Socialismo / Socialista / Sistema socialista / Revolución socialista / Sociedad socialista / Socialdemocracia / Socialdemócrata / Socialismo democrático / Socialista democrático / Movimiento obrero / Proletariado / Clase obrera / Sindicato / Sindicalismo / Colectivismo / Mutualismo / Comunismo / Marx / Marxismo / Marxista / Marxiano / Lucha de clases / Materialismo histórico / Materialismo dialéctico / Marxismo - Leninismo - Estalinismo - Maoísmo / Bolchevismo / Bolchevique / Menchevique / Soviet / Soviético / Regímenes comunistas / Socialismo realmente existente / Trotskismo / Trotskista / Titoísmo / Saint Simon / Saintsimonismo / Fourier / Fourierismo / Falansterio / Proudhon / Proudhonismo / Blanqui / Blanquismo / Bakunin / Bakuninismo / Anarquismo / Anarquista / Anarcosindicalismo / Libertario / Comunismo libertario
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| Le Démolisseur, de Paul Signac. Es fácil ver la metáfora: La lucha de los trabajadores produce la demolición de las estructuras y superestructuras del capitalismo. "Del pasado hay que hacer añicos" dice la letra en español de La Internacional (versión comunista, la del PSOE es otra). |
El socialismo es la ideología (un enorme conjunto de ideologías) justificada en la consecución de un sistema económico que sustituya al capitalismo. Con base inicial en esta ideología se desarrollaron distintos movimientos políticos, con mayor o menor relación con los movimientos sociales vinculados al movimiento obrero a partir de la Revolución industrial. Marx utilizaba de forma no unívoca, a menudo intercambiable, los términos "socialista" y "comunista", indicando a veces que éste último causaba más temor ("un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo" -Manifiesto comunista, 1848-). Posteriormente, el materialismo dialéctico codificó la doctrina marxista de modo que la oposición socialismo/comunismo aludía a dos etapas (siendo el socialismo una etapa previa e "inferior") en el inevitable progreso histórico.
Lo que sí hizo inequívocamente Marx fue establecer la diferencia conceptual entre el "socialismo utópico" de Proudhon, Louis Blanc, Fourier o Saint Simon y el "socialismo científico" que él propugnaba. Para Marx "la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos" (Estatutos de la Primera Internacional, 1864), y se pondrían a ello en cuanto tomaran "conciencia de clase" (al comprender que sus intereses eran comunes entre sí y opuestos a los de los capitalistas, con independencia de la nación de cada uno de ellos -"¡Proletarios de todos los países, uníos! No tenéis que perder más que vuestras cadenas" -Manifiesto comunista, 1848-). Su triunfo sería el inevitable fruto de la evolución histórica (sucesión de modos de producción -esclavista, feudal, capitalista, socialista- determinada por el desarrollo de las fuerzas productivas -tierra, capital y trabajo-, en una concepción de la historia -el materialismo histórico- cuyo punto esencial es que la superestructura depende de la estructura económica, que impone agrupaciones sociales identificadas por sus intereses económicos -las clases sociales-, siendo inevitable la "lucha de clases", que es "el motor de la historia" y conduce al sucesivo triunfo de la clase social que se en cada uno de ellos se eleva al nivel de "clase dirigente" en cuyo beneficio se construye la superestructura jurídico-política y la ideología dominante -una "falsa conciencia" de la realidad que justifica ese dominio y la explotación de la clase dominada-).
La diferencia con Bakunin no era la crítica "científica" al capitalismo, la sociedad e instituciones burguesas, que comparten, sino el medio de emancipar a la clase obrera, fin que ambos consideran necesario: Marx propugnaba la conquista del poder para establecer una "dictadura del proletariado", mientras que Bakunin consideraba que la solución solo puede venir del anarquismo: la destrucción de todo poder, autoridad y coerción. Los marxistas formaron partidos políticos (en su versión leninista, dirigidos por una "vanguardia" consciente y disciplinada que se aplicaba al "análisis concreto de la realidad concreta" y que dirigía a "las masas" mediante el "centralismo democrático" -la información fluye de abajo a arriba y las decisiones de arriba a abajo-), de los que los sindicatos eran mecanismos de encuadramiento (y "correa de transmisión" -en sentido ascendente o descendente, según la versión más o menos "obrerista"-); mientras que los anarquistas solo formaban sindicatos (por ser la forma básica de encauzar la lucha colectiva), además de una muy amplia gama de actitudes individuales que iban desde la pedagogía progresista, el amor libre y el vegetarianismo hasta la "propaganda por el hecho" indistinguible del terrorismo.
La división de la Internacional obrera entre marxistas y bakuninistas se hizo evidente en el IV Congreso de Basilea de 1869 (un 63 % de los delegados se consideraban "anti-autoritarios" -seguidores de Bakunin-, un 31 % se consideraban "marxistas", y un 6 % se consideraban "mutualistas" o "proudhonianos" -mientras que tanto marxistas como bakuninistas se identificaban como "colectivistas"-). La escisión se concretó en el VIII Congreso de La Haya de 1872; lo que llevó a los marxistas a fundar la Segunda Internacional o Internacional Socialista en 1889. La denominación "Asociación internacional de trabajadores" (AIT) con la que se había fundado la Internacional en el mitin de Saint-Martin's Hall (Londres, 1864) quedó huérfana, y se reivindicó por los grupos anarco-sindicalistas que fundaron una institución con ese nombre en Berlín en 1923.
Entre tanto se fueron produciendo dos notables escisiones en el movimiento socialista-marxista: la expulsión de los llamados "revisionistas" (Bernstein, identificables con el "socialismo fabiano", un movimiento reformista inglés cercano al utopismo -William Morris, Grupo de Bloomsbury-) y la que se produjo a consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), cuando la mayor parte de los partidos socialistas de cada país beligerante (notablemente los de Francia, Alemania e Inglaterra) apoyaron el esfuerzo de guerra renunciando al pacifismo internacionalista (que consideraba a la guerra un asunto entre burgueses, que no concernía a los proletarios). En el caso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia había sido anterior (1903), y por otros motivos (organizativos y conceptuales sobre la dictadura del proletariado), la escisión entre "mencheviques" y "bolcheviques" ("minoritarios" y "mayoritarios" respectivamente -es lo que significan esos términos en ruso-), pero la actitud de cada uno de ellos hacia la guerra expresó esa diferencia: Kerenski (menchevique) apoyó la continuidad de Rusia en la guerra tras la Revolución de febrero de 1917, mientras que Lenin (bolchevique) la rechazaba. El triunfo de los bolcheviques rusos en la Revolución de octubre de 1917 o Revolución soviética, y el fracaso de un movimiento similar en Alemania (la revolución espartaquista de noviembre de 1918), llevó a la fundación de dos internacionales: una "comunista", dirigida desde la Unión Soviética (Komintern), y otra "socialista", reconstruida tras el desprestigio y fracaso de la "Segunda", a la que fueron confluyendo los partidos mayoritarios del movimiento obrero en los países de Europa occidental (se vino a llamar popularmente "Segunda Internacional y media"). La elección de esos dos términos ("socialista" y "comunista") parecía una manera natural de distinguirlos, por la connotación más radical que tenía (y sigue teniendo) uno frente a otro.
Estos partidos (el laborista británico, el socialdemócrata alemán, la SFIO francesa -Sección Francesa de la Internacional Obrera-, el PSOE español), inicialmente partidarios de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, fueron incorporando las tesis "fabianas" antes rechazadas por ser "revisionistas"; y se integraron en el sistema político de los Estados, que se estaban reconstruyendo como Estados sociales o del bienestar (Sozialstaat, Welfare State). Optaron por posponer la revolución y participar en las instituciones liberal-burguesas para consolidarlas y perfeccionarlas en un sentido democrático y social (sufragio universal, derecho de huelga, negociación colectiva), con el propósito de conseguir progresos en las condiciones laborales y vitales de los trabajadores (jornada de ocho horas, seguros de enfermedad, desempleo, jubilación, gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria, etc.) Su relación con los sindicatos se hizo ambivalente: para los más "obreristas" el partido era la "correa de transmisión" del sindicato en las instituciones para obtener las mejoras sociales (y quién sabe, algún día, para establecer la sociedad socialista cuando se conquistara el poder, pacíficamente si era posible); para que no compartían esa sensibilidad era la rienda y freno con el que los políticos (de origen social más acomodado -profesionales de formación universitaria-) controlaban a los obreros (llegó a decirse que el músculo debía ser movido por el cerebro). La utilización del término "socialdemócrata", denominación tradicional del partido obrero alemán, ya había sido criticado por Marx (que la consideraba una coalición de la pequeña burguesía con el movimiento obrero, que priorizaba los intereses de la burguesía, porque las instituciones democráticas serían un "medio no para abolir los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antagonismo, convirtiéndolo en armonía"). Dejó de implicar el radicalismo que el concepto de "democracia" tenía a mediados del siglo XIX, puesto que a comienzos del siglo XX el sufragio universal (masculino y en pocos años más también femenino) se había ido extendiendo por los sistemas políticos occidentales, asumido como un consenso de la mayor parte de las fuerzas políticas. Los comunistas utilizaron el término "socialfascistas" como un insulto que ridiculizaba la condición "demócrata" de los "socialdemócratas", pues pretendían apropiárselo para su concepto de "democracia popular", ajena a las libertades burguesas que los partidos socialistas estaban defendiendo contra ellos.
Desde 1935 el Komintern o internacional comunista (cuyo propósito había pasado de extender la revolución -se fundó en 1919- hasta mantener la pervivencia de la Unión Soviética dirigida por Stalin -"el socialismo en un solo país"-) dirigió una estrategia de formación de frentes populares antifascistas (Dimitrov), en donde se incluyeron anarquistas, socialistas, radicales, progresistas... (con la notable exclusión de los trotskistas, partidarios de "la revolución permanente" y opuestos a los estalinistas desde la caída en desgracia de Trotsky -apartado de la sucesión de Lenin, 1924-). Desde el punto de vista de los comunistas, los partidos coaligados y los intelectuales "comprometidos" que conseguían incluir en esta estrategia, eran "compañeros de viaje"; desde el de sus enemigos, eran "tontos útiles" (expresión que también tiene su origen en el leninismo).
Después de la Segunda Guerra Mundial, la división en bloques entre el bloque o mundo capitalista y el bloque o mundo socialista forzó a una trayectoria muy distinta en cada uno de ellos: En los países del "socialismo real" se establecieron "democracias populares" donde la existencia de pluralismo político se negaba; en la práctica al menos, puesto que en teoría en algunos países se consentía la presencia testimonial de partidos "campesinos", "agrarios" y otras denominaciones. Eran marionetas consentidas, siendo en realidad regímenes de partido único: el partido "obrero" que era el comunista inscrito en el Komintern (desde 1947 reconvertida en Kominform). En los países occidentales, los partidos socialistas se convirtieron partidos de Estado: en "la izquierda" que se alternaba en el poder con "la derecha" (formada por partidos "democristianos" o "conservadores"), en regímenes más o menos bipartidistas o pluripartidistas, donde la presencia de partidos "liberales" o "de centro" podía ejercer de "partido bisagra" que permitiera la configuración de coaliciones mayoritarias. Los partidos comunistas (además del partido afiliado a la Komintern había una pluralidad de partidos de "extrema izquierda", muy fraccionados -trostskistas, maoístas, etc.- y a menudo extraparlamentarios) se presentaban a las elecciones, pero no alcanzaban nunca el poder, bien porque se reducían a ser el partido minoritario de la izquierda (caso de Francia) o bien porque entre los partidos "de derechas" y los socialistas (que podían ser minoritarios en la izquierda, como era el caso en Italia) lo impedían, mediante un "cordón sanitario". El soporte ideológico de esta estrategia era en realidad el mismo en los partidos de izquierda que en el de los de la derecha: la tecnocracia, basada en el triunfo de la economía keynesiana (el Estado del bienestar, que interviniendo en la economía, con impuestos progresivos y una planificación indicativa, garantizaba a la vez la propiedad privada, el "ascensor social", el "pacto social" -negociaciones colectivas entre empresarios y sindicatos-, etc.)
Las sucesivas escisiones del comunismo (el trostkismo desde los años treinta, el titoísmo desde 1948, el maoísmo desde 1956).
Eurocomunismo
Desde la invasión de Hungría (1956), y sobre todo desde la represión de la Primavera de Praga (que coincidió con el mayo francés y otros movimientos de la llamada Revolución de 1968) creció el desprestigio del comunismo soviético en Occidente (y entre los llamados "disidentes" dentro de los países del socialismo real). Los partidos comunistas de los países occidentales procuraron distanciarse, saliéndose del Kominform (que se disolvió con la desestalinización en 1956) y fundando el "eurocomunismo" (dirigido por el partido comunista italiano, al que siguió el español -clandestino hasta 1977- y con más recelos el francés y el portugués), aceptando las "libertades burguesas" y procurando presentarse como respetuosos de los procedimientos de la democracia "liberal".
Socialismo democrático o Socialdemocracia
La denominación "socialdemocracia" fue perdiendo prestigio como referente "de izquierdas", pasando a significar "pactismo" o renuncia a conseguir los objetivos máximos del movimiento obrero. El socialismo francés con François Miterrand lanzó la denominación "socialismo democrático", que pretendía oponerse a la socialdemocracia alemana y nórdica y al laborismo inglés (más pragmáticos y moderados); y veía la oportunidad de construirse en el "socialismo del sur de Europa" (más radical) a partir de la revolución de los claveles de Portugal (1974).
Alan Granadino González, ¿Socialismo democrático o socialdemocracia?
Escribir la historia de la península ibérica en un contexto europeo y global, Cahiers de Civilisation Espagnole Contemporaine, 2017 - La evolución del PSOE en la Transición. Entre el socialismo del sur de Europa y la socialdemocracia europea, Ayer-Marcial y Pons, 2020 - ¿Gestores del capitalismo o un modelo de socialismo a seguir? La imagen de la socialdemocracia alemana en el PSOE entre 1972 y 1977, Espacio, Tiempo y Forma-UNED, 2020
El socialismo español, dividido entre un PSOE "histórico" dirigido en el exilio por los elementos más radicales y uno "renovado" dirigido en el interior por Felipe González y Alfonso Guerra (además de un Partido Socialista Popular, dirigido por Enrique Tierno Galván), se unificó bajo el liderazgo de Felipe González, captado por la socialdemocracia alemana, que consiguió controlar a "las bases" obreristas (con mucho más peso en las Comisiones Obreras -dirigidas por Marcelino Camacho, inicialmente controladas por el Partido Comunista a partir de su infiltración en el sindicato vertical franquista- y con mucho menos peso inicial la UGT -vinculada al PSOE y dirigida por Nicolás Redondo-) al marxismo y al tercermundismo. Fue muy significativo cómo se pasó de "OTAN, de entrada no" (1981, en la oposición) a pedir el sí en el referéndum que se había obligado a convocar (1986, ya en el poder).
Ramón Cotarelo, Corrientes y sensibilidades en el PSOE, Nueva Revista, 1992
En cambio, la dupla "Socialismo liberal" no se ha conformado nunca como una corriente de amplia aceptación como parte del socialismo, identificándose con el demo-liberalismo. La conexión entre liberalismo y democracia no se estableció hasta la segunda mitad del siglo XIX, pues inicialmente el la democracia era descrita como una degeneración. La conexión entre liberalismo y socialismo es todavía menos evidente, puesto que son propiamente opuestos (libertad individual con Estado que hay que reducir al mínimo frente a la construcción de un Estado que garantice la igualdad). Se produce con la convergencia en el centro político de socialdemócratas y liberales, opuestos tanto al comunismo o "socialismo realmente existente" (en decadencia desde los años 80 del siglo XX) como al neoliberalismo (estrechamente relacionado con el neoconservadurismo y en auge desde esa misma época).
Sistema o sociedad socialista
La definición de qué sería un sistema o sociedad socialista no es unívoca, siendo inicialmente una diferente asignación de los recursos a la que se establece en el capitalismo (mercado libre) y que se entiende injusta: inicialmente se parte de la máxima "a cada cual según su trabajo" (asumiendo que el mercado libre no recompensa adecuadamente el trabajo, en beneficio del capital -teoría de la plusvalía, que parte de la ley de bronce de los salarios expuesta por economistas liberales como Lasalle y Ricardo-), mientras que para los "colectivistas" (Louis Blanc -que sería el origen de la frase-, Marx -Crítica al programa de Gotha-, Lenin -El Estado y la revolución-) sería "cada cual según sus posibilidades y a cada cual según sus necesidades" (es obvia la relación de ambos paradigmas con los conceptos escolásticos de "justicia retributiva" y "justicia distributiva", y su oposición con el paradigma tecnocrático-capitalista de la eficiencia). Según el "Diccionario Filosófico Marxista", canónico del materialismo dialéctico soviético de mediados del siglo XX, ambos lemas representan respectivamente a la sociedad socialista (tras haber triunfado una revolución socialista que pone al Estado en manos del Partido, y utilizando mecanismos coercitivos produce la transformación de la economía -sin propiedad privada de los medios de producción-, de la sociedad -persisten algunas diferencias de clase, particularmente entre obreros, campesinos e intelectuales- y de los individuos -el "hombre nuevo socialista"-) y comunista (sin Estado y con un "hombre nuevo" que no necesita de mecanismos de coerción y asiste a las maravillas de un progreso ilimitado, un verdadero paraíso en la Tierra).
En la terminología marxista-leninista, la "sociedad socialista" es un estadio intermedio entre la revolución socialista y la futura "sociedad comunista"; sería una necesidad histórica, determinada por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la toma de conciencia de clase por la clase obrera (en la definición de Lenin: Socialismo = electrificación + poder de los soviets). En la sociedad socialista, la clase obrera ha obtenido el poder y lo utiliza contra la clase burguesa-capitalista, no necesariamente de forma pacífica o con mecanismos democráticos, sino mediante la "dictadura del proletariado". Entre otros procedimientos, destaca la expropiación de los medios de producción, que pasan a ser de propiedad colectiva, y la regulación económica con mecanismos ajenos al mercado, que en el sistema soviético se concretaron en la economía planificada. En la sociedad comunista no habría ninguna necesidad de mecanismos coactivos, puesto que se habrá conseguido cambiar al propio ser humano, que ya no tendrá egoísmo ni buscará su interés individual ("hombre nuevo socialista"), y desaparece el propio Estado (con lo que, en el estadio final, se produce la convergencia de ideal socialista con el ideal anarquista -Bakunin- de una sociedad autoregulada desde la base, sin ningún tipo de coacción).
El hecho de que en ningún lugar "realmente existente" se haya llegado a construir tal sociedad comunista limita la experiencia de sistemas autodenominados "socialistas" al "socialismo realmente existente" de la Unión Soviética (1917-1991) y los países del bloque soviético de Europa oriental (1945-1989); mientras que en la actualidad, reclaman tal condición, con distintos grados de alejamiento de este modelo, Corea del Norte, China (en realidad "un país, dos sistemas"), Vietnam y Cuba. Venezuela y otros países hispanoamericanos son identificados más propiamente como "populistas", al igual que otros sistemas autodenominados "socialistas" en países del Tercer Mundo durante la guerra fría, como el denominado "socialismo árabe".
Colomé [Gabriel Colomé, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma (UAB) y ahora presidente del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona] rechaza que el soberanismo haya hundido al PSC [Partit dels Socialistes de Catalunya] y cree que hubiera capeado mejor la crisis de haber estado fuerte electoralmente. “Estamos en medio de unionistas y secesionistas y los federalistas recibimos todos los palos”, lamenta. Y vaticina que le aguarda un futuro similar a CiU. Pese a todo, considera que las dos almas del partido seguirán conviviendo porque no se entienden una sin la otra. Niega que sean la catalana y la de raíz española y apunta que son el reflejo de dos tradiciones del socialismo francés: la de Jean Jaurès (jacobina, republicana, obrerista y estatista) y la de Jules Guesde (federal, autogestionaria, cooperativista y anticentralista). “Esta misma crisis se vivió en 1923 y en los años 70”, explica. “Este es el Partit dels Socialistes. El singular mata a este partido porque es plural. No se puede expulsar al otro”. (Ángels Pinyol, El soberanismo apuntilla al PSC, en El País, 14 de junio de 2014). Curiosamente, Jaurès es el mártir del internacionalismo proletario (se opuso a la entrada de Francia en la I Guerra Mundial y fue asesinado por ello), mientras que Guesde fue, con Lafargue (el vulgarizador del marxismo, y su introductor en España), aquellos de quien Marx, a la vista de la clase de "marxismo" que propugnaban: Ce qu'il y a de certain, c'est que moi je ne suis pas marxiste.
Véase también Ideología, Economía y política-Sistema económico Espectro político, Revisionismo, Socialismo humanista, Progresismo, Populismo, Capitalismo-Burguesía, Economía y política, Conflicto-Decisión-Lobby, Ciudadano-Participación, Dialéctica, Filosofía y política, Economía y política
En la terminología marxista-leninista, la "sociedad socialista" es un estadio intermedio entre la revolución socialista y la futura "sociedad comunista"; sería una necesidad histórica, determinada por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la toma de conciencia de clase por la clase obrera (en la definición de Lenin: Socialismo = electrificación + poder de los soviets). En la sociedad socialista, la clase obrera ha obtenido el poder y lo utiliza contra la clase burguesa-capitalista, no necesariamente de forma pacífica o con mecanismos democráticos, sino mediante la "dictadura del proletariado". Entre otros procedimientos, destaca la expropiación de los medios de producción, que pasan a ser de propiedad colectiva, y la regulación económica con mecanismos ajenos al mercado, que en el sistema soviético se concretaron en la economía planificada. En la sociedad comunista no habría ninguna necesidad de mecanismos coactivos, puesto que se habrá conseguido cambiar al propio ser humano, que ya no tendrá egoísmo ni buscará su interés individual ("hombre nuevo socialista"), y desaparece el propio Estado (con lo que, en el estadio final, se produce la convergencia de ideal socialista con el ideal anarquista -Bakunin- de una sociedad autoregulada desde la base, sin ningún tipo de coacción).
El hecho de que en ningún lugar "realmente existente" se haya llegado a construir tal sociedad comunista limita la experiencia de sistemas autodenominados "socialistas" al "socialismo realmente existente" de la Unión Soviética (1917-1991) y los países del bloque soviético de Europa oriental (1945-1989); mientras que en la actualidad, reclaman tal condición, con distintos grados de alejamiento de este modelo, Corea del Norte, China (en realidad "un país, dos sistemas"), Vietnam y Cuba. Venezuela y otros países hispanoamericanos son identificados más propiamente como "populistas", al igual que otros sistemas autodenominados "socialistas" en países del Tercer Mundo durante la guerra fría, como el denominado "socialismo árabe".
Colomé [Gabriel Colomé, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma (UAB) y ahora presidente del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona] rechaza que el soberanismo haya hundido al PSC [Partit dels Socialistes de Catalunya] y cree que hubiera capeado mejor la crisis de haber estado fuerte electoralmente. “Estamos en medio de unionistas y secesionistas y los federalistas recibimos todos los palos”, lamenta. Y vaticina que le aguarda un futuro similar a CiU. Pese a todo, considera que las dos almas del partido seguirán conviviendo porque no se entienden una sin la otra. Niega que sean la catalana y la de raíz española y apunta que son el reflejo de dos tradiciones del socialismo francés: la de Jean Jaurès (jacobina, republicana, obrerista y estatista) y la de Jules Guesde (federal, autogestionaria, cooperativista y anticentralista). “Esta misma crisis se vivió en 1923 y en los años 70”, explica. “Este es el Partit dels Socialistes. El singular mata a este partido porque es plural. No se puede expulsar al otro”. (Ángels Pinyol, El soberanismo apuntilla al PSC, en El País, 14 de junio de 2014). Curiosamente, Jaurès es el mártir del internacionalismo proletario (se opuso a la entrada de Francia en la I Guerra Mundial y fue asesinado por ello), mientras que Guesde fue, con Lafargue (el vulgarizador del marxismo, y su introductor en España), aquellos de quien Marx, a la vista de la clase de "marxismo" que propugnaban: Ce qu'il y a de certain, c'est que moi je ne suis pas marxiste.
Véase también Ideología, Economía y política-Sistema económico Espectro político, Revisionismo, Socialismo humanista, Progresismo, Populismo, Capitalismo-Burguesía, Economía y política, Conflicto-Decisión-Lobby, Ciudadano-Participación, Dialéctica, Filosofía y política, Economía y política
Para Escohotado, el comunismo es una tendencia presente en la historia desde la antigüedad (identificada profundamente con la visión cristiana sobre la pobreza), que denomina "pobrismo". Su lectura de Marx insiste en la importancia de una idea: la de que lo que necesito me pertenece por el hecho de necesitarlo. La idea de la propiedad como robo la explica como una expresión del resentimiento social que en el pobre genera la percepción del rico. La idea del pobre como desposeído es lo más opuesto a la idea de destrucción creativa, que sería la justificación de la acumulación de capital. La debilidad científica del marxismo no proviene solo de su condición acientífica, sino de que ignora las sutilezas matemáticas que se incorporaron a la economía desde mediados del XIX (o incluso las pervierte, como es el caso de Lenin, o las desprecia, como es el caso de las innovaciones estadísticas que generó el esfuerzo planificador -es significativo que hiciera lo mismo con la genética-). A pesar de ello, prestigiosas escuelas de pensamiento en Europa Occidental y Estados Unidos (Annales, Frankfurt, Standford) mantuvieron entre 1950-1975 una insólita fe en el marxismo como "instrumento de análisis crítico". Desde finales del siglo XX fue la deconstrucción o neomarxismo la que retomó (con el llamado "giro lingüístico" y reconectando con Gramsci) esta corriente de pensamiento, cambiando la economía por el poder como fuerza explicativa.
Véase también Totalitarismo, Geografía y política-Frontera-Muro, Economía y política, Ideología.
Anarquismo / Libertarismo
El anarquismo es la ideología y movimiento político asociado al movimiento obrero que concibe la emancipación del proletariado mediante la supresión de todo tipo de coacciones, tanto las que se ejercen en el ámbito económico (especialmente el dominio del empresario capitalista sobre el trabajador) como las que se ejercen en todos los ámbitos sociales (por ejemplo, en la familia -el padre sobre los hijos, el marido sobre la mujer-) y en el ámbito político (especialmente la que ejerce el Estado). Ha habido numerosas experiencias de ejercicio del anarquismo en la práctica, en "comunas" de pequeñas dimensiones.
No debe confundirse con el "libertarianismo" (más frecuentemente en inglés -libertarianism-), que es una ideología asociada al liberalismo.
Socialdemocracia-Socialdemócrata > Socialismo
Social-liberal > Liberal demócrata
Socialismo árabe > Socialismo
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Socialismo en un solo país > Comunismo-Estalinismo
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Socialismo humanista / Socialismo de rostro humano / Marxismo humanista
http://es.wikipedia.org/wiki/Marxismo_humanista
Véase también Socialismo, Marxismo, Hombre-Rostro humano
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Socialismo humanista / Socialismo de rostro humano / Marxismo humanista
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