; hacer gala de grandeza, lucimiento y boato- y "detentar" -DRAE: retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público ... lo que manifiestamente no le pertenece-)

El concepto de hegemonía (de hegemón -líder-) se dice tanto de la de las clases dominantes sobre las demás (en el interior de una sociedad -Gramsci, desde una perspectiva marxista, teorizó sobre el papel la hegemonía tenía entre otros aspectos de las relaciones sociales, y cómo podía imponerse la hegemonía ideológica de las clases emergentes como mecanismo en la lucha de clases-) como de una potencia internacional sobre las demás (en la "sociedad internacional"). Mediante mecanismos ideológicos, y en todos los ámbitos, se impone la cultura dominante y el pensamiento hegemónico (pensamiento único, lo políticamente correcto) sobre cualquier otra alternativa.

La teoría política diseñó el concepto de separación de poderes o equilibrio de poderes, con precedentes al menos desde Polibio (que consideraba el modelo romano como una síntesis de las tres formas clásicas de gobierno, al repartirlo entre cónsules, comicios y senado). La formulación moderna se debe a Locke y sobre todo a Montesquieu, que la conciben como una garantía de la libertad individual. La división tripartita de las funciones del poder es una de las tríadas indoeuropeas, con una profunda base antropológica. Esos tres poderes del Estado son el legislativo (el poder de establecer y modificar las leyes -"el parlamento inglés todo lo puede hacer, menos de un hombre una mujer"-), el ejecutivo (el poder de hacer cumplir las leyes, o sea, el poder coactivo, el que actúa, el que administra -"al rey la hacienda y la vida se ha de dar"-) y el judicial (el poder de interpretar y aplicar las leyes -a la vez de forma "ciega" e "igual para todos", dando "a cada uno lo suyo" o "a cada cual según sus necesidades"-). En la sociedad industrial (y sociedad de consumo de masas), la importancia que adquirió la formación de la opinión pública por la prensa (y los medios de comunicación de masas) terminó por definirla como un "cuarto poder", que encarna no una capacidad de coacción como ocurre con los poderes del Estado, sino un derecho (el derecho a la información) y dos libertades (la libertad de expresión y la libertad de prensa). Más recientemente se ha hablado de "quinto poder", aunque referido a distintas realidades: la capacidad del gobierno de intervenir en la economía y el poder emergente de los fenómenos sociales vinculados a internet.
http://es.wikipedia.org/wiki/Quinto_poder

Seguramente no queremos ni podemos renunciar a la cantidad de sensores y sistemas de medida con los cuales se elabora el universo de datos en el que vivimos y del que nos servimos para innumerables tareas. Para las generaciones de los nativos digitales, la práctica de dejar huellas en la Red no es vista como una anomalía sino como una ampliación de la propia persona. Lo interesante del asunto es que esos datos no son huellas que hayamos dejado involuntariamente. Foucault decía que el poder lo tienen quienes observan y callan, no aquellos que dan información acerca de sí mismos. Pero precisamente esta es una de las conductas más habituales en la Red, en la que informamos acerca de nuestra localización, nuestras opiniones y costumbres. Puede que ciertos objetivos como la autodeterminación informativa o la protección de la esfera privada, tal como los hemos entendido hasta ahora, se hayan convertido en figuras anacrónicas, en la medida en que no permiten formular denuncias contra el Estado o contra terceros, desde el momento en que hemos configurado ciertas formas de vida sincronizadas en la nube e Internet que, más que un lugar de descargas, es un espacio en el que colgamos información. ... Con toda revolución informativa se modifican las condiciones de lo que podemos considerar público y privado, que tienen que volver a ser pensados, junto con lo propio y lo común, la intimidad y los derechos. En la sociedad de las redes necesitamos nuevas formas para institucionalizar las relaciones entre lo público y lo privado. Tenemos que hacerlo porque donde antes había causalidad ahora hay correlación; en vez de espionaje hablamos de monitorización; hemos sustituido los delitos y las enfermedades por las propensiones; lo probable ha sido reemplazado por lo probabilístico. Si la imprenta obligó a la humanidad a pensar en la protección de la intimidad, de la libre expresión o los derechos de autor, el mundo de los big data nos vuelve a poner esas tareas en condiciones no menos difíciles. (Daniel Innerarty, La reinvención de lo privado, 4 de julio de 2014).´

Byung-Chun Han (¿Por qué hoy no es posible la revolución? - Para descifrar la alta estabilidad del sistema de dominación liberal hay que entender cómo funcionan los actuales mecanismos de poder. El comunismo como mercancía es el fin de la revolución, El País, 4 de octubre de 2014) .... La posición del comunista revolucionario me pareció muy ingenua y alejada de la realidad. ... Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación. ... El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. ... El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad. ... la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. ... Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad. .... Constantemente se evocan el sharing (compartir) y la comunidad. La economía del sharing ha de suceder a la economía de la propiedad y la posesión.  ... Es un error pensar que la economía del compartir, como afirma Jeremy Rifkin en su libro más reciente (La sociedad del coste marginal nulo), anuncia el fin del capitalismo, una sociedad global, con orientación comunitaria, en la que compartir tiene más valor que poseer. Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.

Jorge del Palacio, 'Operación Gatopardo': así manipularon los comunistas la obra maestra de Lampedusa, El Mundo, 25 de agosto de 2018


Véase también Fuerza, Violencia, Voluntad, Potencia, Sexualidad y poltítica-Virilidad, Conflicto-Control-Responsabilidad, Tiranía, Jefe, Golpe de Estado, Militarismo, Religión y política (cristianismo)-Poderes universales, Economía y política, Sexualidad y política-Mujer y política, Guerra, Cultura, Ciudadano-Insumisión-Sumisión, Ideología-Pensamiento único, Estrategia y táctica, Partitocracia,Vida-Initimidad-Privacidad, Soberanía-Soberanismo, Democracia, AutoritarismoCarisma, Justicia-Ley-Legalidad, Institución, Estado-Establishment

http://estoylocomasquenadie.blogspot.com.es/2013/09/power-to-people.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Poder_f%C3%A1ctico


Poder arbitral > Arbitral

Poder ejecutivo > Política-Gobierno

Poder judicial > Justicia

Poder legislativo > Justicia-Ley

Poder popular > Populismo-Demagogia

Poderes del Estado > Poder-Separación de poderes

Poderes universales > Religión y política (cristianismo)

Monarquía

Monarquía / Rey / Primun inter pares / Monarquía electiva / Monarquía hereditaria / Sucesión / Dinastía / Interregno / Regencia / Monarquía feudal / Monarquía autoritaria / Monarquía absoluta / Monarquía constitucional / Monarquía parlamentaria / Monarquía popular

Sello de Alarico II rex gothorum

El ejercicio del poder por "uno" (mono). Inicialmente fue una institución temporal y electiva, el jefe o caudillo militar elegido por la asamblea de guerreros libres, iguales en condición, como un primum inter pares ("primero entre iguales"). Cuando se institucionalizó (monarquía romana, monarquías germánicas) ya era habitual que el rex o kuningaz hubiera establecido su jefatura de forma vitalicia. El paso lógico siguiente es el establecimiento de la costumbre de elegir al hijo del rey como nuevo rey, primero por asociación al trono aún en vida (no necesariamente a un hijo biológico, puede establecerse la filiación por adopción), y después como reconocimiento de la herencia (heredero al trono), lo que establece una dinastía, permitiendo incluso el  reinado de las mujeres (en algunos casos -la Ley Sálica, de los francos salios, impedía incluso que las mujeres transmitieran el derecho a reinar). La fórmula ritual usada en Francia e Inglaterra era gritar "el rey ha muerto, viva el rey", evitando los peligrosos "interregnos". Cuando un rey no podía gobernar por sí mismo, por ser menor de edad o incapaz, se nombraba un regente que lo hacía en su nombre (habitualmente era el que en otro caso habría ejercido la tutoría legal: el cónyuge superviviente). Cuando un rey no deseaba gobernar por sí mismo, se valía de un "valido" o "favorito". Incluso cuando deseaba gobernar por sí mismo, en cualquier decisión debía contar con o utilizar a la nobleza áulica o Corte, de la que surgirá una institución colegiada: el  Aula Regis, de la que derivan los Consejos (múltiples en la Monarquía Hispánica -polisinodial-) y los Parlamentos (Cortes en España). Cuanto más crezca el poder de la monarquía, más crecerá la burocracia de oidores (jueces), fiscales, letrados, secretarios, escribanos, covachuelistas, etc. De todo ese complejo institución nacieron los gobiernos modernos.
El Imperio romano fue una monarquía de hecho, pero se evitó la denominación rex (rey) por la negativa imagen de la monarquía en la historia inicial de Roma, que estableció sus instituciones como Res Publica ("república", "cosa pública" o "lo que a todos incumbe"), y evitaba las magistraturas singulares, prefiriendo las dobles (consulado), excepto en casos excepcionales (dictadura). Cuando un "hombre fuerte" destacaba por su poder e influencia (Mario, Sila, Pompeyo, César), se consideraba lógico que otros le disputaran el poder, estableciéndose facciones y guerras civiles. En ciertas ocasiones se procuraron pactos entre tres "hombres fuertes" (triunviratos). Al establecerse el Imperio, Octavio Augusto eligió titularse como Princeps ("príncipe"), lo que significaba ser el primero en hablar ante el Senado. En el Bajo Imperio se utilizó el título de Dominus ("señor").
Ardashir I (fundador de la dinastía Sassándida)
recibe las insignias de la realeza
de la mano de Darío (dinastía Aqueménida)

La sacralización de la monarquía medieval tiene al menos dos orígenes combinados: la continuidad con los rasgos sacralizados del emperador romano y la identificación de la institución con la figura de los reyes de Israel del Antiguo Testamento, que se ungían (la iglesia tuvo mucho que ver con la fundación de muchas monarquías medievales, a través del bautismo o conversión de reyes). De hecho, también el emperador romano sumaba muchos orígenes sacralizados, entre los que estaba el cargo de pontifex maximum (que no heredaron los reyes, sino el Papa -junto con la doble tiara, que provenía del tocado de los faraones, reyes del Alto y el Bajo Egipto-) y la divinización propia del basileus helenístico (ante el que se realizaba la proskinesis).
El título que utilizaban los emperadores persas era el de Shāhanshāh ("rey de reyes").

El establecimiento de una nobleza hereditaria imitó las reglas sucesorias de la monarquía, y con ella sus propias dinastías. La consideración de los más altos nobles como "pares" del rey (en España, "grandes", considerados sus "primos") hacía recordar su condición de "primus inter pares", y establecía una casta aristocrática que se terminó por convertir en transnacional a través de las alianzas matrimoniales. El matrimonio sólo es concebible entre familias de igual condición, por lo que los reyes que pretendían distinguirse de sus pueblos sólo podían casarse (y casar a sus hijos) con "príncipes de sangre real", estableciéndose así una red de alianzas matrimoniales por toda Europa. En cambio, en el antiguo Egipto, al considerar cualquier otra sangre indigna del trono, incluída la de los reyes de otros reinos, a los que no se consideraba iguales, los faraones debían casarse con sus propias hermanas.

La disolución del imperio carolingio dio origen a la monarquía feudal de la Plena Edad Media, en la que los reyes encabezaban pirámides vasalláticas  escindidas de la inicial, en cuyo vértice estaba el Emperador. Los intentos de reconstruir el prestigio imperial chocaron con la oposición del papado, y de esa situación derivó por un lado la atomización de las entidades políticas en Alemania e Italia y el fortalecimiento de las monarquías feudales de Europa occidental, que terminaron por convertirse en las monarquías autoritarias del Antiguo Régimen, y construir Estados-nación (Francia, Inglaterra, Portugal, España). Las monarquías, por un lado se beneficiaron de la ideología centralizadora derivada de la recepción del Derecho Romano, y por otro lado se beneficiaron de su especial relación con las estructuras eclesiásticas y sus sucesivas "reformas", de la que la "luterana" sólo fue una versión (también hubo otras dirigidas directamente por una monarquía -"cisneriana", "anglicana", "galicana"- y otras protagonizadas por "santos" que fundaron o reformaron órdenes religiosas preexistentes -"ignaciana", "teresiana"-). Algunas monarquías directamente deben su fundación su envasallamiento con el papado, que les libera de su vasallaje con el emperador o con el rey al que anteriormente estaban vinculados (así ocurrió con Portugal). La intitulación de las monarquías tuvo una importante función simbólica (Cristianísmo -Francia, la fille ainée "hija mayor" de la Iglesia-, Católico -España-, Fidelísimo -Portugal-, Defensor Fidei "defensor de la fe" -Inglaterra-).

Monarquía absoluta... Véase Absolutismo, Antiguo Régimen...

Monarquía limitadas lo son tanto la monarquía parlamentaria como la monarquía constitucional. La francesa del periodo de Luis Felipe (entre 1830 y 1848) y la belga (desde 1830) suele denominarse "monarquía popular" (el título es "Rey de los franceses" o "de los belgas" y no "de Francia" o "de Bélgica"). La forma había tenido algunos precedentes: el del breve periodo constitucional de Luis XVI  y el título imperial de Napoleón ("Emperador de los franceses"), además de alguno más remoto.

En la práctica, desde la segunda mitad del siglo XX (a partir de la Segunda Guerra Mundial) son indistinguibles la constitucional y la parlamentaria entre sí y con el concepto de monarquía democrática, oxímoron que se cumple en las monarquías europeas (Reino Unido, países escandinavos y Benelux, más España desde 1978) y en Japón (algunas monarquías islámicas y asiáticas se han procurado "democratizar", en distinto grado). No obstante, sigue manteniéndose la diferenciación terminológica: Las actuales monarquías europeas, entre ellas la española, no son como las existentes antes de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, antes de la primera: hoy son monarquías parlamentarias, entonces eran monarquías constitucionales. La distinción es sustancial. En las constitucionales el rey tenía poderes legislativos, ejecutivos, judiciales e incluso constituyentes. En las parlamentarias, no tiene poderes (Francesc de Carreras, citado en Durán y otros: La forma de gobierno: Monarquía parlamentaria, donde también se aclara: En rigor, por ‘monarquía constitucional’ se conoce la forma del primer Estado constitucional, surgido tras las grandes revoluciones burguesas y en el que aún no podía hablarse estrictamente de Estado democrático. Entonces, la soberanía se residenciaba en un ente abstracto, la nación (se hablaba, por tanto, de soberanía nacional), y las funciones en que se expresa propiamente el poder político eran desempeñadas por el Rey (el poder ejecutivo, principal, aunque no únicamente, a través de sus ministros) y por el Parlamento (de composición aún no democrática, pues el sufragio se encontraba restringido por razones censitarias y capacitarias, a quien correspondía el poder legislativo).

Kim Il-sung y Kim Jon-il

La prolongación en el ejercicio del poder en las dictaduras comunistas, donde se establece el llamado "culto a la personalidad", llevó a la formación de "dinastías comunistas", de la que la que el caso más acabado es Corea del Norte.

https://es.wikipedia.org/wiki/Monarqu%C3%ADa
http://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_nacional

Ramón Pérez-Maura, La monarquía, cinco razones por las que es un sistema mejor - Frente a los argumentos simplistas que presentan la república como un sistema más evolucionado que la monarquía, la Corona representa un sistema más moderno y más justo

Véase también Reino, Valido, Magistrado, Dictadura, Hombre, Princeps, Imperio, República, Título, Nobleza, Comunismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Dinast%C3%ADa

Fascismo

Fascismo / Nazismo / Fascismo clerical

Ideología de extrema derecha, antidemocrática y violenta, que lleva al extremo el nacionalismo y la concepción organicista de pueblo (volk) y Estado, y propone entregar el poder sin límites a un líder carismático (DuceFührer, Caudillo, Poglavnik...) Se presenta como movimiento apolítico, es decir, como negación de la política planteada como espacio público o sociedad civil  (por tanto, negando la concepción de la política del liberalismo político); también niega los conceptos de sociedad dividida en clases (es decir, negando la concepción de la sociedad del socialismo -y del conservadurismo-) y de economía como mercado libre de agentes que persigan su interés individual (es decir, negando la concepción de la economía del liberalismo económico).

Históricamente apareció en la Europa de Entreguerras (1918-1939) como una respuesta de "miedo a la libertad" (expresión acuñada por Erich Fromm) especialmente entre las clases medias, temerosas de la posibilidad de una revolución comunista; aunque sus organizaciones y líderes surgieron como escisiones del movimiento obrero. El primer ejemplo de movimiento político y régimen fascista es la Italia de Mussolini, que llegó al poder a partir de la Marcha Sobre Roma (1922). Le siguieron la Alemania de Hitler (1933), con la denominación de "nacional-socialismo" o "nazismo", y la España de Franco (Guerra Civil 1936-1939); con las denominación "nacional-sindicalismo" o "falangismo". Previamente y durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) aparecieron en cada país movimientos filo-fascistas o filo-nazis con distintas características, que en el caso de los paises aliados del Eje u ocupados por Alemania formaron regímenes "colaboracionistas" (Francia de Vichy, rexismo belga, ustacha croata, Cruz Flechada húngara, Nasjonal Samling noruego).

El uso peyorativo del término "fascista" fue simultáneo a su aparición en la Italia de los años veinte (la izquierda lo aplicaba a cualquier clase de derecha, fuera conservadora o liberal, y los comunistas lo aplicaban de forma extensiva a cualquiera, por ejemplo a los socialistas -que llamaban "social-fascistas"-), y su demonización (así como su carácter ultra-nacionalista) produjo cierta resistencia a la adopción por parte de los fascismos nacionales distintos del italiano. La adopción del término no solía hacerse sin resistencia, y muy a menudo como reacción a acusaciones previas; un ejemplo claro es el último discurso de Calvo Sotelo (un ultra-conservador) en las Cortes (16 de junio de 1936): "si ser.... [tal, tal y tal]... es ser fascista, entonces soy fascista":
Frente a ese Estado estéril, yo levanto el concepto del Estado integrador, que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: no más huelgas, no más lock outs, no más intereses usurarios, no más fórmulas financieras de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más salarios políticos no ganados con un rendimiento afortunado, no más libertad anárquica, no más destrucción criminal contra la producción, que la producción nacional está por encima de todas las clases, de todos los partidos y de todos los intereses. (Aplausos). A este estado le llaman muchos Estado Fascista, pues si ese es el Estado Fascista, yo, que participo de la idea de ese estado, yo, que creo en él, me declaro fascista. (Rumores y exclamaciones. Un diputado: ¡Vaya una novedad!).

En otros casos, la conciencia de ser fascista era explicitada sin problemas (Giménez Caballero). El abuso en la utilización peyorativa del término "fascista", y la consecuencia de tal generalización (la banalización), fueron señalados por George Orwell en los años cuarenta. En la actualidad parece estarse renovando el interés ideológico en la calificación como fascismo del "neoconservadurismo" y del "neoliberalismo" por parte de los ámbitos autodenominados como "antifascistas":

Desde los años 90, analistas como Boaventura de Sousa Santos vienen denunciando la presencia creciente de un nuevo tipo de fascismo a consecuencia de la ofensiva neoliberal. Consiste en “una serie de procesos sociales a través de los que grandes segmentos de la población son expulsados o mantenidos irreversiblemente fuera de cualquier tipo de contrato social”. A diferencia del fascismo político de 1930 y 1940, el fascismo social no implanta un régimen de partido único que sacrifica la democracia representativa. Más bien se apropia de ella (e incluso la promueve) para chantajearla, comprarla, vaciarla de contenido y subordinarla a los dictados del capitalismo. Hablar metafóricamente de fascismo no es exagerado. Vivimos en “democracias” que, en lugar de construirse sobre la igualdad y legitimidad, lo hacen a costa de la igualdad y la legitimidad. En el contexto actual de radicalización neoliberal, el contrato social y democrático está roto. La democracia representativa funciona en una parte significativa del mundo como cadena de transmisión de valores antisociales (corrupción, elitismo, pobreza, represión, violencia, precariedad de lo público, entre otros) difundidos mediantes formas autoritarias y excluyentes de relación que cada vez afectan a más sectores de la población y se extienden a más ámbitos de la vida. El genocidio social que Europa vive es testigo de ello: gente que se suicida, gente que pierde sus casas, gente que pasa hambre, gente excluida de la sanidad, etc. El fascismo es la transformación deliberada de vidas humanas en material desechable. El neoliberalismo, en este sentido, es una forma de fascismo cuyo fin es deshumanizar, oprimir e incluso, como dice Pere Casaldàliga, “asesinar o hacer desaparecer” a sus víctimas y adversarios. (Antoni Aguilló, Fascismo electoral: la “democracia” que no se atreve a decir su nombrePúblico, 1 de marzo de 2014).

Curiosamente, la definición de fascismo que se hace (destacada en negrita) es tan genérica que puede ser equiparable a la que hace el cristianismo de "pecado" (particularmente, los pro-vida de "aborto", pero extensible a cualquier negación de la "trascendencia" por el "materialismo"), a la que hace el marxismo de "plusvalía" o la que hace Hannah Arendt de "totalitarismo".

Leonardo Sciascia
 https://elpais.com/diario/1988/01/31/opinion/570582012_850215.html

Huey Long y Sinclair Lewis, en los años treinta, ya anticiparon de distinta forma que el verdadero fascismo en los Estados Unidos paradójicamente adoptaría la forma de “anti-fascismo” (hoy se podría generalizar tal curioso fenómeno para todas las sociedades occidentales). Manuel pastor https://lacritica.eu/movil/noticia/617/manuel-pastor/los-populismos-y-el-ur-fascismo-umberto-eco.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo
https://es.wikipedia.org/wiki/Fascista_(adjetivo)
¿Qué es el fascismo y en qué se diferencia de la extrema derecha? BBC News Mundo 25 abril 2019
100 años del nacimiento del fascismo: "Hoy el peligro es que la democracia puede convertirse en una forma de represión con el consentimiento popular" . Entrevista a Emilio Gentile, BBC, 23 de marzo de 2019

La diferencia entre el fascismo italiano y los demás fascismos puede ser muy evidente, pero desde una identidad común. El nazismo alemán puede entenderse como un totalitarismo centrado en la raza (o el pueblo Volk, o "la sangre y la tierra"), mientras que el fascismo italiano lo estaba en el Estado. También en características idiosincráticas ("el nazismo es cuestión de fe, el fascismo es cuestión de cinismo", oí en una conferencia que citaba a un intelectual italiano de los años treinta o cuarenta que debía explicar esa diferencia a intelectuales españoles). El fascismo español se ha calificado de "fascismo clerical", por la identificación con el catolicismo, mientras que el italiano o el alemán se distancian de la retórica religiosa.

Véase Fascismo español, Espectro político, Nacionalismo, Totalitarismo

viernes, 29 de julio de 2022

Elecciones

Elecciones / Electoral / Elector / Elegible / Candidato / Electo / Sistema electoral / Voto / Sufragio / Sufragio directo / Sufragio indirecto / Sufragio activo / Sufragio pasivo / Sufragio restringido / Sufragio censitario / Household suffrage / Manhood suffrage / Sufragio masculino / Sufragio universal / Sufragio femenino / Manipulación electoral / Pucherazo / Burgo podrido / Rotten Borough / Gerrymandering / Sorteo / Random democracy


La toma de decisiones "por pluralidad de votos" no es privativo de la democracia (ni siquiera consustancial a ésta -es argumentable la mayor pureza democrática de un sistema de sorteo, que actualmente se reivindica como random democracy-); pero el concepto de "elecciones libres" se identifica con la democracia representativa o democracia liberal. La ampliación de la base o cuerpo electoral (los electores) y el refinamiento de los procedimientos de la democracia representativa se produjeron durante el siglo XIX (en Inglaterra, por las sucesivas reformas que los partidos mayoritarios realizaban como respuesta al desafío extraparlamentario del movimiento cartista) hasta llegar al concepto de sufragio universal libre, directo y secreto que se fue generalizando en la primera mitad del siglo XX. La aceptación "lampedusiana" de las elecciones implicaba su control por los "poderes fácticos" mediante todo tipo de mecanismos: la restricción del derecho de sufragio (sufragio restringido o censitario) a los más ricos (utilizando los criterios de propiedad o de impuestos) o a los mejor preparados (criterio de educación o alfabetización). La justificación teórica de esta limitación era propia de los conservadores, liberales doctrinarios o moderados ("los votos no hay que contarlos, hay que pesarlos"), y se basaban en un argumento que puede también calificarse de utilitarista o incluso de darwinista social y eugenésico: hay que confiar el gobierno del Estado a los que han demostrado mayor capacidad y que como consecuencia de su éxito están más interesados en el mantenimiento del orden social.

Con la frase ballots or bullets ("papeletas electorales o balas") se hace referencia a la opción entre conceder el derecho de sufragio o enfrentarse a la violencia política o incluso la guerra civil. Semejante es la expresión no justice, no peace ("si no hay justicia, tampoco habrá paz"), o la que sirvió de lema al comienzo de la Revolución americana: no taxation without representation ("ningún impuesto sin representación parlamentaria").

Estamos acostumbrados a ver que el mecanismo de alternancia en el poder son las elecciones. Eso no fue así durante la mayor parte del tiempo en la España contemporánea. En democracia parece lógico que, tras convocarse elecciones por el gobierno saliente, otro partido político las gane, obteniendo una mayoría parlamentaria que le permita formar el nuevo gobierno. Lo que ocurría era lo opuesto: ocupado el gobierno (por un golpe de Estado, una intriga de gabinete o la renuncia pactada del anterior), se convocan elecciones, cuya celebración corresponde controlar al Ministerio de la Gobernación, que utiliza todos los recursos del caciquismo (redes clientelares) para la manipulación electoral (pucherazo). Ganadas las elecciones, el gobierno ya dispone de una mayoría parlamentaria, de la que se sirve hasta que caiga el gobierno (nunca por elecciones, sino por cualquier otra circunstancia). Así ocurrió hasta la crisis del sistema canovista (1898-1923).

Véase también  Conflicto-Decisión, Democracia, Ciudadano-Participación, Abstención, Palabra-Voz y voto, Migración-Destierro-Exilio-Votar con los pies, Clientela-Caciquismo, Gobierno local-Demarcación, Partitocracia, Moderado-Lampedusiano, Feminismo-Sufragismo

https://es.wikipedia.org/wiki/Burgo_podrido 
http://es.wikipedia.org/wiki/Pucherazo
http://estoylocomasquenadie.blogspot.com/2012/12/como-reflejar-la-voluntad-popular-en.html
“Tu madre era una p...”: Las elecciones más sucias jamás celebradas - Cada campaña presidencial asistimos a un artístico rondó en el cual las patadas en la espinilla son el detonante de otras patadas localizadas más arriba. Pero antes fue incluso peor (incluye video en inglés: 1828, the worst election in history: AndrewJackson-John Quincy Adams).


Leer más:  Historia: Tu madre era una p...: Las elecciones más sucias jamás celebradas. Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://goo.gl/TdSfOL

Conflicto/Consenso

Conflicto / Consenso / Consenso social / Consenso manufacturado / Disenso / Disidencia / Discrepancia / Oposición / Adversario / Inconformismo / Antisistema / Decisión / Derecho a decidir / Demanda / Presión / Influencia / Lobby / Grupo de presión / Grupo de interés / Propuesta / Opinión / Alternativa / Postura / Equidistancia / Opción / Prioridad / Priorizar / Dirección / Impulso / Control / Docimasia / Confianza / Desconfianza / Responsabilidad / Dimisión / Cese / Nombramiento / Control de daños / Gestión de Riesgo / Toma de decisiones / Colaboración / Competencia / Placer-Dolor / Vicio-Virtud / Hedonismo / Estado de naturaleza


El que no está contra nosotros, está con nosotros. (Marcos 9:40)
El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. (Lucas 11:23)

La actuación del sistema político puede definirse como la gestión de los conflictos que surgen de forma inevitable en el seno del "cuerpo social" o sociedad (se defina esta como conjunto de individuos o como grupos sometidos a identidad). Por otro lado, el poder se ejerce siempre en términos de consenso, sea este (el consenso) una aceptación generalizada de la legitimidad de aquél (el poder) o un simple reconocimiento de los hechos (se sabe quién manda aunque sólo sea porque se sabe contra quién hay que rebelarse).

La naturaleza competitiva o colaborativa del ser humano ha sido uno de los objetos de debate de la ciencia política, siendo Hobbes y Rousseau extremos opuestos en esa consideración. Para Rousseau el hombre es bueno por naturaleza, y es la sociedad la que le malea y pervierte. Para Hobbes, el estado de naturaleza es la lucha de todos contra todos, y sólo la vida en sociedad consigue proporcionar una cierta seguridad, al establecer el monopolio de la violencia en el poder coactivo del Estado.

En realidad la frase homo homini lupus ("el hombre es un lobo para el hombre") no es original de Hobbes, sino de Plauto, y el inglés la utiliza en contraste con una opuesta de Séneca : To speak impartially, both sayings are very true; That Man to Man is a kind of God; and that Man to Man is an arrant Wolfe. The first is true, if we compare Citizens amongst themselves; and the second, if we compare Cities ("Para hablar imparcialmente, ambos dichos son ciertos; que el hombre es una suerte de Dios para el hombre; y que el hombre es un puro lobo para el hombre. El primero es cierto, si comparamos ciudadanos entre sí; y el segundo, si comparamos ciudades" -Hobbes, De Cive, 1651-). La frase de Séneca es homo, sacra res homini ("el hombre es cosa sagrada para el hombre", en Epistulae morales ad Lucilium, XCV, 33).

La visión positiva de la competencia pertenece al liberalismo de Adam Smith (Teoría de los sentimientos morales, 1759, La riqueza de las naciones 1776), que desde el hedonismo plantea cómo se obtiene el mayor bien general mediante el equilibrio espontáneo de los egoísmos particulares.

La teoría de juegos (dilema del prisionero, dilema del viajero) sigue planteando casos similares.

La diferenciación de las formas de gobierno en la teoría política clásica, desde Platón y Aristóteles hasta Montesquieu, exige distintos principios para cada una de ellas, siendo la virtud el principio de la democracia (mientras que la aristocracia es la moderación y el de la monarquía el honor).
 http://www.alcoberro.info/planes/montesquieu.htm

José Antonio Marina, Hábitos cívicos - Sugiero a la ministra que en vez de defender una asignatura de 'valores cívicos', tenga el valor de proponer una asignatura de 'virtudes cívicas',El Confidendial, 3 de julio de 2018

El hombre no tiene naturaleza, tiene historia (Ortega y Gasset).

Debate nature-nurture (naturaleza o ambiente), artículo Las raíces de la negación, de Juan Ignacio Pérez en Vozpopuli, 17 de agosto de 2017.

El mundo tiene un problema de líderes. Hay demasiados que son ladrones, ineptos o irresponsables. Algunos están locos. Muchos combinan todos estos defectos. Pero también tenemos un problema de seguidores. En todas partes, las democracias están siendo sacudidas por los votos de ciudadanos indolentes, desinformados o de una ingenuidad solo superada por su irresponsabilidad. ... Por supuesto que hay que esforzarse en buscar mejores líderes. Pero también hay que mejorar la calidad de los seguidores. Ciudadanos mal informados o políticamente apáticos los ha habido siempre. Al igual que aquellos que no saben por quién están votando —o contra quién—. Pero ahora las cosas han cambiado y los votos de los indolentes, los desinformados y los confundidos nos amenazan a todos. ... En Internet todos somos vulnerables, pero lo son más quienes por estar muy ocupados o por simple apatía no hacen mayor esfuerzo por comprobar si es verdad lo que dicen los seductores mensajes políticos que les llegan. ... En el polo opuesto están los activistas, cuyas posiciones intransigentes hacen más rígida la política. Quienes están muy seguros de lo que creen encuentran en la Red refugios digitales donde solo interactúan con quienes comparten sus prejuicios y donde solo circula la información que refuerza sus creencias. Más aún, las redes sociales como Twitter, Instagram y otras obligan a usar mensajes muy breves —los famosos 140 caracteres de Twitter, por ejemplo—. Esta brevedad favorece el extremismo, ya que cuanto más corto sea el mensaje, más radical debe ser para que circule mucho. ... Naturalmente, esto favorece a los sectarios y hace más difícil llegar a acuerdos. (Moisés Naím, Peor que los malos líderes son los malos seguidores - Es necesario disminuir la impunidad de quienes socavan nuestras democracias, El País, 22 de octubre de 2017).

Hace falta mucho amor por el intelecto de un hijo, mucha entereza y mucha confianza en su carácter para convertirlo en disidente. Cuando un padre muestra a un hijo la verdad de una biblioteca, está creando un insurgente: un rebelde ante un sistema que, precisamente, desprecia las bibliotecas. Y es curioso considerar cómo han cambiado las cosas en torno a la palabra disidente. Serlo antes era enfrentarse al sistema. Un disidente luchaba contra lo establecido, y por eso era un peligro para el ambiente social cuyas reglas no compartía. Una amenaza. Ahora es al revés: en esta falsa individualidad multiplicada por millones en las redes sociales, donde todo el mundo coincide en considerarse disidente de algo, quien de verdad destaca es el que discute los lugares comunes convertidos hoy en norma social universal, cada vez más sólida entre quienes creen jugar solos en su propio campo, que en realidad es asombrosamente idéntico al del vecino.
Ésa es la paradoja. La sociedad actual, el sistema construido con la suma de millones de teóricas disidencias, asfixia al actual y verdadero disidente. Gracias a las redes sociales, esa represión se ejecuta masiva y en tiempo real. Y así, quien actúa fuera del grupo se ve reprimido e infectado por las analfabetas simplezas con que hoy se construyen las ideologías. Antes, un disidente era un héroe social: alguien a quien se admiraba e imitaba. El sistema establecido le tenía miedo, pues detectaba ahí el virus de la revolución. Hoy, un chico ajeno al sistema sólo es un apestado, un marginal sin futuro. Nadie lo teme, pues ya no hay victoria posible. Únicamente lo desprecian. En el colegio, profesores y compañeros lo aíslan porque si se cuestiona el discurso oficial, si razona, si discute, es en agraz un fascista, un machista, un maltratador, un xenófobo, un asocial. Su hijo o su hija, dicen a los padres, razona con excesiva insolencia, levanta mucho la mano, no se integra en el equipo. No piensa según las reglas impuestas por millones de idiotas que se consideran libres porque creen haber triturado las viejas reglas sin advertir que ellos mismos son la regla nueva. Cuando la disidencia se hace sistema, nadie admira al que todavía la practica. En un mundo donde hasta el más menguado cree disentir de algo, y eso es precisamente lo que iguala y masifica hoy a tanto borrego, el verdadero rebelde, el agitador, no tiene ya ninguna posibilidad. No le queda otra que, fiel a sí mismo, echarse al monte como aquellos antiguos bandoleros que acababan vendiendo cara la piel entre montes y breñas, acosados como lobos por la Guardia Civil. ¿Y qué padre desea eso para sus hijos? (Arturo Pérez-Reverte, No es tiempo de héroes , Patente de corso, XL Semanal, 08/05/2021)

En "identidad" meto una referencia a la "percepción de control"

Véase también Sociedad, Poder, Estado, Violencia, Economía y política, Valores, Sexualidad y poltítica-Virilidad, Historia y política, Fin y medios-Maquiavelo, Ética y política, Colaboracionismo, Psicología y política, Soberanía-Referéndum

El cliente siempre tiene la razón

Clientela / Relaciones patrón-cliente / Patrocinio / Hospitalidad / Hospitium / Devotio ibérica / Séquito / Clientelismo político / Spoil system /  Caciquismo


[El] clientelismo ... es un intercambio extraoficial de servicios y favores —básicamente, prestaciones a cambio de lealtad política— entre el Gobierno y ciertos grupos sociales (formales, como los sindicatos o las asociaciones profesionales, o informales, como segmentos de edad o de niveles de renta). Para asegurar su posición de poder, el patrón toma decisiones y asigna recursos a favor de sus clientes y estos le compensan con apoyo político. En la Roma clásica, de donde viene el término, cada patrón recibía la salutatio matutina de sus protegidos. Wikipedia lo compara, con razón, con la gran escena de El padrino en la que Don Vito, Marlon Brando, va recibiendo las peticiones de favores, y las expresiones de respeto, de los protegidos por la familia. En el Antiguo Régimen, los patronos fueron los terratenientes o sus adláteres —llamados en España caciques— y los clientes eran sus arrendatarios o peones. Hoy día, el clientelismo es típico de los partidos políticos; es un patronazgo menos personal, más colectivo, y emplea recursos públicos. En el caso de los partidos nacionalistas, la recompensa para el cliente es la vinculación con la causa, la integración en el grupo; aunque el que recibe el marchamo de leal también se beneficia con becas, prestaciones o subsidios. (José Álvarez Junco, Nacionalismo y dinero, El País, 4 de septiembre de 2014).

José Álvarez Junco plantea la corrupción como una consecuencia de corporativismo y clientelismo (véase economía y política-corrupción).

Joaquín Costa definió el sistema socio-político de la España de finales del XIX (la época de la Restauración) como Oligarquía y Caciquismo, siendo este término un préstamo del precolombino "cacique", que los conquistadores españoles generalizaron para designar a los "reyes" o "reyezuelos" de las comunidades indígenas americanas (jefaturas tribales, a excepción de los incas y aztecas, que habían desarrollado Estados imperiales).

Un juez censura el "caciquismo" del PSOE y denuncia un "agujero mayor que los ERE" por los "allegados" que enchufó (ABC, 18 de enero de 2020).

Ourense, el último reducto del viejo caciquismo de boina - Después de humillar a Fraga, a Rajoy y a Feijóo, la saga de los Baltar sigue acumulando denuncias y sentencias en su contra sin que pase nada en el PP gallego (Aníbal Malvar, CTX, 16 de octubre de 2019)

[Ya citado en Nacionalismo]: Salvador Sostres, «El irlandés» explicado por Cataluña - Cataluña se parece mucho más a «El irlandés» de Scorsese, que al «Lincoln» de Spielberg, porque si en la segunda la corrupción y la violencia son herramientas para conseguir un noble objetivo con la sincera esperanza de crear un mundo mejor (ABC, 13 de diciembre de 2019)

Pablo Mosquera (latribunadelpaisvasco, 25 de diciembre de 2016, /del-caciquismo-al-populismo)

Adela Cortina, Rescatar la palabra - La posverdad ya no es una lacra a extirpar sino un instrumento para alcanzar objetivos individuales y grupales. Concebir la política como la guerra entre enemigos es lo más contrario a la busca del bien común... atendiendo a la aspiración a la justicia, no confundir el auténtico diálogo, que es el que intenta llegar a decisiones que satisfagan los intereses legítimos de todos los afectados por ellas, con las negociaciones bilaterales con aquellos que tienen capacidad de negociar en su propio provecho. Tener presentes a los afectados por las decisiones es lo justo y lo conveniente, es el camino propio de la socialdemocracia, capaz de crear cohesión social. La agregación de intereses de quienes demandan privilegios es la vetusta práctica del clientelismo, un camino seguido bien a menudo por el individualismo neoliberal. (El País, 22 de enero de 2020)

Véase también Función pública, Jacksonianos, Casa, Pucherazo, Populismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Cliente_(Roma_antigua)
http://es.wikipedia.org/wiki/Hospitium
https://es.wikipedia.org/wiki/Spoil_system

Cuando oigo esta palabra, echo mano a la pistola

 Cultura / Aculturación


Lo opuesto a naturaleza. La evolución cultural supera las posibilidades de la evolución biológica y permite a los grupos humanos mantener y transformar su identidad. La cultura material está formada por los productos, el resto (puede denominarse "cultura espiritual" si no se tiene miedo al adjetivo) se comunica mediante el lenguaje (oral, corporal o escrito), los usos y costumbres, las instituciones... y constituye la ideología. A pesar de que a veces se usan de forma indistinta, conviente diferenciarlo del concepto "civilización".

La aculturación es la imposición de la cultura de un grupo en otro. No es necesaria la sustitución física del grupo aculturado, aunque se utilizan expresiones muy violentas, como "genocidio cultural" o "etnocidio". Es muy posible que en muchos casos lo que se produzca sean verdaderos "etnosuicidios": el abandono de una lengua y una cultura que no se consideran valiosas por sus poseedores, en beneficio de las más prestigiosas. Así se produjo la helenización, la romanización, la arabización...

La consideración de que los rasgos diferenciales de cada cultura  no son superiores ni inferiores a los de otras se conoce como "relativismo cultural".

Cuando oigo la palabra "cultura", echo mano a la pistola (apócrifamente atribuida a Göring, es de Schlageter de Hanns Johs, una obra teatral nazi de 1933)

Cultura, no valores: todos los presidentes estadounidenses posteriores a la Segunda Guerra Mundial, incluso Richard Nixon, han considerado que su función era la de defender determinados valores universales. A los críticos con EEUU les ha resultado fácil señalar incoherencias, e hipocresía ocasional, en la defensa de la democracia y de los derechos humanos por parte de Washington. Pero el compromiso verbal era una parte esencial de la estrategia estadounidense.Trump, en cambio, ha mostrado muy poco interés en promover la democracia o los derechos humanos. Su concepción de Occidente no se basa en derechos compartidos, sino en la cultura o, incluso, la raza. Esto lleva a su preocupación por controlar la inmigración, que cree que es la verdadera amenaza para Occidente. Reiteró esta visión en su actual viaje a Europa, exponiendo que la inmigración es "muy mala para Europa, está cambiando la cultura". Gideon Rachman, La doctrina Trump: coherente, radical y equivocada (Financial Times-Expansión, 18 de julio de 2018)

Estamos en un tiempo en el que las cuestiones relacionadas con las identidades, las culturas nacionales y la soberanía están en auge. En este contexto, Pew Research ha preguntado a los ciudadanos europeos quiénes consideran que su cultura es superior a otras. En Europa occidental los más orgullosos son los noruegos (58%), seguidos de italianos (47%) y alemanes (45%). Algo más abajo están franceses (36%) y holandeses (31%). Cierran la lista suecos (26%) y españoles (20%). A destacar las diferencias entre noruegos y suecos. Sin embargo es en el Este donde se encuentran los pueblos más convencidos de su superioridad. Destacan muy por encima los griegos (89%), georgianos (85%) y armenios (84%). A cierta distancia, pero con valores muy superiores a los occidentales, se encuentran los rusos (69%), búlgaros (69%), rumanos (66%) y serbios (65%). Les siguen polacos y checos (ambos 55%). Sorprendentemente húngaros (46%) y croatas (44%) están por debajo de algunos valores occidentales, como el de los italianos (47%). También destacan los valores “más occidentales” de los pueblos bálticos: letones (38%), lituanos (37%) y estonios (23%). Es indudable que afectan tanto circunstancias históricas, como políticas y culturales. Pero cabe destacar que son los países de tradición ortodoxa los que más consideran su cultura como superior, frente a la Europa de tradición protestante o católica. (Electomanía, Los griegos perciben su cultura como superior. Los españoles, menos, 18 de julio de 2018).

https://en.wikipedia.org/wiki/Culture#Early_modern_discourses (Kültur como forma colectiva de Bildung -Herder, por oposición a Kant-). La antítesis Kultur y Zivilisation en Norbert Elias y Thomas Mann

La acepción moderna más frecuente del término “cultural” es la designación de todo aquello que tiene valor normativo dentro de un determinado grupo social. El término se introdujo en la mayoría de las lenguas europeas a través del alemán (Kultur), aunque sus orígenes lingilísticos se encuentran en el ámbito de las prácticas religiosas —el término latino cultus— y en el de la agricultura —el francés culture—. ... en un tiempo “Kultur” competía dentro de un trío del que formaba partejunto a Civilization y Bildung. Los tres implicaban un cierto grado de excelencia social, política, artística o moral estimado en términos históricos. Ser una persona “culta” implicaba (como aún hoy lo hace para muchas personas) el conocimiento de las artes y de las ciencias y la capacidad de manejar con habilidad los usos sociales, ser “educado”, “civil”, etc. Hacia finales del siglo XIX el sentido de los términos Civilization y Kultur se había escindido, mientras que Bildung no había llegado a adquirir ningún significado de carácter general más allá de la lengua alemana. Durante la mayor parte del siglo XVIII, sin embargo, civilización y cultura se consideraron inseparables. Existían diferencias de matiz entre los dos términos, pero ambos eran, esencialmente, lo opuesto a “barbarie”. (Hasta mediados del siglo XIX, gran parte de lo que hoy llamaríamos “Cultura” se asimilaba a una categoría diferente: lo que en francés se denominaba “l’esprit” o más directamente “las costumbres”...) Una persona culta o civilizada era aquella que era amable, educada, refinada. Pero, para serlo, la persona debía ser también “ilustrada”, y la Ilustración (Auflkarung) era, según la famosa definición kantiana, el “valor de conocer tu propia razón”. ... “Cultura es la producción en un ser racional de una aptitud destinada a cualquier fin de su propia elección”, escribía Kant, “y, en consecuencia, de ser en su libertad”. “Civilización” se asociaba de un modo muy similar con este tipo de emancipación moral e intelectual. “Emancipación” escribía Diderot en 1780, o lo que es lo mismo con otro nombre, civilización, es una tarea larga y ardua” (Anthony Pagden, Cultura y Civilización: Reflexiones sobre la historia de las ciencias humanas, Revista de Antropología Social, 1995)

Véase también Identidad, Civilización, Filología y política, Educación y política, Roma-Romanización, Grecia-Helenización, Religión y política (cristianismo)-Cristianización, Religión y política (islam)-Islamización, Imperialismo, Valores