Religión y política / Dios / Clero / Clero regular / Clero secular / Vida consagrada / Comunidad religiosa / Proselitismo / Sagrado / Profano / Sacrilegio / Laicidad / Laicismo
El opio del pueblo, para Marx.
La religión, definible como el vínculo del hombre con "lo numinoso" (un plano sobrenatural, espiritual o trascendente al plano de la realidad natural, corporal o inmanente) es el resultado de una adaptación evolutiva, o bien un subproducto cognitivo de una preadaptación. Sea una cosa u otra, apareció como resultado de la evolución biológica, y se convirtió, diversificado por radiación evolutiva, en el complejo de rasgos culturales que hoy está presente en buena parte de las actividades humanas, entre ellas la política.
A pesar de la aparente oposición entre religión y modernidad, es imposible, incluso en las sociedades contemporáneas, deslindar una separación total de lo religioso y de lo laico, o restringir lo religioso al ámbito privado. La presencia de lo religioso en la esfera pública es consustancial a la propia definición de "lo político" (la convivencia en un espacio común), y así lo fue siempre (no necesariamente una religión moral, sólo desarrollada por las sociedades complejas, y ni siquiera por todas ellas -véase-, ni una religión con dioses -en el desarrollo evolutivo seguido por el hombre, los dioses son unos recién llegados- ¿Mircea Eliade? véase la frase en otro contexto). Como advirtió Gibbon, las distintas religiones existentes en la antigua Roma fueron para el pueblo igualmente verdaderas; para el filósofo, igualmente falsas; y para el magistrado, igualmente útiles. Obsérvese que tal hecho es del todo ajeno a la consideración que cada uno tenga de la existencia o no del ámbito de lo sobrenatural, espiritual o trascendente, sino a algo mucho más mundano: la función de la religión como fundamento de la identidad, los valores compartidos y otros aspectos esenciales de la vida en común. De ello parecen ser conscientes Platón (su peculiar "mentira dorada") o Dovstoyevski (si Dios no existe, todo está permitido -aquí parafraseado por Zizek-). Cuando se ha pretendido sustituir a la religión por "la razón", lo que ha ocurrido es la "divinización" de ésta. Cuando se ha pretendido construir un sistema político laico, lo que se ha construido es una suerte de religión cívica.
En septiembre de 2013 comenzó el curso en todas las escuelas francesas con un cartel proclamando los valores de la laicidad, identificados con los de la República (aquí en formato copiable).
En Estados Unidos (donde la creencia en Dios y el encuadramiento en confesiones religiosas se asume como algo habitual -desde que Priestley convenciera a Jefferson es inconcebible que los candidatos a cargos públicos no sean creyentes-) las instituciones públicas deben ser neutras en materia religiosa (fundamentalmente, no deben privilegiar a ninguna confesión religiosa sobre otras); pero se estableció una verdadera "religión civil".
En España se utiliza la expresión "Estado aconfesional", para describir las relaciones Iglesia-Estado, que no son de completa separación, puesto que la Constitución impone una colaboración especial con la Iglesia católica (se concreta en un Concordato la enseñanza y en la financiación).
Dios y yo, mayoría absoluta (Blas Piñar).
Providencialismo es considerar que el sujeto de la historia es Dios, y que los hombres son sus instrumentos. Tal interpretación es consistente con la teoría del origen divino del poder, y permite a los gobernantes entender que sólo son responsables "ante Dios y ante la Historia": El principio de la soberanía se ponía en Dios (luego, según distintas interpretaciones podía residir en el pueblo -"a la española", Escuela de Salamanca- o en el rey -"a la francesa", absolutismo-).
Inevitabilidad. Fatum. Predestinación.
http://es.wikipedia.org/wiki/Providencialismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Laicismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Concordato
https://es.wikipedia.org/wiki/Indiferentismo
El proselitismo, la tendencia de todo creyente a persuadir a otros a creer en lo que él cree, es común tanto de las religiones como de otras creencias, como las ideologías.
La separación de lo sagrado y lo profano a veces se entiende como una separación de las esferas religiosa y política, pero tal cosa es una confusión de términos opuestos, que únicamente en el cristianismo tiene algún sentido (desde las frases de Cristo recogidas en los Evangelios: el a César lo que es de César y el mi reino no es de este mundo, entre otras). Lo sagrado es lo relativo al sacrificio (de hecho, también lo es Cristo). Lo profano es lo que no debe contaminar el santuario (de hecho, cristo arroja de allí a los mercaderes). Es muy ilustrativo el análisis que hace Frazer (en La rama dorada) del rex nemorensis, rey, pero condenado a vivir apartado en el bosque y poder ser muerto por cualquiera. Acogerse a sagrado es una posibilidad de huir de la justicia. Profanación y sacrilegio (vulnerar lo sagrado, usarlo de forma profana) son los mayores delitos; que no por ello dejaron de cometerse por muy ilustres delincuentes (David comió de los panes del templo de Jerusalén, Baltasar usó sus vasos en un banquete, los Alcmeónidas mantuvieron por generaciones la mancha de una antigua matanza de los acogidos a un templo, los persas convirtieron el oro de los templos de Babilonia en monedas -"arqueros"- para pagar a sus mercenarios, los cruzados celebraron una orgía sangrienta en Jerusalén, Enrique II mandó matar a Thomas Becket, las tropas de Carlos V saquearon Roma).
Antonio Ruiz de Elvira, ¿Por qué atrae la religión a tantas personas?, El Mundo, 5 de abril de 2015 (resumen histórico, en el estilo materialista del evolucionismo cultural de Marvin Harris).
Cuando nos ponemos a jugar a juegos competitivos, estamos dispuestos a aceptar que alguien gane por ser más habil o tener más suerte; lo que no puede aceptarse es que alguno de los jugadores conociera una forma de ganar siempre, inaccesible a los demás.
Los sistemas de creencias trascendentes proporcionan a los creyentes un placer similar al del juego: están jugando a un juego cuyas reglas comprenden, pero cuya capacidad de entretener se mantiene únicamente mientras no se alcance a entender en toda su complejidad, como el ajedrez. No tiene sentido jugar a "tres en raya" entre quienes de verdad conozcan el juego, puesto que si no se cometen errores, el juego siempre termina en tablas.
El juego del creyente, simplificando sus infinitas variantes, tiene reglas de este tipo: sométete (cree, sigue los mandamientos, respeta los ritos, haz lo obligatorio, abstente de lo prohibido) y serás feliz, desobedece y serás desgraciado. A pesar de que tales reglas parecen ser adaptativas (las que no lo fueran no se han seleccionado), no todos los que se someten parece que sean felices ni todos los que desobedecen parece que sean desgraciados; pero como el juego no se resuelve en tiempo humano, no hay problema en seguir jugando, y disfrutando del juego. El ateo es simplemente el que resuelve el juego en tiempo humano, porque lo ve pueril o lo ve como un enmarañado conjunto de reglas que se deshacen en cuanto se aplica la navaja de Ockham (como Alejandro, que cortó con su espada el nudo gordiano). El ateo no puede negar el placer que el creyente obtiene de jugar, pero sí puede negar que tal placer sea la felicidad que presuntamente se obtiene como premio. El creyente puede afirmar que respetar las reglas del juego permite que los seres humanos se identifiquen y se relacionen en el espacio público, pero no puede afirmar que tal cosa no sea mantener la paz con el engaño. En todo caso, el creyente puede marcar su superioridad moral sobre el ateo considerándolo "imbécil" (el que va sin báculo) o "idiota" (el que no se ocupa de los asuntos públicos), y el ateo a su vez considerar al creyente "tonto" (el que se ha quedado atónito o pasmado). Ójala ambos sean "ingenuos" (nacidos libres).
Al juego del creyente, el ateo no puede jugar, o más bien no tiene sentido que juegue, porque, una de dos: o conoce su secreto, con lo que sabe cómo ganar siempre, y si acepta jugar con alguien que no sabe, le está engañando; o no lo conoce, pero sabe que lo hay y que alcanzarlo sería sólo cuestión de esfuerzo. Quizá sólo pueda jugar como juega un adulto con un niño al "cu-cu-trás" (taparse los ojos pretendiendo no estar). La creencia implica una carencia o una renuncia: pretender que la "razón última" está fuera del alcance del creyente, bien porque está más allá del entendimiento humano o bien porque pretender alcanzarla está prohibido (comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal). Si los creyentes aceptaran jugar con los ateos (reconociéndoles como ateos), tendrían que atribuir a los ateos una capacidad de ver el juego de una forma que para los creyentes es imposible, pues sólo debería verlo así el dios en el que creen. Por eso no pueden jugar con ellos. El destino trágico de los héroes suele implicar un castigo por la hybris de pretender acercarse a los dioses. En un episodio bíblico, Jacob lucha toda una noche con un enigmático "hombre", que se niega a revelar su nombre, y que podría ser el mismo dios. Esa lucha más bien parece un juego o deporte, porque ante la evidencia de no poder vencerle, ese hombre toca en un punto concreto de la pierna de Jacob, momento en que termina la lucha.
El fundamento de la moral no puede ser únicamente la razón, y probablemente su origen sea una adaptación evolutiva (vinculada a los conceptos de "lo limpio y lo sucio") concectada desde su origen con la religión (La mente de los justos, Jonathan Haidt).
La pulsión religiosa es una adaptación biológica de la especie humana. Consiste en la necesidad de sublimar el deseo en creencia. La manera en que se ha desarrollado culturalmente esta adaptación (la evolución cultural de "las religiones") ha permitido las formas más eficaces socialmente de anular el deseo, o al menos las consecuencias que tendría la búsqueda de la satisfacción de los deseos por todos los miembros de una sociedad simultáneamente y sin restricciones. Cuando tengo dolor y deseo evitarlo, o no tengo placer y deseo obtenerlo, en vez de buscar directamente el objeto primario de mi deseo (comida, sexo, poder), las religiones me enseñan a reprimirlo (ayuno, abstinencia, sumisión), desplazándolo a un espacio sobrenatural; de hecho, me convencen de que satisfacer ahora mi deseo es malo para mí, y que en realidad debo aspirar a la perfección que sólo obtendré posponiéndolo ("hay que castigar el cuerpo para salvar el alma", lo que puede entenderse como una prolongación del más terrenal "para recoger hay que sembrar"). El más significativo de esos desplazamientos es la forma en que se hace renunciar al deseo de conocimiento de la realidad del propio cuerpo y del mundo que nos llega por los sentidos, desplazándolo a la contemplación de la verdad que las religiones nos ofrecen en forma de fe: un conocimiento a través del deseo mismo, sin realidad que lo estorbe, vinculado directamente a lo "sobrenatural" (es decir "re-ligado").
https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-09-04/reza-aslan-dios-una-historia-humana-biblia-religion_2206871/
« Tout laisse penser que nos mythes sur la mort et l’au-delà sont les héritiers des croyances des “Homo sapiens” » L’historien Julien d’Huy dévoile les résultats d’une enquête ambitieuse sur les rituels funéraires et les mythes des premiers « Homo sapiens ». « Notre espèce aurait imaginé un royaume des morts accessible aux vivants » avant même sa sortie d’Afrique, il y a près de 200 000 ans, explique-t-il dans un entretien au « Monde ». ... Julien d’Huy a une arme pour défier le temps. Afin d’élucider l’énigme des mythes préhistoriques, ce docteur en histoire affilié au Laboratoire d’anthropologie sociale, qui relève du Collège de France, du CNRS et de l’Ecole des hautes études en sciences sociales (EHESS), développe depuis une décennie la phylomythologie : une approche fondée sur l’étude comparative d’un grand nombre de mythes grâce à des algorithmes. Après avoir exposé en 2020 les fondements de cette méthode dans Cosmogonies, qui vient de paraître en poche dans une version augmentée (La Découverte, 448 pages, 14 euros), Julien d’Huy est parvenu, dans son nouvel ouvrage, L’Aube des mythes (La Découverte), à esquisser la structure des mythes autour de la mort et de l’au-delà des premiers Homo sapiens. [Le Monde, 9 de octubre de 2023 https://archive.ph/JCCHB]
Pourquoi « la naissance des divinités au néolithique est liée à la domestication des plantes au Proche-Orient » La domestication des plantes au fondement de l’agriculture aurait conduit à la naissance des divinités religieuses il y a plusieurs milliers d’années au Proche-Orient, soutient le spécialiste de cette aire, Nissim Amzallag, dans un essai croisant botanique et archéologie. [Le Monde, 9 de abril de 2023 https://archive.ph/oKq8q]
Préhistoire du monothéisme : « Les métallurgistes de l’âge du bronze apparaissent comme les initiateurs d’une révolution mentale » Selon le chercheur Nissim Amzallag, l’âge du bronze, dans le sud de l’actuel Proche-Orient, marque un seuil symbolique décisif sous l’effet de croyances secrètes détenues par les forgerons, qui donnaient une dimension sacrée à leur tâche. [24 de agosto de 2026 https://archive.ph/11hpI]
Véase también Religión y política (cristianismo), Religión y política (islam), Religión y política (judaísmo), Ética y política, Sujeto, Historia y política, Soberanía, Pueblo, Monarquía, Requerimiento.
Religión y política (cristianismo) / Iglesia-Estado / Cesaropapismo / Teocracia / Hierocracia / Baculazo / Pontificar / Patrística / Agustinismo político / Agustín de Hipona / Ciudad de Dios / Civitate Dei / Poderes universales / Escolástica / Tomismo / Tomás de Aquino / Suma teológica / Summa Theologiae / Cristiandad occidental / Cristiandad oriental / Iconoclasia / Catolicismo / Protestantismo / Luteranismo / Calvinismo / Arminianismo / Gomarismo / Anabaptismo / Anglicanismo / Episcopalianismo / Presbiterianismo / Teología liberal / Fundamentalismo cristiano / Telepredicadores / Regalismo / Galicanismo / Jesuitismo / Ultramontanismo / Integrismo cristiano / Doctrina social de la Iglesia / Democracia cristiana / Concilio Vaticano II / Aggiornamento / Ecumenismo / Teología de la liberación / Catolicismo progresista / Catolicismo conservador / Preconciliarismo
Véase artículo de Jan Werner-Müller en Iliberalismo.
Diego S. Garrocho, El giro católico - El resurgir de los comunitarismos y el refugio que brindan las religiones pueden estar en el origen de una transformación social (El País, 27 de octubre de 2025): "Algo está cambiando. Desde hace tiempo se observa una tendencia creciente en el uso de la estética religiosa en casi todos los ámbitos, y puede que sea algo más que una querencia visual... el resurgimiento de los comunitarismos y el refugio que brindan las religiones pueden estar en el origen de esta transformación social. En un mundo progresivamente más hostil y refractario a las certezas estables, la vuelta de valores densos, capaces de jerarquizar la realidad, puede resultar atractiva para muchas personas... Para algunos, la negación de la trascendencia, la impugnación consciente de la belleza, la renuncia a la condición ritual y litúrgica del ser humano o el abandono del cultivo del espíritu han generado un movimiento reactivo en las nuevas generaciones, que de nuevo han encontrado refugio en la fe. Cada vez que la humanidad se duele, la religión prospera. Y no cabe duda de que la experiencia contemporánea del mundo en el Occidente desarrollado se ha demostrado inhabitable para muchos, y no sólo por causas económicas. Para otros, esta recuperación de lo sagrado no sería más que otro reflejo identitario en una circunstancia en la que las generaciones jóvenes vuelven a exigir la reconstrucción de las raíces y de vínculos reconocibles. ... Una última explicación trataría de reducir esta reaparición de lo católico a una mera tendencia ideológica de inspiración reaccionaria. ... Si en su día dimos por buenos el Giro Lingüístico y después saludamos el Giro Afectivo, hay motivos para empezar a valorar, e incluso confirmar, la existencia de un Giro Católico. Solo el tiempo podrá resolver su sinceridad y su significado."
Véase también Nacionalcatolicismo, Justificación, Monarquía, Filología y política-Asamblea-Ekklesia, Estado, Biblia, Grecia-Platonismo, Grecia-Aristotelismo, Tolerancia, Religión y política, Justicia social
https://es.wikipedia.org/wiki/Dos_espadas
https://es.wikipedia.org/wiki/Poderes_universales
https://es.wikipedia.org/wiki/Regalismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Baculazo
http://es.wikipedia.org/wiki/Cristiandad_oriental
http://es.wikipedia.org/wiki/Cristiandad_occidental
http://es.wikipedia.org/wiki/Telepredicador
Pablo Iglesias y Luis Alegre en "El populismo a debate", 21/04/2016 (Youtube, mirar desde 1:59)
Religión y política (islam) / Umma / Sharia / Dar-al-Islam / Integrismo islámico / Islamismo / Fundamentalismo islámico / Salafismo / Suníes / Chiíes / Califa / Emir / Sultán / Malik / Yamahiriya
Se suele indicar que, a diferencia del cristianismo, en el islam no hay una separación entre religión y política, del mismo modo que no hay un clero o jerarquía religiosa definido como tal. La autoridad que se atribuye a la Universidad de El Cairo es meramente un prestigio intelectual, no normativo. Cualquier ulema puede lanzar fatuas.
“Los árabes deben repensar el islam” - Adonis define la poesía como "lo contrario de la religión" y critica una confesión "sin cultura" (entrevista con Adonis, en El País, 27 de septiembre de 2014).
Especial centros de menores: Entrevista a Hanan Serroukh - Federico [Jiménez Losantos en es.radio] entrevista a Hanan Serroukh, ex tutelada y colaboradora durante 20 años con las FCSE contra el terrorismo yihadista (24 de octubre de 2025) - "Se llama Hanan Serroukh y es hija de la inmigración. Nacida en Barcelona en 1974, a los 15 años huyó de su familia para no casarse a la fuerza. Ahora, con cincuenta, es un ejemplo de integración para muchas hijas de personas que han llegado del extranjero para construir una vida en España. Ella no sólo huyó, sino que se la jugó colaborando con las fuerzas de seguridad. Su historia está recogida en Coraje: el precio de la libertad" (entrevistada por Juan Fernández-Miranda en El Confidencial, 16/07/2025)
Wikipedia islamismo.
Religión y política (judaísmo) / Reformistas / Judaísmo ortodoxo (jasidíes) / Judaísmo ultraortodoxo (haredíes)
Véase también Biblia, Pueblo judío
Religión y política (judaísmo) / Reformistas / Judaísmo ortodoxo (jasidíes) / Judaísmo ultraortodoxo (haredíes)
Véase también Biblia, Pueblo judío
Religión y política (laicismo)
Javier Benegas, Jumilla, el islam y la falacia de la Semana Santa (The Objective, 11 de agosto de 2025):
Cuando una religión no acepta la separación entre fe y ley civil, su presencia no plantea sólo un desafío cultural, sino normativo y político. Y aquí aparece el dilema: ¿debe un Estado liberal aplicar idéntico tratamiento a religiones que respetan sus reglas y a religiones que, por doctrina, aspiran a conculcarlas y sustituirlas? Evitar la pregunta por miedo a la corrección política no la resuelve; solo la pospone, y a menudo a costa de las libertades que se dice proteger.
Javier Cercas, Dios no ha vuelto (El País, 6 de diciembre de 2025): Así es: ha bastado un disco de Rosalía, una película de Alauda Ruiz de Azúa y alguna cosa más para que algunos proclamen en los periódicos el retorno de Dios. ¿Dios se había ido? ¿Vivíamos en un mundo sin Dios?
Por supuesto que sí. Quien primero lo vio fue Friedrich Nietzsche en un texto celebérrimo publicado en 1887. Cuenta la historia de un loco que se echa a la calle en pleno día con un farol encendido y vaga por las plazas y los bulevares gritando: “¡Dios ha muerto! Y nosotros lo hemos matado”. Quienes no han leído ese texto, o quienes lo han olvidado, suelen creer que el loco está feliz, por no decir eufórico (“¡Por fin nos hemos librado de Dios gracias a la razón y la ciencia entronizadas por la Ilustración!”, vendría a decir). Pero no es verdad: todo indica que el loco está desolado; y con motivo: porque, si Dios no existe, como decía siete años antes Iván Karamázov en la novela de Dostoievski, todo está permitido; porque, si Dios ha muerto, el fundamento del mundo —aquello que durante siglos y siglos había dotado de sentido a todo— se derrumba. Y ahora ¿qué? Ese interrogante subyace en una parte esencial del arte de nuestro tiempo; también del pensamiento. En un ensayo titulado "Nostalgia del absoluto", George Steiner argumentó que algunas corrientes decisivas del siglo XX, como el marxismo o el psicoanálisis, erigieron grandes relatos totalizantes que a su manera aspiraron a sustituir a la religión, hasta entonces sin disputa el relato que todo lo explicaba. Lo cierto sin embargo es que esos sucedáneos laicos no han funcionado, o solo han funcionado en parte, y que habitamos un mundo sin grandes relatos, que descree de las narraciones omnicomprensivas y solo nos dispensa pequeñas explicaciones parciales. A esa realidad la llamó Jean-François Lyotard, en 1979, la condición posmoderna, que es todavía nuestra condición. El problema es que mucha gente continúa insatisfecha con ella y que, casi siglo y medio después del loco de Nietzsche, sigue preguntándose: ¿y ahora qué? Volvemos así a Rosalía y a las proclamas periodísticas: ¿la respuesta a esa pregunta decimonónica es el retorno a la religión, y en particular (como mínimo en España) al catolicismo? Salta a la vista que no: las iglesias siguen vacías, los seminarios y conventos siguen vacíos, el número de católicos cae en picado desde hace décadas. ¿Qué está ocurriendo, entonces? Con toda probabilidad, nada; que no cunda el pánico: Dios no ha resucitado, a Rosalía se le pasará el arrebato místico y una monja adolescente vasca es tan insólita que por esa razón Ruiz de Azúa ha filmado una película sobre ella. Lo único que puede estar ocurriendo es algo que tarde o temprano iba a ocurrir, y es que en España estemos empezando a superar la fobia anticatólica que hemos padecido; una fobia, sobra decirlo, del todo justificada: por 40 años de nacionalcatolicismo y por siglos y siglos de una Iglesia siniestramente clerical, reaccionaria, belicosa, fúnebre, sexófoba y pegada como una lapa a los ricos y los poderosos. Eso sí podría estar ocurriendo: que empiece a desaparecer esa inquina ganada a pulso y, seamos creyentes, ateos o mediopensionistas, iniciemos una relación menos enfermiza con la religión, más libre, desembarazada y respetuosa, análoga a la que disfrutan países que, como Francia, se libraron del despotismo religioso mucho antes que nosotros. En cuanto a la Iglesia católica, su destino mejor es el que auguró Benedicto XVI, que no sé si fue un gran papa, pero fue un gran teólogo: la Iglesia del futuro debería ser mucho más pequeña y más militante; también, me atrevo a añadir, mucho más radical, mucho más leal al cristianismo de Cristo y a estas palabras del socialista y místico Charles Péguy, tan justas como extravagantes para quienes solo hemos conocido la Iglesia española, históricamente especializada en pervertir el cristianismo originario: “No hay nada más alejado del espíritu burgués que el cristianismo”.
¿Dios ha vuelto? Ganas me dan de terminar con esta frase de Bernard Shaw: “Periódico: herramienta incapaz de distinguir entre un accidente de bicicleta y el colapso de una civilización”.
