Es notable la condición de psicólogos, psiquiatras o psicoanalistas de personajes como Radovan Karadzic (el genocida serbo-bosnio) y de intelectuales como Slavoj Zizek (también ex-yugoslavo -marxista y lacaniano-). Solo desde la manipulación de las emociones se puede aspirar a crear los "afectos" o sentimientos positivos o negativos que se necesitan suscitar para una eficaz "gobernación de los pueblos". Maquiavelo podía cuestionarse si era mejor para el príncipe ser amado o ser temido, pero que lo que tenía claro es que tenía que cuestionárselo. La inteligencia política es ante todo una inteligencia social basada en lo que se ha venido a denominar "inteligencia emocional".
La política no es una ciencia que tenga como objeto partículas (u ondas, o campos) indiferentes a su propio estudio, ya que de hecho son ellas mismas las que se estudian a sí mismas. La objetividad es imposible. La oposición entre sentimientos y razón (o razón y sentidos o razón y fe) es insoluble, y determina la totalidad del comportamiento de individuos, grupos e instituciones en la vida pública, económica, social o política; tanto en sus aspectos positivos como negativos.
Hay morales sociales en las que predomina el sentimiento de vergüenza (Antigüedad clásica grecorromana, Extremo Oriente) y otras en las que predomina el sentimiento de culpa, vinculado al pecado (Civilizacion occidental "judeocristiana"). [Hay que distinguir la condición de ambos conceptos, puesto que el de vergüenza se suele incluir entre las emociones primarias, mientras que el de culpa sería más bien un sentimiento complejo, no una respuesta inmediata a los estímulos externos y por tanto más efímera, sino una elaboración posterior y potencialmente más duradera]
La confusión de ámbitos entre lo religioso y lo político identifica pecado y delito, creando los sistemas inquisitoriales.
La oposición entre razón y fe como medios para acceder a "la verdad" es un tema filosófico y religioso de primer orden, pero no es este lugar para desarrollarlo.
La identificación de las pulsiones básicas que afectan al comportamiento por debajo de la conciencia se debió a Freud.
La manipulación política es inherente a la propia definición de política como arte de gobernar a los pueblos. Para hacerlo con eficacia, es necesario comprender la psicología de individuos y colectivos (masas). Posiblemente el ejemplo más claro es el de la oratoria: tanto las arengas militares como las prédicas religiosas (mucho más si se conjugan con la música) son eficaces si "conmueven", no si demuestran racionalmente un argumento.
Spinoza, siempre tan riguroso, se esforzó en poner orden geométrico a nuestras pasiones. Incluidas las de los catalanes. Pobre. Primero identificó las tres primarias y llegó a la conclusión de que sólo podían ser el deseo ("el apetito acompañado de la conciencia del mismo"), la alegría ("por la que el alma adquiere una mayor perfección") y, su contraria, la tristeza. Pero ahí no acaba la cosa, luego viene lo demás y es en este momento cuando aparecen en primer lugar el amor y, de su mano, el odio. El primero es "alegría acompañada por la idea de una causa exterior"; y su contrario, "tristeza acompañada de la idea de una causa exterior". Más adelante, en el desarrollo de la segunda -esa pasión que se manifiesta por medio de la burla (cuando nos alegramos de la tristeza ajena) o de la envidia (cuando nos entristecemos de la alegría de los otros)-, el filósofo hace un apunte relevante: cuando el odio es vencido por el amor se convierte en un amor mucho más grande que si el odio no lo hubiera precedido. El odio puede ser útil. Llámenme idiota, u optimista, pero quiero creer que el espectáculo del miércoles [sesión del Parlament en que la mayoría independentista impuso el referéndum], no es más que el preámbulo de una feliz celebración de la fraternidad después del desprecio. Tanto odio sólo sirve para fortalecer el amor. Lo dice Spinoza. (Luis Martínez, Aprender a odiar, El Mundo, 8 de septiembre de 2017).
Tanto Descartes como Spinoza juzgan las pasiones como servidumbres y debilidades del alma que deben someterse a la vigilancia de la suprema diosa Razón. Sin embargo, David Hume sostiene que no es serio filosóficamente hablar de combate entre pasión y razón: "La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones y no puede pretender otro oficio que el de servirlas y obedecerlas". Éste es el famoso slave passage, que constituye la esencia del naturalismo de Hume. ¿Libertad para el desenfreno de las pasiones? De ninguna manera, pues Hume. sostiene que las pasiones son sentires naturales, comedidos, racionales, y la razón misma es una facultad que tiene la pasión para inferir, trabar y enlazar lo que padecemos o experimentamos. La filosofía racionalista y escéptica, al tratar de comprender las pasiones, para dominarlas y racionalizarlas, creó una separación entre el mundo del pensamiento y el mundo afectivo, entre filosofía pura y literatura. La primera se entregará a especular racionalmente sobre el espíritu pensante, y la segunda, a describir la grandiosidad de las pasiones: Descartes y Shakespeare. ... la Fenomenología del espíritu, de Hegel, exploración consciente en el territorio oscuro de los sentires del hombre. El Yo no puede comprenderse sin las pasiones que le sustentan y animan. Si bien nada grande puede realizarse en el mundo sin la pasión, como afirma Hegel, las pasiones las deja subordinadas como diabólicos y malevolentes fantasmas, para realizar los fines últimos del Espíritu. Marx trató de corregir este finalismo moralista o trascendente de Hegel, afirmando que la pasión es la energía suprema del hombre, que le lleva a la realización objetiva de sí mismo. La pasión, así, se convierte en el motor de la historia y del cambio, en la protagonista decisiva e inflamada de las revoluciones. Sin embargo, tanto Hegel como Marx tuvieron una concepción abstracta de la pasión. Por ello será necesario escribir algún día una crítica de la pasión pura. Y las pasiones quedaron como tema de los novelistas. Balzac describe las más fundamentales: avaricia, ambición, amor puro, amor paternal, codicia, envidia. Estos sentires Balzac sólo los considera pasiones cuando son únicos, absorbentes, absolutos. ... Por el contrario, Stendhal celebra. las virtudes de la pasión que nos arrebata y consume. ... La grand passion es, pues, épica, necesaria para desarrollar el espíritu del hombre. Este análisis de las pasiones de la burguesía lo prosigue Proust hasta llegar a los laberintos de la soledad desesperada. Mientras tanto, la filosofia ignoró las pasiones hasta que Husserl y Kierkegaard, al sumergirse en el yo puro de la conciencia uno, y en los tormentos de la existencia el otro, centraron de nuevo la atención en la diversidad de los afectos y de las pasiones subjetivas que culmina en la filosofía patética de Heidegger. Sartre es el primero que describe, desde sí mismo y sin escapar jamás a la soledad de la conciencia, el amor, el odio, la angustia, la envidia, la cólera, la piedad, el fracaso, la venganza. Son pasiones abstractas, conceptualizadas, que luego plasma concreta y figurativamente en su obra dramática y narrativa. Paralelamente, la filosofía marxista de Walter Benjamin analiza las pasiones fundamentales que se deriven del modo de producción capitalista; la tristeza, la melancolía, el snobismo, la pereza, la ambición, la soledad, el tedio. La filosofía comienza así a profundizar en la realidad de las pasiones individuales como totalidades analíticas, restableciendo la olvidada conexión, pues, al pensarlas de nuevo se intenta, como los clásicos del racionalismo, comprenderlas sin subyugarlas. (Carlos Gurméndez, La filosofía y las pasiones, El País, 16 de junio de 1983).
Teoría de los sentimientos morales (Adam Smith, 1759): Resentimiento, venganza, virtud, admiración, corrupción y la justicia.
Teoría de los afectos (Wikipedia)
Para Descartes los "afectos" o "pasiones primarias" son: alegría (placer activo), tristeza (dolor inactivo), odio (dolor activo), amor (placer inactivo), admiración y deseo.
Las emociones tienen una base química que para Löndheim puede reducirse a la combinación de tres neurotransmisores (noradrenalina, dopamina y serotonina).
Cubo de las emociones de Löndheim (Wikipedia).
Sin duda es algo más complejo: una emoción es, en primer lugar, una función fisiológica que dispara una serie de respuestas en el organismo. "Se estimula el nervio vago -cosquilleo en el estómago-, las glándulas suprarrenales liberan hormonas como la adrenalina o el cortisol, y la musculatura se tensa. Tiene una función protectora. Se estima que un estudiante comienza a liberar adrenalina 16 días antes de un examen. Durante la prueba se pruduce un pico que le hace rendir más y cuando termina baja"... Pero el cerebro no sólo produce esa respuesta, sino que la recoge de nuevo y la elabora. "Hay un mecanismo de ida y vuelta... Cuando el cerebro se hace consciente del efecto de la emoción en el cuerpo, tenemos un sentimiento". Las emociones tienen como primera misión, proteger a la especie. Morgado recurre a una imagen muy común: una persona que pasea por el bosque y ve algo que parece una serpiente. Los ojos envían la información al tálamo, pero éste no tiene capacidad para discernir si es una serpiente o una rama. Para saberlo, ha de enviar la información a la corteza cerebral occipital. El tálamo no espera a obtener la respuesta. Simultáneamente da la orden a la amígdala para que ponga en marcha la respuesta emocional de huida. El cuerpo libera adrenalina, el paseante da un salto. Por si fuera una serpiente. Al cabo de una fracción de segundo, llega la respuesta de la corteza: no, no es una serpiente, es una rama. El cuerpo se relaja. "La respuesta emocional es tan rápida e impulsiva que ha salvado a mucha gente, pero también es la que hace responder con un puñetazo a algo que se percibe como una agresión"... (La química de las emociones - Dos investigadores del cerebro explican qué mecanismos intervienen en el amor, la ira, el miedo o la fidelidad, El País, 31 de mayo de 2005 -Milagros Pérez Oliva entrevista a Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Antoni Bulbena, psiquiatra responsable del Instituto de Atención Psiquiátrica..)
Las emociones no son otra cosa que un conjunto de reacciones viscerales y somáticas en general, y los sentimientos son más una ilusión que una realidad si no se acompañan de esas percepciones que nos aporta el sentido interoceptivo. Tanto es así, que el cerebro utiliza las sensaciones provenientes del interior del cuerpo como una vara de medir para determinar la fuerza de los sentimientos y tomar decisiones basándonos en esa fuerza. A eso precisamente se refiere el neuropsicólogo Antonio Damasio con su conocida teoría de los marcadores somáticos.
Pero la más especial de las funciones del sentido interoceptivo no la conocimos hasta que la neurociencia descubrió que las neuronas de la parte anterior de la corteza insular en el hemisferio derecho del cerebro contienen además una representación de la representación del estado fisiológico del cuerpo que hay en la parte posterior de la misma. Es decir, las neuronas de la parte anterior de la corteza insular funcionan como un espejo de su parte posterior, representando lo ya representado en ella. Una metarrepresentación, en definitiva, que resulta necesaria para tener autoconsciencia corporal y sentir que sentimos, para crear la impresión de que los sentimientos corporales son de uno mismo, los tengo yo, son míos. (Ignacio Morgado, El sentido del bienestar corporal, Materia Gris-El País, 4 de agosto de 2021).
Las "filias" y las "fobias" llevadas al ámbito político definen al "otro" como "enemigo" frente al "igual", "prójimo" (próximo) con el que se comparte todo. Obviamente, esto parte de una adaptación evolutiva, que hizo prosperar y reproducirse a los individuos capaces de identificarse con las características propias de grupos y les permitían eliminar sin complejos a los individuos pertenecientes a otros grupos (lo que no deja de ser algo superpuesto a la básica identificación de los humanos como humanos, que también tiene que ser una adaptación evolutiva y permite los contactos sexuales fértiles entre toda la especie); pero la propia evolución cultural demuestra que eso puede superarse. La prueba de que es difícil es que construimos complejos edificios institucionales para hacernos odiar a quien debemos odiar y amar a quien debemos amar.
Nuestro interés es españolizar a los niños catalanes (ministro Wert). Justo lo opuesto a lo que yo querría (consejera Rigau).
NVDA VERITAS - ¿Cómo nació el amor?
amor. (Del lat. amor, -ōris).
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
5. m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor
6. m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores
7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.
8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
9. m. ant. Voluntad, consentimiento.
10. m. ant. Convenio o ajuste.
11. m. pl. Relaciones amorosas.
12. m. pl. Objeto de cariño especial para alguien.
13. m. pl. Expresiones de amor, caricias, requiebros.
amistad. (Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f. amancebamiento.
3. f. Merced, favor.
4. f. Afinidad, conexión entre cosas.
5. f. ant. Pacto amistoso entre dos o más personas.
6. f. ant. Deseo o gana de algo.
7. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
hacer las ~es dos o más personas.
1. loc. verb. coloq. p. us. Reconciliarse tras estar reñidas.
romper las ~es quienes eran amigos.
1. loc. verb. reñir.
tornar la ~.
1. loc. verb. ant. Era u. como fórmula para rescindir el pacto de amistad.
afinidad. (Del lat. affinĭtas, -ātis).
1. f. Proximidad, analogía o semejanza de una cosa con otra.
2. f. Atracción o adecuación de caracteres, opiniones, gustos, etc., que existe entre dos o más personas.
3. f. Parentesco que mediante el matrimonio se establece entre cada cónyuge y los deudos por consanguinidad del otro.
4. f. Impedimento dirimente derivado de tal parentesco.
5. f. Quím. Tendencia de los átomos, moléculas o grupos moleculares a combinarse con otros.
-filia, filia. (Del gr. φιλία, amistad).
1. elem. compos. Significa 'afición o simpatía'. Bibliofilia, anglofilia.
1. f. Afición o amor a algo.
fobia. (Del gr. -φοβία, elem. compos. que significa 'temor').
1. f. Aversión obsesiva a alguien o a algo.
2. f. Temor irracional compulsivo.
odio. (Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
miedo. (Del lat. metus).
1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
~ cerval.
1. m. El grande o excesivo.
~ insuperable.
1. m. Der. miedo que, anulando las facultades de decisión y raciocinio, impulsa a una persona a cometer un hecho delictivo. Es circunstancia eximente.
a ~, o a ~s.
1. locs. advs. ants. Por miedo, de miedo, o con miedo.
ciscarse de ~.
1. loc. verb. coloq. Tener muchísimo miedo.
de ~.
1. loc. adj. coloq. U. para ponderar algo. Hace un frío de miedo. Fulanita está de miedo. U. t. c. loc. adv. Canta de miedo. Presume de miedo.
mucho ~ y poca vergüenza.
1. expr. U. para reprender a quien teme mucho el castigo y comete sin recelo el delito que lo merece.
Ignacio Morgado, El País, Radiografía del odio: cómo combatirlo ¿Qué es el odio? ¿Acaso tiene cura? 13/12/2017
Respecto a los delitos de odio, dudo sobre si caben o no dentro de la libertad de pensamiento o de expresión. Los delitos de odio son muy peligrosos en el sentido de caer en la tentación de abusar de ellos. Soy partidario de las democracias no militantes y vivimos en una no militante y liberal en la que caben todas estas expresiones. (Francesc de Carreras)
Por qué no puedes tener más de 150 amigos (niveles de amistad - número de Dunbar)
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| https://www.expansion.com/blogs/estadistica-pollo/2019/07/04/inversor-por-que-el-miedo-cuesta-dinero.html |
Nuria Sánchez Madrid, Vox y la violencia ética
Convendría analizar las conexiones entre los presuntos motivos de escándalo y las expresiones de odio en nuestro tiempo
Pensemos en el grupo de homínidos refugiados en una cueva. La posición más deseada es la pared que permita proteger la espalda con la vista puesta en la entrada (es la misma que busca el mafioso para su asiento en el restaurante). Es una consecuencia del miedo, y da una clara ventaja en términos sociopolíticos. Podría ser uno de los orígenes de los derechos: tengo derecho a estar aquí (I am entitled). Lo mismo se genera en el acceso a la comida, al sexo o a los cuidados. Claramente son rasgos no exclusivos de la especie humana, y se vinculan neurológica mente al desarrollo del córtex (no del frontal, sino del posterior -articulo de Javier Sampedro, El País, 18 de agoto de 2019-). ¿Es tal cosa un argumento para los derechos de los animales?
https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/05/25/5ecc0203fdddffb37f8b459e.html EMOCRACIA
La percepción y la sensación (estudiadas por la psicología gestalt) juegan un papel destacado en la comunicación, la publicidad y propaganda, sean de ello consciente o no emisores y receptores de los mensajes. Se está estudiando hasta qué punto tienen un valor político las diferentes formas de percibir, porque "no vemos las cosas como son, las vemos como somos" (“We do not see things as they are, we see them as we are” -Anais Nin, citando el Talmud, citado a su vez en [este artículo de The Guardian -5 de julio de 2025- sobre un estudio de Ivan Kroupin] del que vamos a reproducir una imagen-). Me ha sorprendido mucho porque diez años antes, en este mismo blog, había puesto una imagen que se supone que los de izquierdas ven de una manera y los de derechas de otra:
| Fuente: Última hora, 15 de diciembre de 2015 |
Ahora parece que también hay una diferencia en cómo se perciben las formas dependiendo de que pertenezcas a una sociedad desarrollada ("weird" -western, educated, industrialised, rich and democratic-, que aquí llaman “carpentered”) o a una primitiva (ponen como ejemplo Namibia).
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| Fuente: The Guardian (enlazada en el texto) |
https://www.bbc.com/future/article/20260116-what-we-get-wrong-about-dopamine (extract from Nikolay Kukushkin's book, One Hand Clapping, first published in English in October 2025): "We are not meant to feel satisfied by what we have. We are meant to look for more. To understand why, we need to look at how two parts of our brain – the cerebral cortex and the reward system, including dopamine – drive us in different directions. The cerebral cortex is our brain's universal machine of understanding. It builds a model of reality for us and then tries to align it with the outside world – or vice versa, to align the outside world with the model. What it wants is not accurate analysis, but maximum alignment of reality with expectation, by whatever means necessary. There's an apparent problem with this driving force toward maximum alignment, sometimes termed "the dark room problem". If all that the cortex wants is internal coherence, you would think that the easiest way to achieve that would be to find a dark corner in a dark room: cut off all sensory input and nothing needs explanation or modification. Clearly, the mechanism is incomplete: there must be something that pushes the cortex out of the dark room of nonexperience and into the world of novelty, surprises, goals, and achievements. And there is indeed another module of the brain whose entire essence is to orchestrate precisely such a push. It is called the reward system, and dopamine is the main tool it uses to guide our decisions and motivations, a tool both wonderfully clever and frightfully diabolical. Dopamine is what keeps us moving forward.
... As humans, we often feel that we are at war with ourselves. We want what we cannot have and need what we don't want. We get addicted to bad things and lose interest in good things. We ruminate, we obsess, we snap, we regret. It is as if we are always trying to get to some fuller, better, more complete, more natural version of our lives and never quite get there. Why are we so misaligned with our own brains? It turns out a lot of it has to do with a special but often misunderstood neurotransmitter called dopamine. It is dopamine that is the main tool our bodies use to drive us to look for more. ... dopamine helps us select the best actions and thoughts for achieving particular goals – do more of that, it tells the rest of the brain when a goal is achieved. Except there is a twist: success doesn't always result in dopamine. Actually, what causes a burst of dopamine is not just any success, but unexpected success. Experiments in monkeys and rats show that dopamine release most closely aligns not with the actual reward delivery, but with the surprise: the more unexpected the success, the more dopamine. This changes the "do more of that" logic quite a bit: it implies dopamine is more like a "better than expected" chemical, while its depletion means "worse than expected". This is a more nuanced explanation for what dopamine does than simply "do more of that" or "pleasure chemical". But it takes us back to the dark room problem. Who decides what is expected and whether what is actually happening right now is better or worse than that? The cerebral cortex does. No other brain region has enough information to piece together, for example, what money is – and money is a reliable source of dopamine in the human brain. So it is the cortex that must tell the reward system about an unexpected success and in response receive dopamine. But wasn't the only goal of the cortex to align reality with expectation, and be content as long as nothing is misaligned? What, then, motivates the cortex to stimulate itself with these dopamine infusions? It's the dark room problem all over again. Once you deny dopamine its essential "pleasurability" it becomes unclear why we seem to be driven toward things that produce it, or why we are driven to anything at all. Actually, what the cortex wants is to minimise dopamine, just as it wants to minimise all of its activity. But, ironically, it gets dopamine any time it identifies a situation it deems unexpectedly successful – that's just how things are wired together! Rather than thinking of this dopamine jolt into the cortex as a positive, pleasurable signal, I think it makes more sense to think of it as an imperative signal: figure this out. For the cortex, "figuring out" means aligning reality and expectation, and you can do that by either changing reality or changing expectations. I would guess that dopamine must shift the balance of forces toward changing reality, compelling us to act rather than accept the state of things as they stand. As of writing this, however, I don't know of any research that definitively shows that it does that. Thinking of dopamine as a "figure this out" chemical explains the effects of both amphetamines on humans and dopamine depletion on rodents. It explains why Adderall can create "tunnel vision" in human patients. It explains why people with low levels of dopamine experience lack of motivation. It also explains our fascinating obsession with uncertainty. "
Véase también Ciencia y política, Filosofía y política, Estructuralismo-Escuela de Frankfurt-Erich Fromm-Miedo a la libertad, Justicia-Michel Foucault-Vigilar y castigar, Felicidad, Intereses, Identidad, Conflicto-Consenso-Consenso manufacturado-Colaboración-Competencia-Hedonismo, Felicidad, Nacionalismo, Patria, Religión y política, Victoria, Estado-Razón de Estado, Justicia-Ley-Delito-Inquisición, Violencia-Fuerza, Racismo, Pueblo judío, Religión y política (judaísmo), Americano, América española, Religión y política (islam), Globalización-Altermundialismo-Antiglobalización, Sexualidad y poltítica-Virilidad-Homosexualidad, Alianza, Valores, Sociedad-Asociación, Realismo-Idealismo, Filología y política-Verdad, Estrategia y táctica, Guerra-Enemigo, Fraternidad-Solidaridad, Caridad, Guerra psicológica, Fin y medios-Maquiavelo, Euroasiático





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