sábado, 20 de septiembre de 2014

¡Qué felices seremos los dos... viviendo en mi casita de papel!


Felicidad / propósito / destino / sentido de la vida / eudaimonía / ataraxia / utilitarismo / Bentham 

Somos felices, como individuos o como sociedad, si nos encaminamos hacia nuestro propósito, nuestro destino (para los imperialistas estadounidenses del siglo XIX, su "destino manifiesto"). No si lo alcanzamos. Es la "búsqueda de la felicidad" la que da un sentido a la vida. En realidad, es bastante indiferente qué trascendencia nos orienta, o si está situada en lo inmaterial o lo material; aunque, si se basa en la obtención inmediata de placeres, no puede ser trascendente ("superior a nosotros mismos") y no es plena, no nos llena, no nos satisface; son necesidades que no cesan. Son las expectativas, y no la realidad, las que nos producen la insatisfacción que nos lleva a la búsqueda de lo que no tenemos (y a verlo como algo a lo que tenemos derecho por haberlo perdido injustamente o por sernos debido -nuestra dignidad, que se puede definir como "felicidad objetiva", no tanto porque todos coincidan en qué tiene que consistir, sino porque cada uno cree que son los demás los que se la deben y que deberían saberlo-). La causa o ideal, si se alcanza, poco ideal es. Pero, por otra parte, si nunca se consigue lo que se desea, o no se desea lo conseguido, además de no obtener placer, la felicidad constantemente aplazada es una ilusión que nos mantiene en el engaño (la manipulación religiosa o ideológica). La felicidad (el bienestar) no puede ser un estado permanente (el éxtasis es intempirañ.por definición), y su opuesto (la tristeza, el malestar, el vivir atormentado) tampoco.

https://www.vozpopuli.com/amp/actualidad/arturo-perez-reverte-escritor-y-periodista-la-felicidad-es-una-cosa-de-imbeciles-no-se-puede-ser-inteligente-lucido-y-feliz-al-mismo-tiempo.html

Eva van den Berg, El sentido de la vida existe y no tiene que ver con la charlatanería, El País, https://archive.ph/NBx4P (cita a Wang, Boyle, Erich, Cole, Frankl -El hombre en busca de sentido-, Csikszentmihalyi...)

https://www.eldebate.com/cultura/20230619/jose-antonio-marina-apelar-concepto-derecho-animales-devalua-nocion-derecho_122286_amp.html : "La felicidad es un concepto que se inventa para designar la necesidad de cumplir unos deseos, satisfacer unas expectativas. Lograr cada uno de esos deseos y expectativas produce alegría o placer, pero al mismo tiempo deja un poso de insatisfacción, porque no se agota nuestra capacidad de desear. Es una especie de carrera hacia el horizonte que nunca alcanzamos. Pero la insatisfacción conlleva un aspecto positivo: nos incita a seguir navegando, seguir actuando. De manera que la felicidad es la misma tensión de la acción hacia sus fines. Pero ¿no habrá alguna situación en que por fin nos digamos: «¡Hemos llegado!»? Aristóteles define la felicidad como el fin último, pero ese fin último nadie sabe exactamente dónde está. Es una utopía que nos lleva a la acción, es el hilo dorado del que hablaba Platón y que nos va haciendo buscar mejores soluciones, progresando o equivocándonos. Es una utopía irrealizable, pero de la que no podemos prescindir, porque está en la misma esencia de nuestra acción.
–En el mundo antiguo y medieval no existía ese concepto de utopía, de modo que se asumía que el Cielo estaba en la otra vida. Era una proyección que, por un lado, quitaba el exceso de tensión en esta vida, pero, por otro lado, generaba cierta resignación. La Modernidad, por el contrario, ¿se ha ocupado de buscar la utopía aquí, en esta vida?
–Eran épocas en que había un claro sentimiento religioso que explicaba cómo era la realidad, daba esperanza y ofrecía algún sentido a los sufrimientos de esta vida. En este mundo se proyectaba la Felicidad, con mayúscula, la felicidad total después de esta vida. Pero cuando las religiones pierden vigencia vital, la gente empieza a pensar que postergar todo para la otra vida deja sin alicientes esta vida. Es una especie de psicologización de la felicidad, lo que yo llamo felicidad con minúscula: lograr una vida lo más agradable posible, el mayor bienestar, satisfacer la mayor cantidad de deseos. El mundo hindú y budista había considerado que el paraíso consistía en disolverse en la conciencia trascendental y prescindir de los deseos. Pero nuestra cultura occidental insistía en la satisfacción de los deseos, y como un componente psicológico. Hoy abunda una especie de felicidad de libros de autoayuda. Al romperse con la Felicidad con mayúscula, se pierde una parte importante de nuestra historia que consiste en enlazar la búsqueda privada de felicidad con la búsqueda social de la felicidad a través de la justicia. Al psicologizarse demasiado el concepto de felicidad, se corta ese lazo y nos encontramos con que pierde sentido la idea fundamental de felicidad pública dentro de nuestra estructura política. Surge un individualismo muy egocéntrico: pasarlo lo mejor posible y que el Estado del bienestar sirva únicamente para favorecerme.
–Ahora proliferan los índices de felicidad. Pero sus resultados pueden ser muy contradictorios. Hoy objetivamente vivo mejor que un campesino de hace cincuenta años. Vivimos con mejor salud, mueren menos niños al nacer, fallecen menos mujeres al dar a luz. Sin embargo, la gran esperanza para un campesino hace cincuenta años era que su cosecha le durase hasta el año siguiente, y esa expectativa era mucho más fácil de satisfacer que las expectativas que tenemos ahora. Hoy, como las expectativas son mayores, la posibilidad de quedar decepcionado es mayor también. Hace unos años, en una portada del Newsweek, se leía: «¿Por qué, si estamos tan bien, nos sentimos tan mal?». No reconocer las cosas buenas que tenemos hace que prolifere la insatisfacción, el malestar, la envidia. Para los clásicos griegos, la felicidad era la vida buena, la vida en que usted va a realizar su mejor yo; no se trata de bienestar, se trata de que usted está cumpliendo sus mejores metas, sus mejores fines, está siendo mejor persona, su mejor figura. Había un componente ético fortísimo que se ha perdido por completo. Ahora la idea de la felicidad consiste en pasarlo bien. La felicidad se ha trivializado. Hay una intoxicación por una idea de felicidad muy poco definida, muy pequeñita. La gran creación de la Ilustración era construir la felicidad pública, asegurar que cada persona va a poder tener el campo de juego suficiente para buscar su felicidad. La mayor conquista para la felicidad ha sido el sistema de derechos. Porque un sistema de derechos, un sistema de protección social, de seguridad social, son componentes de la felicidad absolutamente fundamentales. Aristóteles decía que uno de los problemas de la felicidad es que depende de la suerte, y todo el sistema de derechos que estamos construyendo es para intentar que la suerte tenga la menor influencia posible en la vida de las personas."


La felicidad es el propósito, el fin de la política, desde el punto de vista utilitarista (Bentham: la mayor felicidad para el mayor número). Desde el punto de vista hedonista se identifica con el placer; y así lo entiende Adam Smith (Teoría de los sentimientos morales). En la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América (1776) se consideran derechos inalienables e inherentes a la condición igualitaria de los hombres: "vida, libertad y búsqueda de la felicidad". Así entendida, la felicidad no debe garantizarse por el Estado, sino que debe ser permitida en su búsqueda, es decir, no obstaculizada. Pongamos un ejemplo: la alimentación o el sexo proporcionan felicidad (o placer) ¿Debe el estado obligar a los ciudadanos a ser felices, obligándoles a comer lo que más les conviene y forzándoles a prácticas sexuales hasta que obtengan el orgasmo? Obviamente, eso sería una dictadura (podría utilizarse el nombre del "Comité de Salud Pública" de la Francia del Terror -1793-); lo que debe es establecer las condiciones que permitan a los ciudadanos acceder por sí mismos a los alimentos y al sexo a la medida de sus necesidades y deseos, y en razón de las circunstancias. No es tan fácil ¿cómo respondemos a una situación de escasez o de acaparamiento? ¿confiamos en el libre mercado o establecemos el racionamiento? ¿permitimos la sumisión? ¿prohibimos la prostitución?

Escolásticamente se distinguía la felicidad subjetiva y la felicidad objetiva, en ambos casos especulando con la idea del bien (un absoluto, como la idea de la belleza o la idea de la verdad).

En general es la satisfacción o gozo que se experimenta por la posesión del objeto amado. Se divide en felicidad objetiva, que es el mismo bien que nos hace bienaventurados; y subjetiva, que es la posesión de dicho bien, o sea la operación de la criatura racional por medio de la cual descansa plenamente en la posesión de aquel bien. Acerca de la felicidad subjetiva no puede haber dificultad alguna, fuera de las cuestiones teológicas acerca del acto en que consiste la felicidad formal, que también así se llama, y que encierra los tres actos de visión, gozo y amor.
Respecto a la felicidad objetiva, ha habido tal diversidad de opiniones entre los teólogos y filósofos, que según San Agustín, podían contarse más de doscientas ochenta sentencias acerca de este punto, aunque es cierto que todas podían reducirse a pocas. Si se trata de la felicidad sobre-natural, claro es que ésta sólo podía consistir en la unión con Dios, como el objeto esencial de toda felicidad para la criatura racional. Pero los antiguos filósofos no comprendieron esta verdad y divagaron lastimosamente. Si se trata de la felicidad natural o terrena, todas las opiniones podían reducirse a cinco, que son las que la hacían consistir en los deleites, en las riquezas, en el poder, en los honores o en la fama, o sea, la gloria.
Fuera de estos bienes, que sólo merecen este nombre en apariencia, no se halla en la tierra algún otro objeto que pueda causar la felicidad (Diccionario de ciencias eclesiásticas, 1886).

Hay que distinguir entre una felicidad subjetiva y una felicidad objetiva. Aquella es una experiencia personal, ésta es la objetivación de las condiciones que la hacen posible. De aquella se ocupa la psicología. De ésta se ocupa la ética (Jose Antonio Marina, En busca de una definicion de inteligencia).

Más terrenalmente, debiéramos equiparar la felicidad objetiva con la dignidad; puesto que la felicidad puede conseguirse reduciendo al ser humano a condiciones inaceptables (la opresiva sociedad que imagina  Aldous Huxley en su distopía Brave New World, que se tradujo al castellano como Un mundo feliz -al francés como Le Meilleur des mondes, al alemán como Schöne neue Welt, o sea, el mejor o bello, respectivamente-). Si imponemos una manera de obtener la felicidad, incluso en el caso de tener éxito (cosa improbable) lo que estaríamos consiguiendo es una sociedad de esclavos felices o de súbditos felices de un déspota ilustrado (el que ha definido esa manera de obtenerla).

Curiosamente, para los griegos, la felicidad estaba en una relación dialéctica con la vida política:

La búsqueda de la felicidad (eudaimonía), que ya movía a los antiguos y era el constitutivo ético final de Sócrates, consistía para los cínicos en la libertad entendida como liberación, como independencia (autarkía). Ésta era la única forma de vida digna del hombre, la única que merecía la pena dado el carácter radicalmente imperfecto de cualquier forma civilizada posible: los logros de la civilización no hacen sino corromper y debilitar al hombre, volviéndolo cada vez más dependiente de lo externo, menos dueño de sí mismo. Si la ciudad era el producto de la necesidad que unos miembros tenían de los otros, porque "el que nada necesita es una fiera o un dios" (Aristóteles, Pol. 1253ª 29), el cínico rompe con la ciudad, se hace "cosmopolita". A Diógenes le gustaba proclamarse: "Sin ciudad, sin hogar, carente de patria, un mendigo y un vagabundo que vive al día" (D.L. 6, 38) y, también, "ciudadano del universo" (D.L. 6, 63). Pero no tanto un ciudadano de no importa qué ciudad, sino en un no-ciudadano, es decir, una vida de exilio sin hogar (D.L. 6, 38). Por eso proponen vivir sin atadura social alguna: la libertad respecto de lo que no es esencial, constituye una condición previa. El cosmopolitismo cínico implica, por tanto, una actitud positiva hacia el mundo natural y sus riquezas como opuestas al mundo de la polis, una actitud positiva hacia el mundo animal. El animal y dios constituían respectivamente el modelo de autosuficiencia e indiferencia y por consiguiente de felicidad. Si los dioses son los que no necesitan nada, los que necesitan muy poco son los que más se les parecerán, y estos son los animales, que tienen pocas necesidades. Sócrates había dicho que "el que está muy cerca de los dioses necesita muy poco" (D.L. 2, 27; Jenofonte, Mem. 1, 6, 10), pero el cínico acentúa más esta diferencia: "Dijo [Diógenes] que la cualidad de los dioses es no necesitar nada, y quienes más se les parecen precisan de muy poco" (D.L. 6, 105). El cinismo invierte totalmente la tradicional jerarquía de los seres, la serie animal-hombre-dios, y la transforma en hombre-animal-dios. Con esta inversión de la jerarquía subrayan, más si cabe, no sólo su no-ciudadanía sino también su posición ante la religión. (Filósofos disidentes, El humor en la Antigua Grecia - El cinismo o la transmutación de los valores)

Si mi felicidad supone obligar a otro que no sea yo a que haga algo (sea por mi bien, o sea por el suyo), tal cosa no es una felicidad que yo legítimamente deba esperar que se me proporcione por la comunidad política; ahora bien, no debe impedírseme a mí hacer algo que me proporciona felicidad (porque yo lo juzgo mi bien, incluso aunque otros no lo juzguen así). Si en ese acto causo daño a otros, entonces el conflicto ha de superarse mediante la regulación de la convivencia, si ese daño causado supone a esos otros una pérdida de felicidad que legítimamente debían esperar que se les proporcionara por la comunidad política. Puestos en términos grupales: establecidas agrupaciones por afinidad en la búsqueda de felicidad (partidos políticos que canalizan demandas sociales contrapuestas), se establece un sistema político que evite que el enfrentamiento político degenere en guerra civil. La superioridad de la democracia sobre el totalitarismo es precisamente que no proporciona a nadie la felicidad total, sino que mantiene a todos parcialmente insatisfechos. El totalitarismo pretende conseguir la perfección, la felicidad total (siguiendo la idea de bien, belleza y verdad un líder que se identifica con la nación y el Estado).

Los sueños y las urnas Una sociedad es democráticamente madura cuando ha asimilado la experiencia de que la política es siempre decepcionante. La política es inseparable de la disposición al compromiso y de la frustración DANIEL INNERARITY 29/10/2011

El tanto por ciento JORGE EDWARDS 27/10/2011

Véase también Voluntad-Deseo, Ideología, Estado-Estado del bienestar, Sentimiento, Colaboración-Hedonismo, Filosofia y politica, Valores, Prudencia-frónesis, Conflicto-placer, Liberalismo

domingo, 14 de septiembre de 2014

Todo derecho, al fondo y a la izquierda

Espectro político / Izquierda - Derecha / Extremismo - Centrismo


Flanders es un zurdo "de derechas"
Convención que permite situar ideologías, movimientos y regímenes políticos por comparación a otros. La izquierda se identifica con el progresismo y la derecha con el conservadurismo. El espectro político es esencialmente dinámico, es decir, histórico: cambia en el tiempo. Las propuestas de la izquierda en 1789 eran el programa de la Revolución francesa ("Libertad, Igualdad y Fraternidad"), que incluía el gobierno representativo y la propiedad privada, mientras que las propuestas de la izquierda en 1917 eran la colectivización de los medios de producción y el ejercicio del poder por los soviets. La burguesía pasa de ser una clase revolucionaria en la "Era de la Revolución" (1776-1848) a ser una clase conservadora a partir de la "Era del Capital" y, sobre todo, de la "Era del Imperio" (títulos de las obras de Hobsbawm, los conceptos "burguesía revolucionaria" y "burguesía conservadora" son del plan editorial de la Historia de España dirigida por Domínguez Ortiz, con volúmenes encargados respectivamente por Artola y Martínez Cuadrado).
De la misma manera que "la revolución devora a sus hijos" (los que ayer eran izquierda son considerados derecha por la izquierda-más a la izquierda surgida en cuanto la izquierda ha llegado al poder), se produce un desplazamiento del espectro político hacia la izquierda (equivalente al "desplazamiento hacia el rojo" que se produce en el ámbito astronómico, aducido como prueba de la expansión del universo). Los valores antes considerados "de izquierda" pasan a ser aceptados también por la derecha, y el debate político pasa a ejercerse sobre otros valores. Casos evidentes son los conceptos "propiedad" o "nación".
No es siempre tan evidente, dado que también se suele considerar que, en la actualidad, la izquierda se identifica con la "igualdad" y la derecha con la "libertad", identificándose la oposición de ambos valores con la oposición de los conceptos "Estado" y "mercado" (que en el siglo XVIII serían, obviamente asociados de forma totalmente opuesta en el espectro izquierda-derecha).

Estatua de Guzmán el Bueno en León,
de Aniceto Marinas
Joaquín Sabina,
de pirata tuerto
Utilizando para esta comparación los cuatro valores superiores del ordenamiento jurídico según la Constitución Española (la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político), podría decirse que, puestos en la tesitura de tener que escoger, una persona o partido de izquierdas, frente a una persona o partido de derechas, elegiría la igualdad sobre la libertad (o mejor dicho, entendería la libertad como igualdad -que cada uno haga su propia voluntad y no lo que es debido- ¿autonomía?) y el pluralismo sobre la justicia (o mejor dicho, entendería la justicia como pluralismo -que se trate de forma distinta a los que son distintos y no de forma ciega- ¿relativismo?) Por poner un ejemplo: el pirata de La canción del pirata de Espronceda, sería un héroe de izquierdas; mientras que Guzmán el Bueno (el que no rindió Tarifa a pesar de la amenaza de matar a su hijo, sino que arrojó desde las almenas su propio puñal para que cumplieran la amenaza) sería un héroe de derechas. Entre ambos extremos heroicos (el heroísmo es buscar el bien más allá de lo exigible) está la virtud de la prudencia (virtud política por antonomasia), que también puede verse como defecto (moderantismo, "pasteleo", centrismo).

Es la violencia lo que caracteriza al extremismo: la imposición de la voluntad propia, la negación de la política como espacio público donde se establece el consenso.


Una disección de los conceptos de izquierda y derecha, de Gabriel Albiac, un tanto difícil de leer (No estamos haciendo análisis ya. Sí, disección. Hablamos de un muerto. Porque también las palabras mueren. Aun cuando pueda hacerse trinchera con sus cadáveres: Las palabras: esa pesada línea Maginot del pensamiento -La izquierda, anacrónica metáfora-).

¿De izquierdas o de derechas? - Medio centenar de personajes, lugares, eventos y situaciones que pueden ubicarse a un lado o al otro del espectro ideológico (Iñaki Berazaluce, Strambotic, Publico, 15 de septiembre de 2014).

¿Es Ciudadanos de derechas? - Su programa económico persigue un mercado eficiente que busca facilitar la igualdad social (El País, 11 de marzo de 2015).

Eduardo Porter, Liberal Biases, Too, May Block Progress on Climate Change, NYT, 19 de abril de 2016.

Francesc de Carreras, Adversarios y enemigos (El País, 29 de marzo de 2016).

Véase también Ideología, Movimiento político, Régimen político, Tercera vía-Tercera posición, Moderado, Radical, Conservadurismo-Conservador, Progreso-Progresista, Fascismo, Movimiento obrero, Demagogia-Populismo, Nueva derecha, Nueva izquierda

Estudio de los programas de los partidos políticos de varios países, y su ubicación en el espectro izquierda-derecha:
https://www.nytimes.com/interactive/2019/06/26/opinion/sunday/republican-platform-far-right.html
El mismo estudio, citado en un medio español (destacan la centralidad de Ciudadanos).

Roger Griffin: "La extrema derecha es hoy más peligrosa que el fascismo porque juega con las reglas del sistema" - El historiador y experto en fascismo diferencia entre los partidos ultra nacionalistas y los fascistas: "los primeros son una infección degenerativa para la democracia y los segundos directamente un ataque al corazón" (El Periódico de España, 29 de octubre de 2023):
Griffin empezó a leer literatura fascista para entender cómo pensaban los líderes de ideología fascista y se dio cuenta que todos los movimientos, vinieran del país que vinieran, tenían un patrón de pensamiento. "Cada fascista en cada nación estaba convencido de que la nación, la raza, el país estaba en decadencia, estaba convirtiéndose en inmoral, anárquico, descontorlado. Vieron una solución en un nacionalismo extremo y militarizado y en crear un orden, crear otro estado que solucionara los problemas de la modernidad". En común tenían el "ultranacionalismo y la esperanza de una nueva realidad, una regeneración, el nacimiento de una nueva nación", señala.
Sin embargo, mientras el fascismo "rompe con todo, se carga la democracia y las normas y crea algo nuevo", la extrema derecha, por contra, "actúa dentro del sistema democrático". Es lo que el llama "el ultranacionalismo palingenético", un concepto que él mismo acuñó y que hace referencia a la extrema derecha populista "que no mira al pasado, sino al futuro, pero quiere mantener esa esencia nacional". Rechaza que partidos de extrema derecha como Vox sean fascismo. Son populismo de extrema derecha.
"Hay una gran diferencia entre partidos como Vox y el fascismo de Hitler, Franco o Mussolini. Estos personajes rompían el sistema, destruían la democracia para crear un estado nuevo y totalitario. Vox no quiere una nueva España, quiere una España democrática pero desliberalizada, más española, fuerte, sin la ‘decadencia’ que consideran los rasgos cosmopolita sociales, ni inmigración. Es como una versión purificada del españolismo dentro del sistema democrático".
Por eso, advierte de que "la extrema derecha es más peligrosa que el fascismo y que el terrorismo porque juega con las reglas del sistema". Se mueve, dice, por miedo "a que la esencia, la identidad nacional se vea diluída y por eso se muestran en contra de la inmigración y la modernidad social y cultural. La derecha está aterrorizada de que la ‘hispanidad’ se descomponga por avances sociales como la identidad de género, la inmigración, la globalidad, en realidad. Están amenazando un rasgo existencial. Denota que se trata de gente insegura y neurótica". 
Pese a divulgar la xenofobia, el rascismo o la misoginia, la extrema derecha no es el fascismo. "Los fascistas impondrían las ideas y los populistas de derechas no imponen un sistema totalitario, usan la democracia". A la pregunta de si hay riesgo de llegar a fascismo si la extrema derecha populista tiene más y más poder institucional, Griffin responde que no. "No quieren crear un ejército e invadir Polonia, quieren España para los españoles porque todo reside en el miedo a perder esa esencia", señala. "No creo que tengamos que preocuparnos por el fascismo, pero sí por el populismo". ¿Por qué? Según Griffin, la extrema derecha debilita la democracia. El nazismo "es un ataque al corazón" pero la extrema derecha "es una enfermedad degenerativa", "hay peligro de que la democracia se vuelva ‘esclerótica’. Es una infección gradual, como la polución en el aire. Es todo igual en el sistema pero distinto, y eso atemoriza más porque de repente la realidad que conoces cambia. Y lo hace sin que te des cuenta". 
¿El capitalismo ha influido en el auge de los partidos de extrema derecha en distintos puntos del mundo? Dice Griffin que "el neoliberalismo destruye las instituciones del estado y empobrece la asistencia social, refuerza la guerra contra la izquierda pero no es este sistema la causa del auge de la extrema derecha, que crece por el miedo a perder la identidad", señala. Como ejemplo, señala que la mentalidad populista de extrema derecha piensa que los extranjeros "no pertenecen a España". "No van a matarlos ni a hacer un genocidio pero no los quieren en su país".
¿Cómo se puede minimizar el auge de estos partidos? "La izquierda tiene que calibrar ese miedo y extender la idea de que hay que abrazar a todo humano venga de donde venga, que eso está por encima de la identidad y para eso necesitas hacer política, hacer pedagogía en los medios de comunicación, educar en valores. Movilizar a la izquierda. Hay más gente de izquierdas que de derechas, necesita movilizarla. Si eres una madre soltera precaria, en realidad eres parte de la solución porque sufres las consecuencias de ese neoliberalismo". 
Usar en exceso la palabra "fascista" para referirte a la extrema derecha bloquea la movilización. "Demonizar a la derecha no es el camino. Esta gente no es diabólica, son idealistas pero bajo el mito del españolismo y eso es lo peligroso. Nos tenemos que tratar todos como humanos y no evocar los fantasmas del franquismo o la Guerra Civil, sino educar en que los derechos humanos están por encima de la identidad".




http://estoylocomasquenadie.blogspot.com.es/2011/10/mi-political-compass.html




martes, 9 de septiembre de 2014

El casado casa quiere

Casa / Morada / Hogar / Lar / Vivienda / Domicilio / Domesticación


La casa es la unidad básica de la sociedad, más aún que la propia familia. Los caseríos vascos imponían su denominación a las familias que los habitaban, y no al revés.

"Morada" comparte etimología con "moral" y "costumbre" (mos-moris).

La genial casa de Francisco Ibáñez, desde 1961
La domesticación es la "doma", la conversión de lo salvaje en lo doméstico (lo propio de la domus, la casa). El hombre que vive en una casa ya es un hombre domesticado, que se atiene a las normas sociales, que entiende lo que es "mío y tuyo", y dentro de su casa entiende las diferencias entre "arriba y abajo" (espléndida serie de televisión  inglesa -de criados y señores victorianos, similar a Downton Abbey- que se puede contrastar con la visión de la vida de los vecinos en el bloque de viviendas 13 Rue del Percebe). La promiscuidad social del Antiguo Régimen fue terminándose cuando la sociedad burguesa puso a "cada uno en su sitio" (Foucault, Vigilar y Castigar), pero todavía se vivía bajo el mismo tejado en las casas de cinco plantas del ensanche, con el principal para los más ricos y las buhardillas para los más pobres. Para que terminara la división vertical de la jerarquía de los pisos y comenzara la división horizontal en la jerarquía de los barrios hubo que esperar a la electrificación, que garantizó la movilidad espacial horizontal y vertical  (tranvía y ascensor).

"Domésticos" son los "sirvientes" (la "servidumbre" o "el servicio"), esa clase especial de esclavos (servus, ancilla) "criados" en la casa del amo, que sirven a la familia del propietario (el paterfamilias) en su hogar, y a los que se trata con tanta familiaridad que se consideran "familia ancilar". Delincuencia ancilar es la que realizan, por resentimiento social, esos domésticos "criados" en casa del amo (Raúl De La Grasserie).

Casa vikinga de Fyrkat (Dinamarca)

La casa se define ancestralmente por el fuego (hogar, lar), que debe estar siempre encendido, porque cuesta trabajo encender, y sirve de alumbrado, calefacción, cocina y defensa. Tanto la tienda de campaña beduina como el megaron micénico, el comitius romano y el hall germánico son casas comunales ("la casa de todos", que es como se llama hoy a los parlamentos -en Inglaterra aún divididos por estamentos, "Casa de los Lores" y "Casa de los Comunes"-). El templo es la casa del dios. El palacio es la casa del rey (per-a, "la casa grande", dio nombre a la institución egipcia, por la que la Biblia denominó a Faraón). Las familias artistocráticas se definen como "casas". Su lugar de origen es su casa solariega o solar.

Como domicilio, su inviolabilidad se define como un derecho civil o político, de los llamados de primera generación.

Como vivienda, se define como un derecho social, de los llamados de segunda generación.

La casa de un hombre es su castillo (The little house in the praire -"La casa de la pradera", la cabaña de troncos con la que se conquistó el oeste-).

"El casado casa quiere", porque mientras esté en la casa de su padre, dependerá de él. Establecer tu propia casa te convierte en "padre" o "cabeza de familia" (paterfamilias). Para los romanos, el título de mayor rango era el de los patres o patricios. Dentro de su casa, el paterfamilias tiene pleno poder y responsabilidad (patria potestas, es juez, sacerdote, médico, suministrador de comida y vestido -administra literalmente la vida y la muerte-) sobre todos los de "su casa" (mujer -una en la monogámica Roma, en sociedades poligámicas, las que fueren-, hijos -de cualquier edad-, esclavos, siervos, criados, clientes). Tiene incluso el poder de reconocer como propio al niño nacido en su casa, levantándolo del suelo donde deben depositarlo. Si no lo hace, deben sacarlo fuera de casa, donde cualquiera puede adoptarlo, llevándoselo a su propia casa (también se adoptaban adultos, mediante una ficción jurídica).

Cuando un joven se casa y forma una nueva familia se "emancipa" (algo equivalente a manumitir un esclavo), para lo que tiene que convertirse a su vez en amo de un esclavo: la que será su mujer ("con la pata quebrada y en casa" -el espacio de la mujer, gineceo-). ¿Cómo se consigue una mujer para fundar una casa? Hay que quitársela a su amo previo, habitualmente el padre de la novia, el futuro suegro. Son muy habituales los rituales de rapto de la novia, o su equivalente: la compra. Las costumbres civilizadas implican la negociación amistosa de intercambios recíprocos de jóvenes de ambos sexos, que se intercambian entre dos "casas", de un modo idéntico a los intercambios de regalos de similar valor (o comercio) y los pactos de hospitalidad ("mi casa es tu casa") que superan el nivel biológico de las hordas y construyen las sociedades basadas en lazos políticos, no meramente sanguíneos (la costumbre de la hospitalidad, casi universal en todo tipo de sociedades, consiste en acoger en la propia casa al extraño que no se toma por enemigo, y es el origen de vínculos sociopolíticos más complejos, que permiten considerar como "semejante" al que de otra manera tomaríamos por "ajeno": "al hijo de tu vecina, sácale los mocos y métele en tu cocina"; a ello se suma el compadrazgo: la costumbre de apadrinar al hijo del amigo, y que éste apadrine al tuyo, otro vínculo social que supone una ficción biológica, un parentesco artificial). Las casas se convirtieron en algo mestizo y multicultural, por las nuevas costumbres que traen las hijas de otras familias, para escándalo de las suegras. Pero cuidado: la novia que entre en casa de su suegra "sin nada", lo pasará mal. Así se explica que culturalmente se seleccione la costumbre de la dote, con la que la novia es bien recibida en la casa de los padres de su novio.

En algunas sociedades, que la antropología cultural denomina "matrilineales" (antes, impropiamente, se denominaban "matriarcales", por oposición a las que se denominaban "patriarcales"), son los novios los que salen de la casa de su madre para entrar en la casa de la madre de su novia. Las mujeres no salen del hogar, y es en su nombre que hay que gestionar lo que en otras culturas se llama "patrimonio" (en estas ¿habría que llamarlo "matrimonio"?), o incluso lo gestionan ellas mismas, porque los hombres, con menos lazos con la casa, son más proclives a salir en expediciones y pasar largos meses fuera.

En las sociedades ganaderas nómadas, el tamaño de la casa es el de la familia extensa: un grupo de tiendas. La individualización de cada tienda permite ajustarse a la dinámica del surgimiento de nuevas unidades, y facilita la división y expansión. En las sociedades agrícolas aldeanas, la casa es más estable, pero puede ampliarse, acogiendo varias generaciones. Cuando el paisaje permite el hábitat disperso (se necesita un acceso fácil al agua) se estimula la familia nuclear.

Crisis de la vivienda en España 2026 ("decreto Maricarmen").
IA: "... en España hay actualmente 19.874.860 hogares principales. 
• En propiedad: 14.568.272 hogares.
• En alquiler: 4,014.721 hogares (incluye tanto los contratos a precio de mercado como los de precio reducido o social).
• En cesión gratuita u otros regímenes: 1.291.867 hogares (viviendas prestadas por familiares, asociadas al trabajo, etc.)"


Héctor García Barnés, ¿Vivienda, qué vivienda? La mayoría no tiene ningún problema con la vivienda
Siete de cada diez hogares son propietarios. Pueden lamentar lo de Maricarmen, incluso estar a favor de limitar precios, pero saben que el problema de la vivienda ya no va con ellos. Es la gran mayoría silenciosa (El Confidencial, 3 de octubre de 2026):
"Las manifestaciones y acampadas de los últimos días han hecho tanto ruido que se corre el riesgo de olvidar que la estadística no juega en su favor. No se trata tan solo de propietarios o inquilinos. Como recordaba el economista Daniel Fuentes Castro, es más sutil: está el 16,7% que paga alquiler a precio de mercado, el 10% que lo hace a un precio inferior, el 14,5% que son propietarios de su vivienda habitual y perciben rentas inmobiliarias y hay una amplia mayoría de un 58,8% que son propietarios y no reciben rentas. Esa amplia mayoría que puede simpatizar con las reivindicaciones de la vivienda pero que sabe que sus problemas son otros. ... Tenía razón el exministro Alberto Garzón cuando sacaba la calculadora y recordaba que, en España, el 73,3% de los hogares están en menos de propietarios y que eso dificultaba cualquier reforma profunda. Lo de Junts sintoniza con ello. Entre ese 70%, muchos pueden mostrar su apoyo ante los desahucios, la ley de vivienda o Maricarmen, pero saben que nunca serán Maricarmen. Total, muchos ya tienen la casa pagada desde hace décadas. ... una de las grandes diferencias de esta última semana respecto al 15M es esa percepción de los problemas como algo propio o como algo ajeno. Aquellos padres de 2011 que temían que sus hijos fuesen a vivir peor que ellos sentían que también ellos habían sido estafados.
La lógica era muy de clase media: nos sacrificamos, les pagamos los mejores estudios, incluso los mandamos a estudiar al extranjero y ahora tienen que conformarse con salarios de miseria, empleos basura o un paro sin luz al final del túnel. Los padres de los hijos de la crisis de 2008 sentían que habían hecho una inversión poco rentable. Quince años después, la vivienda les obliga a mirarse al espejo: ¿y si hemos sido parte del problema?"

https://www.abc.es/economia/cuentas-corrientes/casero-espana-particular-solo-piso-alquilado-dependiente-20261002012051-nt.html "¿Quiénes son los caseros en España? Ni tantos fondos ni tantos rentistas - Casi la mitad de las viviendas arrendadas pertenecen a familias sin más inmuebles en su poder y desde 2023 han frenado la iniciativa de alquilarlas, dejándolas vacías o para vacaciones"




https://www.eldebate.com/economia/vivienda/20261003/mi-inquilino-dejado-pagar-hacer-paso-paso-cuanto-tarda-verdad-desahucio-cns_465035.html

https://www.eldebate.com/economia/20261003/aviso-sueco-intervencionismo-vivienda-espana-21-anos-espera-acceder-alquiler_464682.html


Véase también Palacio, Asamblea-Hall, Parlamento, Templo, Castillo, Cliente-Hospitalidad, Ciudadano-Sumisión, Familia, Matriarcado-Patriarcado-Paterfamilias