http://www.perseus.tufts.edu/hopper/morph?l=virumque&la=la
Moribus antiquis res stat Romana virisque ("La estabilidad de la civilización romana depende por igual de las antiguas costumbres y de los hombres que las realizaron de forma ejemplar en sus acciones" -Ennio-)
http://antiqua.gipuzkoakultura.net/moribus_antiquis.php
Me atrevo con una traducción más sencilla: Los hombres que mantienen las antiguas costumbres romanas dan continuidad al Estado. No obstante, me temo que es mucho mejor la traducción que hizo Alfonso XIII en 1921, y que mandó por telegrama al general Silvestre, para encomiarle su labor romanizadora por los alrededores de Annual: "Olé tus cojones" (según otros: "Olé los hombres").
La virilidad fue una de las obsesiones del pensamiento político español en la primera mitad del siglo XX. El regeneracionismo entendía a España como un "hombre enfermo", impotente, frente a las "potencias" emergentes, como Estados Unidos, que le arrebató las últimas colonias. En esta cuestión, el mismo referente era compartido por la derecha y la izquierda, los clericales y los anticlericales, antes de la guerra civil (pueden encontrarse citas en Ganivet, Costa, Unamuno, Maeztu, Ramón y Cajal, supongo que Ortega, y desde luego Lerroux -pedía a sus "jóvenes bárbaros" que entraran en los conventos y elevaran a las novicias a la categoría de madres); pero el bando sublevado lo tomó como su particular seña de identidad al exaltar la virilidad junto a sus componentes de violencia e irracionalidad (dialéctica de los puños y las pistolas -José Antonio-, retórica africanista de Franco, Millán Astray y Queipo de Llano). Evidentemente, no tenía que ver con la postura ante el voto femenino (concedido a pesar del temor de buena parte de la izquierda, incluidas muchas mujeres intelectuales).
Unos cuantos tópicos:
Llora, llora como mujer lo que no supiste defender como un hombre (Aixa, madre de Boabdil, en el Puerto del Suspiro del Moro).
Poner una pica en Flandes. Donde un español no llega con la mano, llega con la punta de la ... espada. No aparecen en las obras de Tirso o Zorrilla, pero son el espíritu de Don Juan (para Marañón, un carácter ocultamente homosexual).
https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_moderna_de_Espa%C3%B1a#cite_note-2
No seremos muchos, pero seremos machos (Revolución mexicana).
Jóvenes bárbaros... alzad el velo a las novicias y elevadlas a la categoría de Madres para virilizar la especie (Lerroux).
Las mujeres de los rojos ahora, por fin, han conocido hombre de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará (Queipo de Llano).
Como dice Aristóteles, cosa es verdadera:
el mundo por dos cosas trabaja: la primera,
por tener mantenencia; la otra cosa era
por tener juntamiento con hembra placentera. (Juan Ruiz, arcipreste de Hita, Libro de Buen Amor)
La tradición española de sucesión al trono permitía que las mujeres reinaran, mientras que la francesa (Ley Sálica, de los francos salios) no solo no lo consentía, sino que impedía que transmitieran el derecho a sus hijos, habiéndose de buscar siempre la "línea derecha de varón". Más que una muestra de un papel superior de las mujeres, es muestra de cómo la monarquía se había convertido en una institución hereditaria, y el reino en algo patrimonial.
La consideración del sexo como algo impuro es propia de muchas religiones, que proscriben las relaciones extramatrimoniales o incluso las intramatrimoniales que no conduzcan a la reproducción. Es también muy habitual la existencia de instituciones que implican el celibato (vestales romanas, monacato, celibato eclesiástico en la Iglesia católica). Otras tienen planteamientos opuestos (prostitución ritual, hierogamia, ritos de fertilidad).
El comportamiento sexual convencional y el no convencional (heterosexualidad-homosexualidad-bisexualidad-pluri-trans-cis, etc.), su vinculación a la reproducción, al placer, a las emociones, a las relaciones sociales, a la religión, al derecho, a la música, a la literatura y el arte, son un elemento esencial de la vida y la cultura humanas; y hubiera sido imposible que no condicionara la política. De hecho, las relaciones sexuales, junto con las económicas, son las más básicas relaciones de poder. Posiblemente la inhibición de las conductas sexuales espontáneas está en el origen de la sociedad política, comenzando por el tabú del incesto y los intercambios de mujeres (mito del rapto de las sabinas). Históricamente se produjo el predominio de las culturas "patriarcales" (lo cuenta muy bien Marvin Harris). Las llamadas "matriarcales" no existieron históricamente, más allá de construcciones intelectuales a partir de registros de costumbres peculiares, como las de los pueblos hispánicos del área celta, o las de los iroqueses: los varones forman bandas que frecuentemente se alejan de los hogares en expediciones prolongadas, el hogar puede ser "matrilocal" y la línea del "apellido" puede ser "matrilinieal", lo que no significa que "mande la madre", sino que es el varón el que sale del hogar de su madre para ir al hogar de su suegro, mientras que el nombre familiar se transmite así; siendo la figura masculina dominante y más presente en la casa no la del padre, sino la del tío (el hermano de la madre, que suele ser el "compadre"y "conmilitón" del padre, que tiene como mujer a la hermana de éste -los matrimonios negociados, precios y dotes se establecen convencionalmente y de forma no esencialmente distinta-). La denominación "heteropatriarcado" se ha propuesto desde los denominados "estudios de género" para designar, de hecho, a todo lo que no se identifique dentro de su propia perspectiva (y a cualquier parte de lo que está o estuvo dentro, según convenga).
La identidad "de género" (la construcción social del sexo) podría determinarse como un punto crucial, pero ni siquiera está claro cómo se llega a ella: ¿por genética o por ambiente? (nature-nurture). ¿Es algo determinado, en lo que el individuo no tiene opción (I was born this way -"nací así"-), o es algo que se elige, y que por tanto, puede decidirse cambiar (y si es así, el individuo debe tener una completa autodeterminación sobre ello)? ¿O no es ninguna de las dos cosas, sino una construcción social, que depende más bien de la época y del lugar que del individuo? ¿O, como se propone desde el pensamiento conservador, las derivaciones contemporáneas de estos "discursos" o "relatos" son en realidad una "ideología de género", una construcción ideológica impuesta desde la "corrección política" para imponer su "agenda" como "pensamiento dominante" y "performativo"?
La definición de en qué coniste la dignidad femenina fue variando históricamente, teniendo un momento clave en la definición del amor cortés en las cortes provenzales medievales (amar a la dama como se ama a Dios, lo que determinó incluso cambios en la mística -amar a Dios como se ama a las damas-), en una época en la que se introdujo la "mariolatría" en la cristiandad latina y se visibilizan fuertes personalidades femeninas (Leonor de Aquitania, Hildegard von Bingen) al tiempo que se da un curioso tratamiento historiográfico y religioso ("mujeres fuertes" de la Biblia, revisión del papel de Magdalena -lo cuenta muy bien Georges Duby-). En la época de la Revolución francesa hubo ejemplos de reivindicaciones de derechos de las mujeres (Olympiqe de Greuges y Mary Wollstoncraft). El sufragismo nació a finales del XIX y se impuso en su objetivo (el derecho al voto) tras la masiva incorporación de mujeres a puestos de trabajo hasta entonces considerados como "masculinos" en la primera guerra munidal (es erróneo llamar a ese proceso "incorporación de la mujer al trabajo": las mujeres han trabajado siempre, pero en todas las culturas se produce una división del trabajo con una orientación por sexo -como por edades y por otros rasgos-, aunque no en todas coinciden las características de tal división). El movimiento feminista se redifinió en los años sesenta. La declaración de 1975 como año internacional de la mujer fue un hito. Divorcio (en los países católicos), aborto, y equiparación legal (en los casos donde había discriminaciones legales -particularmente la exigencia de "igual salario por igual trabajo") fueron las reivindicaciones de la segunda mitad del siglo XX. A partir de que se fueron consiguiendo (no en todos los países ni en todos con la misma intensidad), se fueron incrementando las demandas en otro sentido, el de las denominadas positive actions ("discriminaciones positivas": cuotas, ley de violencia de género en España -que implica la desigualdad legal en beneficio de la mujer en determinados conflictos-).
¿Puede un varón ser feminista? Hay debate dentro del movimiento feminista, pero según la opinión más estricta, no. Es lógico dentro de un movimento que no defiende la igualdad (por mucho que se recurra a la primera acepción del DRAE -Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres-), sino la identidad (lo que lo define como movimiento, que es la segunda acepción del DRAE -Movimiento que se apoya en el feminismo-). Lo hacen del mismo modo en que Marx insistió en que la emancipación de los trabajadores debía ser obra de los trabajadores mismos (despreciando a los socialistas utópicos como reformistas burgueses) y en que la parte más radical del movimiento negro en Estados Unidos se construyó sobre una explícita autodefinición racista (despreciando al movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King como blandos "Tío Tom").
¿Las cuotas femeninas, las instituciones y espacios privativos para las mujeres son discriminación? ¿O no lo son porque la discriminación positiva (positive action) es la manera de reparar una injusticia? ¿Basta con definir al débil, a la víctima como inocente y sujeto de derechos? ¿Eso supone la definición paralela del fuerte, el victimario, que no ha de tener presunción de inocencia ni derechos semejantes?
https://es.wikipedia.org/wiki/Estudios_de_g%C3%A9nero
https://es.wikipedia.org/wiki/Discusi%C3%B3n:Identidad_de_g%C3%A9nero
La cineasta y periodista Cassie Jay decidió grabar un documental para dar a conocer su visión respecto al Movimiento por los Derechos del Hombre (ARM), un grupo considerado machista y misógino. Sin embargo, esta iniciativa ha puesto en tela de juicio a su autora que durante la grabación del film cambió de opinión respecto a este tema. Además, Jay, que previamente había dirigido documentales sobre educación sexual y matrimonio homosexual, sufrió problemas de financiación y recibió numerosas críticas por parte de las feministas. (Reseña de La píldora Roja, 4 de junio de 2017)
Josep Martí Blanch, Que se callen los 'señoros' - El profesor De Lora cuestiona abiertamente algunos absolutos ideológicos sobre la sexualidad que se han convertido con el tiempo en dogmas de fe, ganando posiciones hegemónicas en el ámbito político hasta crear la falsa impresión de un consenso (El Periódico, 14 de enero de 2020)
Recomendado por Arcadi Espada y glosado por Pablo Malo: Javier de la Puerta, Refutación del Feminismo Radical: Javier, y muchos otros autores, distinguen un feminismo liberal o de igualdad y un feminismo radical (lo trata en el capítulo 17). El feminismo de igualdad es el que defiende que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades. El feminismo radical, de inspiración marxista, tiene su origen en autoras de los años 60 del siglo pasado, como Kate Millet o Shulamith Firestone, y dice que hay que abolir el matrimonio, la familia y el Patriarcado. ... "un bodrio antisistema, políticamente sectario, socialmente excluyente, retóricamente estridente, hilado con una jerga revolucionaria tercermundista y atravesado de una hiperbólica y delirante distorsión/sustitución de la realidad…el feminismo radicalizado se está convirtiendo en un lobby de poder que defiende intereses de parte: las mujeres que ya tienen posiciones de influencia en la universidad y la educación, los medios de comunicación, las industrias culturales, los colegios profesionales, la Administración y la política y, en primer lugar, las propias organizaciones y profesionales del feminismo convertidas en red clientelar…Lo que se pretende como un correctivo de la desigualdad se convierte en un nuevo sistema de privilegios y discriminación. Especialmente cuando las principales beneficiarias de todo este sistema de género no son las mujeres de clase baja y poca o nula educación (ni, menos aún, las inmigrantes explotadas, las empleadas domésticas o las prostitutas), sino las mujeres más privilegiadas por su nivel profesional, estatus social y educación... Si la causa de la violencia de pareja, tal y como la plantea la teoría feminista es el Patriarcado, “¿cómo es posible que la mayoría de los hombres que han pasado por esos “procesos equivocados de aprendizaje” y por esa cultura machista ampliamente difundida, no han ejercido nunca ni ejercerán jamás ningún tipo de violencia contra sus parejas? no sean violentos con su pareja y sólo lo sea una minoría? ¿Por qué este comportamiento violento solo ocurre en una exigua minoria de varones? ... Ningún agente social identificable como machista mata a las mujeres. Ni el machismo ni el patriarcado existen como sujeto colectivo, agente social o estructura institucional y legal identificable en los países democráticos avanzados"
Raquel Moraleja, Las heroínas de la mitología clásica, contadas por fin en clave femenina (Público, 10/06/2020): Algunos de los personajes femeninos más conocidos de la mitología clásica, como Helena de Troya o la hechicera Circe [y Penélope, Briseida, Hécate, Medea, Hécuba, Andrómaca, Casandra, Criseida, Ifigenia, Clitemnestra, Medusa, Ariadna, Antígona, Electra, Medea], toman la palabra gracias al objetivo común de varias autoras: contar la versión femenina de la historia. Hacemos un repaso por los libros de Margaret Atwood [Penélope y las doce criadas (Salamandra, 2020)], Madeline Miller [Circe, (AdN, 2019)] y Loreta Minutilli [Helena de Esparta (Alianza editorial, 2020)], Mary Beard [Mujeres y poder. Un manifiesto (Crítica, 2018)] y Pat Baker [El silencio de las mujeres (Siruela, 2019)], que colocan a las heroínas en su lugar, más allá de los estereotipos patriarcales. ... “¿De verdad te habrías casado con el hombre que mató a tus hermanos? (…) Pero sí, es posible que lo hubiera hecho. (…) Era esclava, y una esclava haría lo que estuviera en su mano con tal de dejar de ser una cosa y volver a ser una persona. Pues es que no me cabe en la cabeza que fueras capaz de hacerlo. Claro, pero porque nunca has sido esclava” [Baker]. ... La historia –los hombres– siempre han dicho de ella [Penélope] que es el paradigma de la buena esposa: fiel, virtuosa, paciente, inteligente pero discreta. “¿Y en qué me convertí cuando ganó terreno la versión oficial?”, se pregunta Penélope, “en una leyenda edificante: un palo con el que pegar a otras mujeres” [Atwood]. ... “tenías la lanza / tenías la palabra / tenías el poder”[Atwood]. Nuevamente, el mythos de Mary Beard: palabra es igual a poder... “Más que ninguna otra cosa, lo que yo quería era contar” [Minutilli]. ... [Brevemente, se cita a Ursula K. LeGuin (que también le dio voz a otra mujer mitológica muda, Lavinia)].
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| Publicado en El Periódico, 26 de junio de 2019 |
Guerra ideológica en el feminismo Irene Montero responde a Ayuso... (El Periódico de España, 23 de mayo de 2022):
“Las feministas somos unas malcriadas porque queremos volver de noche a casa sin que nos violen”... “malcriada es la que utiliza el dinero público para regalárselo a su familia". Así lo ha hecho durante su intervención en el cierre este domingo de la Fiesta de la Primavera que Podemos ha celebrado Podemos en Valencia, y donde también ha participado la ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra. ... "Ayuso ha dicho que las feministas somos unas malcriadas porque queremos volver de noche a casa sin que nos violen, porque queremos decidir cuándo y cómo y con quién somos madres, porque queremos tener relaciones basadas en el consentimiento". "Pero malcriada es la que está para tomar una caña después de trabajar pero no cuando hay que llevar al niño al centro de salud y hay lista de espera de un mes, o la que no está nunca cuando se la necesita para proteger la educación pública y la sanidad, o quien utiliza el dinero público para regalárselo a su familia", ha añadido.
Isabel Díaz Ayuso se refirió como "malcriadas" a las feministas [?] el pasado sábado en su discurso en la última jornada del 17º Congreso Extraordinario del partido en la región. "No hay propuesta simplona e irresponsable de la izquierda que no afecte directamente a la prosperidad y a la libertad, su forma de ver la vida propia de malcriadas que aspiran a llegar solas y borrachas desprovistas de responsabilidades ni siquiera ante sus peores decisiones" abochorna "a la inmensa mayoría de las mujeres" que trabajan todos los días por sacar adelante el país. "Y como a perro flaco todo son pulgas, para colmo a España le está parasitando la misma agenda ideológica que a todo Occidente, despojándola de todo aquello que le hizo ser universal y le dio tanto prosperidad, desarrollo y paz. Hablar de la vida y de la libertad hoy parece que no es progresista", afirmó la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Para la líder del PP madrileño, el Gobierno "que según se va haciendo más pequeño ante los españoles y ante el mundo, más se embrutece", que "erosiona cualquier institución que le recuerda los límites que marca el Estado de Derecho" y que "está colonizando" las instituciones a través de personas "con peor preparación, sin ser funcionarios titulados o tener mérito alguno y en casi todos los casos con una alta carga ideológica y sectarismo". A su parecer, el Ejecutivo actúa bajo un único principio: "o conmigo o contra mí".
En este punto, ha indicado que no sabe en qué momento de la Historia "una parte de la izquierda decidió que quería volver a un país dividido, a revivir las dos Españas y a acabar con la convivencia, que reabriría las heridas que sanó la modélica Transición Española" ni tampoco sabe en qué momento "empezaron a odiar ser españoles". "Lo que sabemos es que han profesionalizado su afán por debilitar a España", ha espetado [?].
Almudena Negro Konrad, ¿Adiós a la ideología de género? Lo que viene es peor (La razón, 31 de mayo de 2022):
El enfrentamiento es a muerte y se veía venir. Solo una de las teorías puede sobrevivir: por un lado, la ‘bioidelogía’, conocida como ideología de género, nacida al albur de mayo del 68; por otra parte, la conocida como teoría queer. La ideología de género, de la mano de Shulamit Firestone, había abrazado -pese a su raíz biologicista- el postmarxismo al sustituir la lucha de clases por la lucha de sexos y defender el estado moral. Para Firestone la clase sexual debe de controlar los medios de reproducción sexual, por lo que hay que eliminar las clases sexuales.
Fue Kate Millet quien elaboró la hedonista teoría del heteropatriarcado occidental que hoy los colectivistas de todos los partidos han hecho suya. Para estas feministas, la principal institución heteropatriarcal es la familia, que hay que destruir. En esto coinciden con el maoísmo: toda relación sexual es una relación de poder y, por tanto, política. De ahí que defiendan legislar sobre el ámbito privado de las personas, lo que constituye de por sí un movimiento totalitario. Las defensoras de esta teoría se pusieron de espaldas a la biología y a la ciencia al desligar el sexo (un dato biológico) del género.
Hoy, a todo esto, se le ha dado la consabida vuelta de tuerca: el sexo no existe y lo que importa es el género sentido, que puede cambiar en cualquier momento, como cambian los estados de ánimo y los sentimientos. Esto es lo que defiende la ministra Irene Montero y de ahí que se pueda cambiar de sexo en el registro civil con una mera declaración.
Posiblemente la autora más influyente en la difusión de esta anticientífica teoría sea la filósofa materialista francesa Monique Wittig, pero quien la desarrolló fue Judith Butler, autora de ‘El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad’ (1990). Fue ella quien introdujo la teoría de la performatividad de género, inspirada en Simone de Beauvoir y Foucault. Para esta autora, el género no es una realidad biológica ni tampoco inmutable. Es más, el género sería una realidad opresiva cultural que se va transmitiendo por generaciones. Tanto el heteropatriarcado como la heterosexualidad serían cosas del ambiente, como también sostuvo Foucault. La heterosexualidad es, por tanto, un régimen político contra el que hay que luchar. El sexo -considerado constructo social- y el género, son sentidos sin más. Es la negación total de la ciencia y la naturaleza. Su objetivo es cambiar la ética sexual para cambiar la moral.
Hoy sus teorías han sido aceptadas por la extrema izquierda, que también ha aceptado el feminismo del 99%, que se define a sí mismo como “feminismo anticapitalista” y antisistémico que abraza “la lucha de clases y la lucha contra el racismo institucional”.
Consideran un gran éxito las huelgas feministas que tuvieron lugar en España el 8 de marzo de 2018. Volverán a ellas, superada la pandemia, en cuanto gobierne el PP. El feminismo del 99% pretende “reimaginar la justicia de género de una forma anticapitalista”, “redefinir lo que cuenta como ‘trabajo’ y quién cuenta como trabajador”. Es el último paso que le faltaba por dar al postmarxismo para acabar de engullir al feminismo de la ideología de género. Se trata de un feminismo basado en la experiencia vivida. De ahí su defensa del aborto libre sin posibilidad de objeción de conciencia de los profesionales sanitarios; el salario vital como nueva organización del trabajo doméstico y de los cuidados. Desprecian las cuotas, pero no por los evidentes motivos de mérito y capacidad. Las consideran propias de mujeres que se entregan al capitalismo -de ahí sus críticas a Marta Ortega o Patricia Botín-. También creen que la Ley de Violencia de Género es una farsa.
Entre susto o muerte, lo ideal es quedarse con el feminismo liberal: aquel que cree que debe defender, de manera universal, la igualdad entre hombres y mujeres ante la ley. Sin cosificar, sin colectivizar. Cualquier otro feminismo está abocado al totalitarismo.


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