lunes, 29 de junio de 2026

Arte

 Arte y política

El Juramento de los Horacios, de Jacque Louis David
Su exhibición en la Francia pre-revolucionaria
se interpretó en clave política

No tratamos aquí de la política como arte (se define así en ciencia y política), sino de la relación entre las artes plásticas o visuales (pintura, escultura y arquitectura) y la política.  La relación con otras artes, como la música o la literatura (poesía, teatro, novela...) o con lo que genéricamente se llama "cultura" y el papel político de los intelectuales tienen cada una de ellas su entrada propia (música y política, literatura y política, cultura y política, intelectuales y política).

Véase también Antiguo-Moderno-Postmoderno.

Desde el nacimiento de la historia, el arte "oficial" fue esencialmente una expresión del poder y, a través de éste, una justificación de las clases dominantes (incluso el arte "popular" se veía en gran medida influenciado por éste -Arnold Hauser, Historia social de la literatura y el arte-). El nacimiento de un "mercado de arte" desde finales de la Edad Media, el de las academias en la Edad Moderna, y especialmente la identificación del arte con el artista y la emancipación de ambos en el "arte contemporáneo" ("arte por el arte", "malditismo", "provocación", "vanguardia") significaron transformaciones radicales, e identificaron la "vanguardia" artística con la vanguardia política (David, Courbet, Morris). La revolución soviética y el fascismo se identificaron inicialmente con la vanguardia artística, pero los totalitarismos terminaron por identificarse con el "realismo" y el ''kitsch", al oponerse ideológicamente al "arte degenerado" o "decadente". En las democracias capitalistas se produjo la asimilación del arte más rupturista dentro de las estructuras (Rubert de Ventós), no sin algún conflicto (Rivera y el mural de Rockefeller).


Adolfo Sánchez Vázquez, A tiempo y destiempo-Antología de ensayos, 2025: La distinción izquierda-derecha en el arte (pg. 372-374) ... puede hablarse de un arte conservador, académico -aunque esto sea una contradicción en los términos-, y de un arte revolucionario, innovador, verdaderamente creador, pero los conceptos "conservador" y "revolucionario" no tienen aquí el mismo significado que en política. No hay que confundir el llamado arte revolucionario, o de la revolución, con la revolución en el arte... como decía Gramsci, el arte puede ser política pero a condición de que lo sea como arte.

Arte español para extranjeros (Abrantes y otros, Nerea, 2016): El término barroco se utiliza para definir el arte y la cultura occidentales del siglo XVII y parte del XVIII. Es un movimiento artístico que nace en Roma y que se extiende por toda Europa, coincidiendo con la afirmación de las distintas nacionalidades, adaptándose a las peculiaridades de cada país. Así, el Barroco en Italia y los países católicos es un arte conservador, al servicio de la Iglesia y de los reyes, mientras que en los países protestantes tiene un sentido más cívico y progresista.

Enrique Azcoaga, La responsabilidad del artista actual, El Español, 5 de octubre de 1946 (recopilado en La crítica de arte en España, Itsmo, 2004.

Francisca Pérez Carreño, Arte minimal. Objeto y sentido, 2018:  Siguiendo a Bürger en este punto, es preciso distinguir entre dos pretensiones vanguardistas que, a menudo, aparecen unidas: la crítica y la ruptura formales y las sociales. Para Greenberg, como para sus sucesores, ambas van ligadas, pero sólo la primera convierte la acción rupturista en una acción artística. En el ámbito de su autonomía formal sería donde la vanguardia realizaría su labor crítica, incluso revolucionaria. Las rupturas formales son, según el punto de vista vanguardista, capaces de disturbar el modo burgués, convencional y lleno de prejuicios, de percibir y comprender lo real. El artista, dentro de su medio, realiza una ruptura que tiene, que se espera que tenga, consecuencias en el ámbito público. Según Foster y otros teóricos postmodernos, este fue el principal error de la vanguardia, lo que condujo a su fracaso como medio de liberación real de los individuos: asumir acríticamente que cambios en la forma tendrían significado y consecuencias vitales o políticas. Lo auténticamente vanguardista según su concepción consistiría en un antiacademicismo entendido en términos de rechazo de la institución misma, de las convenciones teóricas y prácticas ligadas al mantenimiento de la distancia entre el arte y la sociedad. Es decir, asumir que la actividad artística está sujeta a los mismos centros de dominación que el resto de las actividades sociales, y que su presunta autonomía es en el fondo el modo burgués de heteronomía. De ahí la diferente consideración de la vanguardia para Greenberg, como la cima del proceso de autonomización moderno, y para Foster, y antes Bürger, como la reivindicación de la síntesis entre el arte y la vida y, por tanto, como el rechazo de la autonomía del primero. El respeto de la autonomía artística, concretado en el funcionamiento de las instituciones artísticas, presuntamente autónomas, es el modo principal de la dependencia, real aunque oculta, del arte respecto al poder establecido. En este sentido utiliza Foster el calificativo "antivanguardista" referido a Greenberg, a primera vista un teórico defensor de la vanguardia. El crítico americano es un claro defensor de la autonomía artística y, por lo tanto, de sus instituciones, y en este sentido sería antivanguardista. Por el contrario, el arte minimal recogería el espíritu crítico, antiacadémico y novedoso, que define a la auténtica vanguardia, puesto que Greenberg lo ataca, se coloca inmediatamente del otro lado de la trinchera. Según su apreciación, el arte mminimal, englobado en lo que irónicamente denominaba Novelty Art, sería kitsch, es decir, al contrario de la auténtica vanguardia, conservador y repetitivo. En los años sesenta Greenberg ya no utiliza la expresión de su famoso artículo "Vanguardia y Kitsch", sino una equivalente a lo que en castellano llamaríamos "de gusto pequeño burgués" [middlebrow], es decir, académico y conservador, pero además, con pretensiones estéticas o culturales. Con desprecio, califica al arte minimal de arte conservador "... disfrazado de arte avanzado, innovador"

Ideología

Ideología / Ideólogo / Ideas / Ideas políticas / Ideal / Idealismo / Idealista / Convicción / Creencia / Corrección política / Pensamiento único / Cancel culture / Guerra cultural

Hércules es un joven que cambia las cosas.
Gerión es un viejo que quiere conservarlas.
La violencia de Hércules trae el orden de la civilización.
La resistencia de Gerión mantiene el caos de la barbarie.
Gerión es hijo de Crisaor (la riqueza)
a su vez hijo de Medusa (violada por Poseidón);
Hércules es hijo de Zeus (hermano de Poseidón),
así que ambos contendientes son primos lejanos.
Hércules viene de Oriente (Ex Oriente Lux).
Gerión ocupa el extremo Occidente (Ex Occidente Dux)
donde el Sol muere (Tartessos, las Hespérides, Ogigia),
donde el héroe separa las columnas del fin del mundo,
en Gadeira-Gades (G-Hades),
la puerta de los dominios de Hades-Plutón,
el dueño de las riquezas del inframundo,
el tercero de los hijos de Cronos-Saturno,
el que rige el destino final de los hombres.
Toda la violencia de un dios o un héroe
se justifica si le lleva a cumplir su destino:
engañar y distorsionar la palabra dada,
matar al padre que no le deja crecer,
raptar a la mujer que le es negada,
robar al que le impide prosperar.
Cumplido el trabajo del héroe,
defiende lo que ha robado:
si Caco le quita vacas, debe matarlo.
Ya vendrá un ideólogo a construir
la ideología que todo lo justifique.
"La historia será benévola conmigo,
porque tengo la intención de escribirla"
(esto sí que es de Churchill).
"Conjunto de ideas sobre la realidad social, política, cultural, económica, religiosa, etc., que pretenden la conservación del sistema (ideologías conservadoras), su transformación (que puede ser radical y súbita, [—ideologías ]revolucionaria[s—] o paulatina —ideologías reformistas—) o la restauración de un sistema previamente existente (ideologías reaccionarias)." [Diccionario panhispánico del español jurídico] -ver también en Wikipedia-

"Que difícil se me hace / mantenerme con coraje / lejos de la tranza [negocio turbio, engaño] y la prostitución. / Defender mi ideología, / buena o mala, pero mía, / tan humana como la contradicción." [Todo a pulmón, Alejandro Lermer/Miguel Ríos, 1983/1984]

La certeza moral es la más peligrosa de todas; aún más que el tiro en la nuca, porque éste, a veces, acarrea remordimientos. La convicción ideológica fanática, no. Ésta genera purgas, listas negras, cancelaciones, gulags, verdugos en busca de víctimas para justificarse. [Arturo Pérez Reverte, Lecciones de la cloaca, El Mundo, 6 de julio de 2026]

Platón imaginó las ideas como entidades con existencia propia, en un "mundo ideal" distinto del material, que sería una copia suya, imperfecta y sombría. En la Biblia también se dice que vemos indirecta y confusamente, por un espejo oscuro. Las definiciones actuales son más bien que las ideas son imágenes mentales que nos hacemos de la realidad y gracias a las cuales construimos el conocimiento que tenemos de ella y elaboramos nuestros juicios, planes y decisiones.

Pero lo que todos experimentamos es que tenemos ideas. A veces las sostenemos tan fuertemente que parece que son las ideas las que nos tienen a nosotros. Cómo surgen las ideas en nosotros (tanto individual como colectivamente[1]) y cómo nos las creemos, convirtiéndolas en convicciones (o cómo nos convencemos de que son verdad y no ilusión o mera fantasía, convirtiéndolas en creencias), son temas centrales de la teoría del conocimiento y la psicología (o, en su caso, de algunas patologías mentales, las manías o las obsesiones). Descartes aplicó la duda metódica hasta dudar de las propias ideas, puesto que pueden ser engañosas.

De lo que veas, la mitad te creas. De dinero y amistad, la mitad de la mitad.

¿Por qué tenemos certezas? ¿Por qué llegamos a estar seguros de algo? Porque no podemos vivir en la duda, porque para no estar perdidos en la incertidumbre necesitamos alguna seguridad; así que nos convencemos, creemos, que la selección de ideas a las que damos crédito (a partir de lo que nosotros mismos percibimos y de lo que otros nos comunican) son lo suficientemente seguras para responder a la realidad del mundo y de nosotros mismos (nos explican convincentemente) y para permitirnos actuar individual y colectivamente; sobre todo asumiendo que los demás comparten algunas de esas ideas con nosotros y que podemos conocer las ideas que no compartimos. Las ideologías son persuasivas, ofrecen un conjunto de ideas de particular coherencia, que cuando las adoptamos nos parecen obvias, o al menos convenientes y deseables (mucho más que las ideologías rivales, que nos parecen incoherentes, o inconvenientes e indeseables), que son nuestras porque las elegimos o porque, aunque nos vengan prácticamente impuestas por el entorno en que nos hemos desarrollado, no las rechazamos, porque no queremos parecer tontos si renunciamos a algo tan bueno, porque no queremos ser vistos con recelo y apartados del grupo al que queremos pertenecer (esos mismos mecanismos de "ingeniería social" utilizan los vendedores y los timadores). Las ideologías permiten reconocernos por lo que decimos, o incluso por cómo hablamos o escribimos (a los interrogadores nazis les bastaba una breve conversación para clasificar a un detenido como comunista, liberal, conservador... -lo de judío ya era de otro negociado, pero también había pistas-), o incluso por gestos y signos, como a los soldados por su uniforme, a los aficionados a los deportes por su camiseta y a los miembros de cada tribu por sus vestimentas, peinados, tatuajes... Si añadimos más información (forma y tamaño de nuestra familia, tipo y calidad de vivienda y vehículo de transporte), nuestro perfil ideológico se concreta. Para algunos científicos sociales (y para Lamine Yamal, que hace el gesto con los deditos, y para el cajero del Leroy Merlin, que me lo pregunta cada vez que compro y le digo que no tengo ni quiero el carnet de fidelización), basta con saber el código postal.


De vez en cuando accedemos a una nueva idea que nos revela una forma de entender cosas que antes no entendíamos, o nos las explica mejor, o que nos evidencia que alguna en la que antes creíamos es falsa. Ese impacto es muy fuerte, y puede ser vivido como algo positivo (una iluminación, una epifanía) o como algo negativo (una decepción, desengaño o traición), pero siempre terrible (la caída del caballo en el camino de Damasco que dejó temporalmente ciego a Saulo/Pablo); en algún caso el impacto es tan grave que puede hacernos cambiar de vida o creer que no merece la pena seguir viviendo. No es de extrañar que haya tanta resistencia a renunciar a una ideología, incluso contra fuertes evidencias.

La ideología cambia con la edad: "Quien a los veinte años no es revolucionario, no tiene corazón; y quien a los cuarenta lo sigue siendo, no tiene cabeza." Como tantas veces, cita atribuida apócrifamente a Churchill (con la oposición liberal/conservative). Véase aquí atribuida a Batbie (que a su vez la usa atribuyendo la idea a Burke): "celui qui n'est pas republicain a vingt ans..." Podría también verse en Machado: "al tiempo que se aquietan las pasiones / se han visto sorprendentes conversiones".

La ideología puede responder al interés individual, al interés de un colectivo (nos convencen de que tenemos que ser buenos hijos, buenos esposos, buenos padres, buenos vecinos, buenos ciudadanos... y en qué consiste serlo, incluso si consiste en ir contra nuestros propios intereses -la biología evolutiva explica que el egoísta es el gen-) o incluso a uno ajeno (por exofilia o endofobia, o por argumentos tan dolorosos como que hay que renunciar a los placeres inmediatos para ganar recompensas futuras, que no debemos utilizar a los demás como medios y que debemos sufrir una injusticia antes que cometerla). La ideología no tiene por qué responder automáticamente a los intereses (los franceses dicen tener le coeur a gauche et a droite le poche -"el corazón a la izquierda y a la derecha el bolsillo"-), pero "quien no vive como piensa terminará pensando como vive". Se considera una traición "cambiar de chaqueta", pero a veces se defiende la necesidad de hacerlo (Keynes: "Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted que hace?"), incluso se puede argumentar que es la ideología la que cambia, y no uno (Marcial Lamamié de Clairac: "Si las encíclicas me despojan, me haré cismático").

... el hombre siempre estará dispuesto de creer aquello que le halaga (Francis Bacon, citado por Karl Mannheim en Ideología y Utopía -ver-).

Si alguien se sube a una tribuna y dice: "Qué bueno, qué bello y qué listo soy, lo que digo es verdad; soy mejor que vosotros, merezco más; cuánta envidia me tenéis, por eso me odiáis, me perjudicáis, me quitáis lo mío y me perseguís", le tomaremos por tonto o loco. Si lo que dice es: "Sois buenos, bellos y listos, lo que decís es verdad; sois mejores que ellos, merecéis más; cuánta envidia os tienen, por eso os odian, os perjudican, os quitan lo vuestro y os persiguen", le prestaremos más atención. Nadie es inmune al halago. Todos buscamos vínculos de pertenencia, así que el mejor aplauso se lo llevará quien diga: "Qué buenos, que bellos y qué listos somos, lo que decimos es verdad; somos mejores que ellos, merecemos más; cuánta envidia nos tienen, por eso nos odian, nos perjudican, nos quitan lo nuestro y nos persiguen"; a ese muchos le seguirán hasta la muerte.

Las ideologías, a partir de una particular descripción (o más bien imaginación o distorsión -concepción del mundo, cosmovisión, Weltanschauung-, cada una sesgada según algún el apriorismo que la caracteriza -sea o no explícito, como en la Declaración de Independencia de Estados Unidos-[2]) de la realidad social y las instituciones, proponen acciones para crearlas, mantenerlas, modificarlas o destruirlas; defendiendo o atacando lo que consideran adecuado o inadecuado en ellas, presentándose como el mejor medio para conseguir un bien superior (la justicia, la libertad, la igualdad, la equidad, la protección de los débiles, la recompensa del mérito, la dignidad de todos, el reconocimiento de la excelencia, el progreso, la sostenibilidad, el orden, la paz, la seguridad, la felicidad, la armonía, la belleza, que las cosas sean como deben ser y que las personas se comporten como deben comportarse, que las cosas sean mejores y que nadie diga a nadie cómo debe comportarse, que nadie deba venderse ni nadie pueda comprarte, que todo pueda comprarse y venderse, que la propiedad sea un derecho, que a cada cual según su trabajo, que cada cual según su capacidad y a cada cual según sus necesidades, que el poder no tenga límites -princeps legibus solutus-, que los tenga -nomos basileus-, que la casa de un hombre sea su castillo, que las personas puedan hacer todo lo que las leyes no prohíban y los poderes públicos solo puedan hacer lo que las leyes le obligan [ver], que los individuos tengan derecho a un anonimato total y las corporaciones la obligación de total transparencia [ver], que todos podamos ver lo que hacen todos [ver]; alguno de estos valores, una combinación de ellos, la negación de unos para la consecución plena de otros, etc.)

Si antes lo fueron las doctrinas político-religiosas o las escuelas filosóficas, desde finales del siglo XVIII son los partidos políticos los que se presentan como encarnación de las ideologías, el espectro izquierda/derecha el marco referencial de su ubicación y el complejo mundo de las instituciones de participación política y los medios de comunicación su espacio público compartido.

El proselitismo es consustancial a las ideologías, puesto que su aplicación depende de su adopción por los que tengan la capacidad de tomar las decisiones (sea la élite gobernante o la mayoría social, sea por consenso o por imposición); en pugna contra los que se oponen a ello (habitualmente por tener otra ideología distinta). La difusión de las ideologías depende de mecanismos culturales, de información y propaganda que lleven al convencimiento de que adoptarla (sea sinceramente o aparentemente, permanente o coyunturalmente) responde a los intereses propios, los del grupo con el que uno se identifica, o los de toda la sociedad. Posiblemente los mecanismos más potentes son los aspiracionales (proponer un modelo heroico de triunfador al que seguir e imitar); los de la victimización (identificar al grupo propio como víctima de un agravio real o imaginario, a partir de lo cual se construye una solución); y el recurso al chivo expiatorio (el individuo o grupo sobre el que se hace recaer la culpa, identificándolo como enemigo, depredador o parásito del grupo propio) al que se atribuyen toda clase de males y vicios (particularmente, la envidia de las virtudes del grupo propio) y cuya eliminación solucionará el problema. Cuanto más simple se plantee la solución (independientemente de lo complejo que sea el problema), más receptivos serán los receptores de estos mensajes a identificarse como miembros del grupo y a adoptar la ideología. Con la esperanza en la promesa del triunfo futuro se aceptarán toda clase de sacrificios en el presente.

La adhesión a un "ideal" o "causa" que se considera "superior a uno mismo" (es decir, en la que se sublima la identidad) hace que la frontera entre ideología y creencia sea confusa. No es necesaria (ni siquiera conveniente) una comprensión total de la ideología para ello, como tampoco lo es para la confianza en la ciencia, el uso de la tecnología o el seguimiento de los complejos sistemas morales, filosóficos o religiosos (la inocencia y credulidad infantil -"dejad que los niños se acerquen a mí"-, la "fe del carbonero", la sumisión a la opinión de los dirigentes -"doctores tiene la Iglesia"-, la opción consciente por cálculo -apuesta de Pascal- o voluntad -"salto de fe"-). Los "idealistas" pretenden que el cumplimiento de las ideas de la ideología sea completo, al contrario que los "realistas", que procuran adaptar esas ideas a la realidad cuando conviene. Unos estarían de acuerdo con "hágase justicia aunque perezca el mundo" y otros con "prefiero la injusticia al desorden". Unos morirían antes de tocar lo impuro y otros procuran no tirar al niño del baño junto con el agua sucia. En un extremo está el fanatismo, donde es inaplicable la racionalidad; el el otro, el cinismo y la hipocresía del fariseísmo.

La religión (especialmente la católica) mantiene un recelo comprensible contra las ideologías, que serían su sustituto laico. Para la religión las ideologías siempre son visiones parciales, mundanas; y peor todavía si tienen pretensiones totalizadoras, liberadoras o salvíficas; pues desde una perspectiva religiosa únicamente la plenitud de la verdad revelada (el misterio, la fe) nos hace libres y nos salva, porque solo mirando a su través se alcanza una visión total (o al menos, la necesaria y suficiente, dadas las limitaciones humanas) de la realidad material e inmaterial ("Quien a Dios tiene, nada le falta, solo Dios basta"). Las religiones, en realidad, no dejan de ser ideologías si su propósito no es únicamente espiritual o trascendental e incluye el mantenimiento o transformación del orden social y las intervenciones en el ámbito político; e históricamente así ha sido siempre: la función antropológica de las religiones es cohesionar al grupo social dotando de sentido al caos de la realidad con el recurso a "otro mundo". Su intervención en los reinos de este mundo es más eficaz cuanto más proclamen que "su reino no es de este mundo". El islamismo entendido como islam político es un buen ejemplo: implantar la Sharía en las sociedades actuales, aplicando el mandato coránico de "imponer el bien y castigar el mal" (la mejor definición de la diferencia entre musulmán e islamista es la que dice que el primero cree que Dios le protege y el segundo cree que debe proteger a Dios). Para el cristianismo, una enumeración cronológica (breve y parcial) de tales intervenciones sería: cesaropapismo, debates cristológicos, iconoclastia, iconodulia, herejías, inquisiciones, órdenes religiosas (contemplativas, activas, de predicadores, mendicantes, calzadas, descalzas, militares, redentoras...), teocracia, reforma gregoriana, agustinismo político, teoría de las Dos Espadas, querella de las investiduras, güelfos, gibelinos, conciliarismo, regalismo, Reforma, Contrarreforma, anglicanismo, galicanismo, jansenismo, teoría del origen divino del poder, alianza de Trono y Altar, neocatolicismo, doctrina social de la Iglesia, democracia cristiana, nacionalcatolicismo, tecnócratas del Opus Dei, teología de la liberación, mayoría moral, telepredicadores, Yunque... En el Antiguo Régimen era obvio que cada orden religiosa, si era diferente de otras a pesar de que todas compartieran el credo cristiano (que también era común a todos los cristianos, religiosos o no, que en los países europeos constituían el todo o la gran mayoría de la comunidad política), era porque diferían en su "carisma", sus ideas acerca de su misión en este mundo y cómo debía vivirse la vida (el "camino de perfección"); la diferencia hay entre eso y una ideología laica es sobre todo retórica.

También distinta a la ideología es la ciencia, entendida como aproximación metódica a la realidad, caracterizada por su provisionalidad y falsabilidad (sumisión a la verificabilidad). Las ideologías, como las religiones, las teorías de la conspiración y las pseudociencias (incluso la mayor parte de la producción científica habitual que se reproduce rutinariamente entre "cambios de paradigma" y se esfuerza por sobrevivir con todo tipo de artificios, como postula Kuhn), son refractarias a la crítica: cualquier cuestionamiento las refuerza más que las debilita, porque se toma como una prueba de ser tomadas en serio por sus adversarios, de haber acertado y provocar una respuesta (que, por muy fundamentada que parezca, tiene que ser errónea porque es contraria a lo que hemos definido previamente como verdad). 

Aunque se suele decir que la concurrencia de ideologías es un intercambio libre de ideas de cuyo contraste deben surgir avances, no ocurre nunca que una ideología admita que otra la ha superado. Lo que sí ocurre es que los individuos, a nivel personal, abandonen su ideología por convencimiento o decepción y cambien de ideología. Algunos colectivos extremadamente cohesionados y disciplinados (por tanto, más que ideologías deberían ser calificados de sectas) pueden ser sometidos a cambios explicativos espectaculares que asumen de forma unánime y acrítica (como los que narra Orwell en 1984, y que están inspirados en los del comunismo de los años treinta y cuarenta).

Las ideologías se suelen denominar con el sufijo "-ismo" (liberalismo, conservadurismo, tradicionalismo, nacionalismo, federalismo, socialismo, anarquismo, comunismo, fascismo, nazismo, falangismo, feminismo, pacifismo, tercermundismo, ecologismo, animalismo, etc.), aunque no se restringe a ellas, porque también se usa para denominar a los movimientos artísticos y a los sistemas filosóficos, a disciplinas deportivas o a conceptos científicos. El sufijo griego -ισμός (-ismós) significaba "la práctica o enseñanza de alguna cosa" (noun ending signifying the practice or teaching of a thing -OED-).

El concepto de "ideología" en el marxismo ocupa un lugar crucial: es el intermediario necesario entre la estructura (de la que emana) y la superestructura (a la que justifica). Engels utilizó la expresión "falsa conciencia", que devino la definición canónica. Así, la ideología sería un mecanismo de manipulación de las clases dominantes para ocultar o justificar la explotación y la alienación. Obviamente, para los marxistas las ideologías son burguesas (o aristocráticas, nobiliarias, clericales, etc., según la clase o formación económico-social cuyos intereses pretendan justificar). El marxismo, para los marxistas, no es una ideología, sino "socialismo científico". Cuando los oprimidos "toman conciencia" no son engañados, sino que dejan de serlo, se desengañan; porque se dan cuenta de la opresión a que están sometidos. Como "es el ser social el que determina la conciencia, no la conciencia la que determina el ser social", experimentar la realidad material en la que se halla cada uno, sin intermediaciones ideológicas (engaños), debería ser suficiente para adquirir "conciencia de clase". Los proletarios no generan una ideología (falsa), sino mecanismos de "lucha de clases" para la son muy útiles las críticas a las ideologías dominantes generadas por "intelectuales orgánicos" (frecuentemente burgueses desclasados). Tales mecanismos o críticas (así como producciones intelectuales de todo tipo, especialmente la literatura y el arte comprometidos) no serían por tanto ideológicos, sino destructores de las ideologías y constructores de conciencia.


"El crepúsculo de las ideologías, de Gonzalo Fernández de la Mora, cuya primera edición data de 1965...  todos sus críticos, tanto en el interior del régimen de Franco como en la oposición al mismo, coincidían en que la obra era una defensa teórica de la tecnocracia. Para no pocos, Fernández de la Mora era el «ideólogo» del «buitraguismo», es decir, del almirante Luis Carrero Blanco, que solía firmar sus artículos periodísticos bajo el pseudónimo de «Ginés de Buitrago». ... Los países más desarrollados se encontraban en un período de transición entre la edad «ideológica» y la «científica». En ese sentido, las ideologías políticas eran definidas por Fernández de la Mora, siguiendo a Vilfredo Pareto, como «derivaciones», es decir, filosofías políticas «patetizadas», «simplificadas», «vulgarizadas». Ideologías eran el nacionalismo, el liberalismo, el socialismo y la democracia cristiana, superadas ya por el desarrollo económico y tecnológico, la edificación del Estado benefactor, la formación de instituciones supranacionales, como el Mercado Común o la CECA, y el cambio religioso provocado por el Concilio Vaticano II. Los ideólogos y políticos profesionales iban siendo sustituidos por los expertos y los técnicos. ... no se trata de un libro coyuntural y oportunista, mera legitimación de la tecnocracia de los años sesenta, sino del inicio de las reflexiones filosóficas que culminarían en el razonalismo como sistema filosófico. Para el razonalismo, la secularización no podía ser interpretada como un fenómeno social negativo, sino que contribuía a una autentificación y depuración de la religiosidad." (Pedro Carlos González Cuevas, Reseña en El Catoblepas, 2013).

Friedrich A. Hayek: Derecho, legislación y libertad , 1973 (recogido en José Manuel Grau Navarro, Ideología y sociedad-Friedrich A. Hayek frente a Gonzalo Fernández de la Mora, Nueva Revista, 16 de julio de 2024): "Las «ideologías», es decir los sistemas de principios, se han hecho generalmente tan impopulares como lo han sido siempre para los dictadores, como lo fueron para Napoleón I o Karl Marx, que fueron quienes dieron al término el actual significado despectivo. ... Pero ser guiados únicamente, como ellos [los socialistas decepcionados] piensan que es posible, por particulares objetivos explícitos conscientemente aceptados, así como el rechazo de todos aquellos valores generales de los que no puede demostrarse que conducen a resultados deseables (o bien ser guiados por lo que Max Weber llama «racionalidad respecto al fin») es de todo punto imposible. Aunque, posiblemente, una ideología es algo cuya veracidad no puede «demostrarse», el hecho de que sea ampliamente aceptada es la condición indispensable de la mayoría de las cosas por las que luchamos. Tales sedicentes «realistas» modernos solo sienten desprecio hacia la clásica advertencia de que si se empieza a interferir asistemáticamente en el orden espontáneo, no hay ningún punto seguro en el que detenerse, por lo que es necesario elegir entre sistemas alternativos. Les gusta pensar que procediendo experimentalmente, y por lo tanto «científicamente», se puede construir pieza a pieza un orden deseable, eligiendo para cada resultado particular deseado los medios que la ciencia propone como más indicados para conseguirlo. ... Lo que olvidan estos modernos «realistas», tan irrealistas y que tanto presumen de modernos, es que defienden lo que en realidad ha venido haciendo la mayoría del mundo occidental durante las tres últimas generaciones y que es responsable de la situación actual de la política. El fin de la era liberal de los principios podría fecharse en el momento en que, hace más de ochenta años, W. S. Jevons sostuvo que en la política social y económica «no podemos establecer reglas fijas y rígidas, sino que debemos tratar con sentido práctico todas las cosas, valorando sus diversos aspectos». Diez años después, Herbert Spencer pudo hablar de la «escuela dominante de política» que «solo muestra desprecio hacia toda doctrina que implique límites a la acción de las conveniencias prácticas» o que se base en «principios abstractos». Esta concepción «realista», que durante tanto tiempo ha dominado la política, no ha producido aquellos resultados que sus defensores habían pronosticado. En lugar de alcanzar un mayor dominio sobre nuestro destino, nos hallamos muy a menudo en una vía que no hemos elegido deliberadamente y enfrentados a la «necesidad inevitable» de emprender una ulterior acción que, aunque no es fruto de intención deliberada, es en todo caso resultado de nuestras acciones anteriores. ... La idea de que no somos completamente libres de elegir cualquier combinación de características de nuestra sociedad que se nos antoje, o de componerlas en un todo viable, es decir que no podemos construir un orden social deseable como se compone un mosaico seleccionando a discreción las diversas piezas, y de que muchas medidas políticas tomadas con buenas intenciones pueden tener una larga secuela de consecuencias imprevisibles e indeseables, parece ser algo intolerable para el hombre moderno. Se le ha enseñado que lo que ha construido puede también cambiarlo a voluntad para seguir sus propios deseos e, inversamente, que lo que puede cambiar tiene que haber sido también creado por él. No ha aprendido aún que esta concepción ingenua deriva de la ambigüedad de los términos «creado» o «construido».


Jordan Peterson, Más allá del orden, 2021: "... los sistemas ideológicos que somos propensos a adoptar, aquellos que nos polarizan en términos políticos y personales. Son narrativas culturales que bien podemos considerar parásitos de una subestructura religiosa, mitológica o dramática más fundamental: antigua, evolucionada y profundamente biológica. Las ideologías se basan en la estructura de una narración esencialmente religiosa, pero lo hacen a medias, incluyendo ciertos elementos de la experiencia o de personajes eternos e ignorando otros. No obstante, el poder reside en la representación, dado que aquello que se incluye conserva su naturaleza mitológica/biológica —su significado instintivo—, pero los elementos que faltan significan que lo que persiste, por más poderosa que sea su expresión, denota un prejuicio que limita su utilidad. El prejuicio es deseable a nivel subjetivo, porque simplifica lo que sería demasiado complejo de entender, pero también es peligroso por culpa de su parcialidad. ... Buena parte de los principios políticos —o ideológicos, podríamos decir— en los que cree la gente dependen de su forma de ser innata. Si sus emociones o motivaciones se escoran hacia un lado (y en gran medida es consecuencia de la biología), suelen adoptar una tendencia conservadora o progresista. No es cuestión de opiniones. Pensad que los animales tienen un ecosistema... Los seres humanos... tenemos ecosistemas perceptivos o cognitivos. Los progresistas, por ejemplo, reciben con entusiasmo positivo las nuevas ideas. Las ventajas... son obvias. A veces los problemas requieren soluciones nuevas y las personas que las encuentran son aquellas que gustan de las nuevas concepciones... estas personas no suelen ser muy disciplinadas... tendrás que poder tolerar el caos que asoma entre el momento en que se desintegra la vieja idea y la nueva toma el control. Si eres conservador tienes la ventaja y la desventaja contraria. Tienes recelo de las nuevas ideas y no te atraen en especial; y esto es, en parte, porque sus posibilidades te parecen menos relucientes y te preocupan más sus consecuencias imprevistas. ... Si eres conservador te gustan las cosas donde se supone que tienen que estar cuando tienen que estar ahí. Estás donde quieres estar cuando la gente actúa de forma convencional, responsable y predecible. Los conservadores son necesarios para mantener el statu quo cuando todo va bien y cuando el cambio podría ser arriesgado. Los progresistas, por su parte, son necesarios para cambiar las cosas cuando ya no van bien. Con todo, no es fácil determinar cuándo algo se tiene que preservar y cuándo se tiene que transformar. Por eso existe la política, si tenemos suerte, y el diálogo que la acompaña, en vez e la guerra, la tiranía o la sumisión. Necesitamos debatir con vigor y pasión sobre el valor relativo de la estabilidad frente al cambio, con tal de poder dilucidar cuándo es adecuado cada uno y en qué dosis. ... El progresista tiene una gran proclividad a ver el mundo como si el Tirano Autoritario suprimiera a la Diosa Benevolente, como si las censuras arbitrarias de la cultura muerta corrompieran y oprimieran al ciudadano y al extranjero por igual, o como si la estructura militar-industrial de la sociedad moderna amenazara a Gaia, el planeta viviente, con la contaminación, la extinción en masa o el cambio climático. Es obvio que este punto de vista resulta útil cuando la cultura sí se ha vuelto tiránica; y eso no es nada raro. El conservador, por otra parte, tiende a ver el mundo como si el Rey Sabio —la seguridad del espacio, el orden y la predictibilidad— metiera en cintura, domara y disciplinara a la Reina Mala, la naturaleza desordenada y caótica. Es evidente que eso también es necesario.... Si no disponemos de la égida que constituye la Cultura como garantía, los animales salvajes nos devorarían...y nos moriríamos de hambre, pues la comida no se presentaría por sí sola para deleitarnos. Así que hay dos ideologías diferentes y ambas son correctas, pero las dos cuentan solo la mitad de la historia. Para forjarse una opinión bien equilibrada del mundo de la experiencia, hay que aceptar la realidad de ambos elementos de la cultura. ... A todos nos cuesta ver que estamos obcecados por la naturaleza de nuestra personalidad. Por eso tenemos que escuchar siempre a las personas que discrepan de nosotros y que, debido a esa diferencia, son capaces de ver y de reaccionar adecuadamente ante lo que nosotros no podemos detectar." [pgs. 383-385. Cita como fuente: Hish, J. B, et al, "Compassionate Liberals and Polite Conservatives: Associations of Agreeableness with Political Ideology and Moral Values"... 210] ... [sigue con su modelo de arquetipos] "De modo que existe un héroe y un adversario, un rey sabio y un tirano, una figura maternal positiva y una negativa, y el caos en sí. Esa es la estructura del mundo en seis personajes, además de un séptimo algo extraño: el caos, que en cierta medida es donde acaban naciendo todos los demás. ... Si solo conoces una parte del elenco, consciente o inconscientemente, estás indefenso y eres ingenuo, vulnerable y propenso a caer presa del engaño, el rencor y la arrogancia. ... De no saberlo, en primer lugar eres un acólito que necesita como agua de mayo una ideología que te aporte una representación parcial e insuficiente de la realidad; y en segundo lugar, estás achacado por una ceguera peligrosa para ti y para los demás." [pgs. 388-389]


El vocablo “ideología” está compuesto de dos palabras de origen griego: éidos, que significa “idea”, y lógos, que puede interpretarse como “discurso racional”. En este sentido, "ideología" vendría a significar “sistema racionalizador de ideas”. Se trata de un término en boga a partir del siglo XVIII que ha ido evolucionando con el paso del tiempo. En general, el sentido que la filosofía y la sociología modernas han dado a este término es el de “sistema valorativo de ideas y conceptos adecuados a la acción social”. ... fue acuñado por el filósofo racionalista francés Destutt de Tracy... para referirse a la disciplina que tenía por objeto el análisis de las ideas con el fin de descubrir las sensaciones en que se basan, de forma que pudiera distinguirse entre las ideas aceptables, basadas en la experiencia, y las inaceptables, sin fundamento en la experiencia. Mediante esta disciplina los "ideólogos" franceses aspiraban a sistematizar el saber distinguiéndolo de los prejuicios. ... la noción de "ideología” adoptó con el materialismo dialéctico un sentido peyorativo, que tiene su origen en el concepto hegeliano de “conciencia escindida”, y que sería desarrollado por Karl Marx... hasta llegar a significar un enmascaramiento de la realidad en beneficio de la utilidad socioeconómica de la clase dominante. La ideología se asimila, así, a la “falsa conciencia” denunciada por el materialismo histórico, y puede relacionarse también con la insistencia de Friedrich Nietzsche ... en el fenómeno de la ocultación y en la necesidad de un "desenmascaramiento". ... [Para] György Lukács ... la burguesía está tan alienada como el proletariado; [para] el frankfurtiano Jürgen Habermas la ideología es fruto de la distorsión de la comunicación en ámbitos de dominación; ... Herbert Marcuse ... afirma que el proletariado a menudo asume la ideología burguesa entre sus propios intereses. ... Karl Mannheim (1893-1947) ... concibió [las ideologías] como reflejos de una situación social que a la vez ocultan y revelan. Mannheim distinguió entre “ideologías parciales” —de raíz psicológica y enmascaradoras de la realidad— e “ideologías totales”, de raíz social, en una perspectiva relativista. Las ideologías parciales se refieren a ideas que, consciente o inconscientemente, ocultan lo que su autor no quiere reconocer, en tanto que las totales trascienden los intereses y valoraciones particulares, abarcando todo el proceso del conocimiento en una perspectiva histórica total. ... Según Marx, las reglas morales y las creencias religiosas son más idóneas por su peculiar naturaleza para cimentar las ideologías. Por esto, el marxismo llegó a identificar ideología y religión. ... algunas ideologías (por ejemplo, los totalitarismos del siglo XX) han negado la religión, eliminando así la posibilidad de una relación real del ser humano con Dios. La religión no es ideología fundamentalmente por tres razones: porque es una experiencia nacida de la libertad —y no un adoctrinamiento—, porque es una relación existencial dinámica y porque perfecciona al ser humano. [sic] Si el siglo XIX reservó el término “ideología” para el debate intelectual, el XX lo ha usado como vehículo de grandes movimientos sociales y políticos que, a través de los nuevos medios de comunicación y a veces mediante la violencia, pretendieron transformar la sociedad adoctrinando a las grandes masas. Así, el pasado siglo ha sido denominado el “siglo de las ideologías” —en expresión del filósofo Jean Pierre Faye—, por la proliferación de movimientos con vocación de transformación social. En el siglo XXI con la desaparición del comunismo soviético ha llegado a hablarse de "el final de la historia" (Fukuyama) por el agotamiento de las ideologías totalitarias que eran su "motor". Desde los años ochenta y noventa del pasado siglo, la postmodernidad en general, y el deconstructivismo de Jacques Derrida ... en concreto, han presentado una nueva aproximación que ha desplazado a la antigua noción de “ideología”. Ahora la realidad social no se explica ya por las ideologías fuertes, sino que requieren de un tipo de pensamiento que, al rechazar las categorías rígidas, las legitimaciones omnicomprensivas y la razón como forma de dominio, se presenta como un nihilismo liviano que no añora certezas del pasado, ni desea nuevas totalidades, sino que convive cómodamente con la disolución del ser. El “pensamiento débil”, enunciado por Gianni Vattimo ..., insiste en la naturaleza absoluta y violenta del pensamiento fuerte representado en las ideologías, y propone un tipo tolerante de pensamiento que conduce a una secularización de la ética cristiana de la caridad. ... se opone a la idea frankfurtiana de los medios de comunicación como instrumentos de las ideologías totalizadoras; por el contrario, considera que la multiplicación de visiones del mundo propiciada por los medios de comunicación son la premisa y el síntoma de una sociedad pluralista y tolerante. 




Alberto Mignardi, Pareto y las raíces de la política, Tribuna Libre-Revista de prensa-Almendron, 17 de agosto de 2023: 
Pareto, un hombre joven, veía al libre comercio como algo obviamente beneficioso para todos, y al gasto militar como algo perjudicial para muchos. Sin embargo, su propio país, Italia, se alejó del libre comercio para embarcarse en expansiones coloniales extravagantes y brutales. Aunque Pareto diagnosticó rápidamente que la causa de este comportamiento era la influencia de grupos de presión, se preguntó por qué tanta gente les seguía la corriente. La función de las ideologías políticas, para Pareto, era vestir a las monas de seda [en inglés se dice "pintalabios en un cerdo"]: la naturaleza fundamental de la política es que alguien da las órdenes y otros muchos las obedecen, ni siquiera la democracia puede cambiar eso. Pero que alguien tenga que dar las órdenes no implica que esa misma gente deba gobernar para siempre. Por el contrario, la historia es un cementerio de clases gobernantes difuntas. Cuando una clase gobernante comienza a referirse excesivamente a sí misma y resulta incapaz de integrar a los nuevos componentes, le ha llegado la hora. Pareto pensaba que es imposible entender a la historia y la política a partir de la narrativa egoísta de sus protagonistas. En lugar de ello, hay que someter los hechos a investigaciones científicas que van más allá de la superficie de las «derivaciones», sin detenerse en los motivos que la gente ofrece para explicar su propio comportamiento. Pareto entendía que nuestras acciones derivan de motivos profundamente arraigados —a los que llamó «residuos»— que luego debemos racionalizar: continuamente inventamos justificaciones para vestir de razón a lo irracional. Pareto veía al «racionalismo» como una «religión intelectual» más, y que los intelectuales no son menos susceptibles a los credos pseudocientíficos que el resto de la gente. ... A menudo lo que pensamos depende de nuestra necesidad de pertenencia. En la política, dos «residuos» (catalizadores de la acción) son de fundamental importancia. Por un lado tenemos a los «rentistas», que valoran la estabilidad, se oponen al cambio y a los recién llegados, y suelen vivir del arrendamiento de la tierra o con ingresos fijos. Pareto describe su «residuo» como la «persistencia de los agregados» (como las costumbres, tradiciones, clases sociales, etc.). Por otra parte tenemos a los especuladores, que prosperan en medio del cambio y la búsqueda de la innovación, pero además suelen manipular al gobierno para lograr sus fines. Pareto describe su «residuo» como un «instinto de combinación», que sugiere la habilidad de inventar cosas nuevas. Ambos son necesarios para que los países prosperen, pero Pareto entendía que es más probable que la segunda categoría tome el control de la sociedad, especialmente mientras el gobierno se está expandiendo (se sienten cómodos con los «esquemas» ambiciosos a gran escala, independientemente de que la meta sea ganar una guerra, reducir la desigualdad o mejorar la eficiencia de las burocracias). Los esbozos del mundo anterior a la Primera Guerra Mundial que ofreció Pareto se asemejan al mundo de hoy: entendía que la ingeniería financiera al servicio del gobierno es básicamente fraudulenta, ridiculizaba a quienes creían que los impuestos eran una forma gratuita de pagar por los servicios, y consideraba a la inflación y a la deuda pública como instrumentos para «desvalijar» a sectores específicos de la población. A largo plazo, los gobiernos no pagan sus deudas, y cargarán de impuestos a la gente en la mayor medida posible. Los especuladores surfean mejor esa ola y obtienen beneficios gracias a esas tendencias, mientras que es más probable que los rentistas (o los jubilados y otras personas con ingresos fijos) terminen pagando los costos.


Obispo de Alcalá: Ha llegado el momento de decir, con voz sosegada pero clara, que el Partido Popular es liberal, informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado” como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista ... Como es verificable, el Partido Popular con esta decisión, se suma al resto de los partidos políticos que, además de promover el aborto, lo consideran un derecho de la mujer: una diabólica síntesis de individualismo liberal y marxismo. Dicho de otra manera, a fecha de hoy ‒ y sin juzgar a las personas ‒, los partidos políticos mayoritarios se han constituido en verdaderas “estructuras de pecado” (Cf. San Juan Pablo II, Encíclicas Sollicitudo rei socialis, 36-40 y Evangelium vitae, 24). (Reproducido íntegramente en Religión en Libertad, 25 de septiembre de 2014).

Obispo de San Sebastián: Los hechos demuestran que la supuesta ‘izquierda' es la que termina marcando el camino a la supuesta 'derecha'. Cada vez existen menos diferencias ideológicas reales entre los partidos políticos, dado que han asumido todos ellos los valores del neocapitalismo, el relativismo y la ideología de género ... Alguien dijo que el pensamiento políticamente correcto de nuestros días se caracteriza por ser teóricamente marxista, prácticamente liberal y psicológicamente freudiano. (Citado en Público, 3 de octubre de 2014).

Siempre ha habido una tensión entre la tolerancia y la imposición de la ideología dominante en lo que es aceptable como usos sociales y comportamiento individual, y expresable en la literatura, el arte y cualquier manifestación cultural. Tras los avances libertinos del XVIII y comienzos del XIX, a la época victoriana impuso la mojigatería. En el siglo XX, a los "locos años veinte" siguió la rigidez moral de los cincuenta (macartismo, código Hays), que se quiso abolir por la desinhibición juvenil de los hippies, la revolución del 68 ("prohibido prohibir") y después el punk. La progresía triunfante de la postmodernidad, desde finales del siglo XX, viene imponiendo la llamada "corrección política" (woke, social justice warriors, etc.) Fernando Savater, en un breve artículo la identifica como imposición de manías:
Todos somos, a escala mayor o menor, maniáticos. Nada de malo hay en ello, aunque ciertas manías son más perturbadoras que otras. Lo temible son los maniacos, o sea, los maniáticos empeñados en imponer sus manías a los demás, convertidas en dogma, adornadas con virtudes irrenunciables y transformadas en moral. Aún más, en superioridad moral. Hoy pululan por las redes sociales, intimidando a muchos. Están los maniacos clásicos, racistas, fanáticos religiosos (o anti), separatistas... pero además los de nuevo cuño, las feministas convencidas de la culpabilidad predeterminada de los varones, en cualquier conflicto o hasta en su forma de sentarse, y los más severos aunque risibles de todos, los animalistas, inventores de una moral surrealista en que solo puede haber animales inocentes y humanos culpables. Quien se burla de sus odios comete delito... de odio. No tomemos en broma a los maniacos, son influyentes y se encargan a través de la web de repartir los certificados de buena conducta que antes expedía la policía franquista... (Maníacos, el País, 23 de septiembre de 2017).

John William Wilkinson, Puritanismo con prohibicionismo, un enlace que conduce a la parálisis (o peor), El Confidencial, 2 de diciembre de 2017

Javier Benegas, La Corrección Política: mito y realidad del nuevo totalitarismo del siglo XXI, Disidentia, 19 junio, 2018:
Además de quienes tienden a reducir este complejo fenómeno a marxismo cultural, existen también los que relativizan su importancia, afirmando que la Corrección Política siempre ha existido. ... en el pasado los tabúes y convenciones se construían con el tiempo, de manera lenta y laboriosa. Según las sociedades avanzaban y cambiaban, las reglas desaparecían de forma gradual, dando paso a nuevas convenciones que, previamente, debían demostrar una cierta utilidad. Estas reglas, mejores o peores, resultaban claras, previsibles y estables. No cambiaban bruscamente ni se desechaban alegremente, tampoco se desdoblaban en nuevas reglas incompatibles unas con otras. Por el contrario, la Corrección Política genera constantemente nuevas reglas contradictorias entre sí y cuya utilidad es cuestionable, cuando no inexistente. Reglas que, lejos de desaparecer gradualmente, se dividen y multiplican en un proceso de mutación sobre el que la sociedad no tiene ningún control; tampoco las élites, que se limitan a ir a favor de la corriente para obtener algún beneficio o, en su defecto, sobrevivir a cambios vertiginosos.

En Estados Unidos y el Reino Unido, el ambiente intelectual tras los movimientos Me Too, Black Lives Matter, I Can't Breath, etc. (denuncias de todo tipo de ofensas, invisibilización, victimización, apropiación cultural) ha llegado a lo que se denomina cancel culture ("cultura de la cancelación"); en la que al discrepante (del pensamiento único o corrección política "progresista"), o a quien se acusa, o de quien se sospecha, de opiniones o comportamientos "desviados", se le señala, acosa y proscribe de la esfera pública, aprovechando el poder de las redes sociales y la susceptibilidad a presión de los medios de comunicación, empresas e instituciones académicas. En distintos grados, son los casos de Kevin Spacey, Woody Allen, J.K. Rowling, Jordan Peterson, Íñigo Errejón y muchos otros. También incluye damnatio memoriae (derribo de estatuas de esclavistas o colonizadores, e incluso la revisión de la figura de Picasso -maltratador de mujeres- y de su obra -por si puede o no ser considerada separada de su autor-). Se ha llegado a alterar las obras de Mark Twain, retirar Lo que el viento se llevó de la plataforma que la exhibíaimpedir a los niños ver los clásicos de Disney, retirar la palabra "enano" del título de los cuadros de Velázquez en el Museo del Prado, "descolonizar" los museos españoles de América y de Antropología o exigir a Scrabble que elimine el uso de doscientas palabras "prohibidas", como la infame "N word" (nigger). Un grupo de intelectuales, entre los que están Noam Chomsky, Salman Rushdie, Steven Pinker y Margaret Atwood, publicó una carta (A Letter of Justice and Open Debate, 7 julio 2020) denunciando esa cancel culture, y fueron acusados de ser un grupo de viejas glorias resentidas "que no soportan no dominar la conversación" (noticia en El País noticia en El Periódico). Un grupo de intelectuales españoles secundó la carta. Un par de años antes se había tenido un debate similar en Francia. Se ha llegado al extremo de considerar como una victoria contra el fascismo la negativa de David Uclés a participar en en el coloquio promovido por Arturo Pérez-Reverte La guerra que perdimos todos, que tuvo que suspenderse (2026).

Asistimos a una nueva violencia ideológica que busca polarizar a la sociedad a partir de valores y creencias –también de hábitos y formas de comunicación. La nueva izquierda, joven, acusa a la vieja ‘America’ en la calle y en las redes sociales –los únicos espacios aún no conquistados por la insurgencia institucional. Los liberales, desde un púlpito de marfil cada día menos influyente, reclaman la vuelta al debate sin censura. Trump, por supuesto, se frota las manos al ver como el renacer de la guerra cultural, a diferencia de en el pasado, la está protagonizando el reaccionarismo con la alianza de las élites liberales. Los de ahora no son aquellos viejos conservadores que, después de la segunda guerra mundial, dieron la batalla ideológica por perdida y que hoy denuncian la falta de escrúpulos del presidente. Ahora es tiempo de ir al ataque. (Ignasi Gozalo–Salellas, Una tarde en el Monte Rushmore: semiótica reaccionaria y el nuevo ‘miedo a los rojos’ - No siempre se ganan las batallas, y menos las culturales, pero de todas se sale con el campo de batalla modificado, CTX, 14/07/2020).

El concepto de "guerra cultural" es anterior al de "hegemonía cultural" de Gramsci, y se remonta al enfrentamiento entre Bismark y el Papa (los "liberales" y el Zentrum, en la década de 1870). -ver en Wikipedia-


 
Véase también Espectro político, Poder-Hegemonía, Compromiso, Intereses, Identidad, Religión y política, Ciencia y política, Realismo-Idealismo, Iliberalismo, Filología y política-Relato, Religión y política, Arte y política-Arnold Hauser-Historia social de la literatura y el arte, Cultura

1. Steven Johnson, ¿De donde vienen las buenas ideas?,  2010 -ver animación-; del mismo autor y año, La invención del aire.↑ Volver

2. Juan Claudio de Ramón, Sostenemos como evidentes estas verdades. Más que un país con un relato, Estados Unidos es un relato con un país, El País, 4 de julio de 2026. ↑ Volver

jueves, 3 de agosto de 2023

Medios de comunicación privados españoles

 Mi propuesta (3/08/2023). Las líneas rojas horizontales separan: abajo los medios radicados en Madrid (que tienen una audiencia de dimensión nacional); en medio los medios locales y regionales; y arriba los medios radicados en Barcelona (además de un par de periódicos locales de otras ciudades catalanas). Los rectángulos negros encuadran los medios de cada grupo mediático: hacia arriba los periódicos y hacia abajo los audiovisuales (radios y televisiones). Se han incluido los periódicos deportivos y los de información económica.

La posición a izquierda o derecha pretende reflejar en lo posible la orientación ideológica, aunque puede ser algo confuso. El caso más obvio del amplio espectro que puede acoger un grupo mediático es Planeta-Atresmedia, con un periódico "de derechas" (La Razón) y dos cadenas de televisión de tendencias opuestas (La Sexta "de izquierdas" y Antena Tres "de derechas"); otro, en ámbito regional, es el grupo La Voz, con un periódico "de derechas" (La Voz de Galicia) y otro "de izquierdas" (La Voz de Asturias). No es sencillo establecer si, en relación a sus competidores, periódicos como el ABC, El Mundo o La Razón son más o menos "de derechas". La orientación es más evidente en el caso de las cadenas de radio (de izquierda a derecha: los medios audiovisuales de Mediapro dirigidos por Pablo Iglesias, la cadena SER, Onda Cero, COPE y Libertad Digital). La relación entre ABC y la COPE (grupos Vocento -que no tiene radio- y Ábside -que no tiene periódico-, portavoces tradicionales del conservadurismo monárquico los primeros y de los obispos los segundos) es compleja.

Por razones de espacio y claridad, los periódicos digitales que no pertenecen a un gran grupo mediático se han colocado: los "de izquierdas" todos juntos en una posición "centro-izquierda" que no corresponde a su ideología, y no debe asociarse a los grupos mediáticos que aparecen sobre ellos; los "de centro" o "centro-derecha" más o menos simétricamente opuestos a ellos; mientras que los más marcadamente "de derechas" se han podido colocar en una posición más ajustada a su ideología. Se ha intentado colocar en en el eje izquierda-derecha los medios de orientación ideológica nacionalista vasca y catalana, aunque el criterio pueda ser discutible. Con los medios locales de otras comunidades no se ha pretendido ubicar su orientación ideológica propia, sino la del grupo mediático en que se encuadran.









https://www.carlosgonzalo.es/el-perfil-ideologico-de-los-medios-de-prensa-espanoles/
Hace un interesante perfil de los medios, según la respuesta de los que intervinieron en sus encuestas tras el debate electoral del 7 de diciembre de 2015, asociando a cada partido el índice ideológico (de menos a más izquierda-derecha) según el CIS.


Raúl Piña y Álvaro Undabarrena, El medio donde te informas delata a qué partido votas, El Mundo, 5 de mayo de 2016. Cita como fuente el barómetro del CIS


Fuente: Marca se mantiene como periódico impreso más leído en España, seguido de El País y El Mundo, en laboratoriodeperiodismo, 20/04/2023
Para complementar, esta misma fuente indica: "En cuanto a la prensa gratuita, 20 Minutos, que se distribuye de lunes a viernes, obtiene 275.000 lectores en el EGM."

Fuente: El País cierra el año como líder en audiencia de la prensa digital, en dircomfidencial, 18/01/2023


  1. Prisa                     24,7
  2. Prensa Ibérica      23.1
  3. Unidad Editorial   21,8
  4. Vocento                21,7
  5. Grupo Godó         17,7
  6. Henneo                15,4 

Millones de usuarios únicos. Fuente GFK (noviembre 2022), citado en Prensa Ibérica se consagra como el grupo de comunicación que más crece en audiencia digital, El Periódico 17/12/2022. Añade: Todos los periódicos del grupo crecen de forma notable en esta última medición de GFK. EL PERIÓDICO acredita 9,8 millones de usuarios con un crecimiento del 58% que le sitúa en el Top-10 de los medios digitales en España. Entre las cabeceras del grupo, cabe destacar también el comportamiento de EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, nuevo diario de dimensión nacional que crece un 46% en audiencia digital y que, con 3,1 millones de usuarios únicos, supera ya a otros diarios de reciente lanzamiento como El Debate (2,9 millones) o The Objective (2,7 millones). 


Un 12% de los usuarios de Internet asegura estar suscrito a prensa digital (dircomfidencial, 22 de marzo de 2023) - En el último trimestre de 2022, el 12,4% de los usuarios de Internet tiene una suscripción a prensa en modalidad exclusivamente digital, un 75% más que cifras prepandemia (7,1%), según la encuesta que anualmente elabora la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) a casi 20.000 internautas. ... Más de la mitad de los encuestados usuarios de Internet (el 55,1%), reconoce que sólo lee noticias a través de las webs de los medios, frente al 5% que lo hace a través de la edición impresa y el 21,3% que prefiere una combinación de ambas modalidades. No obstante, casi 2 de cada 10 usuarios (el 18,5%) reconoce no leer el periódico y un 80% no está abonado a ningún medio. ... El País, por ejemplo, logró el pasado mes de noviembre más de 250.000 suscriptores —214.000 exclusivamente digitales y 33.000 de la edición impresa—y se propone alcanzar entre 400.000 y 450.000 en 2025. En menor medida, El Mundo, consiguió a finales del año pasado rebasar los 100.000 suscriptores digitales y su director, Joaquín Manso, no descartó en una reciente entrevista a este medio llegar a los 250.000 «en un medio plazo, pero es difícil aventurarse a ello». Además, hace un año, La Vanguardia superó los 67.000 suscriptores digitales, con una notable campaña, El Español los 21.500; y el pasado verano, El Confidencial, los 35.000.


Quién es quién en los medios de España - Empresas extranjeras, fondos de inversión y bancos son los principales accionistas de los conglomerados mediáticos que concentran los medios de comunicación - La telaraña mediática - Ocho empresas concentran el poder de los medios de comunicación nacionales - Grupo Planeta, Mediaset España, Prisa, Unidad Editorial, Godó, Vocento, Henneo y Prensa Ibérica son los principales dueños de los medios españoles, respaldados por acciones provenientes de bancos, fondos de inversión internacionales y empresas extranjeras (Ana Sousa y otros, El Mundo, 13 de abril de 2023, cita como fuente https://medios.ymedia.es/ -infografía muy completa, que incluye valoración en millones de euros; añade grupos matrices muy valorados: Meta, Telefónica, Apple, Amazon, Google, Microsoft, Spotify, Match, Byte, Paramount, Ebay, Warner bros, ATT, Tencent, Hearst, Comcast, Walt Disney, Sony, Vivendi, Bertelsmann, Twitter, Linkedin, Ufa, MFE -incluye Mediaset, que a su vez incluye Mediaset España-, RCS -incluye Unidad Editorial y Sfera editores-, Schibsted -incluye Adevinta-, France Telecom -que a su vez incluye Orange-, Netflix, Pinterest, Vodafone... Reproduzco solo los grupos mediáticos españoles con su denominación habitual:)

  1. RTVE                                        1234
  2. Mediapro                                   1218
  3. Atresmedia                                  963 
  4. Prisa                                            741 
  5. Mediaset                                      697
  6. Vocento                                       352 
  7. Corp.Cat. (TV3, Cat. Radio)        315
  8. Unidad Editorial                           218 
  9. Prensa Ibérica                             207
  10. Godó                                           122 
  11. RTVA (Andalucía-Canal Sur)      160
  12. Planeta                                        157
  13. Euskal Irratia Televista                156
  14. RBA                                             139
  15. Henneo                                       135 
  16. Radio Galega                              106


=====OTRAS PROPUESTAS=====


Propuesta de lamiradadelmendigo (exhaustiva en cuanto a la propiedad, pero desactualizada -2012-)


Propuesta de profesorfrancisco (no indica la fecha, pero es anterior a la entrada de La Sexta en Atresmedia y La Cuatro en Mediaset)


Propuesta de El rincón de Yanka



Propuesta de aldescubierto


Propuesta de anselmolucio (internacionales)



https://www.publico.es/sociedad/personas-conservadoras-leen-prensa-les-afin-ideologicamente.html#md=modulo-portada-bloque:2col-t1;mm=mobile-big

 "lectores de prensa diaria... de los grupos de prensa escrita en España" según la "primera oleada del Estudio General de Medios (EGM)" de 2026 [noticia 15/04/2026]:
-Unidad Editorial: 1.535.000
-Prisa: 1.303.000
-Prensa Ibérica: 1.293.000 
-Vocento: 1.240.000
-Grupo Godó: 624.000
[suman entre ellos unos 6 millones de "lectores"]
"lectores diarios" por "cabeceras":
-El País: 854.000
-El Mundo: 503.000 ["tras crecer con respecto a 2025 un 3,3%, lo que equivale a 16.000 lectores más que el primer año móvil de 2025 y un 4,1% más que hace un año... Desde... 2022, el periódico ha aumentado 65.000 lectores, de los 438.000 de entonces"] 
-ABC: 377.000 
-La Vanguardia: 370.000
-El Periódico: 189.000
-La Razón: 121.000

[Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) • El ranking reflejado en va de más a menos conservadores *En una escala del 1 al 10, donde 1 es "lo más a la izquierda" y 10 "lo más a la derecha"] Diari de Sabadell 8,00 - Heraldo de Soria 7,90 - ABC 7,80... OKdiario 7,10... El Mundo 6,90... Expansión 6,70... El Español 6,40... La Voz de Galicia 6,30 - La Opinión de Murcia 6,30... El Norte de Castilla 6,20... El Correo 6,10... Levante 4,9... El Punt Avui 4,7... El Periódico de Cataluña 4,6 - El Diario 4,5... El País 4,2... Ara 4,1... Infolibre 3,8 - Público 3,3... Gara 2,4

Frederic Guerrero-Solé, La ideología de los medios: Medición de la inclinación política de los medios de comunicación españoles a través de las interacciones de los usuarios de Twitter (Comunicación y sociedad = Communication & Society, ISSN-e 2386-7876, ISSN 0214-0039, Vol. 35, Nº. 1, 2022, págs. 29-43).
Tabla 2. La ideología de los medios de comunicación españoles, de izquierdas (2,4) a
derechas (9,4), utilizando los coeficientes de Jaccard y Sørensen-Dice.
Media Jaccard SD Media Sørensen-Dice SD
publico_es 3.608 0.181 3.665 0.193
eldiarioes 3.810 0.221 3.904 0.242
_infolibre 3.953 0.368 3.951 0.367
elhuffpost 4.108 0.347 4.141 0.350
la_ser 4.430 0.456 4.474 0.455
sextanoticias 4.478 0.602 4.485 0.601
actualidadrt 4.601 0.443 4.621 0.442
el_pais 4.764 0.372 4.836 0.359
elperiodico 5.194 0.370 5.203 0.369
lavanguardia 5.388 0.485 5.396 0.481
efenoticias 5.824 0.378 5.831 0.371
24h_tve 5.950 0.471 5.954 0.462
20m 6.073 0.413 6.074 0.403
lavozdegalicia 6.187 0.563 6.187 0.561
marca 6.494 0.392 6.406 0.634
europapress 6.501 0.241 6.491 0.234
a3noticias 6.582 0.328 6.575 0.321
elconfidencial 6.905 0.413 6.889 0.404
elespanolcom 7.458 0.205 7.445 0.203
elmundoes 7.573 0.193 7.520 0.201
larazon_es 7.623 0.171 7.621 0.173
voz_populi 7.746 0.145 7.721 0.128
abc_es 7.765 0.125 7.729 0.149
cope 7.924 0.096 7.914 0.100
libertaddigital 8.026 0.084 8.011 0.087
okdiario 8.071 0.055 8.020 0.062
Tabla 3. La ideología de los medios de comunicación españoles, de izquierdas (2,4) a
derechas (9,4), utilizando los coeficientes de Ochiai y Szymkiewicz-Simpson.
 Media Ochiai SD Media Szymkiewicz–Simpson SD
publico_es 3.587 0.182 3.459 0.160
_infolibre 3.844 0.349 3.714 0.323
eldiarioes 3.854 0.241 3.717 0.234
elhuffpost 4.050 0.350 3.925 0.352
sextanoticias 4.344 0.602 4.215 0.589
la_ser 4.389 0.452 4.254 0.462
actualidadrt 4.460 0.424 4.276 0.419
el_pais 4.775 0.349 4.624 0.373
elperiodico 5.066 0.372 4.916 0.392
lavanguardia 5.245 0.477 5.101 0.521
efenoticias 5.706 0.364 5.571 0.354
24h_tve 5.829 0.479 5.685 0.515
20m 5.936 0.424 5.788 0.460
lavozdegalicia 6.048 0.571 5.916 0.589
marca 6.252 0.667 6.109 0.722
europapress 6.395 0.237 6.269 0.244
a3noticias 6.473 0.340 6.343 0.366
elconfidencial 6.806 0.417 6.719 0.411
elespanolcom 7.395 0.208 7.333 0.222
elmundoes 7.492 0.203 7.431 0.214
larazon_es 7.576 0.198 7.517 0.239
voz_populi 7.692 0.162 7.645 0.180
abc_es 7.693 0.135 7.645 0.150
cope 7.887 0.111 7.858 0.125
libertaddigital 7.990 0.082 7.964 0.081
okdiario 8.003 0.062 7.970 0.068 

sábado, 30 de julio de 2022

Poder

Poder / Potestad / Poderes del Estado / División de poderes / Separación de poderes / Dominio / Dominación / Hegemonía / Empoderamiento / Poder duro / Poder blando / Poder fáctico / Autoridad / Legitimidad / Legitimación




El poder es la capacidad de convertir los deseos en realidad, mediante el ejercicio de la voluntad que se impone sobre la realidad contraria, transformándola. Todo poder conlleva responsabilidad (un gran poder conlleva una gran responsabilidad -Spiderman-), en cualquier sentido que se ejerce, y tanto por acción como por omisión (tanto si se tiene tal capacidad y se ejerce como si, teniéndola, no se ejerce). Hay poderes legítimos (los que se "ejercen" con legitimidad, por una autoridad "de derecho") y poderes ilegítimos (los que se "detentan", por un usurpador o tirano -que sólo es autoridad "de hecho"). La legitimidad, según Max Weber, pude tener distintos orígenes (la tradición -legitimidad "dinástica"-, el carisma y la "razón" -legitimidad racional o "democrática"-), pero en todos los casos supone un consenso, una aceptación general (sin aceptación, no hay legitimidad). No hay que confundir la legitimidad con la legalidad o la justicia (que entre sí pueden entenderse como cosas diferentes -para los iusnaturalistas- o como cosas idénticas -para los iuspositivistas-, pero que, en ambos casos, en realidad no dependen del consenso, sino que están previamente establecidas, a no ser que cambiemos las leyes -cosa que no se puede hacer "a posteriori", vulnerando el Estado de Derecho- o decidamos por mayoría cuál es la "moral natural" -cosa absurda, únicamente podríamos aproximarnos a una moral particular generalizada, más compartida o más "de moda"-). [Véase Jesús Palomar, Legitimidad, legalidad y justicia, 24 de julio de 2015)]

Tales poderes "de hecho" o poderes fácticos no necesitan haberse impuesto por un golpe de Estado, sino que, en muchos casos, están ejerciendo su poder de forma discreta, la llamada "violencia estructural". Tradicionalmente se consideran poderes fácticos al ejército (que, sin necesidad de dar un golpe de Estado, simplemente con el "ruido de sables" puede conseguir alterar las decisiones políticas), la iglesia (que puede conseguir idénticos resultados con el discreto "fru-frú" o "ruido de sotanas" o con un sonoro "baculazo") y el capital.

Autoridad es el poder legítimo. La autoridad se ejerce, no se ostenta ni se detenta.

(Apunte: no deben utilizarse indebidamente los verbos "ostentar" -DRAE:  mostrar o hacer patente algo; hacer gala de grandeza, lucimiento y boato- y "detentar" -DRAE: retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público ... lo que manifiestamente no le pertenece-)

El concepto de hegemonía (de hegemón -líder-) se dice tanto de la de las clases dominantes sobre las demás (en el interior de una sociedad -Gramsci, desde una perspectiva marxista, teorizó sobre el papel la hegemonía tenía entre otros aspectos de las relaciones sociales, y cómo podía imponerse la hegemonía ideológica de las clases emergentes como mecanismo en la lucha de clases-) como de una potencia internacional sobre las demás (en la "sociedad internacional"). Mediante mecanismos ideológicos, y en todos los ámbitos, se impone la cultura dominante y el pensamiento hegemónico (pensamiento único, lo políticamente correcto) sobre cualquier otra alternativa.

La teoría política diseñó el concepto de separación de poderes o equilibrio de poderes, con precedentes al menos desde Polibio (que consideraba el modelo romano como una síntesis de las tres formas clásicas de gobierno, al repartirlo entre cónsules, comicios y senado). La formulación moderna se debe a Locke y sobre todo a Montesquieu, que la conciben como una garantía de la libertad individual. La división tripartita de las funciones del poder es una de las tríadas indoeuropeas, con una profunda base antropológica. Esos tres poderes del Estado son el legislativo (el poder de establecer y modificar las leyes -"el parlamento inglés todo lo puede hacer, menos de un hombre una mujer"-), el ejecutivo (el poder de hacer cumplir las leyes, o sea, el poder coactivo, el que actúa, el que administra -"al rey la hacienda y la vida se ha de dar"-) y el judicial (el poder de interpretar y aplicar las leyes -a la vez de forma "ciega" e "igual para todos", dando "a cada uno lo suyo" o "a cada cual según sus necesidades"-). En la sociedad industrial (y sociedad de consumo de masas), la importancia que adquirió la formación de la opinión pública por la prensa (y los medios de comunicación de masas) terminó por definirla como un "cuarto poder", que encarna no una capacidad de coacción como ocurre con los poderes del Estado, sino un derecho (el derecho a la información) y dos libertades (la libertad de expresión y la libertad de prensa). Más recientemente se ha hablado de "quinto poder", aunque referido a distintas realidades: la capacidad del gobierno de intervenir en la economía y el poder emergente de los fenómenos sociales vinculados a internet.
http://es.wikipedia.org/wiki/Quinto_poder

Seguramente no queremos ni podemos renunciar a la cantidad de sensores y sistemas de medida con los cuales se elabora el universo de datos en el que vivimos y del que nos servimos para innumerables tareas. Para las generaciones de los nativos digitales, la práctica de dejar huellas en la Red no es vista como una anomalía sino como una ampliación de la propia persona. Lo interesante del asunto es que esos datos no son huellas que hayamos dejado involuntariamente. Foucault decía que el poder lo tienen quienes observan y callan, no aquellos que dan información acerca de sí mismos. Pero precisamente esta es una de las conductas más habituales en la Red, en la que informamos acerca de nuestra localización, nuestras opiniones y costumbres. Puede que ciertos objetivos como la autodeterminación informativa o la protección de la esfera privada, tal como los hemos entendido hasta ahora, se hayan convertido en figuras anacrónicas, en la medida en que no permiten formular denuncias contra el Estado o contra terceros, desde el momento en que hemos configurado ciertas formas de vida sincronizadas en la nube e Internet que, más que un lugar de descargas, es un espacio en el que colgamos información. ... Con toda revolución informativa se modifican las condiciones de lo que podemos considerar público y privado, que tienen que volver a ser pensados, junto con lo propio y lo común, la intimidad y los derechos. En la sociedad de las redes necesitamos nuevas formas para institucionalizar las relaciones entre lo público y lo privado. Tenemos que hacerlo porque donde antes había causalidad ahora hay correlación; en vez de espionaje hablamos de monitorización; hemos sustituido los delitos y las enfermedades por las propensiones; lo probable ha sido reemplazado por lo probabilístico. Si la imprenta obligó a la humanidad a pensar en la protección de la intimidad, de la libre expresión o los derechos de autor, el mundo de los big data nos vuelve a poner esas tareas en condiciones no menos difíciles. (Daniel Innerarty, La reinvención de lo privado, 4 de julio de 2014).´

Byung-Chun Han (¿Por qué hoy no es posible la revolución? - Para descifrar la alta estabilidad del sistema de dominación liberal hay que entender cómo funcionan los actuales mecanismos de poder. El comunismo como mercancía es el fin de la revolución, El País, 4 de octubre de 2014) .... La posición del comunista revolucionario me pareció muy ingenua y alejada de la realidad. ... Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación. ... El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. ... El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad. ... la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. ... Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad. .... Constantemente se evocan el sharing (compartir) y la comunidad. La economía del sharing ha de suceder a la economía de la propiedad y la posesión.  ... Es un error pensar que la economía del compartir, como afirma Jeremy Rifkin en su libro más reciente (La sociedad del coste marginal nulo), anuncia el fin del capitalismo, una sociedad global, con orientación comunitaria, en la que compartir tiene más valor que poseer. Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.

Jorge del Palacio, 'Operación Gatopardo': así manipularon los comunistas la obra maestra de Lampedusa, El Mundo, 25 de agosto de 2018


Hay que preguntarse si la eficiencia es un valor (algo bueno por sí mismo) o depende de lo que se consigue con ella. O es indiferente, porque el poder que se obtiene con ella convierte en malo al que la usa (como el palantir, la esfera mágica que seduce a algunos personajes de El Señor de los Anillos, que ven en ella todo tipo de cosas, y que en realidad es un medio para que vea Sauron -una de las empresas citadas el artículo que pongo a continuación se llama "Palantir", un ejemplo de humor parecido al del magnate que llamó "Bayesian" al yate con el que se hundió, no sabemos si terminarán igual-) https://es.wired.com/articulos/migrantes-eeuu-doge-musk-vigilancia-datos 1? de abril de 2025:

"El Departamento de Eficiencia Gubernamental de EE UU (DOGE) está recopilando datos del Departamento de Seguridad Nacional, la Administración de la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, lo que podría crear una herramienta de vigilancia de un alcance sin precedentes. ... estos empleados del DOGE no están respetando las leyes de privacidad y ciberseguridad de nuestra nación; y que sus acciones están más en línea con tácticas usadas por adversarios que llevan a cabo ataques contra sistemas del gobierno de EE UU. Están aprovechando un acceso excesivo y sin precedentes a los sistemas para cubrir intencionalmente sus huellas y evitar la supervisión, de modo que puedan revisar los datos de los estadounidenses desde las sombras. “Hay una razón por la que estos sistemas están aislados”, dice Victoria Noble, abogada de la Electronic Frontier Foundation. "Cuando pones todos los datos de una agencia en un repositorio central al que todos dentro de esa agencia —o incluso de otras agencias— pueden acceder, aumentas dramáticamente el riesgo de que personas no autorizadas obtengan esa información y la usen con fines impropios o represivos, como convertirla en un arma, usarla contra personas que les desagradan, disidentes, inmigrantes u otros grupos". ... "Ver este cambio es muy impactante. La sistematización de todo esto es lo que da miedo, en mi opinión, porque podría permitir al gobierno perseguir a enemigos reales o percibidos, o a ‘aliens’, ‘enemigos extranjeros’". ... Aunque las agencias gubernamentales comparten datos con frecuencia, este proceso suele estar documentado y limitado a fines específicos, según expertos. Aun así, la integración de datos parece contar con la aprobación de la administración: el 20 de marzo, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que exige a todas las agencias federales facilitar “el intercambio y la consolidación intra e interinstitucional de los registros no clasificados de la agencia”. Funcionarios del DOGE y líderes de agencias de la administración Trump también han propuesto centralizar todos los datos del gobierno en un solo repositorio. “Si pensamos en el futuro de la IA, para usar cualquiera de estas herramientas a escala, tenemos que reunir todos nuestros datos en un solo lugar” ... este tipo de intercambio de datos permitiría crear una “experiencia gubernamental parecida a una Apple Store”. ... “Es una redada masiva que tendrá todo tipo de consecuencias, no solo para los indocumentados, sino también para ciudadanos estadounidenses y personas con derecho a estar aquí”.

En las últimas semanas, la dirección del DOGE dentro del IRS organizó un “hackathon” para diseñar una “mega API” que permita a usuarios privilegiados ver todos los datos de la agencia desde un punto de acceso central. ... el proyecto probablemente se alojará en Foundry, un software desarrollado por Palantir, empresa cofundada por Peter Thiel, aliado de Musk e inversionista multimillonario. ... El mes pasado, Palantir y Databricks llegaron a un acuerdo para que las dos plataformas de software fueran más interoperables.

"Creo que es difícil exagerar la importancia de este cambio y la remodelación de las normas y expectativas que la gente tiene desde hace mucho tiempo sobre lo que el gobierno hace con sus datos"... "La preocupación final es un panóptico de una sola base de datos federal con todo lo que el gobierno sabe sobre cada persona en este país", dice Venzke. "Lo que estamos viendo es probablemente el primer paso en la creación de ese dossier centralizado sobre todos los habitantes de este país"."

(El Confidencial, 4 de abril de 2025):  ... Stephen E. Hanson y Jeffrey S. Kopstein, la clave de bóveda de los sistemas políticos es su fuente de legitimidad. ¿Quién tiene el derecho de gobernar el Estado, y con base en qué? Los autores recuperaron una distinción, acuñada por el sociólogo Max Weber, entre dos modelos: el modelo de la “bucrocracia procedimental” y el modelo “patrimonialista”. El primer modelo es el que impera en los Estados modernos y el que tiene su fuente de legitimidad en las instituciones. Es decir, esas entidades sujetas a la ley y dirigidas por una élite de profesionales especializados que no son leales a un caudillo, sino a una serie de reglas y, en última instancia, a la Constitución. ... Pero luego está el otro modelo, el patrimonialista. Este es un modelo mucho más antiguo y mucho más común, al menos hasta tiempos recientes. Uno en el que la legitimidad no procede de las instituciones, sino de la relación personal con el líder. Si uno está de buenas con él, fenomenal, recibe protección y prebendas. Pero, si no lo está, sus intereses no cuentan. La valía o el mérito tienen poco que ver y no hay un código de reglas comúnmente aceptadas. El patrimonialismo es “la forma de gobierno por defecto del mundo premoderno”, escriben Hanson y Kopstein, citados por Rauch, en el libro The Assault on the State: How the Global Attack on Modern Government Endangers Our Future. “El Estado era poco más que el ‘hogar’ ampliado del caudillo. No existía como entidad aparte”. 

Donald Trump, según Rauch, es el modelo andante de líder patrimonialista. Su Casa Blanca está poblada por las personas que le han hecho grandes favores.... El modelo patrimonialista es el que gobierna las familias patriarcales, las tribus y las bandas callejeras. El modelo patrimonialista es el del cortijo andaluz y el de los caciques gallegos. El modelo patrimonialista es el de la mafia, un sindicato de familias del crimen que se reparten el pastel, que sobornan y que trafican con favores. ...

La ruptura del orden global de los últimos 80 años es 100% patrimonialista. Todos esos complicados organismos multilaterales, la ONU, la OMS, la OMC. Sopas de letras, de reglas y de burócratas. Instrumentos que los débiles se han inventado para someter a los fuertes. El orden internacional, las convenciones y declaraciones, son la antítesis del patrimonialismo que encarna Trump. El presidente prefiere realizar transacciones bilaterales, sin tener que andar mirando la letra pequeña. ...

Los aranceles son un instrumento del que se dota el presidente de Estados Unidos para forzar a los países y a las empresas a peregrinar a su corte para buscar algún arreglillo que les permita librarse del palo.


Gilles Lipovetsky, filósofo francés: “Se está construyendo una civilización nueva, la civilización de la omnipotencia” -entrevista de presentación de su libro ‘La nueva era del kitsch: ensayo sobre la civilización del exceso’ (Anagrama), junto al crítico de cine Jean Serroy, 21 de febrero de 2026-.

Véase también Fuerza, Violencia, Voluntad, Potencia, Sexualidad y poltítica-Virilidad, Conflicto-Control-Responsabilidad, Tiranía, Jefe, Golpe de Estado, Militarismo, Religión y política (cristianismo)-Poderes universales, Economía y política, Sexualidad y política-Mujer y política, Guerra, Cultura, Ciudadano-Insumisión-Sumisión, Ideología-Pensamiento único, Estrategia y táctica, Partitocracia,Vida-Initimidad-Privacidad, Soberanía-Soberanismo, Democracia, AutoritarismoCarisma, Justicia-Ley-Legalidad, Institución, Estado-Establishment

http://estoylocomasquenadie.blogspot.com.es/2013/09/power-to-people.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Poder_f%C3%A1ctico




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