domingo, 15 de noviembre de 2020

Pues el pecado mayor del hombre es...

 ... haber nacido (Calderón de la Barca, soliloquio de Segismundo en La vida es sueño -en Estudio 1, 1967, actor Julio Núñez-)

Nacer ¿nos da dignidad -eso a lo que tenemos derecho por ser quienes somos- o nos impone una identidad -con lo que la que tiene derechos es la comunidad en la que nacemos-?

Nación / Nación española / Nacionalidad / Plurinacionalidad

A pesar de la etimología, que lo emparenta con "nacer", la aparente dimensión biológica de los conceptos de nación o nacionalidad (y el de "nacionalismo" como ideología) es menos importante que la política. Para designar a un grupo identificable, la dimensión sanguínea se expresa mejor con los conceptos "estirpe", "raza" o "casta", las dimensiones culturales con los de "etnia" o "sociedad", mientras que la dimensión territorial se expresa con el concepto geográfico de "país" y con el sentimental de "patria".

Frente al todos esos términos, el de nación es un término político: es decir, de relaciones sociales en torno al poder. La nación es una forma de organizar políticamente a un grupo humano, identificándolo como una unidad diferenciada frente a otras (con las que se mantienen las relaciones internacionales). La existencia o no de homogeneidad interna puede llevar a que se reconozca su "plurinacionalidad". Las constituciones de Bolivia y Ecuador la reconocen desde el indigenismo. La constitución de la federación rusa establece un único pueblo multiétnico o plurinacional. El concepto de "nación de naciones" se ha pretendido aplicar al caso español. El problema es la ambigüedad del concepto, siendo clave si la nación es únicamente un grupo cultural o si es un concepto político, el que se identifica con la ciudadanía, y por tanto soberano.

La lucha entre los poderes universales (Pontificado e Imperio) en la Europa medieval llevó a la decadencia de ambos. Al Concilio de Constanza (1413) acudieron obispos que se reunieron por "naciones" (inglesa, francesa, alemana, italiana y española), como ya hacían los estudiantes de las universidades (y en la ciudad de Roma las colonias de comerciantes de las distintas partes del Imperio, -véase José Álvarez Junco, El nombre de la cosa-). Los reyes de las monarquías autoritarias y absolutas tenían dos ángeles de la guardia, además del que les tocaba como a cualquier otra persona, el que guardaba a su nación. Las revoluciones liberales identificaron a la nación como el sujeto de la soberanía.

Pero, Pedro ¿tú sabes lo que es una nación? (Patxi López, a Pedro Sánchez, en el debate de las primarias del PSOE, 2017). El de nación es un concepto discutido y discutible (Rodríguez Zapatero, a propósito de la reforma del Estatuto de Cataluña, 2006).

Constitución de 1812: Art. 1. La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios. / Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona. / Art. 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales. / Art. 4. La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

L'oubli, et je dirai même l'erreur historique, sont un facteur essentiel de la création d'une nation, et c'est ainsi que le progrès des études historiques est souvent pour la nationalité un danger. (Ernest Renan  Qu'est-ce qu'une nation ?, 1882).

Todo nacionalista vive obsesionado por la creencia de que el pasado puede ser alterado. Pasa parte de su tiempo en un mundo de fantasía en el que las cosas suceden como debían haber sucedido (…) y transfiere fragmentos de ese mundo de fantasía a los libros de historia cada vez que puede ... Si uno alberga en algún lugar de su mente una lealtad o un odio nacionalista, algunos hechos, aun siendo ciertos, le resultan inadmisibles (George Orwell, Notes on nationalism, 1945, citado por Esperanza Aguirre en Los nacionalistas y la historia que añade "este afán por cambiar el pasado (ya los antiguos griegos sabían que los dioses lo podían todo, excepto, precisamente, eso: cambiar el pasado) lo podemos encontrar hasta en los más nimios detalles de todo lo que roza el mundo de fantasía de los nacionalistas").

El Estado crea la nación y no la nación al Estado (Pilsudsky).

Un Estado-nación es un país en el que el Estado crea la identidad nacional común de los ciudadanos, en lugar de consolidar una identidad étnica única ya existente. (Timothy Garton Ash, Lo que está en juego en Ucrania, 22/02/2014)

Para decirlo claro, no hay un acto más creativo que el de crear una nación. (Sean Connery)

https://es.wikipedia.org/wiki/Naci%C3%B3n_espa%C3%B1ola

Las naciones son sistemas de creencias y de adhesión emocional que surten efectos políticos de los que se benefician ciertas élites locales. Y esas élites, bien busquen reforzar un Estado existente o construir uno nuevo, fomentan los sentimientos nacionales. Lo cual no significa que debamos caer en una visión instrumentalista y conspiratoria de este tipo de fenómenos. Que las naciones beneficien a los nacionalistas, como las religiones al clero, no quiere decir que desde el principio una secta malévola haya planeado la seducción de un público incauto. Religiones y naciones son fenómenos mucho más complejos, surgidos originariamente alrededor de profetas iluminados y generosos, capaces de satisfacer necesidades de sus seguidores muy dignas de respeto. El estudio de las identidades nacionales exige, por tanto, partir de la premisa de que estamos tratando de entes construidos históricamente, en constante cambio, perecederos y manipulables al servicio de fines políticos. Lo cual no hace del sujeto nacional una excepción en el mundo de las identidades colectivas. Porque todas las identidades, incluyendo algunas tan arraigadas en datos fisiológicos como las de género, tienen mucho de cultural o construido. Harold Isaacs lo explicó bien en su Ídolos de la tribu (Álvarez Junco, España no es eterna (Dioses útiles), El País, 30/04/2016).

Para una relación más extensa sobre Pueblo, nación y Estado, arículo de Calduch (con amplias citas de diversos autores), y obra colectiva El nombre de la cosa - Debate sobre el término nación y otros conceptos relacionados (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2005; José Álvarez Junco -cuya parte lleva ese mismo título-, Justo Beramendi y Ferrán Requejo).

Para el confuso término "nacionalidades" utilizado en la Constitución Española de 1978, Carlos Sánchez “Dios mío, ¿qué es España?”. Una nación de nacionalidades (El Confidencial, 27 de noviembre de 2019), que cita dos artículos en El País, de Marías, que lo remonta a Stuart Mill, y de Josep Benet, que encuentra tradición de uso en Cataluña desde antes.

Enrique Moradiellos, Ideas de nación - La premisa de que la nación es “natural” y anterior al Estado es falsa. La historia ha demostrado hasta qué grado la mística nacional, como divinidad laica, podía generar guerras viles (El País, 14 de enero de 2019)

Véase también Pueblo, Estado, Patria, Soberanía, Internacional, Nacionalismo, Estado-Principio de nacionalidad, Ciudadanía, Autonomía, España

Nación-Estado > Estado

Nacionalidad>Nación

Nacionalismo / Liberación nacional / Irredentismo / Nacionalismo español / Nacionalismos periféricos / Nacionalismo calatán / Catalanismo / Rauxa / Seny / Nacionalismo Vasco / Abertzale / Jeltzale / Nacionalismo gallego / Nacionalismo andaluz / Andalucismo / Nacionalismo canario

Una determinada época de la historia se ha llamado "Era del nacionalismo": la que sigue a las guerras napoleónicas, que encendieron el sentimiento nacional en Europa y América, y se extendió a todo el mundo como consecuencia del colonialismo. El sueño del internacionalismo proletario se dio un doloroso baño de realidad con la Primera Guerra Mundial: los obreros franceses dispararon con pasión a los obreros alemanes y viceversa; pero la tragedia se presentó no como un resultado del nacionalismo, sino de las "cárceles de naciones" (los imperios Austro-Húngaro, Ruso o Turco) que habría que sustituir por Estados-nación salidos del principio de nacionalidad y el derecho de autodeterminación de los pueblos, siguiendo los 14 puntos de Wilson y una serie de referéndums. Los retoques fronterizos entre Francia y Alemania fueron lo de menos; su aplicación a la "macedonia" nacional de Europa oriental fue una de las principales causas de la Segunda Guerra Mundial. Tras ella ya no se pretendió siquiera que los diplomáticos llevaran las fronteras donde estaba la población, sino que se desplazó la población allí donde los tanques pusieron las fronteras: la limpieza étnica. La guerra fría y el tercermundismo dieron soporte "duro" y "blando" a los movimientos de liberación nacional de la segunda mitad del siglo XX. Tras la caída del muro de Berlín se dio una nueva oleada de nacionalismo, paradójicamente mientras se producía el mayor avance de la globalización. No es contradictorio: disminuye el tamaño de los Estados mientras aumenta el de las empresas (Microsoft, Apple, Google, Amazon, Facebook) o incluso de los ricos individuales (Bill Gates, Bezos, Soros -hizo caer la libra, impulsa instituciones "liberales" en Hungría y el Este europeo, provocando el rebote nacionalista conservador-).

Nacionalismo centrífugo y nacionalismo centrípeto. Irredentismo.
Nacionalismo incluyente y nacionalismo excluyente. Patriotismo constitucional.

La nación es un plebiscito cotidiano (Renan).
No es la nación la que hace al Estado, sino el Estado a la nación (Pilsudski).
El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando (Baroja).
No hay nacionalismos buenos o manos, sino leves o graves (Savater).
No todo el que se sabe perteneciente a una nación padece nacionalismo, lo mismo que no todos los que tienen apéndice padecen apendicitis (Julián Marías -[citado aquí por Savater]-).
El nacionalismo es la guerra (Mitterrand).

Tras superar dos consultas soberanistas que pusieron a prueba su cohesión política y social y sus afectos y estabilidad identitarios, muchos quebequeses han acabado por aborrecer ese recurso independentista altamente desestabilizador. Eso ocurre con nacionalismos presentables, tolerantes y respetuosos, que no infunden miedo, que no se permiten reacciones sectarias ni agresivas, que no pretenden homogeneizar cultural y políticamente a los ciudadanos, ni se sienten superiores a sus vecinos. El referendo, la “más bella” expresión de la democracia, a decir de algunos, se cobra su precio social, político y económico, además de aportar una sobredosis de excitación identitaria que puede resultar indigesta.    No es el caso de nuestros nacionalistas catalanes y vascos. Tras décadas de democracia y de un proceso autonómico continuado y no correspondido con lealtad estatal, los independentistas periféricos españoles ansían más que nunca establecer la consulta plebiscitaria soberanista. Da igual que hayan votado ya más de medio centenar de veces desde la instauración de la democracia y que las leyes aprobadas también con el concurso catalán no permitan los referendos independentistas. Es como si hicieran tabla rasa, como si no hubieran votado en su vida ni decidido el curso de la historia de su comunidad y de España. (José Luis Barbería, Los referendos se cobran su factura - Puede que haya llegado el momento de situar a los ciudadanos ante sus responsabilidades, El País, 20/09/2014).

Nacionalismo español (Wikipedia)

Félix Ovejero El nacionalismo sin paradojas

Por mucho que lamente contradecir al joven Solé Tura, el nacionalismo catalán no fue creación de su burguesía. El capitalismo es internacionalista. Le interesa expandir el negocio, derribar barreras aduaneras, crear mercados cada vez más amplios. En el siglo XIX, cuando estaban en boga los nacionalismos expansivos, como el italiano o el alemán, las respectivas burguesías, deseosas de liquidar las mil aduanas que caracterizaban al Antiguo Régimen, los apoyaron. Pero los pequeños nacionalismos secesionistas del XX-XXI no gustan al capitalista genuino. En el caso catalán, el empresariado no siente ningún entusiasmo, sino mucha alarma, ante el actual clima independentista, que podría aislarles del mercado con el que negocian. A las élites político-culturales, en cambio, trocear el mercado les reporta beneficios inmediatos. Tienen intereses en el proyecto nacional, aunque no económicos, sino políticos. Lo que buscan es monopolizar una parcela de poder, eliminar la competencia, ascender a la cumbre del escalafón, aunque este domine un territorio más reducido. Y el empobrecimiento cultural les importa poco. Las sociedades atraídas por los movimientos identitarios tienden a ser tribales, familiares. Son relativamente pequeñas, todos se conocen, todos saben si este es o no de los nuestros, y es difícil infiltrarse o triunfar socialmente si se es foráneo. El nacionalismo se combina mal con el capitalismo y se explica difícilmente en términos de clase, pero, en cambio, se combina y se explica muy bien, como tantas otras pugnas identitarias, en términos de corporativismo y clientelismo. (José Álvarez Junco, Nacionalismo y dinero, El País, 4 de septiembre de 2014).

Josep Maria Colomer esquematizó hace tiempo en un texto que irritó a la tribu convergente (Contra los nacionalismos, Anagrama, Barcelona, 1984), la ideología del “nacionalismo españolista tradicional” con los siguientes caracteres : a) la idea de una España ortodoxa, católica, contrapuesta a una presunta antiEspaña heterodoxa; b) la asimilación de España a Castilla; c) la concepción mística de “lo español” como un ente espiritual que contiene un “sentido de la vida”, y d) la visión de la Hispanidad como una comunión espiritual en unos valores tradicionales, entre ellos la lengua. Todos esos elementos palpitan en la concepción del actual conservadurismo español, y en la secuencia de expresiones anticatalanas que evocamos. Especialmente, el asimilismo castellanista.

Pero hay más. “La reyerta con los nacionalismos de la periferia ha sido elemento importante, en los tres últimos decenios, en la articulación del nacionalismo español, muy por encima, claro, del designio de dar respuesta a eventuales amenazas externas”, constata Carlos Taibo (“Nacionalismo español, esencia, memoria e instituciones”, Catarata, Madrid, 2007).

El franquismo fue “la máxima expresión” del rancio nacionalismo español, como sostenía Colomer. Pero la transición aparcó en buena medida esa visión, por obra y gracia, entre otros, del sector de la derecha que se volvió centrista: los elementos de la ideología perduraban, pero carentes de esa articulación a la que se refiere el profesor Taibo. Fue el retorno de la derecha sin complejos reconciliatorios, bien encarnada por el aznarismo, lo que volvió a enhebrar esos factores, durmientes o hibernados, en ideología operativa. Fue (sobre todo a raíz del nuevo Estatut) y es así como la auténtica antiEspaña autoritaria de casi siempre pugna por deshilvanar la España autonómica de hoy. Enarbolando, entre otras armas, la insidia separadora de la xenofobia hacia los conciudadanos. (Xavier Vidal-Folch, Insidiosa antiEspaña - El desprecio del PP a ‘Siudatans’ y su pisoteo de la lengua catalana recuerdan que el nacionalismo español vive y crece, El País, 14 de marzo de 2015).


,,, se ha producido un fracaso de la vocación histórica del catalanismo de encontrar un encaje en España. La tradición del catalanismo no era independentista sino que pretendía influir en la vida política y económica española. Se produce un cambio en el momento en el que el epicentro del catalanismo se desplaza hacia el soberanismo a consecuencia de la apuesta de CiU. Una de las causas es el desenlace poco feliz del Estatuto, pero también hay factores de orden cultural y lingüístico, e incluso en el ámbito de las infraestructuras. Decisiones que tienen que ver con un modelo radial. Creo que todo esto influye en un imaginario colectivo en el cual el encaje o la conllevancia no tienen cabida. Y también hay un factor económico. Como decía Vicens Vives, Cataluña tenía en su base durante siglos la voluntad de ser la locomotora hispánica. Y hoy en día, por muchos factores no imputables a Cataluña, aunque también es verdad que no ha gestionado bien la crisis, ya no es la locomotora. España es un país avanzado. Ya no es un país depauperado en el cual Cataluña había hecho buenos negocios con los aranceles, la corrupción de la Restauración o durante el franquismo. Actualmente, Cataluña no es una locomotora hispánica y Madrid se ha convertido en una megalópolis peninsular en el que hay residenciado todo el poder político, económico y financiero. Ciertamente, hay factores que no sólo son de carácter histórico y evolutivo, como por ejemplo el déficit fiscal que tanto molesta a mucha gente. Pero la locomotora hispánica ha pasado a ser un vagón más, cualificado eso sí, y además en plena crisis se le exige que llegue puntual a la estación. Es decir, que no tenga déficit, y esto genera un problema. Creo que el desenlace del Estatuto y la situación económica han eclosionado en el paisaje político actual. (Joan Ridao).

De cómo Cataluña se volvió rica y Galicia, pobre - En el siglo XIX los aranceles proteccionistas establecidos por el Gobierno de España permitieron el despegue de la industria catalana, una apuesta que relegó a otras comunidades (Luis Ventoso).

El pleito de Cataluña - Crónica histórica del viaje desde la autonomía regional a la soberanía nacional (Santos Juliá, El País, 2 de noviembre de 2014).

El seny y la rauxa (Javier del Pozo, 24 de septiembre de 2015), El seny y la rauxa (Xavier Moret, 7 de marzo de 2009), Las dos cataluñas (Terenci Moix, 12 de noviembre 1995)

Para entender lo que nos pasa habría que remontarse a 1898. El desastre de Cuba no fue para la economía española ningún desastre, pero sí para los industriales catalanes, que perdieron los mercados antillanos y que los tenían absolutamente copados. Eso provocó los primeros conatos de un incipiente nacionalismo en la burguesía catalana. La Lliga de Cambó ganó las primeras elecciones en 1901, y eso rompió el esquema tradicional de la España de entonces, que se basaba en un partido conservador y otro liberal. Por primera vez la burguesía catalana competía con ellos. Prat de la Riba, el gran ideólogo de la Lliga, es quien dice, de forma increíble, que Cataluña es una nación y España no lo es, lo cual es sorprendente. (Gabriel Tortella, entrevista, 20/03/2016)ii

Francesc de Carreras, ¿Hay que salvar al catalanismo? - Pujol emprendió la vía de lo que se ha llamado “la construcción nacional”, que tenía el significado de que solo se aceptaba el marco constitucional y estatutario como primer paso para crear una nación identitaria. Y así poder reclamar un Estado propio (El País, 18 de agosto de 2018).


Salvador Sostres, «El irlandés» explicado por Cataluña - Cataluña se parece mucho más a «El irlandés» de Scorsese, que al «Lincoln» de Spielberg, porque si en la segunda la corrupción y la violencia son herramientas para conseguir un noble objetivo con la sincera esperanza de crear un mundo mejor (ABC, 13 de diciembre de 2019)

P. ¿Se considera nacionalista español?

R. Como decía Julián Marías, todos tenemos apéndice, pero no es lo mismo tener apéndice que tener apendicitis. El nacionalista tiene una inflamación de la nación. A mí me ha sonado muy nacionalista esa descripción de Europa de que, frente a la inmigración, hay que defender nuestro estilo de vida. No, lo que hay que defender son las leyes de la democracia. El estilo de vida democrático es no tener un estilo de vida obligatorio. El nacionalismo es decir: aquí vivimos así. La única forma de defender la libertad individual es un Estado de derecho y Estados de derecho sin perfil nacional no existen. Frente a los que hablan de naciones sin Estado, a mí lo que me gustaría es un Estado sin nación. Pero eso hoy no puede ser. Los símbolos nacionales de España refuerzan el Estado de derecho y en ese sentido no son desdeñables. (Entrevista a Fernando Savater, 15 de septiembre de 2019)

Nacionalismo banal Michael Billig, 1995. El término "nacionalismo banal" fue acuñado hace 25 años por el científico social Michael Billig en su libro del mismo título, que localizaba en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial el 'boom' de estas expresiones cotidianas de la nación. ...   Eric Storm [La nacionalización de la esfera doméstica en España, 2020]  historiador de la Universidad de Leiden en los Países Bajos especializado en la historia de España de los siglos XIX y XX, para identificar la influencia que detalles cotidianos como la gastronomía tuvieron en el nacimiento del "nacionalismo banal" español. Banal por mundano o cotidiano, una expresión "fría" —frente al calor de las guerras o las revoluciones— que termina produciendo estereotipos nacionales. Como los "coches, productos lácteos, deportes, los toros, las tradiciones folklóricas o el turismo" (Héctor G. Barnés Cómo España inventó su "nacionalismo banal" - Más allá de las revoluciones y las guerras, hay una manifestación cotidiana del nacionalismo. Para el profesor Eric Storm, este nació a finales del siglo XIX y comienzos del XX, El Confidencial, 15/11/2020

Véase también Nación, Patria-Patriotismo, Ciudadano-Patriotismo constitucional, Identidad, Liberalismo, Fascismo, Dependencia-Independencia-Emancipación-Liberación, 1714, España, Afinidad

Nacionalismo alemán > Alemania

Nacionalismo americano > América

Nacionalismo andaluz > Nacionalismo

Nacionalismo británico > Revolución inglesa

Nacionalismo catalán > Nacionalismo

Nacionalismo español > Nacionalismo

Nacionalismo estadounidense > América

Nacionalismo francés > Revolución francesa

Nacionalismo gallego > Nacionalismo

Nacionalismo inglés > Revolución inglesa

Nacionalismo italiano > Italia

Nacionalismo judío > Pueblo judío

Nacionalismo ruso > Euroasiático

Nacionalismo vasco > Nacionalismo

lunes, 1 de junio de 2020

Matemáticas y política

Matemáticas y política / Encuesta / Demoscopia / Estadística / Big data

Un muerto es una tragedia, un millón de muertos  es una estadística (Stalin).

Las encuestas son como las personas, si las torturas lo suficiente, terminan por decir lo que quieres que digan.

Hacer política a través de las encuestas, las estadísticas y todo tipo de modelos matemáticos, así como su manipulación ("cocina"), es una de las características más notables de las democracias contemporáneas: el gobernante, "a golpe de encuestas" varía su política en función de la popularidad de las medidas que va a tomar, y no tanto de su coherencia con un planteamiento a largo plazo.

Esa manera de hacer política se suele calificar de "poner la vela donde sopla el viento", y suele ser criticada por quienes pretenden "hacer que sople el viento donde está mi vela puesta". Esta metáfora naval, convergente con la de "la nave del Estado" y la del gobernante como "timonel", plantea el tema del destino de esa nave: "cualquier rumbo es bueno para el que no sabe a dónde va". Algo similar le plantea a Alicia el gato de Cheshire: "si no sabes a dónde vas, no importa qué camino tomes".

El manejo de big data (grandes cantidades de datos, reunidos a partir de toda clase de fuentes y gestionados por sofisticadas herramientas lógicas -data mining o minería de datos-) permite obtener una información útil para la toma de decisiones políticas, que va más allá del análisis demoscópico de las encuestas electorales, de opinión o de mercado.


El porno es expresión exacta del narcisismo típico de nuestra época, que es el correspondiente a una “sociedad del rendimiento”. Antes, la palabra mágica era “deber”: estábamos constreñidos por lo que teníamos que hacer, obligaciones morales cargadas de prohibiciones; hoy, dice Han, estamos obligados a “poder”, esto es, a rendir, a conseguir resultados, a llegar más allá. Esta actitud, que es muy evidente en lo laboral, es también constitutiva de nuestras relaciones afectivas. Según Han, el amor se positiva hoy como sexualidad, una operación que está sometida a su vez al dictado del rendimiento y donde el cuerpo equivale a una mercancía. Tenemos que rendir sexualmente hasta satisfacernos al máximo. En ese contexto, el deseo del otro es reemplazado por el confort de lo igual.
... Según Han, el pensamiento calculador, que es el que carece de esa resistencia que introduce la mera existencia del otro, se convierte en repetitivo y aditivo y nos conduce directamente hacia el final de la teoría.
Han cita a Chris Anderson, jefe de la revista Wired, y su afirmación de que el desarrollo de los datos masivos o big data hace superflua la teoría. La misma idea siguen el profesor de Oxford Viktor Mayer-Schöngerger y del editor de datos de The Economist Kennet Cukier (Big data, la revolución de los datos masivos, Ed. Turner) con la llegada de los datos masivos nos alejamos de la tradicional búsqueda de la causalidad.
Como seres humanos hemos sido condicionados para entender el mundo a través de los porqués, y a tratar de gestionarlo desde ese conocimiento causal. En un mundo de datos masivos ya no nos es necesario, sino que podemos actuar a través de algo mucho más útil, como son las correlaciones. Se trata de medir las distintas variables relacionadas en un fenómeno y poner los datos en común. De ese modo, y a través de los mecanismos analíticos digitales, descubriremos qué es lo que pasa aunque no sepamos por qué. “Las correlaciones no nos dicen la causa de lo que ocurre, pero sí nos alertan de que algo pasa”, aseguran Mayer y Cukier.
Las correlaciones no nos dicen la causa de lo que ocurre, pero sí nos alertan de que algo pasa
Imaginemos que podemos medir los datos de los días previos de las ciudades que sufrieron un terremoto. Hasta la fecha, lo que tratábamos de hacer era entender qué ocurría, buscar una explicación a partir de la cual comprender el fenómeno y prevenir futuras desgracias. Ahora no: simplemente debemos cruzar los datos disponibles, pulsar enter, y esperar que la máquina nos ofrezca correlaciones. Si hay variables que se repiten en todos los casos, sabremos ya que algo está ocurriendo aunque no lo entendamos. Algunas de ellas pueden tener sentido, otras no, pero nos da igual. Si en todas las ciudades el gasto energético estaba en un pico alto o si era la misma hora del día o si sus alcantarillas estaban llenas, no entraremos a valorar por qué ocurre eso, sólo tendremos en cuenta que eso ocurrió cuando se produjo la catástrofe.
Para Han esto es un error porque “no hay un pensamiento llevado por los datos. La ciencia positiva, basada en ellos, que se agota con la igualación y la comparación, pone fin a la teoría en modo amplio… La ciencia positiva, guiada por los datos, no produce ningún conocimiento o verdad”. Para Han, lo que nos ofrecen son informaciones, pero eso no supone ningún conocimiento en sí mismo, porque éstas no cambian ni anuncian nada y por lo tanto carecen de consecuencias. Sin embargo, “el conocimiento, cuando le precede una experiencia, puede conmover hondamente lo que ha sido en conjunto y hacer que comience por algo diferente”. Los datos no nos sacan del "infierno de lo igual", necesitamos de la teoría y del pensamiento para eso.

http://es.wikipedia.org/wiki/Big_data
Los dueños de la intención de voto de los españoles - Salvo una multinacional, el negocio demoscópico lo hacen pymes que, de media, facturan 1,3 millones y ganan 26.000 euros
http://www.electograph.com/search/label/Spain
http://electomania.es/
Rebeca Jimeno, Las masas son más listas con influencia social y sin líderes de opinión - Un grupo de investigadores ha demostrado que conocer la opinión del grupo puede mejorar la inteligencia colectiva. Y que basarse solo en líderes la empeora (Retina-El País, 27/10/2017); cita a Joshua Becker, Devon Brackbill y Damon Centola, Network dynamics of social influence in the wisdom of crowds, PNAS June 27, 2017.

Véase también Conflicto-Decisión-Control, Sociedad-Sociología y política, Estado-cortoplacismo, Tecnología y política, Red.

jueves, 15 de agosto de 2019

Tecnología y política

Tecnología y política / Dispositivo / Inteligencia artificial / IA


Técnica, arte o cultura son tres palabras para designar el mismo hecho: la forma que tiene el hombre de relacionarse con su entorno es modificarlo al tiempo que se modifica a sí mismo: sus herramientas son una prolongación artificial de sus miembros y órganos. El Homo sapiens es inseparable del Homo faber.

El uso político de la técnica ha sido una constante en todas las sociedades y épocas históricas, proporcionando más poder a quien la controla, a quien accede en primer lugar a ella, o a quien se garantiza su monopolio o su uso en condiciones privilegiadas; destacadamente, las sucesivas innovaciones en el armamento, en la producción o en los medios de comunicación (la pluma y la espada).

La diferencia entre técnica y tecnología se manifiestó como un salto cualitativo a partir de la sistematización de las innovaciones técnicas en programas deliberados, con criterios científicos y no artesanales, lo que sólo ocurrió a partir de la II Revolución industrial (finales del XIX).

Desde finales del siglo XX, las llamadas "nuevas tecnologías" o TIC ("tecnologías de la información y la comunicación") tienen un decisivo componente político, por cuanto generan "redes sociales" y elevan a agentes económicos globales a determinadas empresas (las incluidas en el acrónimo GAFA -Google, Apple, Facebook, Amazon-, pero también otras -Netflix, Uber-). Concretamente, la capacidad de manipulación política se ha probado posible (escándalo Cambridge Analytics -utilización de datos de Facebook para segmentar mensajes propagandísticos en las campañas Brexit y Trump-).

Giorgio Agamben, ¿Qué es un dispositivo?, comentado en Jordi Soler, Más dóciles y más cobardes - El smartphone y la tableta invaden todas las esferas de la vida cotidiana. Además de sus múltiples virtudes, los dispositivos electrónicos han conseguido atomizar a la sociedad y ahora estamos cada vez más solos : estos aparatos electrónicos... no son más que la evolución de los dispositivos que han modelado el comportamiento y los destinos de la humanidad desde hace siglos. ¿Qué es un dispositivo? Agamben echa mano de las ideas de Michel Foucault, de Jean Hyppolite y de Hegel para establecer que el dispositivo es eso que tiene “la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes”, y esto incluye no solo las instituciones como la escuela, las fábricas, la religión, la constitución y el manicomio. También son dispositivos “la pluma, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, los ordenadores, los teléfonos móviles y —por qué no— el lenguaje mismo, que quizás es el más antiguo de los dispositivos”. En suma, Agamben divide al mundo en dos grandes clases: los seres vivientes y los dispositivos, que forman una intricada red que, inevitablemente, nos condiciona, nos hace pensar, reaccionar y conducirnos de una manera determinada, aun cuando nosotros estemos muy convencidos de nuestra originalidad.

DRAE dispositivo, va. (Del lat. disposĭtus, dispuesto). 1. adj. Que dispone. 2. m. Mecanismo o artificio dispuesto para producir una acción prevista. 3. m. Organización para acometer una acción. 4. f. ant. Disposición, expedición y aptitud. ... disponer. (Del lat. disponĕre).1. tr. Colocar, poner algo en orden y situación conveniente. U. t. c. prnl.2. tr. Deliberar, determinar, mandar lo que ha de hacerse.
3. tr. preparar (‖ prevenir). U. t. c. prnl.4. intr. Ejercitar en algo facultades de dominio, enajenarlo o gravarlo, en vez de atenerse a la posesión y disfrute. Testar acerca de ello.5. intr. Valerse de alguien o de algo, tenerlo o utilizarlo por suyo. Disponga usted de mí a su gusto. Disponemos de poco tiempo.

Daniel Innerarty, La sociedad las plataformas , La Vanguardia, 14 de agosto de 2019
Esta plataformi­zación de la sociedad podría denominarse siliconización del mundo (Éric Sadin), organización algorítmica de la sociedad o uberización de la democracia. Tim O’Reilly, uno de los oráculos de Silicon Valley, inventor del concepto de web 2.0 y open source, plantea pensar el gobierno como una plataforma, o sea, extender el modelo de las aplicaciones comerciales a la ad­ministración de las cosas comunes. En nombre de una lucha contra los déficits democráticos y el exceso de burocracia, propone reducir el papel del Estado al de suministrador de acceso y plataforma, sobre la cual la ciu­dadanía podría definir por sí misma y con toda libertad sus prioridades políticas. Si en un principio han sido los poderes públicos los que han impulsado el desarrollo tecnológico, ahora el movimiento es el in­verso: se invita a que el Estado se inspire en las plataformas, a no servir más que de infraestructura supuestamente neutra para las transacciones entre los individuos.

Rocío Pérez, Inteligencia artificial y sesgo algorítmico - ¿Cómo podemos equilibrar la necesidad de algoritmos más precisos con la necesidad de transparencia hacia las personas que están siendo afectadas por los posibles sesgos

Véase también Matemáticas y política-Big data

martes, 4 de junio de 2019

Política en un minuto

Política / Gobierno / Buen gobierno / Gobernanza / Regir-Agir-Agente

Política es el arte de gobernar a los pueblos; pero también la ciencia de la libertad.

Arte (techné -"técnica"-) es la capacidad humana de transformar la naturaleza. No hay una naturaleza humana inmutable: la naturaleza del hombre es su cultura. En política no hay esencia, sino cambio en el tiempo, es decir: historia. Ciencia es la aproximación del conocimiento humano a la realidad, siempre imperfecta, siempre perfeccionándose.
Fotograma de la adaptación cinematográfica de
El Viejo y el Mar (1958)

Gobernar es dirigir (como hace el timonel con la nave: optar por una dirección -una posibilidad en medio de muchas renuncias, o una elección entre dos males, como Ulises entre Escila y Caribdis-), agir, actuar (como hace el actor), preferiblemente bien (buen gobierno), tanto en términos morales como efectivos; pero si no lo es en uno de ellos, al menos que lo sea en el otro (o buenos fines -resultados- o buenos medios), porque si no lo es en ninguno ¿para qué se gobierna? Para juzgar valores en política sólo puede recurrirse a la prudencia, pues la razón política tiene más en común con el juicio estético que con ningún otro.

Pueblo es la totalidad de los miembros de una comunidad humana (relativamente homogénea pero necesariamente diversa); especialmente los de la clase baja, la mayoría de la población, cuya condición desigual, percibida como inferior, justifica a la clase alta ejercer de clase dirigente: esa es la función de la ideología (reforzar esas percepciones y justificaciones, o combatirlas, sustituiyéndolas por otras).

Libertad es la capacidad de gobernarse a sí mismo. El resultado del ejercicio de la libertad es el poder, que es la capacidad de cambiar la realidad para ajustarla a la propia voluntad. La soberanía es el poder supremo, que no reconoce superior. Según quién ejerce el poder (y cómo ha llegado a obtenerlo) así se configuran distintos regímenes políticos, formas o sistemas  de gobierno; aunque sus denominaciones clásicas (monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia, oclocracia, demagogia, república, dictadura...) se usan para referirse a muy distintas situaciones de hecho, adjetivándolas con mayor o menor fortuna.

Democracia es el régimen político justificado por la ideología de la soberanía popular. Se pretende que el poder sea ejercido por el pueblo y que el gobierno responda a la voluntad popular. En comunidades políticas de tamaño relativamente pequeño (ciudades-Estado) es posible definir la voluntad popular mediante la democracia directa. En comunidades políticas de ámbito nacional (Estados-nación) se aplica la democracia representativa, caracterizada por un sistema de garantías que incluye la separación de poderes y el reconocimiento de un amplio conjunto de derechos y libertades, particularmente el derecho a la participación política ("elecciones libres", con muy distintas modalidades de "sistema electoral"). Es característico de estas "democracias liberales" el delicado equilibrio entre la imposición de la voluntad de la mayoría y el respeto o "tolerancia" a la minoría, ambas sujetas a cambios y distintas expresiones de sus identidades e intereses; lo que suele determinar la alternancia en el poder de "partidos políticos".

Nación es... "un concepto discutido y discutible": "Pero, Pedro ¿tú sabes qué es una nación?"

Véase también Internacional-Política exterior, Régimen, Administración, Forma de gobierno, Presidencia del gobierno

===Otros recursos. Esto ya pasa de un minuto===


DRAE: Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados; actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos; actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo; cortesía y buen modo de portarse; arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado; orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.

Ciencia de la libertad (Proudhon, El principio federativo).

11. El fascismo consiste sobre todo en no limitarse a hacer política y pretender hacer historia (Rafael Sánchez Ferlosio, Trece pecios).

La expresión superestructural de las relaciones de producción, y, por tanto, un mecanismo de imposición de los intereses de la clase dominante en la lucha de clases (Marx, Engels, Manifiesto comunista).
Es muy habitual, incluso en ámbitos alejados del marxismo, utilizar el sintagma "superestructura jurídico-política", e identificar la política con las instituciones. El papel de la ideología en ese esquema es más complejo, y más que pertenecer al ámbito superestructural sería un "lubricante" del mecanismo que articula estructura y superestructura "como piezas de un engranaje" (en la visión más determinista, rechazada incluso por los "marxianos", una "correa de transmisión").

La burguesía ... enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo todas aquellas innumerables libertades escrituradas y bien adquiridas a una única libertad: la libertad ilimitada de comerciar. Sustituyó, para decirlo de una vez, un régimen de explotación, velado por los cendales de las ilusiones políticas y religiosas, por un régimen franco, descarado, directo, escueto, de explotación. ... Vino a ocupar su puesto la libre concurrencia, con la constitución política y social a ella adecuada, en la que se revelaba ya la hegemonía económica y política de la clase burguesa. ...
Se nos dirá que las ideas religiosas, morales, filosóficas, políticas, jurídicas, etc., aunque sufran alteraciones a lo largo de la historia, llevan siempre un fondo de perennidad, y que por debajo de esos cambios siempre ha habido una religión, una moral, una filosofía, una política, un derecho. Además, se seguirá arguyendo, existen verdades eternas, como la libertad, la justicia, etc., comunes a todas las sociedades y a todas las etapas de progreso de la sociedad. ... [Pero] toda la historia de la sociedad ha sido una constante sucesión de antagonismos de clases, que revisten diversas modalidades, según las épocas. ...
... la sociedad burguesa moderna, con sus peculiares condiciones materiales de vida y su organización política adecuada... [Tiene inherentes contradicciones tales que] ... llegado el momento, los obreros ... se encuentren preparados para volver contra la burguesía, como otras tantas armas, esas mismas condiciones políticas y sociales que la burguesía, una vez que triunfe, no tendrá más remedio que implantar; para que en el instante mismo en que sean derrocadas las clases reaccionarias comience, automáticamente, la lucha contra la burguesía.

Política de Dios, gobierno de Cristo, tiranía de Satanás (Quevedo). "El término "política" en los tiempos de Quevedo ya había perdido su inocencia" (Quevedo contra Maquiavelo, pg. 703 http://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/05/aiso_5_070.pdf ).

Regiment de la cosa publica (Francesc Eiximenis).

“La política también es el arte de lo que no se ve” (Pablo Iglesias -citado por Gregorio Morán, 2020-)


DRAE: Agente. (Del lat. agens, -entis, part. act. de agĕre, hacer).
1. adj. Que obra o tiene virtud de obrar.
2. adj. Gram. Dicho de una palabra o de una expresión: Que designa a la persona, animal o cosa que realiza la acción del verbo. U. m. c. s. m.
3. m. Persona o cosa que produce un efecto.
4. m. Persona que obra con poder de otra.
5. com. Persona que tiene a su cargo una agencia para gestionar asuntos ajenos o prestar determinados servicios.
6. com. En algunos cuerpos de seguridad, individuo sin graduación.

Wicktionnaire: Agir. Emprunt savant au latin agere. L'ancien français avait aussi agirable (« actif ») attesté en 1415 qui laisse à penser que l'usage de agir est de peu antérieur à la première attestation du verbe en 1459. Verbe - Faire quelque chose. Opérer, produire quelque effet, faire quelque impression. Négocier, s’employer en quelque affaire. Poursuivre en justice. Se conduire, se comporter.
https://fr.wiktionary.org/wiki/agir

Véase también Sujeto

"Gobierno" comparte etimología con "cibernética": el oficio del que "gobierna" una nave, el que cuida de su rumbo con el "gobernalle" o timón. Tierno Galván, corrigiendo a Marx, no pedía "el acelerador de la historia", sino mejor "el volante"; parece con ello decir que la historia no está determinada (o sea, niega el determinismo), y son nuestras acciones las que la deciden (somos, por lo tanto, libres).

¿No será que tenemos, más bien, una democracia abierta y una política endeble? La democracia es un espacio abierto donde, en principio, cualquiera puede hacer valer su opinión, que posibilita mil formas de presión, e incluso tenemos la posibilidad de echar a los Gobiernos. Esto funciona relativamente bien. En nuestras sociedades democráticas no faltan espacios abiertos de influencia y movilización, redes sociales, movimientos de protesta, manifestaciones, posibilidades de intervención y bloqueo.
Lo que no va tan bien es la política, es decir, la posibilidad de convertir esa amalgama plural de fuerzas en proyectos y transformaciones políticas, dar cauce y coherencia política a esas expresiones populares y configurar el espacio público de calidad donde todo ello se discuta, pondere y sintetice. Algo tiene que ver con esto el hecho de que para quienes actúan políticamente cada vez sea más difícil formular agendas alternativas. Estamos en una era postpolítica, de democracia sin política. Tenemos una sociedad irritada y un sistema político agitado, cuya interacción apenas produce nada nuevo, como tendríamos derecho a esperar dada la naturaleza de los problemas con los que tenemos que enfrentarnos. ... No faltan tampoco ejemplos de activismo y “soberanía negativa” en el espacio físico, ahora también vinculados a la movilización digital. ...
A quien reivindica algo que le parece justo no tenemos por qué exigirle que lo acompañe de un programa político completo y una memoria económica, por supuesto. Pero el espacio público no se reduce a la mera agregación apolítica de preferencias incoherentes, agrupadas como si no hubiera ninguna prioridad entre ellas e incluso ciertas incompatibilidades. Alguien se debería ocupar de ordenar esas reivindicaciones con criterios políticos y gestionar democráticamente su posible incompatibilidad. Pero, ¿hay alguien ahí? Si la política (y los tan denostados partidos) sirve para algo es precisamente para integrar con una cierta coherencia y autorización democrática las múltiples demandas que surgen continuamente en el espacio de una sociedad abierta. ...  La política cuya presencia echo en falta es la que comienza cuando se terminan las buenas razones de la sociedad, donde se acaba la tarea del soberano negativo y comienza la responsabilidad del soberano positivo. ... nos encontramos en la paradoja de que nadie confía a la política lo que solo la política podría resolver. (Daniel Innerarty, Democracia sin política - Los que critican o protestan no tienen necesariamente razón ni el espacio público se reduce a una agregación apolítica de preferencias. Alguien tiene que ordenar y gestionar las demandas de la sociedad abierta, El País, 28/02/2014).

Véase en "guerra" la célebre cita de Klausewitz, parafraseada por Mao (Política es guerra sin sangre).

Véase también Poder ejecutivo, Forma de Gobierno-Sistema político-Forma de Estado

https://es.wikipedia.org/wiki/Gobernanza

martes, 17 de julio de 2018

Progreso

Progreso / Progresismo / Progresista
La idea de progreso es un resultado del optimismo antropológico de la Ilustración, culminación del antropocentrismo humanista del Renacimiento: la vida del hombre en el mundo no es únicamente un tránsito entre dos eternidades sino que tiene valor por si misma, y la lucha por mejorar es lo que define la condición humana. Camus decía que la libertad no es nada más que una oportunidad para ser mejor.

El progreso inspira los valores de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776: "vida, libertad y búsqueda de la felicidad", de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789: "la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión... Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común", de la Declaración de Derechos del Pueblo Trabajador y Explotado de 1917: "abolir toda explotación del hombre por el hombre, suprimir por completo la división de la sociedad en clases", de la Declaración Universal de Derechos Humanos "... promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos", el preámbulo de la Constitución Española de 1978: "Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida" y el de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (Niza, 2000), posiblemente la exposición más detallada: "Los pueblos de Europa, al crear entre sí una unión cada vez más estrecha, han decidido compartir un porvenir pacífico basado en valores comunes. Consciente de su patrimonio espiritual y moral, la Unión está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad, y se basa en los principios de la democracia y del Estado de Derecho. Al instituir la ciudadanía de la Unión y crear un espacio de libertad, seguridad y justicia, sitúa a la persona en el centro de su actuación. La Unión contribuye a la preservación y al fomento de estos valores comunes dentro del respeto de la diversidad de culturas y tradiciones de los pueblos de Europa, así como de la identidad nacional de los Estados miembros y de la organización de sus poderes públicos en el plano nacional, regional y local; trata de fomentar un desarrollo equilibrado y sostenible y garantiza la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales, así como la libertad de establecimiento".

Si no hay progreso, hemos de conformarnos con "lo que hay", que "es lo que es", "lo que debe ser" y "lo que Dios manda"; o, en todo caso, restaurar lo que ha degenerado, o sea un "regreso" y no un "progreso" (de hecho, la propia etimología de "revolución" es dar la vuelta para volver a lo de antes). Así funcionaban las reivindicaciones de los "rebeldes primitivos" (When Adam dolve, and Eve span, / Who was then the gentleman? "cuando Adán cavaba y Eva hilaba, ¿quién era entonces el caballero? -John Ball, 1381-). Es característica la sospecha contra toda novedad (incluido el ascenso de los homines novi).

Otra cosa es si la historia ha supuesto efectivamente una mejora o un empeoramiento frente al "buen salvaje" (véase enfrentamiento Voltaire-Rousseau, recogido en Savater). Tanto el idealismo Kant-Hegel, como el positivismo de Compte y el materialismo de Marx ven progreso; mientras que Nieztsche ve un eterno retorno. La polémica Unamuno-Ortega va por ahí. Steven Pinker, con estadísticas, ve una disminución histórica de la violencia y otros rasgos negativos.

La utilización política de la idea de progreso se identifica con la izquierda frente a la derecha, la revolución frente a la reacción, los "progresistas" frente a los conservadores (en España frente a los moderados, ambos "liberales"); pero también justificó las "dictaduras de orden y progreso" latinoamericanas (el lema sigue en la bandera de Brasil).

Los "progres" se identificaban con los valores juveniles de los años 1960 y 1970, frente a los "carcas" o "fachas". Claramente, lo nuevo ha pasado a ser lo bueno, de lo que se aprovecha el marketing para vendernos productos e imponernos modas.

Aunque sea confluyente, no debe confundirse el concepto socio-político de "progresista" con el concepto fiscal de "progresivo" (impuestos porcentualmente mayores cuanto mayor sea la renta y redistribución inversa; lo que se parece mucho al aforismo socialista que propone "cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades" y es opuesto al otro aforismo socialista: "a cada cual según su trabajo").

¿Alguien puede declararse en contra del progreso? Pudo haberlo (“El Papa no puede ni debe llegar a pactos con el liberalismo, la modernidad y el progreso” -tesis 40 del Syllabus, Pío IX, 1864); pero la idea ha conquistado de tal manera el pensamiento de la Edad Contemporánea que los "anti-progresistas" no dicen oponerse al progreso, sino que niegan que sea progreso lo que los progresistas consideran progreso: "esto no es libertad sino libertinaje", "las drogas, los anticonceptivos, el divorcio y el aborto no son progreso sino destrucción de la familia y de la vida", "repartir igualitariamente la tarta no es progreso porque disminuye el tamaño de la tarta". Tampoco nadie se opone a la paz. Sólo los muñecos de guiñol con que se quiere que los niños identifiquen al enemigo contra quien se les educa (la bruja Avería gritaba: ¡Viva el mal, Viva el capital!)

Véase también Conservadurismo, Reaccionario, Revolución, Socialismo, Espectro político, Libertad-Derechos, Ilustración, Hombre-Humanismo, Educación progresista, Valores, Antigua-Novedad-Modernidad, Hombre-Homines novi

sábado, 16 de junio de 2018

Filosofía en un minuto

In principio erat Verbum (en principio era la palabra). Así comienza la traducción latina del Evangelio de Juan (en griego Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος -En archē ēn ho Lógos-).

El hombre no precede al lenguaje, es hombre en cuanto habla; no tanto el hombre individual, sino la comunidad humana, porque el lenguaje, aunque comenzara como una adaptación biológica, se construyó como una creación social, que evolucionó culturalmente. Cuando se dice que la naturaleza del hombre es su cultura, se dice en realidad que el hombre es su lenguaje. El lenguaje es, entre otras cosas, la forma de expresión y comunicación del conocimiento humano y de algo todavía más importante: de la duda y de la conciencia de ignorancia, es decir, de las preguntas filosóficas (sobre la identidad, la existencia, el origen, el destino); las que no admiten respuestas tranquilizadoras (tarea del mito), ni provisionales aunque útiles ("más cómo y menos por qué") o cambiantes en el tiempo histórico (tarea de los logógrafos).

Ciencia, ingeniería, filosofía y religión

[Entre paréntesis, definiciones del DRAE, eliminadas las no pertinentes y las recursivas]

La ciencia tiene como objeto el conocimiento de la naturaleza, la ingeniería su transformación para beneficio del hombre. Ambas tienen como ámbito la realidad (1. f. Existencia real y efectiva de algo. 3. f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio). Otras formas de conocimiento y de transformación tienen como ámbito espacios "meta-físicos" o "sobre-naturales", que trascienden la realidad de la naturaleza.

Lo que llaman filosofía son formas de conocimiento muy distintas, que tienen muchos objetos, muy distintos entre si. Uno de ellos, el más noble, porque pone al sujeto ante su espejo, es el conocimiento del conocimiento; otro, el más vano, porque se convierte en dogma, es el conocimiento de la verdad (1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. 2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. 3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. 4. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente). La religión... es la ingeniería de esa última filosofía. Ya decían los escolásticos algo similar: philosophia ancilla theologiae.

¿Respuestas o preguntas?

Más allá de algún consejo sabio ("conócete a ti mismo" nosce te ipsum  - γνωθι σεαυτόν gnothi seauton, "nada en exceso" nihil nimis - μηδεν αγαν meden agan [y la misteriosa E de Delfos], "aprovecha el momento" carpe diem, "lo primero, no dañar" primum non nocere, "haz a los demás lo que querrías que a ti te hicieran", "atrévete a saber" sapere aude), en filosofía lo verdaderamente válido no son las respuestas, por mucho que hayan surgido de las mayores autoridades ("el hombre es la medida de todas las cosas", "el ser es y el no ser no es", "todo fluye, nada permanece", "sólo sé que no sé nada", "el mundo de los sentidos es una imitación del mundo de las ideas", "el hombre es un animal social", "dos amores fundaron dos ciudades, la terrena el amor propio la celestial el amor a Dios", "Dios es perfección, ergo Dios existe", "hay dos verdades, una para la fe y otra para la razón" [o más bien no], "la filosofía es esclava de la teología", "el fin justifica los medios" [o más bien no], "pienso, luego existo", "apuesto a que Dios existe", "el verdadero fin del Estado es la libertad", "el hombre es un lobo para el hombre", "el hombre es bueno por naturaleza", "las causas y efectos no pueden descubrirse por la razón, sino por la experiencia", "lo único que es un fin en sí mismo es el hombre, nunca puede ser utilizado como medio", "todo lo racional es real y todo lo real es racional", "la selección natural se produce por la supervivencia del más apto" [de la mejor adaptación -por cierto, nunca dijo "el hombre desciende del mono"-], "Dios ha muerto", "yo soy yo y mi circunstancia", "Dios no juega a los dados" [o más bien sí], "si no es falsable no es ciencia", "somos lo que hacemos") sino las preguntas, por muy pueriles que parezcan:

¿Qué es la belleza?
¿Qué es el bien?
¿Por qué existe el mal?
¿Puedo confiar en los sentidos?
¿Puedo confiar en la razón?
¿Qué es la justicia?
¿Es mejor cometer una injusticia o sufrirla?
¿Qué es la felicidad?
¿Qué es la dignidad?
¿Puede un hombre dominar a otro?
¿Qué es el poder y qué lo legitima?
¿Podemos rebelarnos contra la autoridad?
¿Debemos derrocar al tirano?
¿Tengo libre albedrío o estoy determinado?
¿Soy responsable de mis actos?
¿Debo buscar el placer y evitar el dolor
o someter los deseos a la voluntad?
¿Debo seguir mis creencias o cuestionarlas?
¿Puede elegirse un mal menor?
¿Alguna causa justifica la violencia o la guerra?
¿Debe imponerse el bien y castigarse el mal?
 ¿Debe tolerarse la imperfección?
¿Hay derechos naturales o sólo convenciones?
¿Es preferible la injusticia o el desorden?
¿Intenciones o consecuencias?
¿Ser o deber ser?
¿Interpretar el mundo o transformarlo?
¿Es legítima la propiedad?
¿Cómo debe organizarse la producción?
¿Cómo deben repartirse los frutos del trabajo?
¿Azar o necesidad?
¿Libertad o seguridad?
¿Los valores son absolutos o relativos?
¿Por qué hay algo en vez de no haber nada?
¿Obedecer a la autoridad me libra de culpa?
¿Igualdad o diferencia?

Filosofía en tres mil años

Los cuatro "elementos",
algunos propuestos
como "principio" (ἀρχή arché)
Inicialmente la reflexión filosófica se aplicó a la naturaleza; así hicieron, con muy distintos enfoques, los filósofos griegos llamados presocráticos o jonios (milesios -Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Leucipo, Demócrito-,  samios -Pitágoras-, eleáticos -Jenófanes, Parménides, Zenón- y efesios -Heráclito-), que dieron el paso del μῦθος mythos al λόγος logos estimulados por las posibilidades de la particular formación histórica en que vivían y a cuyo desarrollo contribuyeron (la polis arcaica en transición a la polis clásica, entre los siglos VI y V a. C.) Ciertas palabras de la lengua griega se pudieron integrar en la especulación intelectual, perfilando su significado y convirtiéndose en conceptos, porque estaban presentes en el debate social: [véase el vocabulario de Jesús Palomar (y su canal de vídeos), el de Giorgio Piacenza, el de Vascónez-Ferrater, el de la web de Gustavo Bueno, pronúnciense las transliteraciones ph como "f", th como "z" y ch como "j" o "k"] como los de amor (φιλíα philia), sabiduría (σoφíα sophia) [que juntos dan nombre a la φιλοσοφία philosophia], verdad (ἀλήθεια aletheia), opinión (δόξα doxa -conocimiento inferior eikasia y pistis-), ciencia (ἐπιστήμη episteme -conocimiento superior, dianoia y noesis-), arte o técnica (τέχνη techne), fin o propósito (τέλος telos), lugar (τόπος topos -espacio o extensión, χώρα chora-), tiempo (κρόνος cronos, αἰών eon, καιρός kairos), movimiento o cambio (κινεω kineo), vacío (κενόν kenón), átomo (ἄτομον), ilimitado o indefinido (ἄπειρον apeiron), naturaleza (φύσις physis), cosmos (κόσμος), caos (χάος), ley (νόμος nomos), justicia (δίκη dike), criterio o juicio (κριτήριον kritḗrion), libertad (ἐλευθερία eleutheria), autonomía (αὐτονομία), autarquía (αὐτάρκεια), igualdad (ἰσονομία isonomía ἰσεγορία isegoría), virtud (ἀρετή areté), moderación o equilibrio (σωφροσύνη sophrosine), prudencia (φρόνησις phrónesis), desmesura (ὕβρις hybris), impiedad (ασέβεια asebeia), lo bello y bueno (καλὸς κἀγαθός kalos kagathos), lo malo (κακός kakos), felicidad o buena vida (εὐδαίμωνια eudaimonía -compárese con εὐθανασία euthanasía-), ser (όντως ontos), hombre (ανθρωπός anthropos), cuerpo, alma y espíritu (σῶμα soma, ψυχή psiche y πνεῦμα pneuma), Estado o sociedad política (πόλις polis -Res Publica en latín-), pueblo (δῆμος demos), poder (κράτος kratos), asamblea (ἐκκλησία ekklesia), democracia (δημοκρατία), demagogia (δημαγωγία), aristocracia (αριστοκρατία), oligarquía (ολιγαρχία), monarquía (μοναρχία), tiranía (τυραννία)... .

Sócrates, Platón y Aristóteles
En los años siguientes fueron Sócrates, Platón y Aristóteles (áticos o vinculados a Atenas en la época clásica que va desde Pericles hasta Alejandro Magno -del V al IV a. C.-) quienes fijaron la forma de reflejar el pensamiento filosófico en un género literario que pasó a llamarse "filosofía", reivindicando para sí un rigor que negaban a los meros "sofistas" y acuñando conceptos (singulares o en parejas o tríadas) como idea (ιδέα, εἶδος eidos), materia (ὕλη hyle) y forma (μορφή morphé), sustancia (ουσία ousía) y accidente (συμβεβηκός symbebêkos), símbolo (σύμβολον), mayéutica (μαιευτικός), memoria (μνημη mneme), entendimiento (νοῦς nous) y voluntad (βουλή boulé -voluntario ekousion, diferenciado de necesario anagkee-), causa (αιτία aitía) y efecto, potencia (δύναμις dynamis) y acto (ἐνέργεια energeia), esencia y existencia [términos latinos para traducir οὐσία ousía o hti esti y oti esti], fenómeno (φαινόμενον) y nóumeno (νούμενον), necesario (το αναγκαιον to anagkaion) y contingente (το ενδεχομενον to endechomenon), categoría (κατηγορία); otros derivan de los títulos que posteriormente se dieron a sus obras: diálogo (διάλογος), ética (ἠθική), política (πολιτική), poética (ποιητική -estética αἰσθητική -), lógica (λογική), física (φυσικά), metafísica (μετὰφυσικά) [Pl. Ar.] ... Sin renunciar a ninguno, el tema dominante pasó a ser la reflexión en torno al ser humano y su comportamiento: a ello se aplicaron estoicos y epicúreos, escuelas que se prolongaron en el Helenismo y el Alto Imperio romano; prueba de su grado de integración es que sus más importantes seguidores eran los propios dirigentes políticos (Cicerón, Séneca, Marco Aurelio).

En el Bajo Imperio, ya en crisis el modo de producción esclavista y la civilización romana (desde el siglo III), el neoplatonismo se fusionó con el cristianismo, una religión oriental derivada del judaísmo (a su vez una civilización helenizada y de complejo pensamiento -"el pueblo de los filósofos"-), dando origen a la patrística (Agustín de Hipona) y a la filosofía medieval de la cristiandad latina u occidental, bien adaptada a las necesidades del sistema feudal, la sociedad estamental y las luchas entre los dos "poderes universales" (pontificado y Sacro Imperio Germánico): Boecio, Isidoro de Sevilla, Alcuino de York (en los siglos "oscuros" que van hasta el año mil).
Averroes, humillado bajo
la cátedra de Tomás


Durante siglos los clérigos monopolizaron la actividad intelectual  (algunos de los más destacados llegaron a papas, como Gilberto, Hildebrando o Pedro Hispano), y las instituciones educativas surgían de las religiosas; las escuelas monásticas y episcopales se transformaron en studia generalia, las primeras universidades, de nuevo en una cultura urbana floreciente  ("revolución del siglo XII"), pero siempre siguiendo el "principio de autoridad" que conforma el método de la escolástica: el maestro repite y comenta lo ya establecido (Anselmo de Canterbury, Pedro Abelardo). El aristotelismo, prácticamente olvidado en Occidente, retornó con el averroísmo, una lectura de la filosofía griega a través del islam, que se encauzó cristianizado por Tomás de Aquino.

E.Sal. 
En la Baja Edad Media, coincidiendo con la crisis general del siglo XIV, la escolástica entró en crisis (Guillermo de Occam, Duns Scoto, Marsilio de Padua) y se inició el camino del Humanismo renacentista que, respondiendo a la transición del feudalismo al capitalismo y la emergencia de nuevos protagonistas sociopolíticos (el Estado moderno y la burguesía), sustituyó el teocentrismo "medieval" por el antropocentrismo "moderno" (Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro, Luis Vives, Nicolás Maquiavelo, Michel de Montaigne). No obstante, la Reforma protestante mantuvo la primacía de la fuente bíblica de autoridad (Lutero, Calvino), mientras que la neoescolástica católica se revitalizó con la Escuela de Salamanca (Francisco de Vitoria, Bartolomé de Las Casas -se llegó a cuestionar los "justos títulos" del dominio sobre los "naturales"-).

En la medida en que las instituciones y estructuras del Antiguo Régimen (monarquía autoritaria o absoluta, sociedad estamental, feudalismo agrario, gremios, privilegios mercantiles) coexistían y competían con las de las primeras revoluciones burguesas (holandesa e inglesa -parlamentarismo, capitalismo comercial, propiedad privada, derechos individuales, seguridad jurídica-) aumentaban las necesidades justificativas tanto del poder absoluto como de la limitación del poder, lo que se satisfizo tanto desde perspectivas religiosas (Arias Montano, Suárez, Mariana, Jacobo I, Bellarmino, Bossuet) como seculares (Bodino, Grotius, Puffendorf, Hobbes, Locke). En la medida en que se reflexionaba sobre la propia naturaleza del poder, se fundó la teoría política moderna (politiques).



En publicaciones, correspondencias y grupos académicos ajenos a las anquilosadas universidades, la comunicación del trabajo acumulado de genios individuales sometidos al "método científico" (Copérnico, Bruno, Servet, Bacon, Kepler, Galileo, Gassendi, Pascal, Fermat, Bayle, Harvey, Newton -imagen de la izquierda-) llevó a un punto de inflexión (la "crisis de la conciencia europea" de finales del siglo XVII) que culminó en la Ilustración francesa de mediados del siglo XVIII (philosophes, enciclopedistas, Montesquieu, Voltaire, Rousseau), caracterizada por un ejercicio radical de la crítica que sustentó ideológicamente las revoluciones de la Edad Contemporánea.


Hume y Berkeley


Voltaire, Rousseau y Montesquieu
 Holbach, La Mettrie, Meslier y Helvétius
Ilustrados radicales y vencidos ("materialistas")

Fuente: Samuelson, citado en Hmolpedia

Las posturas empirista o británica (Locke, Berkeley, Hume) y racionalista o continental (Descartes, Spinoza, Leibniz, Malebranche), mantenidas por más de un siglo, fueron integradas y superadas a finales del siglo XVIII por Kant, quien al mismo tiempo culminó la Ilustración e inició el idealismo alemán del Romanticismo que se sintetiza en Hegel (tesis-antítesis-síntesis, teoría y praxis -abandonado el latín, siguen usándose antiguos términos griegos o neologismos construidos a partir de ellos en las lenguas modernas, pero algunos conceptos en lengua alemana pasaron a usarse directamente por "intraducibles": Aufklarüng, Bildung, Weltschmerz, Geist, WeltgeistVolksgeist, ZeitgeistGeschichte/Historie, Gesellshaft, Gemeinshaft, Sein, Sollen, Seibst, An-sich-sein, Für-sich-sein, Sein-für-Anderes, Anderssein, Darsein-). En el mismo ámbito histórico nacen las ideologías contemporáneas, con el enfrentamiento entre el liberalismo y sus dos principales oponentes: el conservadurismo y el socialismo. Las universidades recuperaron su centralidad en la producción intelectual, quedando deslindados los campos de la "filosofía" y de las "ciencias" (lógico-formales, naturales y sociales), cada vez más especializadas y distanciadas del enfoque universal de las "humanidades", lo que creó el "problema de las dos culturas" (se pone como ejemplo a Humboldt como "último sabio universal" o verdadero humanista).



Liberalismo (clásico o capitalista y utilitarista)
y Socialismo (utópico y científico o marxista)
Fuente: Evening Report
Fuente: The Imaginative Conservative
We won: Burke and De Tocqueville
Fuente: Slideplayer

Marx, Nieztsche y Freud

Russell y Wittgetstein
La segunda mitad del siglo XIX, con el apogeo de la Revolución industrial y las contradicciones que generaba, fue la época de los "maestros de la sospecha" (Marx, Nieztsche, Freud), que prefiguró la gran transformación epistemológica de comienzos del siglo XX: la anterior pretensión positivista (Compte, demonio de Laplace) de confiar en que el progreso y la ciencia se fundamentaban en bases inatacables se vino totalmente abajo (filosofía analítica de Russell y Wittgetstein), pero permitió construir una nueva revolución científica o cambio de paradigma (conceptos acuñados por Popper y Kuhn) con la teoría de la relatividad de Einstein, el principio de incertidumbre de Heisenberg o los teoremas de incompletitud de Gödel.

Fuente: The Solvay Conference...1927 De izquierda a derecha:
Atrás: Auguste Piccard, Émile Henriot, Paul Ehrenfest, Édouard Herzen, Théophile de Donder, Erwin Schrödinger, JE Verschaffelt, Wolfgang Pauli, Werner Heisenberg, Ralph Fowler, Léon Brillouin.
En medio: Peter Debye, Martin Knudsen, William Lawrence Bragg, Hendrik Anthony Kramers, Paul Dirac, Arthur Compton, Louis de Broglie, Max Born, Niels Bohr.
Delante: Irving Langmuir, Max Planck, Marie Curie, Hendrik Lorentz, Albert Einstein, Paul Langevin, Charles-Eugène Guye, CTR Wilson, Owen Richardson.

Bergson y Husserl
Véase comparación de sus
métodos sociológicos

Fuente: Simmel-Scheller-Benjamin, 
tres pensadores tras la crisis 
del historicismo absoluto alemán

Unamuno, Ortega y Zambrano

Fuente: Las bases de la filosofía


Hanna Arendt y Martin Heidegger
El vitalismo, el irracionalismo, la fenomenología y el debate nature-nurture (naturaleza o ambiente, innato o adquirido) se vieron contaminados a lo largo del siglo XX por el ascenso y caída de los totalitarismos (nazi-fascista y comunista-estalinista).
Fuente: Slideshare

Diversas corrientes de pensamiento, como el existencialismo y el estructuralismo (Escuela de Praga, neomarxismo, Escuela de Frankfurt, giro lingüístico) construyeron una suerte de "corrección política" a partir de la revolución de 1968, llegando en su extremo a la anomia relativista. Simultáneamente se desarrolla el ámbito de la filosofía analítica y se debaten los conceptos de la identidad, modernidad, postmodernidad, conversacion ilustrada, postilustrada...

Cioran y Savater

Derrida, Foucault y Lacan. Fuente: Zizek


Fuente: Leer Gramsci para principiantes


Portada del libro de Ivan Strenski
Cuatro teorías del mito en la historia
del siglo XX: Cassirer, Eliade,
Levi Strauss y Malinowski


Fuente:Me me
Véase Álvarez Junco
El nombre de la cosa

Filosofía desde el palomar (blog de Jesús Palomar)
http://hasclepio.blogspot.com (ídem)
Fernando Savater, "La aventura del pensamiento", 23 videos por autores, de Platón a Heidegger.
Canal de audios de filosofía de la UNED
Manual de la asignatura "Filosofía" de 2º de Bachillerato, Editex (José Manuel Tarrio)
Manual de la asignatura "Filosofía y ciudadanía" de 1º de Bachillerato, CIDEAD, Ministerio de Educación, 2010 (Rodolfo López Isern, Miguel Ángel Hernández)
Manual de la asignatura "Filosofía" de 1º de Bachillerato - Bachillerato a distancia, Ministerio de Educación, 2005 (Rodolfo López Isern)
Filosofía fácil para bachillerato y acceso a la universidad, colección Chuletas, Espasa (José Lasaga)
Textos de los autores EVAU Madrid (Filósoblog)
Historia de la filosofía - Textos Castilla y León, Universidad de Salamanca (José Luis Fuertes)




Fuente: Théories de la valeur


Fuente: Slideshare







Smith, Marx, Schumpeter y Keynes
Fuente pendiente de identificar
Michael Polanyi, Ludwig von Mises, Karl Popper
y Friedrich Hayek. Fuente: En busca del neoliberalismo
Popper (atrás) y von Mises (delante) en Mont Pelerin, 1947
Fuente: El laberinto de la identidad
Ronald Reagan con Hayek (misma fuente)



Fuente: The History of Philosophy


Jefferson and Priestley
Véase Steven Johnson, La invención del aire


Lyseko y Stalin